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LA SERPIENTE EN EL MUNDO ANTIGUO

Por Ana María Vázquez Hoys, publicado en el Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología nº14, Madrid, Diciembre 1981, pp.33-39(Depósito Legal M-24.361-1974, I.S.S.N.-4.741)

 página 6. La serpiente en las religiones mediterráneas

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NOTAS

 1 Gómez Tabanera, M.: Las raíces de España, Madrid 1967, pp 337, 330, 340, 341.

2 Avieno, Ora Marítima, 154-157.

3 López-Cuevillas,  F. - Bouza-Brey, F.: “Os oestriminios, os Saefes e a Ofiolatria en Galicia”, en Arquivo do Seminario de Estudos Galegos, II, 1920, p. 119-164; "A Ofiolatría na Galiza", con una extensa bibliografía sobre el tema de la serpiente en la Prehistoria, así como la visión de la serpiente en las religiones prehistóricas; López-Cuevillas, F.: La civilización céltica en Galicia. Santiago de Compostela, 1958.

4 López Cuevillas, F.: op. cit., p. 43º-43l.

5 II Libro Reyes XVIII4:... “y destruyó los lugares altos y rompió los masebot y destrozó la serpiente de bronce que había hecho Moisés...”

6 López-Cuevillas, F.: op. cit. p. 432: Pra Babilonia vou 'Malaiá quen me viu  de  pequena e non me matou.

7 Ibid., p. 432 55.

8 Virgilio, En., VI, 94-%.

9 Cumont, F.: Recherches sur le Symbolisme funerier des Romains. Paris 1942. Cap. V: El reposo de los muertos. Creenciass  ~   y doctrinas filosóficas... Según una creencia universaminente extendida, la sombra persiste en el sepulcro con una existencia análoga a la de los vivos y debe ser alimentada para no pasar hambre, ya que, si no, ataca a los vivos. Tal vez de aquí el uso del banquete funerario y las ofrendas de leche, miel y vino. Cf. Tertuliano, De resurr. carms, 1, 1.. Defunctis parentant... quos escain desiderare praesnniant. Y Servius, En, VI, 746: Nemora optabant sepulcris, ut in amoenitate an~ae  forent post vitiaai.

~ Nilsson, Griechische Religion p. 184 55., cit. por Cumont, Reciserches... p.  y Blázquez, Religiones primitivas, 1, p. 27, n.0 39. Imagen y M¡to p. 57. La cita asimismo como personificación del espíritu de los muertos que vienen a re­partirse las ofrendas funerarias (Bayet, J.:Croyances et rites dans la Rome Antique. Paris 1971 p. 374) y que en el huevo en­cuentran la fuerza vital que necesitan para seguir subsistiendo. La interpretación de Cumont, contraria a la de Nilsson, nos parece más acertada, ya que la ser­piente aparece sola muy a menudo y cuando la encontramos en el mismo re­lieve o escena que el huevo, no está co­miéndolo ni parece que vaya a hacerlo (Cumont, F.: op. cit., p. 390, 392, n. 3, p. 396, n.3), aunque parece consecuencia lógica la interpretación, puesto que algu­nas serpientes se alimentan de huevos.

Esta interpretación de Cumont a que nos referíamos es la de pensar, guiándos'e por las pinturas de Pompeya (De Marchi, A.: fl culto pdvato di Rozne antica. Bo­lonia 1890, 1., p. 77; Hartman, 1, c. 518 si.), que la serpiente es el Genius o parte inseparable del individuo, con el que nacía y moría, asimilado después de la República por los teólogos, bajo influen­cia helenística, con el daimon griego, viéndolo como la parte racional del alma hu­mana que después de la muerte se ele­vaba a la atmósfera, oponiéndola a la sombra que desciende al seno de la tierra y de aquí el concepto de sueño de la muerte. Cumont, F.: op. cit., p. 410: En cuanto al huevo, principio de vida, parece ser una alusión más general al renacimiento para participar en una nueva existencia. Cfr.Blázquez, J. Mª: Imagen y mito, p. 42, n. 1.

12 Lavedan, P.: Diccionario mitológico s.v. serpiente: Es el animal funerario por excelencia, considerado como guardián de las tumbas; Blázquez, J.Mª: Imagen y mito, índice: Serpiente, animal funerario, p. 54, etc.; serpiente, representación del muerto, Índice, p. 42, etc.; García Bellido, A.: Esculturas romanas de España y Portugal. Madrid 1949, p. 340.

13 Las especies españolas de serpientes pueden clasificarse de la forma siguiente, según  Young, J. Z.: La vida de los vertebrados. Barcelona 1971, vertebrados, p. 37. y Blas Aritio, L.: Atlas de Zoología, Vertebrados. Barcelona 1976.

a) No venenosas:

1. «Anguis ft~Iiis» o serpiente de cris­tal. Se encuentra en la zona Norte de España, sobre todo en la zona Cantá­brica. Su tamaño suele ser más bien pe­queño. Se caracteriza por las escamas de origen epidérmico que la recubren. Puede desprenderse fácilmente de la cola y regenerarla.

2. «Elaphe longissima»: Características de la zona Norte. De gran tamaño. Es arborícola. Es la llamada Serpiente de Esculapio.

3. «Macroprotodom». Típica de las islas Baleares y de Canarias, no se en­cuentra en otro territorio peninsular.

4. «Natrix natrix»: Culebra acuática de collar. Como la anterior es típica de las islas.

b) Venenosas:

Las tres especies venenosas correspon­den al género vípera:

1. «Vermes» o víbora común: Se en­cuentra en toda España e islas Canarias y Baleares. De pequeño tamaño como todas las víb9ras, entre diez y ocho centí­metros y veinte.

2. «Aspis»: especie mediterránea que también se encuentra en España.

13~ «Latastei»: Se encuentra sobre todo en la parte septentrional de España y Marruecos.

14 Deonna, W.: Deux etudes de symbolisme religieux, en «Latomus», XVIII (1953), p. 56 SS: L'algle, la serpent et le cerde, p. 120. Aguilas y serpientes apa­recen además como emblemas apotropal­cos, como el rapaz y el uraeus en Egip­to. cf. asimismo Deonna, W.: Bijoux anulaires en forme de serpents, en «Artibus Asiae», 1954 p. 155 ss, números XXI, 8-9:... y el Señor dUo: Haz una serpiente de bronce y ponía en lo alto para señal; quien quiera que, siendo mordido, la mirase, vivirá. Hizo, pues, Moisés una serpiente de bronce y la puso por señal, a la cual, mirando los mordidos, sanaban, Reyes, II, XXXVIII: 4: Destruyó los lu­gares altos, quebró las estatuas, taló los bosques de ídolos e hizo pedazos la ser­piente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta aquel tiempo le quemaban incienso los hijos de Israel. Juan, III, 14.

Como Moisés enarboló en alto la serpien­te de bronce en el desierto, así también es menester que sea alzado el HUO del Hombre, para que el que crea en El no pe­rezca y tenga vida eterna. Cf. también Sánchez Calvo, E.: Los nombres de los dioses. Estudios filológicos, Madrid, 1884, p. 190: Esculapio era adorado en forma de serpiente en Epidauro. Beltrán, A.: Los monumentos romanos de Cartagena, según sus series de monedas y lápidas la-tinas, «III Congreso Arq. SE.» (Alba­cete, 1946) p. 306-325; también El culto a la Salud y sus representaciones en Elche y Cartagena, «IV Congreso Arq. SE. español», Elche, 1948, p. 205-210; así como Las inscripciones honorarias de Car­tagena, en «RABM», 55 (1949) p. 523-547; Las lápidas latinas religiosas y conmemora­tivas de Cartagena, en «AEA», 23 (1950), p. 255-273; Los monumentos en las mo­nedas hispano-romanas, en «AEA», 26 (1953) p. 39 ss; Vázquez Hoys, A. M»:La Religión romana en Hispania, tesis doctoral en prensa. Madrid, 1974, T. 1 p. 306: Salus, fuentes numismáticas, n. 1: en el semis (Vives CXXXi, Beltrán 6.) vemos en el anverso la figura femenina, que en la moneda de la colección Sán­chez jiménez. de Albacete, se observa muy bien una serpiente que se levanta hacia la diosa (Salus), en una de sus re­presentaciones habituales. La serpiente es también representada en otras monedas de Cartagena: El as republicano de Eppius, lugarteniente de Sexto Pompeyo, un ejem­plar reacuñado sobre un as de Belikion, de la colección Criado, de Madrid, y el cuadrante de los duumviros quinquenales Helvius Pollio y Postumius Albinus (Vives, CXXX, 14, del British Museum).

15 Les religiones orientales dans le paganisme romain, Paris, 1929 1am. XI, 3.

~,5 Cumont, F.: Monumenta myst. Mithrae, II, p. 238~ n.0 80, fig. .68, cf. t. 1, p. 81 ss.; Les orientales, 1, lám. II.

17 Cumont, F.: Les rel. orientales, p. 308, n. 43.

18 Bendala Galan, M.: Las religiones mistéricas. Ponencia del simposio sobre la Religión romana en Hispania. Madrid, diciembre, 1979. En prensa.

19 Cumont, F.: Lux Perpetua. Paris

1949. Introducción p. 4: Ni la religión ni la filosofía de los antiguos antes de Plotino, han visto el alma puramente espiritual. Era un soplo diáfano, análogo al viento, una sombra impalpable pero visible a los ojos. Hasta los platonistas, que reclamaban la inmaterialidad de esta esencia, enseñaban que se reviste de una forma cuando desciende de las alturas celestes para penetrar en nuestro mundo.

20 Plutarco: Pericles VIII,  s; por lo que las estelas con el difunto a caballo que encontramos tan a menudo (Clunia, Burgos, Valle del Ebro); tal vez sean soldados muertos en la batalla, «caballeros» a los que se representa con su caballo. Es difícil comprender que el concepto de «Heroización» del soldado griego haya llegado hasta las estelas celtibéricas de Lara de los Infantes, por poner un eiemplo. Pensamos que lo natural al morir un soldado, un guerrero , «eques», parece lógico que en su estela funeraria aparezca, como motivo decorativo, un jinete, de la misma forma que a las mujeres se las representa haciéndose el tocado o en es­cenas domésticas. Tal vez lo que hemos creído ver como representaciones de caballos lfunerarios y otros animales que vemos abundantemente en las tumbas, tanto griegas como romanas (Cf. Bláz­quez, J. M5: Imagen y mito, cit., p. 114: Caballos en el infierno etrusco, donde recoge las ideas expresadas en trabajos anteriores, así como abundante bibliografía sobre el tema) sean en. muchas ocasiones escenas de la vida diaria.

21 Cumont, F.: op. cit., cap. 1: La vida en la tumba.

22 Ibid., Introducción.

23 Ovidio, Met., XV, 389-90; Plinio, N.H. X, 188; Elieno, Nat. Anim., 1, Sí.

 24.Toynbee, J. M. C.: Animals in the Roman lífe and Art., 1973, p. 223-235.

25 nchez Calvo, E., op. cit. p. 197.

26 CIL II index, p. 664. Las tumbas llamadas requietorio, n.0 834, en Arlés, (Bíicheler: Carmína epigraphica 1189) en una dedicatoria que termina «vivís in Elysium».

27 Cumont, F.: Recherches, p. 361 ss.

28 Ibid. p. 364: La creencia de que los muertos conocen el provenir se re­monta a la época homérica. Dumézíl, G..: La Religion romaine archaíque. París 1966, p. 496497: Cita la profecía hecha a la mujer de Espartaco sobre su triste futuro, basándose en la serpiente que encontró enrollada sobre su cabeza mientras dormía, según Plutarco (Crass, 8, 3,). Espartaco sobre su triste futuro, basándose en la serpiente que encontró enrollada sobre su cabeza mientras dormía, según Plutarco (Crass, 8, 3,).

29 Sáñchez Calvo, E. op. cit. p. í~í97

30 Dumezil, 6. op. cit. p. 295; Deonna,

W.:   Deux etudes..., p. 120: Las dos águilas, así como la doble serpiente, son em­blema de fecundidad y simbolizan la cópula de Harmonía y Cadmos y su descendencia.

31 Bayet, J.: Croyances et rites dans la Rome antique, Paris 1971, p. 376. Y Valerio Máximo IV, V, 1.

32 Cumont, F.: Lux..., p. 17 y n. 4,cita los textos de Plinio, N. H., XVI, 234; cf. Tito Livio, XXXVIII, 53.

~ Dumezil, G.: op. cit. p. 487488. Cumont, F.: Recherches 1am. XXXVIII, XLIII, XLI2, 3, bajorrelieves del Museo Británico p. 393 etc.; también las dadas por Blázquez, J. M.5, en Imagen y mito, estelas n.0s 42, 44, 47; cf. índice 5. v. serpiente.

34 Vázqúez Hoys, A. Mª: op. cit.: Conclusiones generales.

35 Bayet, 6.: op. cit. p. 374, cita los textos de Ovidio, Met., XV, 389 'ss Plinio; N. H., X, 188, y Aeliano, Nat. Anim., 1, 51.

36.Cumont, F.: Recherches, p. 396.

37. Bodson, L.: IEPA ZOIA. Contríbution a l' étude de la place de l' animal dans la religion grecque ancienne, Bruxelles, 1975, p. 59-92; Bayet, J.: Croyances  et rites dans la Rome Antique, París, 1971, p. 366-382.

 

 

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