INTERNET: NUEVOS ESCENARIOS, NUEVOS SUJETOS, NUEVOS CONFLICTOS

 

 

Igor Sádaba Rodríguez

Gustavo Roig Domínguez

(NODO50)[1]

 

Introducción

 

El objeto de este trabajo,  claramente modular y polifónico, es facilitar un marco de referencia general que permita situar el fenómeno Internet y sus implicaciones sociales en un contexto muy concreto: el de la comunicación, los media  y las redes sociales que se articulan sobre el nuevo escenario que es la Red. Al tiempo, y en ese viaje  en el que nos embarcamos que va de lo general a lo específico, nos acercaremos a algunas experiencias que adquieren su  condición de posibilidad en este nuevo territorio, es decir, experiencias que resultan de una nueva realidad, de un nuevo modelo de comunicación y de las articulaciones sociales que este posibilita.

 

De ahí que nos interesemos por marcos de interpretación como la teoría del informacionalismo y la sociedad red  de Manuel Castells, o por la irrupción de nuevos sujetos sociales (la comunidad hacker), su relación con los nuevos movimientos sociales (vasos comunicantes entre hackers en las redes y okupas en la metrópoli), las iniciativas reguladoras de la administración sobre este nuevo territorio (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información) y las técnicas de contravigilancia que los movimientos sociales desarrollan en el seno del tradicional conflicto político con el estado   y sus estructuras de control social. La estructura modular del texto hace posible una  lectura compartimentada, libre, hipertextual del mismo,  pues de alguna manera las reflexiones y el universo conceptual de quienes lo escriben  se cristalizan en la red, dónde trabajan, investigan y viven.

 

Marco general de análisis :comunicación, mass-media e Internet

 

Medios de comunicación y existencia socio-política

 

A lo largo de la historia han existido  diversas formas de justificar los modos de organizar y administrar la sociedad. Existe o ha existido, por tanto, una variación histórica de los tipos de legitimación política (basada en el carisma del líder, en las normas de la tradición, en la formalidad de la burocracia, etc.) como ya señalara Max Weber. La nuestra es desde luego la era de la Opinión Pública como fuente de toda justificación pública, moral o política.

 

Actualmente, los medios de comunicación actúan como macrosondeos o elecciones permanentes, constantes y diarias. Han asumido la labor de expresar las preferencias y el sentir de los individuos y de las personas. Hoy en día, los mass media han ido colonizando las formas de agregar y enunciar opiniones, predilecciones y discursos socialmente valorados. Son nuestros medios ideales para expresarnos en la esfera pública, gracias a los cuales existimos socialmente e, incluso, percibimos la sensación de pertenencia e  identidad. En definitiva, eso que etiquetamos como Opinión Pública se conforma como un proceso de agregación masiva de opiniones, expresa, en teoría, el interés público y refleja el acuerdo general. Y ello, en gran medida, se hace posible gracias a los media.

 

Los medios de comunicación tienen el monopolio de la difusión, a gran escala, de información y, más aún, el monopolio de los discursos legítimos sobre el mundo social. Discursos que son las piezas de la opinión pública y, por lo tanto, tienen la pretensión de representarnos a todos. Es en ese sentido, en el que se puede decir que los medios de comunicación crean un ‘efecto de realidad’ que realmente no tienen. Efecto que moviliza o desmoviliza socialmente, que incita o frena, que motiva o desmotiva. Son, sin duda, las únicas puertas de acceso a la “existencia social y política”.

 

Internet como medio de comunicación

 

Internet pertenece ya al presente, surge en este contexto como nuevo escenario para la comunicación social. A pesar de que el número de usuarios estimados para el año 2003 sea sólo de 500-600 millones (el 8-10% de la población mundial), en la mayoría de países industrializados, desarrollados o del centro/norte, la red se ha convertido en un elemento primordial, principal y ubicuo. Como medio de comunicación se ha extendido ya lo suficiente como para interactuar con algunas estructuras sociales, modificando y moldeando ciertas formas de organización social. La tasa de crecimiento y acceso a Internet es mucho más alta que la de la electricidad, el teléfono, la radio o la televisión y en el mundo desarrollado o primer mundo se calcula que el 25% de la población ya tiene posibilidad de uso y disfrute total[2]. Hay quien nos augura que Internet y sus tecnologías hermanas revolucionarán la política y la actividad ciudadana. Aún así estamos en las etapas iniciales en las que el uso de Internet se está extendiendo entre las organizaciones civiles y su impacto es difícil de medir y determinar con precisión. Ante la ausencia de indicadores sociales claros, la sensatez obliga a cierto escepticismo lo que implica, además, que no debemos partir necesariamente de la premisa que sitúa esta herramienta tecnológica como positiva/negativa o estrictamente buena/mala sino analizar la matriz de cambios sociales que impone.

 

Igual que la imprenta revolucionó la cultura y la política hace siglos, las nuevas tecnologías están suponiendo cierto impacto para muchos procesos sociales. Hace tiempo que los medios de comunicación de masas delimitan la trayectoria y la posibilidad de muchos movimientos políticos[3]. Lenta y gradualmente hemos asistido a un desplazamiento hacia el generalmente olvidado sistema cultural, comunicativo e informativo, un movimiento de traslación de la actividad social y política hacia la esfera comunicativa y cultural, especialmente en los Nuevos Movimientos Sociales. Comunicación y participación van de la mano en nuestro recién estrenado siglo mientras asistimos a la consolidación de ciertas formas de acción colectiva que presentan marcos de comportamiento y discurso nuevos. Los conflictos parecen codificarse en la lucha por la legitimación  de los discursos sobre el mundo social, subrayando el cada vez más importante factor mediático de la dimensión política (“mediocracia”). Los centros de comunicación y circulación de información se han transformado en la base  de la intervención política, en los mecanismos de legitimación y deslegitimación de todo proyecto social. Estas prácticas redefinen el panorama político y dislocan los conceptos tradicionales de "hacer política" o participar en la vida social de forma que para garantizar su visibilidad y la “existencia social” todo grupo, organización o colectivo debe incidir en su proyección pública y comunicativa[4]. Es decir, existe una alta y emergente complementariedad entre acción colectiva y comunicación política. Hoy ya todo el mundo comunica (gobiernos, empresas, sociedad civil,...) y, aunque esta característica no sea nueva, lo es su peso, relevancia y papel en la dinamización de la vida asociativa o en el trabajo de las organizaciones sociales.

 

En conclusión, por decirlo de una manera provocativa: hoy en día es imposible emprender una lucha social, una propuesta colectiva o cualquier tipo de movilización sin pasar irremediablemente por los mass media. Toda propuesta que proponga algún tipo de cambio social tiene como requisito imprescindible hacerse acompañar del apoyo que proporcionan los medios de comunicación. Éstos estampan su sello de legitimidad sobre cualquier persona o movimiento que pretenda hacerse oír. Lo simbólico (la información legitimada) es condición necesaria de cualquier actividad política (convencional o no convencional). Así, los medios marcan y configuran eso que se ha denominado la agenda política, estipulan de qué se puede y de qué no se puede hablar. Y en el caso de que le concedan un espacio, por mínimo que sea, acuerdan en qué forma (cómo y cómo no) se puede hablar de ello. Seleccionan y codifican el espacio de lo opinable, de lo que se puede decir, de quién lo puede hacer, de cómo lo puede decir, etc. En otras palabras, los medios no sólo crean climas de opinión sino que escogen el conjunto de puntos de vista aceptables y transmisibles.

 

 

Repaso a las características de la red.

 

Internet podría ser tratado como un medio más, como un ‘cachivache’ que viene a coronar una época de innovaciones técnicas diversas, como una consecuencia esperable de un modelo de progreso altamente tecnificado. Sin embargo, ciertas propiedades y rasgos estructurales hacen que su influencia sobre las organizaciones sea más que notable e introduzcan rupturas con respecto a los medios de comunicación clásicos o predigitales (idea que gente como Sartori no comparte y ve Internet como una extensión o prolongación de la televisión y los videojuegos). Desde el punto de vista de la relación ente medios de comunicación y Nuevos Movimientos Sociales existen una serie de diferencias teóricas, no sólo cuantitativas sino cualitativas, no sólo de grado sino de naturaleza que introducen con la utilización de Internet un salto respecto a las anteriores herramientas o instrumentos que el tejido asociativo poseía:

 

I) Internet es una red abierta, lo que significa que el acceso es, en principio o en teoría, universal. No es una tecnología que, a priori, esté cerrada a ningún individuo o persona por cuestiones de raza, sexo, cultura, religión, edad, etc.

 

II) Es un medio que funciona permanentemente las 24 horas del día. El intercambio y la recuperación de información que se realiza no están confinados, acotados o delimitados por ningún tipo de horario de oficina o de emisión.

 

III) La red permite la comunicación en dos sentidos, es decir, permite “interacción”. Es un medio altamente bi o multi-direccional. Las redes telemáticas rompen con el rancio paradigma de los medios clásicos (emisor Þ receptor) y permite jugar simultáneamente la función de emisor/receptor a cualquier usuario conectado.

 

IV) Las nuevas tecnologías de la información permiten la comunicación en tiempo real. El flujo de información se realiza en tiempo mínimos,  casi inapreciables en comparación con los tiempos de otras formas de comunicación.

 

V) Internet no depende de la localización espacial (desenclave espacial), es independiente de la geografía, es totalmente global (a pesar de los límites lingüísticos). Gracias al grado enorme de descentralización  topología de las redes telemáticas se puede decir que cubre densamente el globo. 

 

De este conjunto de elementos expuestos sobre la naturaleza de la red en tanto que medio de comunicación  concluiremos que Internet hace tiempo que dejo de una mera tecnología y ha cristalizado a nivel planetario como un medio de comunicación que genera  nuevas formas organizativas, nuevos códigos derivados del propio medio, que facilita la distribución sin precedentes del conocimiento y de los recursos a gran escala y que garantiza un alto grado de interdependencia entre los sujetos, individuales o colectivos, que intervienen en los procesos comunicativos. Una alta interactividad implica, en principio, un fomento de la participación en estas “comunidades invisibles” lo que lo convierte en un instrumento insustituible en la formación, coordinación y reproducción de grupos sociales activos y especialmente de los movimientos sociales a escala global.

 

 

Nuevos conflictos y el debate en torno a la tecnología/información

 

En cierto modo Internet redefine no sólo la forma sino el contenido de algunos conflictos sociales y políticos modernos en el primer mundo[5]. Las transformaciones operadas a gran escala (cambio social) interactúan con las metamorfosis en la acción colectiva (conflicto político). Ello hace aflorar nuevas demandas sociales, nuevas temáticas sobre las que se disputan y generan estrategias sociales. La gente construye sus “trincheras comunicativas” sobre la base de nuevas expresiones de conflicto y en la medida de cómo los movimientos sociales ya existentes reutilizan o se posicionan ante estas nuevas tecnologías  aparecen o mutan ciertos conflictos que toman un cariz totalmente nuevo.

 

Los cambios en el conflicto político pueden abordarse como una reestructuración de lo puesto en juego: en torno a aquello que es disputado o sobre lo que se compite, conflictos en torno a la producción, circulación y consumo de información, en torno al control de los medios de comunicación, a la administración, valoración y gestión de las nuevas tecnologías, nuevos conflictos, por ejemplo, alrededor del software y el hardware como recursos sociales de progreso y desarrollo social. Los temas ciberpolíticos se pueden agrupar en cuatro grandes polos: libertad de expresión (free speech), privacidad[6] (privacy), encriptación (encryption) y propiedad intelectual (intellectual property). Parte del activismo en Internet comienza a pivotar sobre estos conceptos o temas llegando a modificar las agendas políticas contemporáneas en torno a ellos. Espacios de conflicto que ya existían, que en sí no son nuevos pero que se reconfiguran por las características de las nuevas tecnologías.

 

Por ejemplo, la Blue ribbon campaign (http://www.eff.org/br/) por la libertad de expresión comenzó en EEUU contra la Communications Decency Act que, en 1995, pretendía limitar la capacidad de acceso, expresión y producción en la red. Esta iniciativa se extendió a numerosas organizaciones por todo el globo movilizadas ante la pretensión de regulación y censura por parte de la administración americana, dando cuerpo a una línea de activismo social y político en torno a la defensa de la libertad de expresión  entendida no sólo como posibilidad de enunciación pública sino como  reparto y distribución no oligopólica de  medios de comunicación.

 

GNU, la licencia GPL y Linux son, entre otras muchas cosas, ejemplo de movimientos contra la mercantilización de la cultura o la privatización y comercialización del conocimiento. Emergen con ellos nuevas formas de cooperación social y trabajo en red que utilizan la información en un desarrollo tecnológico compartido. Ha quedado patente el poderío de la paradigmática comunidad Linux[7] y el efecto open source (código libre) al formar lo que se ha etiquetado como “comunidades de conocimiento”. Movimiento que compite actualmente en igualdad con el imperio Micro$oft y es un ejemplo de cómo colectivos horizontales con una gestión no jerárquica llegan a competir con las multinacionales desactivando bolsas de consumidores cautivos de productos informáticos. Estas lógicas cooperativas abogan por una producción y  un uso  comunitario del software (como mercancía inmaterial) que conecta con otras muchas críticas a la idea de “propiedad intelectual” (MP3s, Napster, DVDs,...), concepto que considera que las ideas son bienes privados apropiables y comerciables con el mero objetivo de obtener beneficios económicos individuales.

 

En este punto podemos enlazar con la idea de que en el nuevo escenario de comunicación y vida que son las redes telemáticas existen (o deben existir) unos derechos civiles específicos y/o derivados de lo derechos ciudadanos históricos: los ciberderechos. Estos nuevos derechos están empezando a configurar la agenda política de muchos países e instituciones lo que nos lleva a la idea de regulación, a la cuestión de si las nuevas tecnologías de la información deben ser controladas y definidas por organismos públicos o internacionales. De ahí que la actividad gubernamental se desdoble neuróticamente entre el fomento de la participación y la censura o control de la red,  redacción de leyes y directivas capaces de regular los intercambios informativos en el ciberespacio frente al liberalismo digital o las apuestas por la autorregulación.

 

 

Debate sobre Internet y democracia

 

Internet es un medio utilizado masivamente por organizaciones políticas e individuos concienciados que, en general, facilita y alienta la participación ciudadana generando y abriendo nuevas estructuras de oportunidad, lo que ha propiciado que se haya reabierto o intensificado el debate sobre la tecnología y la democracia. Internet se convierte una vez más en una metáfora de la democracia, en una imagen que soporta la idea de horizontalidad comunicativa.  De la misma manera que la idea de mercado cumple una clara función en la tradición ideológica liberal (clásica, neoclásica y neoliberal), Internet se nos presenta como el paradigma del mercado (de información) autorregulado, de ese lugar donde convergen los deseos individuales y donde mecanismos impersonales (“mano invisible”) armonizan intereses.

 

En estos momentos, lo vertiginoso del cambio tecnológico favorece la percepción de una cierta autonomía, neutralidad, irreversibilidad e imposibilidad de control de estas innovaciones. Sin embargo, la tecnología ni es neutral, ni esta cerrada, ni es una simple y pura herramienta, ni un arma demoníaca, ni responde a un plan trazado con tiralíneas por un poder antropomorfo. A cada técnica le corresponde su rango de aplicabilidad, su espectro de utilización, su abanico de realizaciones, sus limitaciones y oportunidades. Dentro de ese espacio hay que buscar las posibilidades de su politización o socialización desde contextos reales teniendo en cuenta que lo tecnológico funciona a un tiempo como condición de beneficio de las grandes corporaciones (al combinar máxima centralización con máxima flexibilidad local) y como condición de posibilidad de desarrollo de medios de participación, movimientos contra la exclusión y por la justicia social y la coordinación ciudadana. Lo tecnológico, sin medidas sociales correctoras que lo acompañen, expande y amplía brechas de desigualdad social pero fomenta la proliferación de "culturas populares" y la gestación de movimientos de base. Esta ambivalencia, ya señalada por muchos clásicos, es un rasgo intrínseco de nuestro modelo de civilización.  Ese equilibrio o esa tensión en los que se mueven las nuevas tecnologías intenta ser balanceado en una u otra dirección con una actividad intencional y colectiva que por parte del estado y el mercado pendula entre la regulación y la autorregulación y por parte de los movimientos sociales se dirige hacia la creación y acción colectiva, usos comunitarios y no comerciales, libertad de expresión y visibilidad de los discursos insurgentes.

 

Concluyamos con la idea de que Internet es un espacio político a transformar y redefinir colectivamente, un campo de expresión de luchas sociales y de participación ciudadana, un lugar de encuentro de estrategias colectivas que tiene todavía un alto potencial de cambio social sin explorar y se presenta como una herramienta más para generar procesos de democracia directa o participativa. No estamos en condiciones de saber  hasta donde llegara ese cambio como resultado de la socialización de la red. Lo que si es evidente es que la red no quedara al margen e ello y mutara, cambiara en su forma y sus dinámicas, como consecuencia de la traslación de la conflictividad política a sus nodos y tuberías.

 

 

Nuevas teorías, nuevos sujetos, nuevos conflictos

 

Nuevos marcos de interpretación: informacionalismo, paradigma tecnológico de la sociedad red

 

Los sistemas tecnológicos conforman y son conformados por la estructura material y social en la que nacen. Desde un punto de vista histórico, el modelo tecnológico cambia, avanza, muta y entra en conflicto con otros modelos emergentes hasta el punto de que puede llegar a diluirse y desaparecer en un nuevo paradigma que irrumpa en forma de revolución tecnológica, cambio cualitativo radical  que arranca desde el seno del viejo  para instituir un nuevo sistema. En ese cambio -crisis- irrumpen nuevos paradigmas, entendidos como modelos conceptuales  que establecen criterios estándares de interpretación de la realidad: ideas fuerza, conceptos científicos, valores sociales.[8]

 

Podríamos decir con Castells[9] que el siglo XIX, y los primeros 60 años del siglo XX son  años de industrialismo, de un modelo  y unas dinámicas sociales resultado de determinado cambio tecnológico previo marcado por la revolución de la tecnología de la energía que arrastra o comparte protagonismo con los cambios de la industria química, mecánica, biológica, la medicina y el transporte. Esta infraestructura tecnológica será condición de posibilidad de nuevas formas de producción, consumo y organización social que conjuntamente formaron la sociedad industrial. La fábrica, la gran empresa, la burocracia racionalizada, la supresión de trabajo agrícola, la urbanización a gran escala, los servicios públicos, los medios de comunicación de masas, los sistemas de transporte nacionales e internacionales y las armas de destrucción masiva son elementos que se dan en la sociedad industrial, en el industrialismo.

 

El informacionalismo es un paradigma tecnológico que nace de la superación del modelo “industrial-fabril” y es la base tecnológica de la sociedad red . No tiene que ver con su estructura social o institucional, es sólo su base tecnológica. Para empezar hay que aclarar que lo que caracteriza al informacionalismo; no es el papel central de conocimiento y su relación con el poder. Esa relación ha estado presente en todos lo paradigmas anteriores: "A lo largo de la historia, el conocimiento y la información, así como sus puntales tecnológicos, han estado estrechamente asociados con la dominación político / militar, la prosperidad económica y la hegemonía cultural. Por tanto, en cierto sentido, todas las economías se basan en el conocimiento, y todas las sociedades son, en el fondo, sociedades de la información"[10]. Lo que diferencia al nuevo paradigma es la revolución en las tecnologías de la información; lo novedoso de la tecnologías es el proceso que sigue la información y su impacto en la generación y aplicación de conocimiento. Hablamos de un paradigma que se basa en el aumento de la capacidad humana de proceso de información en torno a la revolución de la microelectrónica y la ingeniería genética y que se apoya en tres elementos que lo definen:

 

a.-La capacidad de procesar más cantidad de información e información mas compleja a más velocidad está directamente relacionada con los avances de la microelectrónica, el desarrollo  de los microchips, la representación binaria de la información y con la reducción espectacular del coste por operación de proceso de datos. Este nuevo escenario técnico, estas nuevas tecnologías, se autoexpanden retroalimentando su propio desarrollo:  desarrollo que impulsa y acelera su expansión en un proceso  de feedback imparable que probablemente se  detenga en su momento con la irrupción de un nuevo paradigma "bajo unas formas y unas tecnologías que no estamos en condiciones de imaginarnos hoy en día, salvo en la hipótesis de la ciencia ficción" [11].

 

b.-La idea de recombinación se asocia con la potencialidad del hipertexto o la capacidad de Internet de enlazar cualquier cosa desde cualquier sitio "y recombinarlo" instituyendo una nueva realidad, virtual, es decir “que existe” con independencia de su inmaterialidad. La recombinación de audio, texto, sonido genera una nueva percepción de lo real, inaprensible desde una dimensión estrictamente física, pero real desde el momento en que incide y altera nuestra  vida, nuestra cotidianidad de carne y hueso.

 

c.-La flexibilidad  del nuevo medio permite la distribución de todo este potencial de procesamiento de información en diversos contextos y en múltiples soportes o formatos. El desarrollo técnico y por derivación el potencial comunicativo de la red desborda su contexto original (redes de ordenadores y cableado estructurado) y se pone a prueba en múltiples aplicaciones: telefonía móvil, portátiles, wi-fi, telefonía IP, radio, televisión, domótica, multimedia ... desplegando todas sus posibilidades de acceso masivo e inteligente a la información en su vertiente comunicativa. El informacionalismo abre la puerta a la comunicación, o a un desarrollo de la capacidad comunicativa social nunca conocido.

 

La sociedad red se estructura sobre redes propulsadas por  las tecnologías de la información características del paradigma informacionalista. Las redes sociales no son nada nuevo, pero pasan a primer plano sobre las nuevas tecnologías de la información y su modelo reticular de la misma manera que solucionan o facilitan cuestiones organizativas y de gobierno mucho mas accesibles en el modelo horizontal-red que desde el modelo jerárquico del capitalismo estatista industrial.

 

Desde un punto de vista funcional, las redes sociales distribuyen el rendimiento del trabajo colectivo, en su seno la toma decisiones es compartida, carecen de centro y se articulan sobre nodos o puntos de interconexión en el que una conducción enlaza o se cruza con otra o con ella misma. Con independencia de su tamaño, peso o relevancia, todos los nodos tienen su función en la red de forma que los redundantes, aquellos que duplican una tarea, tienden a desaparecer en la dinámica de autorregulación del sistema. Por el contrario, los nodos que aumentan su importancia son los que demuestran más capacidad en el proceso de información,  los que la procesan de forma mas eficiente, los que aportan más información a la red. Estos puntos de enlace no se sitúan en ningún “centro”, son llaves de comunicación que se alejan de toda lógica de mando pues la lógica de una red es binaria: inclusión / exclusión.  Carecen de valores en cuanto a formas sociales en la medida que son un dispositivo funcional, autómatas que se marcan o a los que se marca objetivos a cumplir con el máximo de elegancia y de eficiencia.

 

Sobre este modelo organizativo se levanta la nueva economía global: redes auxiliares, redes de empresas que se distribuyen tareas, redes de proveedores, redes de consumidores. Así, las empresas trabajan en el seno de redes y por redes, se descentralizan en el seno de redes interiores  dando forma a la empresa red o proyectos empresVerdanaes que se articulan en un conjunto de ellas, grandes, medianas y pequeñas en disposición reticular. La primera característica de este modelo económico es que  produce, distribuye y se gestiona a nivel global, planetario, debilitando en la organización de la producción el concepto de territorialidad o al menos debilitando el peso de lo territorial en la toma de decisiones. Al tiempo, las empresas, nodos o subredes ineficientes tienden a ser expulsadas del tablero de manera que las unidades territoriales menos eficientes quedan fuera del juego. Las consecuencias globales de esta autorregulación funcional son importantísimas pues en la dinámica de la economía red se han quedado “fuera de la realidad” millones de personas, continentes enteros, sectores de la humanidad incapaces de incorporase al nuevo modelo de organización y reparto de  riqueza. Por otra parte, y como complemento binario del  mecanismo de exclusión, cualquier fuente de valor potencial es incorporada en cuanto se tiene constancia de su existencia.

 

Este modelo de economía flexible (trabajo flexible individualizado) abre la puerta a un mundo de ganadores y perdedores, inciertos y fugaces ganadores y perdedores, ámbito también  de creatividad y de destrucción entrelazados hasta tal punto que hacen plenamente posibles experiencias  - bien definidas por Schumpeter- de destrucción creadora y la creación destructiva[12]

 

Culturalmente  el modelo es el de hipertexto que absorbe las expresiones más diversas, las hace visibles desde cualquier posición y refleja o hace accesible el conjunto de elementos de nuestra realidad simbólica. La política se hace ahora casi en exclusiva a través de los medios de comunicación, bien adaptándose a sus reglas o generando nuevos códigos culturales:  la lógica de la red  ha conseguido incorporar a segmentos dominantes de las sociedades de casi todo el mundo que se incorporan al modelo de la nueva economía global, el trabajo flexible individualizado y la cultura de la virtualidad real que es el hipertexto.

 

La desaparición de lo territorial, del espacio como un elemento que determina la idea de tiempo, ha facilitado el nacimiento de un tiempo atemporal: el espacio se volatiliza en medio de circuitos electrónicos y el tiempo, que se subsume en esta nueva dimensión micro que es el territorio,  pierde peso en el proceso de comunicativo. Cuando el espacio se evapora en la red, el tiempo deviene a otra cosa replegándose en tanto que tiempo cronológico a la mínima expresión posible.

 

 

Nuevos sujetos sociales: hackers

 

Internet nace como medio abierto, libre, como un nuevo territorio en el que es plenamente  posible la comunicación global entendida como aquella que supera las limitaciones territoriales y la verticalidad de los media tradicionales. Desde sus primeros pasos el conjunto de científicos que pusieron en marcha sus protocolos de comunicación[13] trabajaron inspirados en los principios de la investigación académica y en la sana costumbre de compartir los resultados de sus trabajos en el seno de la comunidad científica. En ese momento, a principio de los 70,  aparecen los primeros hackers, mítica figura que nace en las redes de comunicación de la comunidad de programadores, físicos, radioaficionados y apasionados por la investigación sobre las nuevas redes y las aplicaciones de software relacionadas  con la comunicación y la informática.

 

Esta nueva comunidad de mentes inquietas hizo de Internet el medio paradigmático para la cooperación y el trabajo comunitario orientado a la innovación tecnológica, a la ampliación permanente, compartida e ilimitada del conocimiento. En la practica hace de la red su medio de trabajo preferido al tiempo que la reconstruye, altera, actualiza, abre  y libera hacia el exterior. Internet nace y se construye sobre el trabajo de este nuevo tipo de investigador que, con tendencias cada vez mas marcadas al activismo[14], reclama libertad plena de movimientos: libertad plena de acceso a la información,  para la manipulación de código,  para hacer públicos los resultados de su investigación y hacer uso de los resultados  del trabajo de otros investigadores, etc. Resultado de una necesidad operativa básica, la comunidad hacker imprime a la red y a los primeros foros de creatividad colectiva una impronta libertaria en un sentido liberal que exige el reconocimiento pleno y radical de los derechos básicos a la libre comunicación y expresión, aplicados a conciencia y hasta sus ultimas consecuencias en el terreno de la investigación y la generación de saberes compartidos. Esta es la característica definitiva de un hacker (su concepción/relación con la información y el conocimiento), muy lejos de la caricatura delictiva y criminalizadora que se ofrece al gran publico desde los mass-media.

 

El concepto de cooperación y comunidad es básico y no parte de la simple identificación gregaria de un grupo de aficionados a la técnica o a la informática. Si el mundo esta lleno de problemas pendientes de solución, está en la vocación y en la curiosidad del  hacker la predisposición a resolverlos. El tiempo y las energías son limitados de ahí la necesidad de compartir experiencias sin desgastarse en la reinvención de lo que ya existe y funciona: operatividad, pragmatismo, cooperación, inteligencia colectiva. E.S. Raymond lo explica con claridad:

 

“Para comportarte como un hacker, debes creer que el tiempo para pensar que emplean otros hackers es precioso –tanto, que es casi una obligación moral para ti el compartir la información, resolver los problemas y luego exponer la solución de manera que los otros hackers puedan resolver nuevos problemas, en lugar de enfrentarse perpetuamente a los viejos”[15]

 

La filosofía de este movimiento que nace ligado el mundo del software y al desarrollo de las redes choca desde un primer momento con dos dinámicas: la del Estado que  impone su necesidad de regularizar el nuevo fenómeno (todo nuevo fenómeno) y la del mercado que pretende hacer valer en el terreno de la creatividad y la investigación científica sus principios de propiedad y su pulsión mercantilizadora sobre todo nuevo ámbito de producción. Desde sus orígenes la comunidad hacker entendió la generación de código ejecutable (software) como un fenómeno comunicativo: el software es información y la información generada por el conocimiento colectivo de la comunidad investigadora ha de fluir libremente, fuera de las limitaciones mercantiles y estatales.

 

En 1984, el “hacker mas hacker de todos”[16], Richad Stallman cristalizaba en la Free Software Fundation  el núcleo iniciático de un movimiento colectivo y social que introducirá en el seno de las redes un modelo de desarrollo y cooperación comunitario en la producción de software que rompe con las dinámicas  industrialistas (jerárquicas, ligadas al modelo empresa o Estado) y se inscribe o da forma a un modelo plenamente reticular, horizontal y comunitario que esta en la base del nuevo paradigma informacionalista y en la estructura cromosómica del movimiento del software libre.[17]

 

 A partir de aquí el hacktivismo  supera el estrecho terreno del ámbito científico y la producción de software y se hace cargo de la necesidad de un cuestionamiento de los marcos jurídicos, de las dinámicas de mercado, de los modos de producción material y la generación de conocimiento social. En este nuevo escenario en el que la reflexión sobre cuestiones que en apariencia se sitúan en el supuesto plano de “neutralidad” de lo técnico nace el hacking y las practicas de ciberactivismo que se dan hoy en día.

 

 

Hackmeetings  y hacklabs,  redes de okupas y okupas en las redes

 

En octubre del 2000 se reúne en Barcelona y por primera vez en nuestro Estado un colectivo amplio y heterogéneo de activistas y hackers en lo que se conoce como el primer hackmeeting del Estado Español[18]. Como carta de presentación o manifiesto la  mítica cita del clásico de Nani Balestrini , Los Invisibles, autor de una serie de novelas[19]  que perfilan magníficamente la experiencia política y generacional de la autonomía italiana de los 70, libros de culto de la militancia y los activistas de los Centros Sociales Okupados:

 

“ampliar la ofensiva significa radicalizar la insubordinación a cualquier jerarquía ejercer nuestra creatividad destructiva contra la sociedad del espectáculo sabotear las mercancías que sabotean nuestras vidas reunirse en asambleas eligiendo delegados siempre revocables por la base conectar todos los lugares de lucha no descuidar ninguno de los medios técnicos útiles para la comunicación liberada dar un valor de uso directo a todo lo que tiene valor de cambio organizar la Autodefensa de los territorios conquistados...”[20]

 

Los vasos comunicantes entre el mundo de los centros sociales okupados y la nueva cultura hacker son evidentes. De la misma manera que buena parte de universo político de un sector del movimiento de okupación de este Estado se inspira en la experiencia compartida del movimiento de los Centros Sociales Okupados italianos, también se comparten en diferentes círculos de militancia la reflexión sobre la tecnología y el hacktivismo político. Se comparten textos que como el de Balestrini son referencia básica de la militancia autónoma europea, se comparten espacios de forma que el encuentro se organiza en el Centro Social Okupado Les Naus, se comparten repertorios de acción, actitudes y hasta  prejuicios como los que se imponen desde la  organización  a los y las asistentes (el tradicional y políticamente correcto vegetarianismo en los espacios comunes del centro social)  y el veto a los medios de comunicación.

 

Un año mas tarde, entre el 21 y el 23 de septiembre se celebra el segundo hackmeeting, esta vez en la Gaztexe de Leioa[21] en el que el debate y las iniciativas se balancean desde las ponencias y talleres eminentemente técnicos a sesudas reflexiones teóricas  sobre la técnica, el poder y la autoorganización. Entre las diferentes ponencias destaca el amplio abanico de la oferta y el alto nivel técnico e intelectual de los ponentes: virus y sistemas Windows ; taller de reciclaje de material informático; origen del código libre, acceso universal a la información en Internet; construcción de recursos multilingües con software libre; presente y pasado del phreak; virus en Unix; tecnología y poder, hacktivismo, autoorganización; control remoto de ordenadores; manipulación genética;  criptografía, etc.

 

En el Gaztetxe de Leioa, el hackmeeting se consolida como punto de referencia del activismo técnico-político, cada vez más alejado de los foros y las comunidades virtuales que entienden la técnica como un espacio aislado e independiente del plano de lo político, de las relaciones del poder y la organización social. Se marcha cada vez más decididamente en la senda del hacktivismo, como práctica de intervención técnico-política sobre el conjunto de problemáticas derivados de la conflictividad social. No se trata sólo de satisfacer curiosidades, ni siquiera de garantizar grados de libertad individual para poder acceder satisfactoriamente a la información. Ahora se ve el mundo como un problema al que hay que dar solución[22], la sociedad como  terreno de experimentación, el marco político algo contra lo que alzar la voz y la función política del hacker como la de un activista comprometido socialmente en un medio (las redes telemáticas) atravesado por los conflictos y las relaciones de poder que arrastra desde el mundo en el que nace: lo social .

 

 El tercer y hasta ahora último encuentro se organiza en Madrid, entre el 3 y el 5 de octubre del 2003 en el Centro Social Ocupado El Laboratorio 3.0. Sin renunciar al texto base de Balestrini que al igual que en Leioa forma parte su declaración de intenciones, en este caso se hace publico un manifiesto propio[23] y se inaugura la reunión con una manifestación contra al LSSI en pleno barrio de Lavapiés. Al final, y ante cerca de 200 personas se hace lectura de la Declaración de Independencia del Ciberespacio, un clásico de las declaraciones de principios de los primeros hackers americanos,  llamamiento a la desobediencia frente al empeño de los diferentes estados por reglamentar las practicas comunitarias y libres que sólo se dan y son posibles en la red. En líneas generales este tercer hackmeeting se prepara y se lleva a cabo en un ambiente caldeado  por la inminente entrada en vigor de la LSSI y lo que se presuponía como un recorte a la libertad de expresión y  el fin de la privacidad de las comunicaciones en Internet:

 

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos.

No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquélla con la que la libertad siempre habla. Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente [24]

De estos encuentros anuales -físicos, presenciales- entre activistas que a lo largo del año se conoce y se coordina desde la red en multitud de iniciativas cibersubversivas, irán cristalizando proyectos organizativos más o menos estables, colectivos de personas que vinculados a los centros sociales  asumen esta línea de intervención social. Así, nacen varios hacklabs, proyectos de experimentación tecno-social ubicados en diferentes ciudades del estado, materialización permanente y localizada territorialmente de iniciativas que surgen de la experiencia adquirida en la red y en el contacto personal en los hackmeetings.  Toma cuerpo pues un nuevo movimiento social, muy vinculado física y políticamente con el movimiento de okupación y de los centros sociales más desarrollados de las grandes metrópolis que le permite  superar en el ámbito de los movimientos urbanos antagonistas esa percepción un tanto esquizoide que  ha arrastrado la izquierda sobre las nuevas tecnologías y que oscila entre la tecnofilia y la tecnofobia, entre la visión de las tecnologías de la comunicación como un elemento de liberación total y una herramienta para la dominación de clase y el control social, contradicción binaria que resume Marcuse cuando define el progreso técnico a lo largo de la historia como una necesidad objetiva tanto para el capital como para la emancipación. Se introduce en este escenario de activismo telemático la reflexión sobre lo social como algo previo a lo técnico disipando ilusiones sobre la posibilidad de que el potencial liberador de lo técnico supere por si mismo (en un plano independiente)  limitaciones y desequilibrios estructurales. Se perfila una imagen del hecho técnico como fundamentalmente político y la tecnología como un elemento sistémico tanto de dominio (en la producción ,la educación, la guerra) como de la liberación (de la producción, de la educación, de la guerra).

 

Hoy en día existen varios hacklabs, o laboratorios de experimentación técnica y social que nacen de esta nueva cultura hacktivista y la consolidan como un verdadero movimiento social articulado dentro y fuera de la red.  Se reúnen físicamente fuera de Internet con la intención de trabajar en proyectos relacionados con el software libre, ciberderechos, privacidad, criptografía, redes wireless en barrios o ciudades; fuera de su territorio convencional (la red sigue siendo un espacio para la coordinación), bajando a tierra en contacto directo con las redes sociales.

 

En el Gaztetxe de Udondo  (Leioa), en Bilbao, se reúne como un grupo de trabajo del Centro Social, el Metabolik Bio Hacklab, sin duda el mas avanzado del conjunto de los que han ido surgiendo en los últimos años en el estado.  Nace en el hackmeeting de septiembre del 2001 y en su primer año despliega actividad en diversos frentes. Se presenta a través de un manifiesto rizomático, deriva de una misma corriente posmoderna que nace años antes en algunos sectores del movimiento de okupación en Madrid y Barcelona, empeñados en la lectura y el estudio colectivo de algunos textos de Delueze y Guattari como base sobre la que superar el estrecho horizonte de la ‘vieja izquierda” anclada  en  sus clásicas “representaciones binarias” de lo social:

“Me gusta ser libre, expandir mi código, compartirlo, difundirlo, copiarlo, enlazarme con otras páginas, otros proyectos, otros seres... disfruto al experimentar con diversos lenguajes y protocolos, aprender y ser aprendido, participar de los procesos tecnológicos y humanos que me constituyen, interactuar con mis entornos a través de mis diversos cuerpos para defender la autoorganización y la autonomía que me da la vida. Por eso uno de mis fundamentos autocatalíticos primarios (quizás es el más importante) es el [software libre], [generarlo] , usarlo, difundirlo y disfrutarlo me permite compartir técnicas y materiales, conocimientos y prácticas, y crear así una fuente común de recursos colectivos, colaborar con una red autoorganizativa de conocimientos abiertos, libres y reutilizables que me alimentan, mientras alimentan a otras.”[25]

 El colectivo se suma en breve a las campañas contra la LSSI (“No queremos vivir así”[26]), a la Campaña SOS Privacidad (“STOP 1984”[27]), a la difusión del software libre (“Nosotros hablamos de Software Libre[28]) y a la campaña contra de las patentes de software de Proinnova (“No a las patentes de software[29]).  Pone en marcha talleres sobre la LSSI, programación en Perl, PHP, introducción al software libre, electrónica e introducción a GNU/Linux. En marzo del 2003 organiza unas  Jornadas sobre wireless y redes ciudadanas libres  junto a BilboWireless y MadridWireless.

 

En febrero del mismo año el colectivo decide dar respuesta desde una posición de crítica social a la tecnología y su modelo dominante, el modelo de la globalización capitalista,  del mercado y  de las  corporaciones transnacionales. La ocasión se la brinda el Congreso Internacional sobre la Sociedad de la Información IT4ALL que se celebra en Bilbao del 5 al 7 de febrero[30]. Promovido por el Gobierno Vasco en el marco de programas europeos, cuenta con el apoyo y la participación de la SGAE, la CNN, el BBVA, Petronor, Grupo ITP, Hewlet Packard y Microsoft.[31]: los mas granado del  bestiario simbólico del hacktivismo y un  contramodelo que se levanta sobre claras dinámicas mercantiles y militaristas relacionadas con el cambio tecnológico , un contramodelo para la visión cooperativa, social y anticapitalista de los hacktivistas de Leioa. Frente a estos “señores del aire” los hackers recurren a la agitación, la denuncia y la acción directa,  repertorio de acción compartido con otros movimientos cercanos. Su manifiesto denuncia:

 

“La brecha digital la construyen día a día quienes patentan tecnologías de la comunicación, quienes monopolizan el software, quienes no respetan lo estándares consensuados, quienes exigen continuamente la renovación de máquinas útiles, quienes hacen de la tecnología un instrumento para la guerra, quienes comercializan con el saber, quienes esclavizan a sus clientes, quienes privatizan longitudes de onda, quienes prohíben compartir información, quienes crean leyes que favorecen los monopolios, quienes invierten en una educación hacia productos tecnológicos esclavizantes. Y, por supuesto, la brecha digital es la brecha del pan, la brecha de la pobreza. Una sociedad más tecnologizada con la tecnología de los señores del aire (cerrada, esclavizante, secreta, de mala calidad...), una sociedad informada por los señores del aire, una sociedad educada para consumir sus productos, no es una sociedad ni más avanzada, ni más informada, ni más comunicada, ni más libre.”[32]

 

Esta carta de hace pública  como parte de la campaña Money4them[33]que incluye acceso a los media convencionales, a los media independientes y acciones de calle frente al palacio de congresos[34] reclamando otro modelo de comunicación posible basado en la creación de redes ciudadanas independientes, la difusión de herramientas basadas en software libre, la expansión de los hacklabs como centros de creación de base, el desarrollo de medios del propio movimiento y servidores de Internet organizados desde la  autogestión de los recursos técnicos.

 

Podríamos concluir pues, que estamos ante una constelación de experiencias y practicas comunes; un conjunto de proyectos independientes; ante un tipo especifico de hacker, militante político en el plano de la tecnología que se empeña en desvelar las implicaciones sociales de lo técnico, la articulación de  nuevos modos de comunicación; que se entrelaza en un movimiento de escala estatal y en relación  con proyectos europeos; dueños de un discurso a medias propio a medias compartido con otros movimientos autónomos anticapitalistas con los que gestionan  espacios  e imaginario , modelos de transformación social y cambio tecnológico. Movimiento social, al fin y al cabo, que atravesado por otros movimientos rompe con las limitaciones estrictas de lo reivindicativo y se inserta en un proyecto de cambio social en el sentido mas amplio que podamos imaginarnos: el sentido de los movimientos urbanos que desde los disturbios de Seattle[35] se coordinan a nivel planetario contra la globalización capitalista reclamando  otro uso y otra manera de vivir lo  técnico y lo político.

 

LSSI :una iniciativa de regulación por parte del estado

 

Si bien el ciberespacio es un terreno inmaterial, ello no nos impide concebirlo como un espacio real. Allí es donde se proyectan hoy buena parte de los conflictos políticos que nacen en lo que se entiende como la realidad material. La gente, como lo hizo hace siglos en otras fronteras, ha colonizado ese nuevo territorio: primero el ejercito, después visionarios, científicos, hackers, los perseguidos... y ahora el mercado y el Estado. "Allí donde va la gente la política va" de forma que hoy el ciberespacio se ha convertido en territorio de primer orden para el debate, la acción colectiva y  la batalla política

 

Hace tiempo ya que desde el Estado se ha visto en la necesidad de retomar el control de las redes aunque su diseño técnico lo dificulte sobre manera. Ese el cometido de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y el Correo Electrónico (LSSICE) .[36], y en parte el de la Ley de Protección de Datos (LORTAD), como lo es el de todo el dispositivo legal  relacionado con las telecomunicaciones e Internet del que se han ido dotando los diferentes estados de la Unión Europea.

 

El desarrollo técnico de Internet y de las comunicaciones telemáticas, al igual que el delito en su sentido mas amplio, van siempre por delante de las regulaciones legales generando de facto nuevas situaciones y escenarios.  De ahí que el empeño regulador del Estado se de a posteriori y en este caso con muchas dificultades a causa de la filosofía, de la concepción técnica del medio a normalizar. Internet se concibe como un conjunto de nodos interconectados que garantizan la comunicación entre diferentes puntos de la red ,a salvo de caídas intermedias en la que la localización física del emisor y el receptor  (punto de acceso desde el mundo material) pierde importancia al tiempo que cobra peso su posición relativa en la red misma (poco importa el punto de acceso a la red una vez que estamos dentro). A  partir de ahí el potencial comunicativo del medio se deshace de cualquier referencia obligada a la territorialidad o la localización física de los puntos de emisión-recepción-emisión de forma que todo empeño por parte de los Estado-nación por controlar el uso que por parte de sus súbditos  se hace de la red choca con una realidad desterritorializa, con la desaparición de fronteras y la difuminación de los ámbitos de soberanía en el globalizado ether de las redes y sus tuberías planetarias.

 

Lo primero que debemos tener en cuenta cuando valoramos las consecuencias prácticas de la aplicación de la LSSICE es que esta Ley se redacta, fundamentalmente,  con el objeto de regular la actividad de los Proveedores de Servicios de Internet. La LSSICE  pretende despejar las “incertidumbres jurídicas” derivadas del uso masivo de las nuevas tecnologías, concretamente de la irrupción de Internet  como nuevo territorio de vida en el que la gente se [in]forma, compra, vende, opina,  pelea, delinque; es decir, nuevo terreno en que se da y refleja el conflicto político de la sociedad contemporánea:

 

“Es objeto de la presente Ley la regulación del régimen jurídico de los servicios de la sociedad de la información y de la contratación por vía electrónica, en lo referente a las obligaciones de los prestadores de servicios incluidos los que actúan como intermediarios en la transmisión de contenidos por las redes de telecomunicaciones, las comunicaciones comerciales por vía electrónica, la información previa y posterior a la celebración de contratos electrónicos, las condiciones relativas a su validez y eficacia y el régimen sancionador aplicable a los prestadores de servicios de la sociedad de la información.”[37]

 

No es un texto que regule las prácticas políticas individuales o colectivas (legales o ilegales) de las personas que de una u otra forma actúan en la red. El texto se  “limita” a definir lo que son los Servicios de la Sociedad de la Información y el funcionamiento y obligaciones de los Proveedores de esos servicios .Lo relacionado con la naturaleza “legal” o “ilegal”  de cualquier  actividad política dentro de Internet queda fuera de su ámbito de actuación. En este sentido, hace tiempo que el Estado se ha dotado de herramientas jurídicas varias para determinar lo que se puede decir, lo que se puede hacer, a quién se puede o no criticar, cuales son los limites de la libertad, y en definitiva dónde está la línea a partir de la cual acaban las suntuosas autopistas del bien y nos iniciamos en los tenebrosos senderos del crimen (Constitución, Código Penal, Ley Antiterrorista, Ley de Extranjería, Ley de Partidos....)

 

Si bien esto es así y queda perfectamente reflejado en el texto , no deberíamos creer que por ser la labor de los Proveedores de Servicios de la Sociedad de la Información (PSSI) el objeto regularizado por  esta ley, esta no afecte de alguna manera a la actividad de los usuarios  y usuarias, a los sujetos individuales y colectivos que en los últimos años han hecho de Internet un espacio de comunicación. El objeto de esta reglamentación es el control  de la actividad de quién hace uso de esos servicios; la obsesión de los legisladores es hacer de esta Ley un instrumento que permita definir con claridad  quién es quién en la cadena de elementos que intervienen en cualquier comunicación que se da  en Internet, de forma que el envío de un e-mail, la firma de un contrato electrónico, la actualización de una web, la suscripción a una lista correo o la participación en un foro de debate, quede perfectamente registrada e identificada con el objeto de que el estado pueda saber, quién, cuándo y desde dónde  se ha hecho algo en Internet. Por ello se impone a los PSSI el deber de colaboración con la “autoridad competente”, se reglamenta el tipo de información que han de almacenar en relación al uso que de sus servicios hacen sus usuarios[38], el tiempo durante el cual esos datos han de ser retenidos, las condiciones de acceso a los mismos[39] y las consecuencias que deberán asumir en caso de no colaborar diligentemente con el estado en la prevención y localización de cualquier actividad  “criminal”[40].

 

 Hasta qué punto este tipo de leyes entran en colisión con derechos básicos, como son la garantía en la privacidad de las comunicaciones, la inviolabilidad de la correspondencia, la libertad de expresión, debería ser determinado por alguna instancia de mediación como el Tribunal Constitucional. En la práctica y de momento, el conflicto entre libertad y seguridad lo gana la pulsión antidemocrática de la nueva disposición del mando y el poder a nivel global. Seria conveniente tomar conciencia de que asistimos a un  proceso que arranca a mediados los 90 en EEUU  y cobra plena visibilidad tras el 11 de septiembre del 2001 que refunda el sistema de soberanía y pacto jurídico civilista sobre la que se levanta el universo cultural e ideológico del mundo occidental (1789, Francia)  y abre la puerta a una redefinición radical y violenta de las dinámicas y estructuras de mando globales, estatales y locales.

 

 

Contravigilancia:  los movimientos sociales en la red, de vigilados a vigilantes

 

En marzo del 2002, el Servidor Telemático Nodo50[41] hacia público en Internet, en los media y en el Congreso de los Diputados, un informe[42] en el que denunciaba que Ministerio del Interior y el Gobierno estaban sometiendo a espionaje policial a una serie de proyectos de contrainformación en Internet  que formaban parte del dispositivo de comunicación del movimiento antiglobalización en el estado español y concretamente, a las herramientas de difusión de noticias y coordinación de las plataformas que preparaban la respuesta a la Presidencia Española de la Unión Europea.[43]

 

En concreto, Nodo50 hacia público que desde las dependencias de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, cerca de una decena de funcionarios rastreaban día y noche  la práctica totalidad de las páginas web del servidor, se suscribían a sus listas de correo  y foros de debate al tiempo que hacía un seguimiento exhaustivo de la agenda de actividades de las diversas plataformas. A pesar de que toda la información que circulaba por este medio era pública y legal, la prensa recibía sistemáticamente desde fuentes policiales informes acerca del carácter violento del movimiento y de la supuesta coordinación desde Nodo50 de acciones de sabotaje y guerrilla urbana.

 

Los técnicos de Nodo50 aportaron las pruebas necesarias para demostrar que el espionaje era real y que los organismo policiales, conociéndolo todo sobre el movimiento antiglobalización y Nodo50 se empeñaba en filtrar a la prensa información manipulada que criminalizaba a estos proyectos ante la opinión pública. Es decir, Nodo50 demostraba con pruebas que a día de hoy no han sido cuestionadas desde ningún ámbito (ni político ni mediático), que el gobierno recurría a técnicas de espionaje cuestionables desde un punto de vista político y manipulaba la información que manejaba en un claro ejercicio de intoxicación mediática.

 

Por encima de las conclusiones políticas que se puedan sacar de esta experiencia, el hecho pone de manifiesto que el nuevo medio y los dispositivos técnicos sobre los que se materializan los procesos de comunicación y flujo de datos, se distancian totalmente respecto a los medios de comunicación o herramientas comunicativas tradicionales (prensa, radio y telefonía). La especificidad  técnica de Internet iguala a los diferentes sujetos que acceden colectivamente a ella de forma que de la misma manera que uniformiza la posibilidad de conseguir aceptables cotas de visibilidad y óptimos niveles de coordinación, fortalece a las colectividades e individuos frente a la omnipresencia del estado y las corporaciones económicas, que se difuminan en la topología de la red y se sitúan, a nivel técnico, en igualdad de condiciones  (a veces en clara inferioridad) frente a sus adversarios políticos, en este caso, la redes insurgentes de la antiglobalización que dejan de ser vigiladas pasivas y pasan a la ofensiva política haciendo valer sus recursos técnicos y capital humano especializado.

 

 Es a partir de aquí desde donde conviene iniciar la reflexión política y situar en este contexto prácticas disruptivas como las del hacking, la coordinación del activismo político (ciberactivismo)  frente a las acciones mas o menos organizadas por parte de los estados para ponerles freno, o al menos, para limitarlas a un  marco de acción predefinido  y sometido a control a través de inconsistentes y cuestionables dispositivos legales, una vez comprobado que a nivel técnico la red es en buena medida ingobernable. Así, las relaciones de dominio se trasladan al nivel jurídico-administrativo mientras que el medio de comunicación se consolida como escenario del conflicto.

 

Bibliografía y otras lecturas

 

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- Textos de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC): http://www.uoc.es

- Textos de Cibersociología de la UBA: http://www.hipersociologia.org.ar/

- Textos de la Biblioweb: http://www.sindominio.net/biblioweb

- Textos de Nodo50: http://losvigilantes.nodo50.org/ y http://www.nodo50.org/lssi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Proveedor de servicios de internet para los movimientos sociales en España y Latinoamérica que alberga más de 700 organizaciones, plataformas y colectivos.  Ofrece alojamiento de  páginas web, correo electrónico y listas de distribución a estas entidades, en sus tareas de comunicación y contrainformación.

[2]  Para llegar a 50 millones de usuarios, la electricidad tardó mucho tiempo, la radio 38 años, la televisión 23 años, el ordenador personal (PC) 16 años e Internet sólo 4 años. El ritmo de penetración es mayor que cualquier otra tecnología anterior conocida.

[3]  Se ha discutido mucho sobre la función de los medios en, por ejemplo, la Revolución Iraní de 1971, en los escándalos políticos o en el papel que tuvieron en el movimiento antimilitarista y de insumisión en el Estado español (Sampedro, 2000).

[4]  Hace ya mucho tiempo, una persona nada sospechosa de alarmismo decía “quien controle la industria cinematográfica controlará el medio más potente de influencia pública” (T. Alva Edison)

[5]  Por ejemplo, hay quien afirma que las luchas feministas contemporáneas están reconvirtiéndose gracias a las nuevas tecnologías (Boix, Fraga y Sendon, 2001).

[6]  Hay quien entiende que, en estas clasificaciones, la encriptación está incluida en la privacidad.

[7] Ver, por ejemplo: http://www.linux.org, http://www.gnu.org, http://www.debian.org

[8] Ver el clásico de Thomas S. Kuhn (Kuhn, 1975).

[9] Este apartado  se articula sobre la lectura y el resumen comentado del epílogo de Manuel Castells al trabajo de Pekka Himanen (Himanen, 2001).

[10] Castells en Himanen, 2001: 173.

[11] Castells en Himanen, 2001:176.

[12] Schumpeter, 1983: cap. 7, pp. 118-124.

[13] Cerf y Kahn hacen las primeras pruebas sobre TCP/IP en el año 1973 bajo programas de investigación financiados por el Departamento de Defensa norteamericano en el seno de la primera ARPAnet

 La Libertad en Internet. Corriente Roja. http://www.nodo50.org/corrienteroja/otros/otros119.htm

[14] A  partir de este momento recurriremos al termino hacktivismo para referirnos a la actividad técnico-política de los hackers.

[15] Eric Steven Raymond. Como convertirse en un hacker.

 http://www.sindominio.net/biblioweb/telematica/hacker-como.html

[16] Stephenson, 2003:51

[17] La definición de software libre de la Free Software Foundation establece que para que un programa sea libre se ha de tener libertad para usarlo y  acceder a su código, se debe poder manipularlo y copiarlo para poder redistribuirlo. Definición de Software Libre. http://sindominio.net/biblioweb/telematica/free-sw.es.html

[18] “Esto quiere ser una reunión sin más pretensiones que hablar entre nosotr@s, que nos conocemos mayoritariamente por correo de mil historias 'cibersubversivas', y tomar aire en medio de la ofensiva del 'Sistema' contra Internet, un lugar de educación y comunicación libres que no quiere dejar de serlo” FAQ del Hackmeeting 00: http://www.sindominio.net/hmbcn00/faq.html

[19] Libros como Vogliamo Tuto (1971), Los Invisibles (1988), L’Editore (1989).

[20] Balestrini, 1988: 140

[21] “Nuestra intención es charlar en un ambiente distendido sobre los temas que preocupan a la comunidad de la red, en todos los aspectos posibles: técnicos, políticos, artísticos... Unir las voces que aun creen que tenemos la fuerza, animarnos mutuamente, conocernos y discutir nuestras visiones. ¿Quiénes somos? ¿A dónde queremos ir? ¿Podemos aun crear belleza con las máquinas?”.

 http://www.sindominio.net/hmleioa01/mainfram.htm

[22] “Es muy divertido ser un hacker, pero es la clase de diversión que requiere mucho esfuerzo. El esfuerzo requiere motivación. Los atletas triunfadores obtienen su motivación a partir de un tipo de placer físico que surge de trabajar su cuerpo, al forzarse a sí mismos más allá de sus propios límites físicos. De manera similar, para ser un hacker deberás sentir un estremecimiento de tipo primitivo cuando resuelves problemas, afinas tus habilidades y ejercitas tu inteligencia.” Eric Steven Raymond. Cómo convertirse en un hacker. http://www.sindominio.net/biblioweb/telematica/hacker-como.html

[23]http://www.sindominio.net/hackmeeting/manifesto.html

[24]John Perry Barlow. Declaración de Independencia del Ciberespacio. http://www.sindominio.net/biblioweb/telematica/manif_barlow.html

[25] Manifiesto Metabolik. http://www.sindominio.net/metabolik/wiki/index.pl?ManifiestoMetabolik

[26] http://www.ugr.es/~aquiran/cripto/tc-lssi.htm

[27] http://www.stop1984.com

[28] http://www.fsfeurope.org/documents/whyfs.es.html

[29] http://proinnova.hispalinux.es/

[30] http://www.bilbaoit4all.com/castellano/home_cast.html

[31] http://www.bilbaoit4all.com/castellano/patrocinio/patrocinio.html

[32]  Carta abierta a los señores del aire: http://www.sindominio.net/metabolik/carta/money4them.txt

[33] http://www.sindominio.net/metabolik/it4all_money4them.html

[34] Acción Directa Telemática Frente al Euskalduna, 6 de Febrero 2003 - Congreso it4all, Bilbao, Bizkaia: http://www.sindominio.net/metabolik/adt/#::_It4all__money4them_::

[35] Ronda del Milenio de la OMC  ( Tercera Conferencia Ministerial de la OMC, Seattle, 30 de noviembre al 3 de diciembre de 1999).  Arranque del movimiento antiglobalización como fenómeno capaz de articular su estrategia a nivel planetario gracias al uso creativo e intensivo de herramientas de comunicación global como Internet.

[36] La LSSICE (Ley de Servicios de la sociedad de la información y el correo electrónico) es resultado del desarrollo de las directivas del Parlamento Europeo 2000/31/CE (relativa a determinados aspectos de la sociedad de la información y el comercio electrónico) y la 98/27/CE (relativa a la cesación en materia de protección de los intereses de los consumidores).

[37] LSSICE Articulo 1.1

[38]LSSICE. Artículo 12.1 Deber de retención de datos de tráfico relativos a las comunicaciones electrónicas. http://www.nodo50.org/lssi/tit2.htm#a12

[39] LSSICE. Artículo 12.3 Deber de retención de datos de tráfico relativos a las comunicaciones electrónicas.  http://www.nodo50.org/lssi/tit2.htm#a12

[40]LSSICE. Artículo 36. Deber de colaboración. http://www.nodo50.org/lssi/tit6.htm#a36

[41] Su web principal es http://www.nodo50.org  y todo lo relacionado con su actividad se puede ver en http://www.nodo50.org/faq.htm.

[42] Vigilando al vigilante: espionaje policial sobre Nodo50 el movimiento antiglobalización.

http://losvigilantes.nodo50.org/

[43] La presidencia española de la Unión Europea transcurrió entre enero y junio del 2002