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Gijón, 25 de julio

El cine que ilumina el Derecho

El profesor Fernando Reviriego, que ha dirigido el curso de verano "Los derechos fundamentales a través del cine", destaca la importancia de los estudios universitarios en centros penitenciarios y el valor del Séptimo Arte como "herramienta didáctica"

 

Fernando Reviriego

Fernando Reviriego. 

En la época de la Gran Depresión, el abogado Atticus Finch, uno de los hombres más honorables de un pequeño pueblo del Sur de Estados Unidos, no dudó en poner en riesgo su respetabilidad e incluso su integridad física para que un campesino de color acusado sin apenas pruebas de violar a una mujer blanca contase con una defensa legal. Este es el argumento de la película Matar a un ruiseñor, dirigida por Robert Mulligan y basada en la novela homónima de Harper Lee. Sin duda nos obliga reflexionar sobre los derechos inherentes a la dignidad humana, al igual que lo hacen otros de los títulos que han salido a colación en el curso de verano de la UNED "Los derechos fundamentales a través del cine", impartido en el Centro Penitenciario de Villabona bajo la dirección de Fernando Reviriego y la codirección de Juan Carlos Menéndez Mato. El profesor Reviriego respondió a nuestras preguntas tras finalizar la actividad, de la que destaca la importancia de "compartir experiencias con los alumnos internos y externos".

 

¿Por qué un curso sobre "Los derechos fundamentales a través del cine"?

El cine es una magnífica herramienta didáctica que, cada vez más, va encontrado acomodo en nuestras enseñanzas regladas y no regladas. Especialmente interesante se revela en los cursos de verano en donde enseñanza y ocio tratan de mezclarse en la mejor de las combinaciones posibles. Y en este curso hemos contado con magníficos ponentes, sobre todo de Derecho constitucional (Mercedes Iglesias, Miguel Presno, Paloma Requejo y María Valvidares) pero también de Filosofía del Derecho (Benjamín Rivaya) y Derecho civil (Juan Carlos Menéndez). Todo ello ayudado por un estupendo equipo tanto del centro de Asturias como del centro penitenciario de Villabona.

 

Igualdad y derechos, derecho a la vida, a la participación política... Los temas abordados abarcan un espectro ciertamente amplio.

Lamentablemente el tiempo de un curso de tres días no nos permite abordar siquiera sumariamente la totalidad de los diferentes derechos fundamentales y su acercamiento desde el cine. Eso ha hecho que junto a las ponencias en que se han abordado derechos concretos, como el derecho a la vida, la libertad de expresión, la participación política, etc. optáramos también por una intervención de corte más general en la última de las sesiones, que sirviera de encuadre y panorámica de conjunto.

 

Un curso que se ha organizado además en el marco de la colaboración de la UNED con Centros Penitenciarios. ¿Cuál es la importancia social de estos cursos, a los que asisten tanto alumnos externos como internos?

La UNED tiene un programa de estudios universitarios en centros penitenciarios que es fruto del desarrollo de convenios con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Ministerio de Defensa y la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de la UNED. A través de este programa se pretende incrementar el nivel formativo y cultural de la población reclusa, enlazándose con esa función resocializadora de las penas privativas de libertad. Especialmente interesante es la convivencia de estos días entre los alumnos internos y los alumnos externos que sin duda es ciertamente enriquecedora.

 

Y el cine ha sido el hilo conductor de las distintas ponencias...

El cine y sus diferentes perspectivas: como espejo (que puede mostrar pero también distorsionar), por un lado, como instrumento de denuncia y lucha, por otro, y también, por supuesto, como medio al servicio del poder.
Como bien destacó el profesor Benjamín Rivaya en su intervención contamos con un cine de los derechos humanos, pero también con un cine contra los derechos humanos. El cine de los derechos humanos sería aquel conjunto de películas en las que los derechos adquieren un papel protagonista en la trama, estando implicados no sólo los individuos sino también la sociedad y el Estado.

 

En su caso, usted ha abordado la libertad de expresión e información. ¿Cuáles son los principales límites a estos derechos en nuestro ordenamiento jurídico?

De forma particular, el derecho al honor, la intimidad, la propia imagen, y la protección de la juventud y de la infancia.

 

¿Cuáles son los retos que afronta la libertad expresión y de información en la Era de Internet?

El anonimato, la inmediatez y el hecho de ser un inmenso altavoz de repetición que en apenas unos minutos puede estar en nuestros ordenadores, móviles... (eso que se viene en llamar “viral”...) o incluso siendo publicitado por los propios medios de información tradicionales, nos ha planteado precisamente muchos retos. Al hilo de cuestiones inimaginables hace unos años vemos que los legisladores tratan de ir poniendo algunos parches. Cómo no recordar, por ejemplo, la reforma del Código Penal para configurar como delito la compartición de vídeos íntimos sin permiso, pese a que el vídeo hubiera sido realizado con el consentimiento de la víctima.

 

Estos días ha habido una denuncia a varias personas por sus tuits vejatorios tras la muerte del torero Víctor Barrio. ¿Cree que la libertad de expresión les ampara o no?

Estos lamentables mensajes han acrecentado terriblemente el dolor de una familia. No obstante, lo cierto es que la mayor parte de los mensajes quedarán solamente en el plano de la estupidez, del mal gusto, de la chabacanería, o del despropósito y la falta de respeto más absoluta tanto por el torero fallecido como por su familia, pero alejado de reproches judiciales. No parece que puedan encuadrarse, como así se ha apuntado desde diferentes ámbitos, dentro de los denominados delitos de odio.

 

¿Qué película en la que el derecho político esté presente le gusta más? ¿Alguna escena, algún personaje, que recuerde especialmente?

Resultaría imposible quedarme con alguna película. Son tantas que podrían apuntarse… y tantas las que se han señalado estos días… Así, el cine americano de los sesenta, en plena lucha por los derechos civiles, es sin duda magnífico. Matar a un ruiseñor (de Robert Mulligan) por ejemplo, con Atticus Finch (Gregory Peck) el mejor héroe del cine de todos los tiempos según el American Film Institute. Pero es que en función de la cuestión que quisiéramos abordar, del derecho que quisiéramos analizar, deberíamos apuntar una u otra película.
Y a veces por su valor fílmico, pero también por las consecuencias del mismo. Como se destacó en una de las sesiones, la película Pena de muerte (de Tim Robbins), por ejemplo, más allá de su propio valor como película, provocó en la práctica que las conferencias de la monja, cuya historia se narraba en la película –Helen Prejean–, tuvieran una asistencia numerosísima. Como ella mismo apuntó: “Antes de la película Pena de muerte, me conformaba si en una conferencia tomaban parte cien personas. Actualmente nunca son menos de mil, en su mayoría jóvenes”.

 

Pablo Núñez

CA Asturias. Gijón

 

Programa del curso "Los derechos fundamentales a través del cine"

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