NUEVAS  TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN, MOVIMIENTOS SOCIALES Y CAMBIO SOCIAL.

 

 

Víctor Manuel Marí Sáez

 

 

Introducción

 

De unos años a esta parte  se ha convertido en un lugar común de  reflexión en el seno de los movimientos sociales la importancia del trabajo en red y  la necesidad de construir redes de  comunicación y de solidaridad. Títulos de  libros, espacios de internet, cursos de formación,  invitan a que los movimientos sociales  se  enreden unos con otros; se destaca  la importancia de   tejer una gran red mundial desde la que  organizar las protestas frente al modelo de globalización neoliberal  y las propuestas para su transformación; se habla de   globalizar  la solidaridad como alternativa a la globalización de los mercados; se anima a construir redes locales en las que confluyan las múltiples organizaciones sociales de un determinado territorio; se insiste en la importancia de incorporar las nuevas tecnologías de información en las prácticas organizativas y comunicativas de las organizaciones sociales, etc.

 

Pero, junto a la  necesidad y al  deseo de  organizarse en red surgen una serie de dificultades  ante las que  frecuente  e insistentemente  se choca. Y no se trata sólo de  las dificultades  inherentes  a todo intento de  transformación de  la realidad.  Además del espesor de lo real y  de sus resistencias al cambio, en el tema que nos ocupa aparecen otras dificultades  y amenazas  que  bloquean el trabajo en red y  el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecen las   tecnologías de  la  información y de la comunicación.

 

 

1. - Dificultades para la creación de redes  de solidaridad y de comunicación en los movimientos sociales.

 

En el seno de los movimientos sociales se  vive la contradicción entre  el deseo de funcionar  en red, incorporando  las novedades que trae el nuevo paradigma de la sociedad informacional y global[1], y  las limitaciones internas y externas que dificultan y frenan la adopción  de nuevos estilos de organización y de comunicación.

 

         Una primera dificultad, de carácter contextual,  está   relacionada con el sistema ideológico y  con el proyecto político de la globalización, el pensamiento único. La construcción de redes de solidaridad  entra en conflicto con el proyecto de sociedad  de la globalización capitalista que se pretende imponer a escala mundial. En segundo lugar,   las inercias organizativas  llevan a los movimientos sociales a la adopción de  modelos de organización  que reproducen los esquemas de la fábrica fordista, dificultando la adopción de la lógica de la red. Y, en tercer lugar,  los movimientos sociales, a la hora de articular sus discursos, recurren frecuentemente al texto escrito y a los medios impresos, infrautilizando el potencial comunicativo y la especificidad de los medios audiovisuales y digitales. Pasamos a ver en detenimiento cada una de estas dificultades.

 

 

1.1      - Las políticas neoliberales dificultan la construcción de redes de

solidaridad.

 

  Como señalaba Pierre Bordieu, el neoliberalismo  se puede definir  como  "un programa  político cuyo objetivo es la destrucción metódica de los colectivos y de lo colectivo". En un artículo que ve la luz en Le Monde Diplomatique en 1995, Ramonet acuña  el  término  de  pensamiento único[2] para  referirse a las teorías neoliberales gestadas en la escuela de Chicago y propagadas por todo el mundo hasta alcanzar su máximo auge en la década de los noventa.

 

         El pensamiento único se puede subdividir, a  su vez,   en un proyecto social, un proyecto político y un proyecto ideológico y filosófico, que acompañan y refuerzan  al modo capitalista de organizar la  economía.

 

El proyecto social que acompaña al  neoliberalismo es el de una sociedad fragmentada, ya que ésta es la mejor fórmula para la reproducción del sistema; la estrategia pasa por construir grupos sociales aislados, enfrentados entre sí, sin capacidad de  establecer alianzas entre ellos. No podía ser otro el proyecto social de un sistema que pone en el centro de sus acciones al individuo – con capacidad de consumo- por encima de los colectivos y del bien común.

 

Para ello se fragmenta la  unidad de todos aquellos colectivos y ciudadanos que  han salido perdiendo con la llegada de la globalización: pareciera, en su lógica,  que   los defensores del ecosistema no tienen nada en común con  los defensores de l@s trabajadores, que la situación que se vive en barrios periféricos de las grandes ciudades del Norte no tiene ninguna relación con la situación de los empobrecidos del Sur, etc.

 

La fragmentación social se consigue, también, a través de las subvenciones con las que las administraciones públicas  financian los proyectos de  numerosas organizaciones sociales. En  la lucha por la subvención, entran en competencia unas organizaciones con otras, impidiéndose de este modo el establecimiento de alianzas y la construcción de redes.

 

Una tercera vía es la  difusión de estereotipos negativos sobre las organizaciones   más criticas con el proceso  de globalización neoliberal. Esta estrategia informativa se viene poniendo  en juego sistemáticamente desde  el momento en que saltaron a la opinión pública los llamados  movimientos antiglobalización. Se pretende colgar sobre este movimiento el estereotipo de  terroristas y violentos  con el fin de frenar el proceso  de identificación que  han conseguido generar entre la población mundial, especialmente entre los excluidos de la globalización neoliberal.

 

Finalmente, una última vía de fragmentación social consiste en la generación, por parte del sistema económico capitalista, de un estilo de vida profundamente individualista, que hace al sujeto rechazar de entrada cualquier compromiso con  las cuestiones públicas. Como apunta Noam Chomsky, este proyecto individualista  se gesta en el acto cotidiano de ver pasivamente la televisión y de asumir el  proyecto de sociedad de los emisores de los mensajes:

 

“La mayoría de los  individuos tendría  que  sentarse frente al televisor y masticar religiosamente  el mensaje, ese que dice que lo único que tiene valor en la vida es pode consumir  cada vez más y mejor, y vivir igual que esa familia de clase media que aparece en la pantalla y exhibe valores como la armonía y el orgullo americano. Puede que usted  piense que ha de haber algo más, pero en el momento en que se da cuenta de que está sólo, viendo la televisión,  da por sentado que esto es todo lo que existe ahí fuera, y que es una locura pensar que existe otra cosa” (CHOMSKY, 1995).

 

En segundo lugar, el neoliberalismo tiene también un proyecto político. Para aplicar sus recetas económicas el mercado requiere de un estado mínimo  en las cuestiones relativas a gastos sociales, y de un estado fuerte para crear las condiciones políticas que requiere el neoliberalismo para su funcionamiento económico  (HARNECKER, 1999:177).

 

Las políticas neoliberales han reducido el Estado del Bienestar a su mínima expresión. Este periodo se inicia  en 1945 - con el final de la Segunda Guerra Mundial- y  termina hacia 1973 con   la crisis del modelo  de producción  fordista-keynesiano. En el fondo, este período de pax social  implicaba un pacto entre clases sociales, establecido sobre la base del crecimiento económico:  las clases poseedoras aceptan medidas redistributivas ( aumentos de salarios, políticas fiscales, gastos sociales)  mientras las clases trabajadoras no cuestionan los fundamentos de la producción capitalista ( la propiedad privada de los  medios de producción).

 

En el programa político del neoliberalismo los gastos sociales y los aumentos salVerdanaes son presentados como intervenciones perniciosas en el correcto funcionamiento  del mercado,  de tal modo que le impiden  funcionar correctamente. Según este esquema, deben reducirse los gastos en educación, en salud, en pensiones, los salarios, hasta los niveles  que esté dispuesta a asumir la ciudadanía de un determinado país o región, para  que estos servicios sean gestionados por el mercado y por los sectores privados. El proyecto político del neoliberalismo va acompañado de una    estrategia informativa que presenta  los servicios públicos como obsoletos, mal gestionados, lentos al cambio, burocratizados, en oposición a las supuestas ventajas del sector privado.

 

En tercer lugar, el proyecto filosófico del neoliberalismo es un proyecto esencialmente conservador y elitista, que persigue afianzar los intereses de unas minorías a costa de los intereses de la mayoría de la población. El pensamiento único supone, en palabras de Carlos Alvarez de Sotomayor[3], una nueva etapa de “darwinismo social”. La selección natural que se pone en marcha a través  del mercado es un mecanismo implacable.

 

Esta primera dificultad apuntada relacionada con el proyecto neoliberal aborta de raíz cualquier intento de  la creación de redes de solidaridad  y de comunicación alternativas, porque choca con los  principios y  con las  lógicas de funcionamiento del sistema económico capitalista. En este ambiente  sociopolítico   la construcción de redes   de solidaridad supone ir a contracorriente.

 

 

1.2. - Las inercias organizativas.

 

Un número importante de  colectivos sociales se rigen por modelos organizativos que dificultan la participación de sus miembros y  la creación de redes  con otros grupos. ¿Cómo se  organizan los movimientos sociales  para responder a su  idea-misión, a  sus  objetivos y fines, a aquel impulso original que les llevó un día a ponerse en marcha?. Esta pregunta, para muchas organizaciones, está por estrenarse. Se ha funcionado  por inercia, dejándose llevar por  otros esquemas importados del mundo de la producción industrial, con la hipótesis de que en el trabajo social esos esquemas  son también válidos.

 

Mirando la historia del capitalismo en el siglo XX encontramos dos grandes modelos de organización de la producción: el fordismo y el toyotismo. No es este el lugar para extenderse en el análisis de cada uno de ellos, pero sí es importante caer en la cuenta de la influencia que pueden tener estas tecnologías organizativas[4] en el conjunto de las actividades de una sociedad; no se quedan  exclusivamente en la esfera económica, sino que la transcienden  y alcanzan otros sistemas: el sistema educativo, la organización familiar, los movimientos sociales. Veamos, muy brevemente, cuáles son los rasgos más importantes del primer  modelo - el fordista -  y su  presencia en el campo de los movimientos sociales.

 

 El fordismo toma su nombre de Henry Ford, que introdujo en sus factorías de Estados Unidos este modelo de dirección empresVerdana en la década de los veinte. Ford vislumbra el nacimiento de la  sociedad del bienestar y de consumo de masas. Con este fin necesita cambiar las bases de la relación entre capital y trabajo. Para él los trabajadores, más que opositores, son considerados parte de las negociaciones. "Los trabajadores han de poder comprar los coches que fabrican", decía Henry Ford. El capitalismo necesita del trabajador en la cadena de producción, pero también en el supermercado, para que consuma los productos fabricados. La producción de masas y el consumo de masas caminan de la mano.

 

        Si tuviéramos que destacar algún rasgo distintivo del fordismo, éste es su estructura jerarquizada. Las empresas inspiradas en este modelo dibujan sus organigramas en forma de pirámide. Los trabajadores manuales, que son la mayoría, se sitúan en la parte inferior de la pirámide; los equipos de profesionales de alto nivel se sitúan en la posición intermedia. Y el director ejecutivo, en el vértice superior. A medida que se asciende en esta escala, aumenta el poder de decisión y disminuye el trabajo manual que se realiza. De esta manera, los trabajadores de la cadena de montaje representan la mínima capacidad de decisión y el director ejecutivo es el que menos " se mancha las manos" con el trabajo manual.

 

¿Cómo se pueden visualizar los rasgos de   este modelo en una determinada organización social?. Podemos detenernos, en primer lugar, en analizar las relaciones entre sus miembros, y veremos cómo están  fuertemente condicionadas por el cargo que se ocupa en dicha organización. Las diversas funciones ( presidente, secretario, vocal de área, etc.) pueden marcar decisivamente lo que se dice, lo que se hace y lo que se aparenta, hasta llegar a condicionar en exceso  el mapa de relaciones del grupo.

 

El funcionamiento interno, desde este modelo, está  fuertemente jerarquizado y compartimentado. De arriba abajo,  el presidente tiene la mayor capacidad de decisión, y así se percibe por parte de los vocales y los coordinadores de área. Abajo del todo de la organización se encuentran aquellos militantes/socios/voluntarios/ que ejecutan obedientemente las decisiones "de los de arriba". De este modo, las actividades y los proyectos son diseñados por los expertos, que no consideran relevantes las opiniones de quienes están al pie del cañón.

 

Se trata de un modelo organizativo fundamentado sobre el control interno de los miembros, que impide su participación en  todas las fases del proceso de diseño y ejecución de las actividades en aras de una  pretendida eficacia. Es la lógica maquiavélica de que "los fines justifican los medios": como los fines son justos y buenos, no importa si los medios y el proceso que  lleva hacia ellos se olvida de dar protagonismo y participación a todos los sujetos implicados. En la fábrica  fordista no se pide al obrero  manual que piense, que reflexione, que participe activamente, del mismo modo que en la organización social de corte fordista tampoco  son tenidas en cuenta estas cuestiones.

 

La consecuencia  de funcionar  desde este modelo termina siendo la incapacidad de involucrar a los miembros de una organización en la gestión de su vida interna, así como las limitaciones para incorporar a  más personas y grupos, para crear red.

 

 

1.3. - Un estilo de comunicar con excesivas dependencias del texto escrito, del lenguaje racional, de la cultura impresa.

 

En términos generales, se puede decir que los movimientos sociales orientados al cambio social consiguieron adaptarse mejor al lenguaje de medios de comunicación como la prensa  que a medios audiovisuales como la televisión. En el caso español, es de destacar como en el  primer tercio del siglo XX el movimiento obrero contaba con un  número de publicaciones escritas que no se ha vuelta a igualar  en épocas posteriores. Pero no se trata sólo de una cuestión cuantitativa. La relación entre el movimiento obrero y la prensa escrita fue  referencial porque se produjo una riquísima simbiosis entre mensaje y medio, entre  el  proyecto político y  su articulación en el  discurso mediático.

 

  Este panorama  va a cambiar. Desde la segunda mitad del siglo XX comienza a  adquirir protagonismo un nuevo medio de comunicación, la televisión.  Su primo hermano - el cine -  había iniciado  una lenta pero profunda transformación cultural que la televisión  va a  consolidar: se trata, ni más ni menos, que de  la transición de una cultura centrada en el texto escrito a una cultura centrada en la imagen. Del "pienso luego existo", célebre frase  de Descartes -representativa de la Modernidad y  del triunfo de la Razón- se pasa al "siento luego existo", ilustrativa de la  Postmodernidad centrada en los sentimientos y en  las emociones del ser humano.

 

Las consecuencias que este giro tiene para los movimientos sociales son  de  gran calado; acostumbrados a articular  sus discursos en torno a la palabra, el texto escrito y el discurso racional,  emerge un nuevo contexto cultural y mediático  en el que el lenguaje   audiovisual impone  unas nuevas reglas[5]. Una carencia con la frecuentemente  se encuentran los movimientos sociales es con  la  falta de dominio del lenguaje audiovisual. Dominio no tanto del medio, sino del lenguaje inherente a él.  Lo que hace diferente a  la televisión respecto a otros medios  de comunicación no es el medio en sí mismo, sino el modo en el que se cuentan las cosas en televisión. No es el aparato, sino el  lenguaje. Por eso nos encontramos a veces con  materiales audiovisuales producidos por los propios movimientos  sociales  en los que está ausente lo específico de este  lenguaje:

 

-               Se abusa excesivamente del texto escrito y de la palabra en detrimento de la imagen: entrevistas excesivamente largas,  bloques de voz en off interminables, bustos parlantes omnipresentes…

 

-                Se concibe la imagen como un relleno de la palabra. Primero se piensa en palabras y luego se añaden imágenes y sonidos. Sin embargo, el lenguaje audiovisual es un lenguaje integrado[6], en el que la  palabra, la imagen y el sonido forman un todo unificado y coherente, fruto de un proceso de creación  en el que, desde la fase de   diseño, ya se piensa en imágenes.

 

Estas dificultades para la incorporación del lenguaje audiovisual han vuelto a ponerse de manifiesto con la llegada del nuevo medio internet. A la hora de diseñar las páginas web se vuelve a caer en los mismos errores anteriormente comentados. Internet permite y supone  mucho más que el simple hecho de colgar textos  escritos en  la red.

 

 

 

2.- Claves para la incorporación creativa de las tecnologías de la  información y la comunicación a los movimientos sociales.

 

2.1.De las  banderas al viento a las redes multiformes.

 

El camino que han ido haciendo los movimientos sociales desde los años setenta hasta nuestros días se podría releer como un proceso paradójico  que  ha llegado a reunir de nuevas formas los fragmentos dispersos que hizo saltar por los aires el proceso de globalización. Se produce un encuentro entre organizaciones  diferentes, aparentemente inconexas, pero que en lo profundo y esencial descubren unos mismos motivos por los que juntarse, en uniones más complejas, ricas y plurales de las que eran posibles de generar los batallones ordenados del periodo fordista.

 

En esta época de transición es importante estar atentos a los signos que apuntan al nacimiento de nuevas redes de solidaridad y de comunicación. Manuel Castells utiliza una formulación muy sugerente para referirse a esta transición: habla del paso  de las banderas al viento  a las redes multiformes. La potencia visual de  esta expresión permite que dirijamos la mirada hacia el binomio tecnologías de la información - movimientos sociales a partir de lo metafórico:

 

"Es este carácter descentralizado y sutil de las redes de cambio social el que hace tan difícil percibir e identificar los nuevos proyectos de identidad que están en camino. Como nuestra visión histórica está tan acostumbrada a los batallones ordenados, las banderas al viento y las proclamas de cambio social que siguen un guión, nos sentimos perdidos cuando nos enfrentamos a la sutil penetración de los cambios de los símbolos procesados a través de redes multiformes, fuera de las sedes del poder. En estos callejones traseros de la sociedad, ya sea en redes electrónicas alternativas o en redes populares de resistencia comunal, es donde he percibido los embriones de una nueva sociedad, labrados en los campos de la historia por el poder de la identidad" (CASTELLS, 1998:402).

 

    A partir de las experiencias que se han ido gestando en los callejones traseros del capitalismo informacional y global hemos visto como emergen nuevas formas de apropiación de las tecnologías de la información por parte de los movimientos sociales. Las fechas recientes de 1994, 1999 y 2001 son momentos significativos para el análisis de  estas  relaciones. 

 

En 1994 tiene lugar   el  Foro  50 años bastan,  que servirá para redimensionar al movimiento de resistencia global que, desde 1988, venía aglutinando a diferentes movimientos de oposición a las políticas de instituciones supraestatales como el Fondo Monetario Internacional  y el Banco Mundial. En la organización y desarrollo del Foro se utilizan BBS (Bulletin Board System) – las semillas incipientes de la red internet -  que proporcionaban ayudas telemáticas a las organizaciones que intentaban denunciar la lógica de estas poderosas instituciones[7]. En este mismo año, el 1 de enero, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se hace con el control de los principales municipios próximos a la Selva Lacandona, en el estado sureño de Chiapas (México); hay quien ha hablado del movimiento zapatista como de la  primera guerrilla informacional, un movimiento  que utiliza las armas para hacerse oír y que entiende que  la información, en el nuevo orden mundial, puede ser mucho más poderosa que las balas[8]. En esta misma línea apunta Francisco Sierra, al  señalar que la comunicación fue concebida por parte del EZLN como un instrumento político[9].

 

 

En  noviembre de 1999, en  Seattle (EEUU),  cuando el  proceso de globalización capitalista orquestaba la puesta en escena  de  lo que parecía iba a ser una inevitable vuelta de tuerca más en la liberalización de los mercados,  emergió a la opinión pública un movimiento de movimientos sociales que hizo resonar un grito en todo el planeta: los seres humanos no somos mercancías. Al abrigo de  este movimiento nace también el sitio web Indymedia, gestionado por periodistas independientes que apuestan por dar la voz a la ciudadanía para construir  sus discursos sobre la realidad desde otros puntos de vista diferentes y divergentes a los que difunden los media.

 

En enero de 2001 tiene lugar la siguiente etapa de este proceso que estamos revisando. Durante el mes de enero, en la  pequeña ciudad Suiza de Davos, tenía lugar la  tradicional cita  de las elites políticas y económicas que  mueven los hilos del poder en el planeta.  Como alternativa a este   foro se convoca en el año 2001, en la ciudad brasileña de Porto Alegre, un Foro que reúne a los movimientos sociales y a los sectores de la ciudadanía que  apuestan por la construcción de otro mundo posible y diferente al que engendra el proyecto globalitario. En  el   Foro Social Mundial  ( el de 2001, 2002 y 2003)[10] confluyen redes comunicativas de todo el planeta vinculadas a los movimientos sociales, principalmente desde un doble origen:  por un lado,  se dan cita los grupos que han protagonizado el nacimiento y desarrollo de  la comunicación para el desarrollo en Latinoamérica, a quienes Manuel Chaparro  ha definido como un G-8 especial[11]. Por otro lado,  en Porto Alegre se reúnen los proyectos comunicativos vinculados a los movimientos de resistencia  y transformación de la globalización neoliberal.

 

 

2.2.La emergencia del modelo de red.

 

Tras los oscuros años  80 - época de la  férrea aplicación de las políticas neoliberales -  ha reverdecido en el umbral del siglo XXI  un movimiento social multicolor unido bajo el lema "Otro mundo es posible". Las  nuevas redes de solidaridad y de comunicación   son fórmulas organizativas  que reúnen unos atributos importantes sobre los que reflexionar: poseen  un alto grado de flexibilidad, de horizontalidad, de capacidad de interconexión y de cercanía entre sus miembros[12].

 

-Flexibilidad porque se trata de una   organización que se va construyendo sobre la marcha y en este proceso siempre abierto y constante de construcción   la red se estira o se encoge en función de las necesidades del entorno, de los actores sociales implicados,  de las opciones estratégicas.  Sin duda, esta es una cualidad esencial para un contexto social  continuamente cambiante.

 

- Horizontalidad  entre los miembros de una red, que hace que distintos nodos tengan el mismo nivel de participación, la misma capacidad en la toma de decisiones. Se trata de estructuras descentralizadas articuladas sobre el principio de igualdad. La horizontalidad está al servicio de la participación de los miembros de la organización, que no tienen necesidad de pedir permiso a ninguna junta directiva para ejercer este derecho.

 

- La interconexión  está en el origen de la red y en su proceso de crecimiento. La red se fortalece en el proceso de ir sumando nuevos miembros, de ir enriqueciendo y complejizando las  relaciones ya establecidas, de ir construyendo una gran malla. La lógica de la red lleva a buscar las  interconexiones  de todo con todo: entre lo global y lo local,  la ecología con  la política y  la economía, etc.

 

- La cercanía es  otro  elemento importante de las redes de comunicación y de solidaridad. El trabajo en red no es solamente un forma más eficaz de  organización; junto a su dimensión funcional - innegable y necesaria - está otra dimensión no menos importante que es la relacional y vital. Las redes son el modo en el que visualizamos nuestro "mapa de relaciones";  por ellas pasa nuestra pertenencia a determinados grupos, nuestra identidad,  nuestra existencia.

 

 

La mirada relacional  nos invita a superar visiones  excesivamente mecanicistas de  las organizaciones sociales,   a partir de las cuales se puede llegar a  diseñar procesos lineales  de acción  concebidos en un laboratorio  con escuadra y cartabón, como si luego estos planes funcionasen tal cual en la realidad. Los procesos sociales de  comunicación y de transformación social no son como estaciones de tren por las que se va pasando   regular y puntualmente tal y como  hemos planificado; la realidad siempre   sorprende, lo real se resiste a ser encasillado, la vida lucha por vivir. Por este motivo Irantzu Larrañaga dirá que  las redes, además de servir  para intercambiar datos e información, sirven  para hacer circular afecto, aliento, solidaridad. Las redes sirven para  recordar a sus miembros que no están solos  en el mundo, que hay gente en el mundo como ellos.

 

El nuevo modelo organizativo  en redes   supone una  verdadera alternativa a los modelos de organización  fordistas. Cuando una organización social se plantea la incorporación del correo electrónico,  de internet ,el diseño de su  página web, etc, muchas veces se percibe sólo el instrumento, la dimensión tecnológica. Sin embargo, por el camino, en el proceso de incorporación, es posible que surja la pregunta comunicativa:  ¿cómo    sirve esta  herramienta para mejorar la comunicación al interior de la organización, para hacer que ésta sea más flexible? ¿En qué medida las nuevas tecnologías de la información  permiten potenciar el trabajo de creación de redes de solidaridad en el entorno local y  global?

 

 

2.3. Elementos  específicos de la comunicación gestada en los movimientos sociales.

 

 

         Pasando a un nivel mayor de concreción, se pueden enunciar algunos rasgos que permiten identificar cuáles son los elementos específicos y característicos de los procesos comunicativos puestos en marcha por los movimientos sociales:

 

1. -  La denuncia de los procesos de exclusión y de desigualdad social que genera la globalización capitalista  y la denuncia  del modo en el que este sistema social hace de la información y la comunicación una mercancía más.

 

En la era del acceso, el sistema capitalista  pretende mercantilizar por completo todas las acciones del ser humano. Su objetivo es hacer del mundo un gran casino en el que todo se pueda comprar  y vender. Como apuntaba Herbert Schiller en Aviso para Navegantes,  las expectativas que se han generado con la aparición de los nuevos avances en las tecnologías de la comunicación se han visto frustradas  por su utilización al servicio de intereses económicos. Es de vital importancia desenmascarar el envoltorio publicitario que rodea a las nuevas tecnologías de la información, superar el discurso seductor que las acompaña y descubrir su potencial real en el ámbito local y global.

 

Las cuestiones referentes a la información y a la comunicación tendrían que plantearse,  tal y como apunta Sally Burch, como  un servicio básico de primera  necesidad para la ciudadanía. Para que de verdad se pueda participar   en las cuestiones públicas que nos afectan a tod@s,  hace falta estar  debidamente informados, así  como  tener la capacidad de  expresar los diversos puntos de vista ante la realidad a través de los medios de comunicación.

 

Este cuestionamiento radical del sistema capitalista y de su lógica excluyente y mercantilizadora  de la vida en el planeta está en el centro del discurso  comunicativo elaborado por los movimientos sociales. Hay una correlación necesaria entre  comunicación y sociedad,  entre tecnologías comunicativas y contexto social; la propuesta  comunicativa de los movimientos sociales se  enmarcar en un proyecto más amplio de cuestionamiento del sistema capitalista. En clave positiva, y parafraseando a Paulo Freire, estas redes  enseñan a leer los medios de comunicación  como parte de un proceso más amplio de enseñar a leer el mundo, con el fin de transformarlo.  Lo primero - la educación para los medios,  el uso de las redes de comunicación, la apropiación tecnológica -no tiene sentido si no es en el marco del proceso de cambio social. Precisamente,  en    relación con   este proceso más amplio  de transformación social surgen sus propuestas comunicativas. Es el proceso quien que  suscita la pregunta de cómo comunicarse y  cómo construir redes.

 

 

2. -  La identificación de las tecnologías de la información como “capital informacional” para las organizaciones sociales.

 

Desde  los movimientos sociales es importante descubrir que las  nuevas tecnologías de la información y de la comunicación no son únicamente instrumentos que utilizar, sino más bien lógicas y dinámicas de las que apropiarse.

 

Esta perspectiva descuida que la comunicación no es tanto cuestión de medios como de mediaciones[13]. El centro de los procesos comunicativos no son  los instrumentos tecnológicos, sino los procesos sociales en los que las personas se relacionan  con las NTIC, una  relación en la  que se construyen   las identidades y  los imaginarios sociales. Dicho de otra manera, un criterio de discernimiento para valorar la idoneidad de una tecnología u otra, y el modo de incorporarla, es mirar a los procesos sociales en los que está inserta una organización social, y analizar también cuáles son las mediaciones comunicativas a partir de las cuáles comprenden el mundo, se comunican y expresan las personas a las que se dirige esta organización. De este modo la reflexión sobre  comunicación deja de ser  algo meramente instrumental, de cacharreo, y se convierte en una cuestión de  cultura. Este paso  nos permite  redescubrir la comunicación como capacidad de relación, de creación de vínculos y de construcción de sentido.

 

En este sentido,  las aportaciones de Hamelink en torno al concepto de “capital informacional” permite  avanzar  en los caminos que llevan a los movimientos sociales a  la apropiación y aprovechamiento de las NTIC:

 

El concepto de capital informacional  abarca “la capacidad financiera para pagar la utilización de redes electrónicas y servicios de información, la habilidad técnica para manejar las infraestructuras de estas redes, la capacidad intelectual para filtrar y evaluar la información, como también la motivación activa para buscar información y la habilidad para aplicar la información a las situaciones sociales”[14]

 

El capital informacional   remite a unas determinadas condiciones técnicas e instrumentales, pero sin duda lo novedoso no está ahí, sino en  los modos en los que la información  es recibida, seleccionada y apropiada como conocimiento útil para  transformar la realidad. Es así como cobran más interés las  lógicas que llevan a la transformación de la información en conocimiento, que invitan a fijarse  más en los procesos que en los productos,  que descubren las transformaciones organizativas que pueden  potenciar  las tecnologías de la información,  los procesos que  convierten la información en conocimiento, etc.

 

 

3. - Descubrir que la lógica de trabajo en red precede al instrumento de la red   internet.

 

Esta idea  es  central para la apropiación tecnológica por parte de  los movimientos  sociales. Aquellas organizaciones que ya funcionaban desde la lógica de la red han visto como la nueva herramienta de comunicación -internet- que se populariza a finales de los noventa sirve para redimensionar  los procesos de cambio en los que  estaban implicadas; dicho  de otra manera, no basta con introducir una tecnología como internet para  trabajar en red. Las organizaciones que tienden a concentrar y acaparar la información y la toma de decisiones no tienen sólo que introducir nuevas herramientas comunicativas, sino que es necesario modificar los modelos organizativos que conciben la información como un bien a acaparar en lugar de  entenderla como algo que hay que repartir y hacer circular.

 

Las organizaciones sociales que se habían dotado de organizaciones flexibles, horizontales, interconectadas con otras,  son las que mejor están aprovechando los  nuevos medios. En el diverso campo de los movimientos sociales hay  al menos tres  tradiciones cuyos principios ideológicos conectan  directamente con la lógica de la red: la corrientes libertaria, feminista  y ecologista.  En  aquellos que apuestan por una estructura descentralizada y horizontal basada en la libertad del   ser social (anarquismo),   en los que descubren  la interconexión que todo tiene con todo  (ecologistas) y en  quienes  la cercanía, intuición y globalidad  son elementos constitutivos de las redes de solidaridad  (feministas) podemos encontrar claves para la  incorporación  de las NTIC y de los modelos de organización en red.

 

 

4. - La apuesta por el software libre.

 

Una aportación genuina de los movimientos sociales y de la comunidad hacker ha sido la  gestación y promoción del uso del software libre, entendido como una alternativa ética, tecnológica y económica respecto a la propuesta de las grandes empresas comerciales de software informático (MARI SAEZ, 2003).

 

La apuesta por el  sistema GNU/Linux supone, en primer lugar, una vía real para liberar recursos económicos anteriormente dedicados por las organizaciones a la compra de programas informáticos.  Los presupuestos se pueden dedicar a la compra de  unos equipos que, además, no se ven forzados a los cortos ciclos de vida que imponen las continuas nuevas versiones del software de mercado.

 

En segundo lugar, el software libre tiene mayor coherencia  ética con unos proyectos de sociedad basados en la participación y en la solidaridad, al construir una comunidad mundial de programadores informáticos que comparten gratuitamente sus conocimientos  para  la mejora del soporte tecnológico. En tercer lugar, reúne estándares de calidad y de seguridad mayores; el peligro de los temidos virus prácticamente desaparece. Y, en cuarto lugar, el sistema GNU/Linux permite la dinamización de la economía local, mediante la prestación de servicios informáticos por parte de pequeñas empresas y de profesionales.      

 

 

 

 

5. - La adopción de los principios claves de la comunicación popular inspirados en   los planteamientos de Paulo Freire.

 

Las aportaciones de Paulo Freire en el campo de la educación y de la comunicación popular han sido llevados a la práctica  por  un gran número de organizaciones sociales, especialmente en el contexto latinoamericano.  Las principales características de un  modelo de educomunicación popular han sido   resumidos por   Francisco Sierra en estos cinco puntos básicos (SIERRA, 2000:222-223):

 

1. - La educación popular es una educación transformadora.

2. - La educación popular se fundamenta en una praxis reflexiva,  en la que la acción guía y orienta el contenido educativo.

3. - La   metodología de la educación popular debe ser radicalmente democrática.

4. - La dinámica acción-reflexión-acción imprime un carácter procesual al  aprendizaje.

5. - La educación popular participa de un enfoque educativo integral, que intenta superar la fragmentación entre teoría y práctica, educación y trabajo, educación y política.

 

 

Para los movimientos sociales, concebir la comunicación a partir de estas claves supone asumir un talante y un estilo comunicativo  más coherente con los objetivos de la transformación social. Como  apuntara  Mario Kaplún, hay una estrecha relación entre  comunicación,  construcción de tejido social y transformación social. La comunicación popular es necesariamente transformadora, no sólo en sus fines, sino en el mismo proceso, al incluir la participación y el protagonismo de los sectores populares en su desarrollo. Permite articular el tejido social en redes de solidaridad que democratizan la democracia  desde sus niveles más básicos – poder hablar – hasta los más complejos, como pueda ser el de construir nuevas prácticas de  gestionar el poder local.

 

 

 

         Una idea característica del pensamiento de Freire  afirma que el mundo no es, está siendo.  Vivimos en un continuo proceso de construcción del orden social y, por lo tanto, en la posibilidad real e histórica de poner en marcha procesos sociales de  transformación y cambio. Quizá en esta dimensión se juega una batalla clave: la que orquesta la maquinaria del pensamiento único  con  la intención de frenar, de entrada, cualquier posibilidad de imaginar otros mundos posibles. Joao Pedro Stédile, líder del Movimiento de los Sin Tierra (Brasil) sostiene que lo que da fuerza al pueblo no es lo que lleve en la mano, sino lo que lleve en la cabeza. Reflexionar en torno a los procesos comunicativos en el marco de los movimientos sociales supone, a partir de estas claves,  renovar los  conocimientos previos y los enfoques en torno a la comunicación, las tecnologías, los modelos organizativos,  los proyectos alternativos de sociedad,  para que  se lleven a cabo procesos  críticos y creativos  con  las tecnologías de la información que se tengan entre  manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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[1] Manuel Castells establece una distinción analítica entre sociedad de la información y sociedad informacional: “El término sociedad de la información destaca el papel de ésta última en la sociedad…En contraste, el término informacional  indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transformación de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder,  debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico”. (Castells, Manuel (1997): La era de la información, nota 33, página 47).

 

[2]  El pensamiento único ha sido definido por Ignacio Ramonet como “la traducción  a términos ideológicos de pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en especial, las del capital transnacional ( en Cómo nos venden la moto. Icaria. Barcelona).

[3] Alvarez de Sotomayor, Carlos: ¿Qué es el pensamiento único?,  en

http://www.uned.es/ntedu/espanol/master/primero/modulos/tecnologia-y-sociedad/pensamiento-unico.htm

 

[4] “Las tecnologías  predominantemente organizativas establecen reglas de acción para agentes humanos secuenciando, por ejemplo, sus gestos, sus movimientos,  su fuerza y sus habilidades. Su característica más notable es que no son identificables con ningún objeto, son intangibles y, sin embargo, comportan unas modificaciones sofisticadas” ( MENDEZ, R. y ALVAREZ, A. (1999): “Educando en valores a través de ciencia, tecnología y sociedad”. Desclée de Brouwer. Bilbao.

[5] Ver Ignacio Ramonet: "Pensamiento único y nuevos amos del mundo", en Cómo nos venden la moto.Icaria. Barcelona.1995; Un mundo sin rumbo. Crisis de  fin de siglo. Temas de Debate.Madrid.1997;La tiranía de la comunicación. Temas de Debate. Madrid.1998.

[6]  Ver  Roberto Aparici : El documento integrado,  en  La revolución de los medios audiovisuales. Ediciones de la Torre. Madrid.1993; La imagen. UNED. Madrid.1992.

[7] López, Sara: ¿Qué es Nodo50?,  en Foro de experiencias Nuevas Tecnologías y Movimientos Sociales. Instituto Andaluz de la Juventud. Córdoba. 2003 ( en prensa).

[8] Martínez Torres, Maria Elena (1996): Networking global civil society: the zapatista movement. The first informational guerrilla. University of California.

[9] Sierra Caballero, Francisco(1997): Comunicación e insurgencia. La comunicación y la propaganda en la guerra de Chiapas.Hiru. Bilbao.

[10] Una estupenda introducción a los debates y las propuestas de los Foros de Porto Alegre  se encuentra recogida en el libro Justicia Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre,  de Rafael Díaz Salazar (editor). Icaria Editorial/Intermón Oxfam. Barcelona.2002.

 

[11] Manuel Chaparro hace referencia a ocho redes de comunicación latinoamericanas y caribeñas empeñadas en el uso de los medios de comunicación para promover el desarrollo, la educación y el asentamiento de la democracia.  Ver Chaparro, Manuel  (ed.) (1999):  La democratización de los medios. Diputación de Sevilla. Sevilla, páginas 84-86.

[12] Para una profundización de estas cuestiones, ver  Burch S.  Leon O. y  Tamayo E. (2001):  Movimientos sociales en la red. ALAI. Ecuador.

[13] Martín Barbero, Jesús (1987): De  los medios a las mediaciones. Gustavo Gili. Barcelona.

[14] En BURCH S.  LEON O.   TAMAYO E. (2001):  Movimientos sociales en la red. ALAI. Ecuador.