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20 SEPTIEMBRE-2007
D y D Multimedia
www.dydmultimedia.net
 

Serpiente Glykon

 

http://plato.alien.de/service-bildarchiv-muenchen-glyptothek.htm

Dinedor Serpent, England

   (Ver Mapa Michelin Completo) ,

               

 

     Desde 3 septiembre-2007
Todas las mañanas , de 7 a 10, en ¡Atrévete¡ ,con Javier Cárdenas y su equipo
http://www.cadenadial.com/index.html?pagina=programas&id=1

 

   archaeology.about.com/.../ss/olympia_tour.htm

        www.shunya.net/Pictures/Greece/Reconstruction.htm

  www.archaeology-classic.com/map.html

                                              "Primero te ignoran, luego te descalifican, luego te discuten, y al final afirman que esa idea era suya".

                                  Robert Bauval, corroborada por el Dr. Chandra Wickramasinghe, catedrático de matemática aplicada y astrónomo en la Universidad de Cardiff 

Sor Fernanda Fernández

Sor Fernanda Fernández, nació en Zújar (Granada) en 1755. Es la primera persona intersexual conocida en España. Fue educada por unos padres cristianos y teniendo vocación de religiosa capuchina, tomó hábito el 10 de abril de 1774 a los 18 años de edad.

 

 

Sor Fernanda Fernández

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Sor Fernanda Fernández, nació en Zújar (Granada) en 1755. Es la primera persona intersexual conocida en España. Fue educada por unos padres cristianos y teniendo vocación de religiosa capuchina, tomó hábito el 10 de abril de 1774 a los 18 años de edad.

Desde el comienzo de su juventud se dio cuenta de que cuando estornudaba, tosía o hacía algún esfuerzo extraordinario se le separaba de su órgano sexual un cuerpo carnoso de 3 cm ó poco más de longitud y que al poco tiempo se volvía a ocultar sin cusarle ninguna molestia. No reflexionó sobre el fenómeno por su pudor hasta los 32 años de edad, ya que se producían frecuentes desprendimientos y movimientos involuntarios en su órgano sexual de su cuerpo carnoso.

Entonces decidió comentarle a su confesor lo que le sucedía, pidiéndole que la extrajese del monasterio, ya que era hombre y no mujer. Pero los directores que pasaron por el monasterio en los siguientes cinco años rechazaron su instancia, atribuyendo a un fuerte histerismo los estímulos carnales que sentía, y a la relajación del útero o de la vagina del cuerpo extraño que tenía. Entonces, ya con la llegada del siguiente confesor, Fray Esteban Garrido, y siendo también informado de lo que pasaba, recapacitó profundamente y consultó con los mejores teólogos y físicos y pidió a la superiora del monasterio que apartara a Sor Fernanda de sus compañeras y la custodiase bajo llave, hasta la resolución de Juan Manuel Moscoso y Peralta, arzobispo de Guadix.

Informado el arzobispo por Fray Esteban Garrido, permitió que entrara en el monasterio una comadre para que la reconociese y expusiera su dictamen. Se certificó que era hombre y se la extrajo del monasterio el 21 de enero de 1792 con traje de mujer seglar y la tuvieron en un lugar seguro hasta que volvió a ser reconocida por dos médicos, dos cirujanos y una matrona, y atestiguaron entre otras cosas las siguientes:

Descubríanse baxo la región hipogástrica dos labios unidos en la parte superior al monte de Venus, y en la inferior al perineo, formando la rima mayor. Separados los labios no se encontraron ninfas ni clítoris; pero en el sitio que debía ocupar éste, se manifestó el conducto urinario, por donde salía ese líquido. Dos líneas más abajo no se halló el orificio externo de la vagina, y en su lugar estaba un perfecto pene demarcado su balano en la parte superior por una línea membranosa, que lo circunscribía, y terminaba con el uréter por donde deponía mensualmente desde los 14 a los 15 años una corta cantidad de sangre, expeliendo también por el mismo conducto un líquido seminal, cuando experimentaba alguna erección o estímulos venéreos. El pene carecía de prepucio; cuando se observó tendría pulgada y media de longitud, y en su erección aseguró llegar a tres pulgadas. En la base de ese miembro se encontraron dos eminencias colaterales redondas y pequeñas en forma de testículos, cubiertos por la misma túnica que interiormente cubre las partes carnosas de los labios.

En virtud de lo expuesto atestiguaron que prevaleciendo en esta persona los órganos principales, que caracterizan el sexo masculino, debía considerarse hombre.

El arzobispo aceptó este dictamen y anuló la profesión de Sor Fernanda Fernádez, le hizo vestir de hombre, y el 11 de febrero de 1792 la remitió a sus padres, que seguían viviendo en Zújar.

Todo consta en el expediente archivado en la Curia Eclesiástica de Granada.

Véase también

La intersexualidad es la condición de una persona que presenta de forma simultánea características sexuales masculinas y femeninas, en grados variables. Puede poseer una obertura vaginal la cual puede estar parcialmente fusionada, un órgano eréctil (pene o clítoris) más o menos desarrollado y ovarios o testículos, los cuales suelen ser internos.

En la sociedad se ha creado el constructo social que dice que “sólo se puede ser varón o mujer”, por ser lo que más se conoce, pero como los colores, no sólo hay blanco o negro, hay otros colores, otros grados que reflejan la realidad natural. La división en sólo dos categorías hace que toda determinación precisa del sexo de un individuo sea problemática.

Las definiciones médicas actuales que clasifican a las personas por sus órganos genitales, los cromosomas, las gónadas, las hormonas y el aparato reproductor interno del menor no son indicadores suficientemente fiables para determinar el sexo del bebé.

Cada recién nacido nace con una combinación única de estos factores y las diferentes combinaciones posibles son muy numerosas, esto hace que la asignación de un sexo para un menor no sea más que una simple suposición.

Mitos

No es cierto que los intersexuales tengan una “disforia de género”, es decir, que se les haya asignado un sexo incorrecto.

A veces se dice que no se puede criar a un niño intersexual como niño o niña. Pero eso no es cierto necesariamente. Se puede actuar de una manera intermedia. ¿Cómo se le asigna un género a un bebé intersexual? Los doctores y los padres deberían considerar los genitales y la fisiología del bebé, y con la mejor información y conocimiento sobre las diversas condiciones de intersexualidad y sobre nuestra cultura, decidir qué sexo es más probable que escoja el niño cuando crezca. También hay que aceptar que el menor podría expresar un sexo diferente en el futuro.

A veces se dice que si una persona es transexual, entonces es intersexual.

Esto proviene de la idea de que la identidad tiene sus base en la anatomía. Las personas transexuales a veces son personas que han nacido intersexuales, pero mucho más frecuentemente son personas que nacieron con anatomía “masculina” o “femenina” estandar. Las personas transexuales son aquellas que se sienten del género contrario al sexo que aparentan (anatomía “masculina” o “femenina” estandar). Las personas intersexuales no tienen por qué sentirse de un género en concreto.

El término “hermafrodita verdadero” es una definición victoriana, inventada para que la intersexualidad desaparezca. El término “hermafroditismo verdadero”, que suena sofisticado y especial, se refiere simplemente a la condición en la cual una persona tiene a la vez el tejido ovárico y testicular, sean o no estos tejidos fisiológicamente funcionales, pero no es apropiado considerar a estas personas sólo como intersexuales.

Su anatomía interna y externa varía notablemente y muchas personas son menos “ambiguas” que otras. Algunos tienen cromosomas XX, otros XY y otros tiene variaciones en cromosomas.

Absolutamente nadie tiene dos conjuntos completos de órganos sexuales, como algunas personas imaginan erróneamente. El término “intersexual” se utliliza para referirse a cualquier persona que haya nacido con una anatomía diferente a la que algunos llaman “varón estandar” o “mujer estandar”.

No se puede decir que la intersexualidad sea muy poco común, ya que es difícil calcular con exactitud la frecuencia con la que se da, porque no se puede decir donde empieza y donde termina, ya que la combinación de los órganos genitales, los cromosomas, las gónodas, las hormonas y el aparato reproductor interno de las personas son una combinación única y, por tanto, las posibilidades son casi infinitas.

  De hecho, cerca de 1 de cada 2000 niños nace con genitales que no son fácilmente reconocibles para un adulto. Según la bióloga molecular Anne Fausto-Sterling, profesora de la Universidad de Browm, hasta un 1,7% de la población presentaría en un cuerpo alguna variación de lo considerado totalmente masculino o femenino.

Se piensa que con las cirugías cosméticas “correctivas” se consigue olvidar que su hijo nació “diferente” y así se evita toda confusión, vergüenza, culpa y miedo. La cirugía “normalizadora” da a los padres el mensaje: tenemos que corregirlo, no hable con nadie de esto porque es una condición realmente atemorizante y  vergonzante.

Pero padres con hijos con cirugía “normalizadas” se siguen sintiendo confusos, con vergüenza, culpa y miedo después de la cirugía. Algunos se sienten peor que antes y con más sentimientos de culpabilidad. Algunos ahora tienen hijos con problemas médicos. Y muchos están preocupados de que más tarde sus hijos los acusen de no haberlos aceptado tal como eran.

Tener el sentimiento de que es poco lo que se puede hacer para conseguir que la intersexualidad se vea como algo normal, es no acordarse de las familias y de los intersexuales que se esfuerzan para mostrar que son normales y olvidarse de aportar su grano de arena para un mundo más justo.

Intervención quirúrgica

Teniendo en cuenta la realidad del sexo, no se puede estar a favor de una intervención quirúrgica hacia los bebés con órganos genitales no comunes, a menos que sea sanitariamente necesario.

No deben ser sometidos a cirugías diseñadas para “hacer que los genitales se vean normales”, sin contar con el propio consentimiento. Poniéndose en el lugar del menor, es como si sus padres tomaran decisiones irreversibles sobre su sexualidad. No es un asunto sanitario, ni médico sino psicosocial.

Cada menor intersexual tiene el derecho de decidir su propia identidad sexual una vez tenga la información suficiente. Los padres, médicos, psicólogos, terapeutas, etc, deben respetar la identidad sexual de sus hijos y hacer todo lo necesario para que el menor puedad vivir según su elección.

Se debe tener en cuenta que muchos niños que han sido intervenidos quirúrgicamente, al ser mayores se hicieron otro cambio quirúrgico para ponerse el “sexo contrario” al que eligieron los padres.

Se debe hacer todo lo posible por apoyarle en su elección, dándole acceso a las hormonas en la pubertad y a los tratamientos médicos necesarios para facilitarle la vida en el sexo que ha considerado más apropiado.

El sexo de la persona intersexual está determinado por su propia percepción psicológica interna y tiene derecho a afirmar su própio sexo sin ninguna interferencia médica o gubernamental.

Saber que los genitales intersexuales no están enfermos, simplemente son diferentes.

No se debe arriesgar el funcionamiento sexual futuro de un bebé e incluso la vida, sólo para saber decir si es niño o niña.

Sobre el tercer sexo

La creación de una categoría para ser designado intersexual plantea varios problemas.

Algunos creen que no debería existir una definición clara y además no es necesario tener una definición legal, como tampoco hay definiciones claras para hombre o mujer, simplemente se asume como tal.

La creación de una categoría específica para la persona intersexual corre el riesgo de acarrear una marginación. Cada persona tiene derecho a determinar su propia identidad en este sistema de varón-mujer con la esperanza de que desaparezca algún día.

Otros opinan que aunque ninguna definición será nunca exacta porque todas las personas son diferentes, puede ser necesario que se identifíquen con algún término referente al sexo más cercano a ellos que el de “varón” o “mujer”.

 

  • ROMAY CHACÓN, Dr. TOMÁS (8 DE MAYO DE 1813): "HISTORIA NATURAL. DESCRIPCIÓN DE UN HERMAFRODITA", en Diario del gobierno de La Habana, vol. Volumen, Nº Número. ISSN

LAS PERSONAS TRANSEXUALES EMPIEZAN A GANAR LA BATALLA DE SU IDENTIDAD.

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Carla será por fin Carla

Carla Antonelli se convierte en la primera transexual de la Comunidad de Madrid y una de las pioneras de toda España en solicitar que su identidad figure en los documentos oficiales

ÁLVARO CORCUERA - Madrid - 05/04/2007

Carla, ¿cómo te llamabas antes? “Me niego a decirlo si no es en presencia de mi abogado. Ese nombre no me representa en absoluto”, responde. Ella es Carla Antonelli, la primera persona transexual de la Comunidad de Madrid que ha solicitado que su verdadera identidad, la que ella siente como propia, sea la que figure en los documentos oficiales. Así, Carla será por fin Carla. Y nunca más tendrá que pasar por situaciones embarazosas al presentar su DNI en un hotel o un aeropuerto, al pagar con su tarjeta de crédito, o al recoger una carta certificada. Ella es, además, de las primeras en lograrlo en España (ya ha habido alguna solicitud, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana), después de que el pasado 2 de marzo el Congreso aprobara la Ley de Identidad de Género

Los transexuales podrán cambiarse de sexo en el registro sin operarse
EUROPA PRESS | MADRID
7-11-2006 19:46:10
Carla Antonelli, responsable del área transexual del PSOE. /Archivo
Carla Antonelli, responsable del área transexual del PSOE. /Archivo
La Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados ha dado hoy luz verde, con los votos en contra del Grupo Popular, al proyecto de Ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, antes llamada Ley de Identidad de Género, que permitirá a las personas transexuales realizar un cambio registral de nombre y sexo sin necesidad de una operación quirúrgica ni una resolución judicial.

La Comisión ha dado luz verde al texto con competencia legislativa plena, por lo que el texto seguirá ahora su tramitación en el Senado.

Finalmente, los socialistas no aceptaron las enmiendas propuestas por el Partido Popular que pedían la necesidad de una operación quirúrgica y un trámite judicial. Asimismo, los menores no podrán recurrir al cambio de sexo hasta alcanzar la mayoría de edad, aunque lo pidan a través de un tutor, aunque sí podrán iniciar un tratamiento para solicitar la reasignación de sexo cuando alcancen los 18 años.

El proyecto de Ley establece una serie de condiciones para proceder al cambio de identidad sexual, entre las que figuran, además de un diagnóstico médico, las pruebas que acrediten que la persona haya sido tratada médicamente, al menos dos años, para acomodar sus características físicas a las del sexo reclamado.

EL CANGREJO TRANSEXUAL

sacculinaSi alguien pensaba que la especie humana era la única del reino animal que se realiza cambios de sexo, está equivocado. Los crustáceos, como el cangrejo “carcinus maenas”, también. Esta hazaña es llevada a cabo por un parásito llamado saculina (”sacculina carcini”), que es muy posible que alguno haya visto. A simple vista, puede observarse como una bolsa voluminosa de color anaranjado en la parte ventral del animal.

Pero, ¿por qué se dedica un parásito a cambiarle el sexo a un cangrejo y cómo lo consigue?. El parásito necesita de un buen samaritano que le dé cobijo y alimento a él y su futura descendencia, de modo que como larva nuplio (uno de los estados larvarios de la saculina) busca, encuentra y entra en un cangrejo. Una vez dentro, la saculina asienta su campamento, se alimenta de los fluidos del cangrejo y se convierte en adulto. Es entonces, cuando llega a esta fase y se ha extendido a modo de red por todo el interior su víctima, cuando saca la famosa bolsa donde se encuentran sus huevos.

A partir de este momento es cuando surgen los problemas… el cangrejo se encuentra con una bolsa que, a pesar de ser parecida y alojarse donde es habitual para su propia puesta… no es suya. El cangrejo tratará de desprenderse de ella pero, saculina lo tiene todo previsto y calculado al milímetro.

Si es una hembra, no tiene más que llamar a su instinto maternal; de tal modo, que la cangreja termine por pensar que esa puesta es suya. Así, la puesta de los futuros bichitos pasa a ser cuidada y mimada por la hospedadora. ¿Cómo? Se cree que interfiriendo en los ciclos hormonales.

Pero, ¿y si lo que tiene entre manos la saculina es un macho? Lo que el macho tiene claro es que eso no puede ser suyo. Así, la saculina tiene que pensar en otra estrategia antes de que el cangrejo consiga desprenderse de su prole…  Le cambia el sexo. En la muda, la saculina se las ingeniará para que el nuevo caparazón corresponda al de una hembra y poniendo su prole otra vez a salvo.

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LA TRANSEXUALIDAD MASCULINA

 

Àlec Casanova,

Coordinador del GIGT

(Grupo de Identidad de Genero y Transexualidad)

2005

 

            En esta ponencia intentaré exponer la situación que atraviesa la transexualidad masculina en el Estado Español, analizando algunos de los factores que influyen en su situación actual.

 

 La realidad de la población transexual, en España, es muy diversa, al igual que lo es la realidad de la población no-transexual. Así pues, cada experiencia transexual responde a las opciones que cada persona ha tenido o pueda tener para llevar a cabo su proceso, ya que todavía no contamos con una ley de identidad de género y la sanidad pública no incluye en su cartera de servicios, el proceso de transexualización. Pero, hablando en términos generales, se podría decir que el proceso de cambio de sexo anatómico (que no psicológico), en relación al ámbito social y de trabajo, es más fácil de sobrellevar para los hombres transexuales que para las mujeres transexuales, ya que nuestra transexualidad pasa más desapercibida que la de las mujeres transexuales. En cambio, en cuanto al ámbito médico, se puede decir que nosotros estamos en desventaja con respecto a las mujeres transexuales ya que sus operaciones genitales están bastante más evolucionadas y tienen un mejor resultado final que las nuestras.

 

1. ASPECTO PSICOLÓGICO

 

Según mi experiencia, tanto personal como por las personas que hemos atendido en el GIGT, todas las persona transexuales desearíamos haber nacido de una manera acorde a como nos sentimos, para no tener que llevar a cabo toda esta odisea de busqueda de profesionales que nos ayuden, hormonación de por vida, cirugías agresivas, etc. Pero una vez lo tenemos claro, que no podemos serguir con un sexo y género impuestos que rechazamos y nos provoca angustia, la decisión es claramente favorable a someterse a todo aquello que nos permita sentirnos un poco más felices y satisfechos con nuestro propio cuerpo, y a su vez con nuestra vida.

 

Inicialmente, cuando buscamos la solución a nuestras depresiones, crisis, etc., no pensamos que lo que nos ocurre se llame transexualidad. Nosotros nos sentimos hombres o mujeres, aunque tengamos unos cuerpos que contradigan a nuestros sentimientos de identidad. Así pues, en el momento en que el profesional al que nos hayamos dirigido, el psicólogo o el psiquiatra, nos diagnostica que lo que nos sucede se llama transexualidad; a las dificultades iniciales que ya teníamos se añade el tener que asimilar que somos transexuales. Socialmente, la palabra transexual o transexualidad, tienen una connotación negativa. De este modo, recae en nosotros la des-estigmación de estas palabras demostrando día a día que el contenido y el significado que la sociedad le atribuye a una palabra se puede modificar en función de la realidad a la que se aplica. Es decir, las palabras deben adaptarse a la situación o a la persona que definen, no la persona a la definición que indica una palabra.

 

Las personas transexuales tenemos que hacer ese trabajo interno de aceptación de nuestra condición de transexuales y mediante nuestro propio ejemplo desmitificar la idea errónea de que todos somos y nos comportamos de la misma manera. Hay tantas formas de transexualidad como personas transexuales.

 

La gran mayoría de nosotros, recordamos que ya nos sentíamos así desde la infancia. En esa época de nuestra vida, nuestra ingenuidad nos hace pensar que nuestro cuerpo no nos traicionará y se desarrollará según nuestras expectativas. Pero no cabe duda, que ya en esa época, hemos sufrido en alguna medida, la discriminación debida a la diferenciación social y cultural de los géneros. No hay ninguna ley escrita que diga cómo se debe comportar una niña o un niño, pero aún así esta ‘ley’, omnisciente y omnipresente, circula como el currículum oculto de las escuelas y se aplica  inconsciente o conscientemente sin reparar en el daño que pueda sufrir la niña o el niño.

 

Afortunadamente, ya existen profesionales que empiezan a tratar a niños y adolescentes que se sienten identificados con el sexo-género opuestos a los asignados al nacer, como la Doctora en psicología Peggy Cohen Kettenis en el Equipo de Género de la Universidad Libre de Ámsterdam. A su consulta acuden niños y adolescentes, acompañados de sus padres o tutores, no solo de los Países Bajos, sino también de otros países. Nosotros sabemos que hacen falta profesionales preparados a este nivel en España, no solo por experiencia propia, sino también por los adolescentes que han venido y vienen a nuestro grupo buscando ayuda. La realidad es que en España no existen profesionales especializados en transexualidad en la infancia y adolescencia. Este sería un punto a trabajar para lograr un futuro en el que la transexualidad sea considerada científica y académicamente como especialización.

 

Gran parte de los hombres transexuales recordamos nuestra niñez como una época en la que intentábamos ser como nos sentíamos, pero, directa o indirectamente, aquellas actitudes o acciones que no concordaban con nuestro sexo-género asignado eran marcadas como incorrectas o inadecuadas. Esto se daba tanto en la familia, en las amistades como en cualquier otro ámbito de la sociedad. Debido a esto, muchos hemos desarrollado la capacidad de “nadar y guardar la ropa”, esperando que quizá en un futuro llegaría ese momento en el que finalmente podríamos quitarnos la presión social de encima.

 

Según pasaban los años de la infancia, la frustración de aquellas situaciones que no podemos vivir plenamente, la decepción que recibíamos ante la reacción de algunos familiares o amistades,... se acumulan creando una desesperación tal por mostrarnos como realmente nos identificamos, que llegada la pubertad, ésta nos sacude con unos cambios nunca deseados y nos encierra de por vida en una realidad, en un cuerpo que no es el nuestro.

 

Dentro de la pubertad, el inicio de la menstruación es un momento crucial en el desarrollo de un hombre transexual. En ese momento se desmoronan todas aquellas expectativas de futuro en las que nuestro cuerpo se desarrollaría según nosotros nos identificamos. La realidad nos embarga con una mayor angustia y desesperación. Nos encontramos en un cuerpo no deseado, sin apoyos emocionales que nos ayuden a superar esta situación y sin un referente que nos sirva de guía respecto a nuestra necesidad. Es por esto, que muchas veces, cuando he llevado a cabo mi actividad de voluntario dentro de la campaña ‘Estima Com Vulgues’ (Ama como quieras) del Col·lectiu Lambda en los institutos, dando charlas sobre orientación sexual e identidad de género, he pensado que si yo hubiese tenido oportunidad de asistir a una charla como las que impartimos, me hubiese ayudado muchísimo a superar toda la angustia y desesperación que sentía. En primer lugar, porque me habrían hablado de la transexualidad con naturalidad y en segundo lugar, porque hubiese tenido el referente de una persona que se había sentido tan frustrado y angustiado como yo y que había podido llevar a cabo su proceso con éxito.

 

Como se puede intuir, las personas transexuales invertimos mucho tiempo de nuestra vida buscando a profesionales capacitados que nos ayuden. Esto, vuelvo a insistir, debido a que no hay unos cauces sanitarios comunes, y regularizados a nivel estatal (porque el proceso de transexualización no está incluido en las prestaciones de la Seguridad Social Española). Y en el caso de acudir a la Sanidad Pública nos encontramos con unos profesionales que no están formados en transexualidad, en la mayoría de los casos, y que dependiendo de sus estándares morales y amplitud de miras, nos pueden decir ‘que nos olvidemos de esas tonterías’, recetándonos unas cuantas pastillas para que nos ‘tranquilicemos’, o nos puede tocar educarles en transexualidad nosotros a ellos.

 

Así pues, si hemos tenido la suerte de encontrar un profesional capacitado para ayudarnos y que nos trate adecuadamente, empezamos la terapia psicológica[1]. Esta terapia debe durar un mínimo de tres meses para que el profesional pueda emitir el certificado de transexualidad si corresponde.

 

En esta etapa, nosotros sentimos la necesidad de demostrar y mostrar nuestra masculinidad, lo cual puede llevar a que en ocasiones los psicólogos o nuestro círculo de relaciones nos apunten  que exageramos un poco. Este es un ejemplo más de la necesidad acuciante que sentimos de encontrarnos bien con nuestro propio cuerpo y con nosotros mismos. No hay tregua posible. No podemos disfrutar la vida igual que las personas no-transexuales ya que tenemos la presión constante de nuestra apariencia ante los demás, nuestra actitud etc. Y esto nos resta posibilidades de simplemente ser como somos y disfrutarlo.

 

Muchos de nosotros, ya en ese punto, utilizamos prendas o accesorios que nos ayuden a ver mejor nuestro cuerpo con respecto a los cambios que buscamos. Estas prendas pueden ser los típicos sujetadores deportivos, que ayudan a eliminar la protuberancia de los pechos, los diferentes vendajes que pueda haber o las distintas fajas ortopédicas o deportivas que, colocadas sobre los pechos, los presionan dejando un torso bastante plano. La consecuencia de usar diariamente este tipo de prendas, vendajes o fajas, es que la piel pierde parte de su elasticidad, con lo cual el resultado de las operaciones de mastectomía (extirpación de las glándulas mamarias)   puede ser bastante peor que si pudiésemos mantener la piel elástica. Otra consecuencia es la aparición de rozaduras por la fricción del movimiento, constante recolocación debido al movimiento, moratones, el acné por la alta sudoración,  etc. Y aún sabiendo que nuestro cuerpo, con estas prendas, se ajusta más a nuestra necesidad, el notar que se haya podido desplazar de su sitio nos hace estar controlando continuamente nuestra postura pon los hombros echados hacia delante para ayudar a disimular los pechos.

 

En cuanto a la adecuación de la apariencia de los genitales, muchos de nosotros, ya en el inicio del proceso, utilizamos prótesis de testículos y pene en reposo o cualquier otro artilugio que nos sirva para simular el ‘paquete’.

 

Al engorro de la faja y el ‘paquete’, se une el fastidio mensual del periodo, que, hasta que no llevemos un tiempo de hormonación, va a estar ahí recordándonos que nuestro cuerpo se rige por reglas opuestas a las de nuestra identidad.

 

2. ASPECTO MÉDICO

 

Una vez obtenemos el certificado de transexualidad, el psicólogo nos deriva a endocrinología.

 

A-HORMONACIÓN

 

 La endocrina o el endocrino nos receta las hormonas que estime convenientes y supervisará la correcta administración con controles sanguíneos y hormonales cada seis meses aproximadamente. Las hormonas se pueden administrar por medio de inyecciones intramusculares, con parches transdérmicos , o con gel de uso tópico. Para nosotros, la primera vez que se nos administran las hormonas acordes a nuestra identidad, es como volver a nacer. Es una sensación de empezar a corregir el cuerpo que nos ha venido negando nuestra identidad toda nuestra vida.

 

La hormonación consigue cambios en los caracteres sexuales secundarios, como la voz, el vello del cuerpo, la densidad muscular,... y algo muy importante, detener la menstruación al cabo de un tiempo. Pero hay que tener en cuenta que la hormonación es de por vida.

 

B. CIRUGÍA

 

Pero con la hormonación no se cambian los caracteres sexuales primarios, los pechos y los genitales. Para poder modificarlos tenemos que acudir a la cirugía. Se recomienda haber llevado un tiempo de hormonación para que el cuerpo haya asimilado parte de las modificaciones.

 

 B.1.Mastectomía

 

La primera cirugía que nos interesa a los hombres transexuales, en general, es la mastectomía o extirpación de las glándulas mamarias. Esto es debido a que es la parte de nuestro cuerpo que más nos preocupa ya que distorsiona la imagen de nosotros mismos que queremos dar.

 

B.2.Histerectomía

 

La siguiente cirugía es la histerectomía o extirpación de ovarios, útero y vagina. Esta operación se recomienda que sea la primera ya que debido a la hormonación se pueden dar problemas de salud. Con esta operación conseguimos deshacernos de la odiada menstruación. Aquí es cuando dejamos de producir hormonas propias y pasamos a depender totalmente de la hormonación que nos es administrada. Así pues, la hormonación y su correcta administración pasan a ser fundamentales ya que una administración inadecuada puede dar lugar a situaciones de riesgo para la salud como la osteoporosis.

 

B.3.OPERACIÓN DE GENITALES

 

Dentro de la tercera y última operación[2], la de genitales o reconstrucción de pene, tenemos, hoy por hoy, dos posibilidades.

 

1. Una de ellas es la faloplástia, que se realiza mediante un colgajo libre del brazo, abdomen o pierna. Este colgajo libre debe contar con una vena, nervios etc. para que pueda dar un resultado de funcionalidad mínimo.

 

2. La otra posibilidad es la metaidoiplástia, que utiliza el clítoris, que con la hormonación aumenta unos 6 o 7 cm de tamaño, reubicándole la uretra. Los labios mayores se utilizan para reconstruir los testículos con prótesis de silicona.

 Entre la faloplástia y la metaidoiplástia, la diferencia radica en que la primera visualmente consigue un efecto mejor ya que el tamaño es mayor que el tamaño que se consigue con la metaidoiplástia.

Pero en cuanto a sensibilidad y erección, la metaidoiplástia tiene mejores resultados. En la faloplástia, el clítoris se queda en la base del pene dificultando la sensibilidad y los orgasmos. En la faloplástia es necesario realizar una operación posterior para insertar una prótesis para producir la erección. En la metaidoiplastia, la sensibilidad, las posibilidades de  erección y orgasmo están intactas ya que el clítoris mantiene la misma piel y también posee cuerpos cavernosos como el pene.

 

La elección de una u otra opción depende del punto de vista que tenga cada hombre transexual sobre la masculinidad. Para unos el tamaño si importa y para otros lo que importa es poder disfrutar de la sexualidad.

 

En estos momentos los colectivos de personas transexuales que se encuentran dentro de la FELGT(Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales) nos encontramos en plena negociación para que se incluya todo el proceso de transexualización dentro de las prestaciones sanitarias de la Sanidad Pública. Esta negociación tiene la dificultad de que al estar las competencias en materia de sanidad transferidas a las diferentes Comunidades Autónomas, debemos negociar tanto con el Ministerio de Sanidad como con las diferentes Consejerías de Sanidad de las C.C. A.A.

 

3. ASPECTO JURÍDICO

 

Una vez realizado todo este proceso médico, nos queda realizar el proceso jurídico de cambio registral de nombre y sexo. Hoy en día, hasta que la Ley de Identidad de Género (que se encuentra en estado de borrador en el Ministerio de Justicia) sea aprobada, la situación es que, para que una persona transexual pueda acceder a un DNI con el nombre y mención de sexo que reivindica, tiene que ir a juicio. Esta situación se debe a que el artículo 54 de la ley de Registro Civil dice explícitamente que, una persona que ha nacido con sexo de asignación varón solo puede tener un nombre de varón y una persona que haya nacido con sexo de asignación de mujer solo puede tener nombre de mujer y también admite los nombres ambiguos. Ante esta situación muchas personas transexuales optan por un nombre ambiguo que les pueda facilitar la vida durante el proceso y para el que solo tienen que realizar un trámite administrativo. En cambio, si opta por un nombre específico del sexo-género con el que se identifica, debe demostrar que ha adquirido las características sexuales del sexo que reivindica para sí, según el artículo 54 mencionado anteriormente. De esta modo, debemos ir a juicio por cambio de nombre y sexo en el que debemos; aportar datos que sirvan de comprobante de la utilización del nombre que queremos obtener en nuestro DNI, datos que certifiquen que hemos pasado las cirugías necesarias para modificar las características sexuales necesarias,  pasar por las manos de un/a médico forense que debe emitir un certificado sobre la adecuación de nuestro cuerpo al sexo que demandamos y por último, un/a juez emitirá una sentencia que va a depender mucho de los valores morales que tenga.

 

Así pues, la voz de las personas transexuales queda relegada al menosprecio, después de un proceso tan duro, ya que tiene muy poco valor cómo dice sentirse e identificarse si no está respaldada/o por un/a médico forense y un/a juez.  Además hay que tener en cuenta que un documento como el DNI es fundamental en el día a día. Es necesario para pagar con la tarjeta, para recoger paquetes de correos, para alquilar una vivienda, para realizar compraventa de inmuebles, para demandas de trabajo, para ejercer el derecho al voto, etc.

 

Con la Ley de Identidad de Género, esperamos que este injusto trámite del juicio por cambio de nombre y sexo, se elimine y que sólo con los certificados del psicólogo que supervisa la terapia y el certificado del / la endocrina/o que supervisa la hormonación sean suficientes para poder cambiar el nombre y la mención de sexo en el DNI. Esta Ley solo depende del Ministerio de Justicia y no de las diferentes Consejerías de Justicia de las CCAA. Así pues, se espera que se presente durante el año 2005.

 

 

 

Después de la odisea que supone el proceso de transexualización y el juicio por cambio registral de nombre y sexo, hay hombres transexuales que optan por pasar desapercibidos en la sociedad como cualquier otro hombre y otros que decidimos luchar por nuestros derechos realizando tareas de voluntariado, activismo y visibilidad. Desde mi punto de vista, la experiencia de l@s que ya hemos realizado parte o todo el proceso, debe servir para evitar que otr@s lo pasen tan mal como nosotr@s, vagando en busca de un profesional que ofrezca las garantías de un tratamiento y un trato correcto.

 

            El desconocimiento que existe respecto a la transexualidad masculina se ve enmarcada en una serie de estereotipos sociales que repercuten al conjunto de la transexualidad y que dificultan su visibilidad. Estos estereotipos junto con  las dificultades reales que una persona transexual debe afrontar cada día a lo largo de su proceso de transexualización,  tanto en relación con su propio cuerpo como con su entorno familiar y social, favorecen el que muchas personas transexuales opten por el anonimato y la transición “silenciosa”. De este modo, vemos que la transexualidad más conocida y con una mayor presencia para la sociedad es la transexualidad femenina.

 

            Esta mayor presencia social y mediáticamente viene derivada por las siguientes constantes. Según los estudios de prevalencia de la transexualidad realizados en Holanda y Suecia, la razón transexualidad femenina/masculina es de tres mujeres transexuales por cada hombre transexual. Dentro de la población transexual, son muy pocas las personas activistas y dentro de este grupo aún son menos las personas visibles. Así pues, los hombres transexuales activistas y visibles, somos muy pocos.

 

            4. LA PRESENCIA HISTÓRICA

 

En cuanto a la presencia histórica de la transexualidad masculina, existen mitos y leyendas que hablan de transgenericidad ya en los textos griegos y romanos, en las culturas escandinavas y germanas. Como ejemplos se pueden citar las Walkirias, Hermafrodita (hijo de Hermes y de Afrodita), Kainis/Kaineus, Herais de Abae/Diofante hombre, Atalanta, Santa Wilfrida, San Onofre, Juana de Arco, los chamanes, los chukchee de Siberia, Barcheeampe, las war’hameh, los berdaches (xanith o hijras), Cristina de Suecia, Jack Bee Garland (Elvira Mugarrieta), Billy Tipton, ...etc.

 

            En la actualidad, algunos de los hombres transexuales más conocidos por su activismo son Loren Cameron (Artísta fotográfo), Stephen Whittle (Profesor de Derecho en la Universidad de Manchester), Del Lagrace Volcano (Artísta Fotógrafo), Jamison Green (Abogado)...etc.

 

            En España el hombre transexual más visible por su activismo es Moises Martínez, del Grup de Transexuals Masculins de Barcelona, que ya de forma individual se presentó en la manifestación del Orgullo con una pancarta que hacía referencia a la transexualidad masculina y posteriormente protagonizó el primer documental sobre transexualidad masculina “El Camino de Moisés”. Desde el 2004 hay un personaje famoso por su participación en un programa de televisión y por su transexualidad masculina, pero su activismo en colectivos de personas transexuales parece ser inexistente tanto antes como después de pasar por el programa.

 

            Por último, mencionar que el grupo que coordino, el GIGT (Grupo de Identidad de Género y Transexualidad del Col·lectiu Lambda de Valencia), es un ejemplo de la lucha conjunta de mujeres y hombres transexuales por nuestros derechos. Todos los que en él participamos tenemos claro que, tanto hombres como mujeres transexuales, tenemos necesidades específicas, pero que a la hora de luchar por los derechos comunes, la unión hace la fuerza.

Muchas gracias a todas las personas que ayudan, en la medida de sus posibilidades, a llevar a cabo las reivindicaciones y la lucha por los derechos de mujeres y hombres transexuales.

 

             

 

 

 

 

           

 

 

           


 

[1]           Esta sucesión que desgloso del proceso, se da en las personas que empiezan por la terapia psicológica. Hay que tener en cuenta que hay personas transexuales que eligen acudir a la cirugía privada directamente. Con esto quiero decir que en el ámbito de la medicina privada, se puede o no seguir el protocolo estándar de tratamiento.

[2]           Siempre hablando en términos de operaciones principales, ya que pueden darse situaciones en las que sea necesario operar varias veces o realizar otras operaciones no principales.