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Principal>> Serpiente Entrada >>>LA SERPIENTE EN EL MUNDO ANTIGUO

Por Ana María Vázquez Hoys, publicado en el Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología nº14, Madrid, Diciembre 1981, pp.33-39(Depósito Legal M-24.361-1974, I.S.S.N.-4.741)

página 3 . La serpiente en las religiones mediterráneas

 >>>Ir  a  p. 33 (1 ) >> p. 34( 2 )  >> página .35 ( 3 ) >> p.36( 4 )  >> p. 37(5) >>NOTAS, p. 38 y p. 39(6)

de la muerte, ya que la presencia de especies de víboras venenosas es común en toda Europa y en la cuenca mediterránea, incluida España(( 13)  De aquí el temor ante su presencia y la fabricación de amuletos, fibulas y objetos de carácter apotropaico ( 14 ).

De esta consideración como portadora-acompañante de la muerte se deduce, lógicamente, su adscripción a divinidades del mun­do subterráneo, relacionadas con ciclos agrarios: Ceres, Tellus, Proserpina; mientras que la mágica protección de su presencia puede que el factor positivo que para la economía neolítica debió repre­sentar su carácter depredador de ratoncillos destructores de cosechas, la hiciese aparecer como beneficiosa y la ligó a las divinidades de la salud: Salus y Esculapio, sobre todo teniendo en cuenta que la llamada serpiente de Esculapio es la Elaphe longissima, también llamada serpiente de pollo y serpiente de árbol, que es inofensiva, muy extendida por Europa y Asia Menor.

La fauna española y la mediterránea en general cuenta, como ya dijimos, con el género vípero, tan venenoso, y que se pudo con­fundir a nivel práctico. También sabemos que del mal se obtiene el bien, que del veneno de la serpiente se consiguen antídotos para su mordedura y que la serpiente como sanadora es conocida en diversas culturas, así como su presencia en relación con los oráculos, profecías y fecundidad.

Así pues, nos encontramos con que la serpiente es representada con carácter ambivalente: posítivo, en cuanto que su presencia es beneficiosa, portadora de salud, dadora de vida, y negativo, como ligada a la muerte, á las divinidades subterráneas y a las representaciones de los difuntos.

 De su presencia en las diferen­tes culturas, tanto peninsulares como europeas y asiáticas ya se hicieron eco Bouza Brey y López Cuevillas, señalando que, sin que se sepan las causas fijas, el tema de la serpiente es una constante, es uno de los animales que juegan un papel más activo en las reli­giones y en lugares tan dispares y apartados como la India, China, Caldea, Babilonia, Grecia, Roma (centro de cuyo culto era Lanuvio), China, Japón y diferentes religiones de América del Sur, Africa y Oceanía.

Más cercana a nosotros, la encontramos en esculturas relacionadas con los cultos mitraicos. Son frecuentes los personajes masculinos con serpientes enrolladas ( 15 )   cuyas circunvoluciones son interpretadas generalmente como símbolos de ascensión planetaria. Las siete vueltas de la serpiente alrededor del cuerpo recuerdan, tal vez, la fuerza que las esferas planetarias oponen a la ascensión del alma hacia la inmortalidad( 16) , en tanto que si la serpiente es interpretada como un símbolo de la tierra se podría pensar que es una forma alejandrina de esa misma tierra (Semele)( 17) . Tal vez esto sea un tanto sofisticado y la respuesta sea mucho más sencilla. A este respecto parece mucho más convincente la explicación del profesor Bendala Galán( 18), para quien la serpiente en estas estatuas mitraicas es una materialización de la fuerza vital de la roca de la que nace Mítra. Y es en relación  con esta fuerza vital, con este nuevo sentido positivo, donde aparece, en relación con la serpiente, un nuevo concepto: el de inmortalidad( 19).

Los antiguos ya conocían este sentimiento y Pericles, en su  elogio fúnebre de los guerreros caídos en Samos, afirma que los que mueren en combate por su patria se convierten en inmortales como los dioses( 20) ; Cicerón, abordando el tema de la inmortalidad en las Tusculanas, invoca en su favor el hecho de que se ha creído en ella desde la antigüedad ( 21).

La serpiente como representa­ción de esta creencia, de esta esperanza, sería reproducida en las estelas funerarias, en las pin­turas de las tumbas, ya como espíritu, ya como genio o daimon  y como bien dice Cumont:

«Sin duda, mientras haya hom­bres y la medicina ~o pueda ase­gurarles la renovación perpetua del vigor juvenil, se preocuparán por el gran misterio del más allá»( 22).

Ovidio, Plinio y Elieno ( 23)  recogen la curiosa creencia de que la espina dorsal de los hombres se convierte en serpiente en el sepulcro.

Esta familiaridad de los romanos con las serpientes no se manifiesta solamente en las pinturas

funerarias y estelas, pues a menudo tenían serpientes no venenosas como mascotas en sus casas y en las termas. Sus ideas pues de este animal, no era la del genio del mal, transmitida por la tradición semita, sino la de que la serpiente era inofensiva y beneficiosa( 24).

Como parte de esta tradición semita podemos encontrarla ligada a la leyenda de Delfos, como símbolo del mal al que vence Apolo, divinidad solar, y nuevamente como fondo de una vieja tradición encontramos a la ser­piente Erictonios, la encargada de guardar en la Acrópolis el árbol de Minerva (25).

Durante el Imperio, el pueblo romano conservaba las costumbres antiguas, las viejas creencias agrarias de muerte-resurrección­renovación, aunque se las superpusieran otras doctrinas sobre la vida de ultratumba y vida futura. En las inscripciones de esta época se lee con frecuencia HIC RE­QUIESCIT o QUIETI AETERNAE( 26)

La idea del descanso en la tumba se concilia con la idea de vida futura del alma(.27)

La serpiente se utilizó también en la antigüedad para hacer profecías. Los griegos consideraban como muy próximos el sueño y la catalepsia, en la que el alma, liberada de las ataduras materiales podía vagar por el espacio infi­nito, abandonando el cuerpo, y comunicarse con los muertos( 28)  que conocen el porvenir y así tenemos que recordar la presencia de la serpiente Pyton en el oráculo de Delfos, pues fue precisamente sobre un templo antiguo de la serpiente donde se construyó el templo de Apolo( 29).

Hallamos también a la serpiente ligada al tema de la fecundidad femenina, en relación con la diosa Juno. El calificativo de MATER que ocupa un segundo lugar tras el nombre de la diosa, tiene un valor pleno según Dumézil y recuerda las fiestas de la Lucina romana, son llamadas «Matronalia»: Fiestas de la fecundidad, de las mujeres casadas y madres romanas. A este propósito se puede interpretar como signo de fecundidad la famosa serpiente de la Juno de Lanuvio( 30) , serpiente que vemos en la tradición romana en historias como la de Tiberio Sempronio Graco, el cual obligado por ( p. 36(4), fotos, p.35(5), continuación de texto)

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Notas 13 - 30

13 Las especies españolas de serpientes pueden clasificarse de la forma siguiente, según Young, J. Z.: La vida de los vertebrados. Barcelona 1971, vertebrados, p. 37. y Blas Aritio, L.: Atlas de Zoología, Vertebrados. Barcelona 1976.

a) No venenosas:

1. «Anguis fregilis» o serpiente de cristal. Se encuentra en la zona Norte de España, sobre todo en la zona Cantábrica. Su tamaño suele ser más bien pequeño. Se caracteriza por las escamas de origen epidérmico que la recubren. Puede desprenderse fácilmente de la cola y regenerarla.

2. «Elaphe longissima»: Características de la zona norte. De gran tamaño. Es arborícola. Es la llamada Serpiente de Esculapio.

3. «Macroprotodom». Típica de las islas Baleares y de Canarias, no se encuentra en otro territorio peninsular.

4. «Natrix natrix»: Culebra acuática de collar. Como la anterior es típica de las islas.

b) Venenosas:

Las tres especies venenosas corresponden al género vípera:

1. «Vermes» o víbora común: Se encuentra en toda España e islas Canarias y Baleares. De pequeño tamaño como todas las víboras, entre diez y ocho centímetros y veinte.

2. «Aspis»: especie mediterránea que también se encuentra en España.

13~ «Latastei»: Se encuentra sobre todo en la parte septentrional de España y Marruecos.

14 Deonna, W.: "Deux études de symbolisme religieux", en Latomus, XVIII  (1953), p. 56 ss.:" L'aigle,  la serpent et le cercle, p. 120. Águilas y serpientes aparecen además como emblemas apotropaicos, como el rapaz y el uraeus en Egip­to. cf. asimismo Deonna, W.: "Bijoux anulaires en forme de serpents", en  Artibus Asiae, 1954 p. 155 ss, Números XXI, 8-9:... "y el Señor dijo: Haz una serpiente de bronce y ponía en lo alto para señal; quien quiera que, siendo mordido, la mirase, vivirá. Hizo, pues, Moisés una serpiente de bronce y la puso por señal, a la cual, mirando los mordidos, sanaban;   Reyes II, XXXVIII: 4: "Destruyó los lugares altos, quebró las estatuas, taló los bosques de ídolos e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta aquel tiempo le quemaban incienso los hijos de Israel. Juan, III, 14.: "Como Moisés enarboló en alto la serpien­te de bronce en el desierto, así también es menester que sea alzado el Hijo  del Hombre, para que el que crea en Él no perezca y tenga vida eterna. Cf. también Sánchez Calvo, E.: Los nombres de los dioses. Estudios filológicos, Madrid, 1884, p. 190: Esculapio era adorado en forma de serpiente en Epidauro. Beltrán, A.: "Los monumentos romanos de Cartagena, según sus series de monedas y lápidas latinas", III Congreso Arq. SE. (Albacete, 1946) p. 306-325; también" El culto a la Salud y sus representaciones en Elche y Cartagena", IV Congreso Arq. SE. español, Elche, 1948, p. 205-210; así como Las inscripciones honorarias de Cartagena, en RABM, 55 (1949) p. 523-547; "Las lápidas latinas religiosas y conmemorativas de Cartagena", en AEA, 23 (1950), p. 255-273; Los monumentos en las monedas hispano-romanas, en «AEA», 26 (1953) p. 39 ss; Vázquez Hoys, A. Mª: La Religión romana en Hispania, tesis doctoral en prensa. Madrid, 1974, T. 1 p. 306: Salus, fuentes numismáticas, n. 1:En el semis (Vives CXXXi, Beltrán 6.) vemos en el anverso la figura femenina, que en la moneda de la colección Sánchez Jiménez. de Albacete, se observa muy bien una serpiente que se levanta hacia la diosa (Salus), en una de sus representaciones habituales. La serpiente es también representada en otras monedas de Cartagena: El as republicano de Eppius, lugarteniente de Sexto Pompeyo, un ejemplar reacuñado sobre un as de Belikion, de la colección Criado, de Madrid, y el cuadrante de los duumviros quinquenales Helvius Pollio y Postumius Albinus (Vives, CXXX, 14, del British Museum).

15 Les religiones orientales dans le paganisme romain, Paris, 1929 1am. XI, 3.

~,5 Cumont, F.: Monumenta myst. Mithrae, II, p. 238, n.0 80, fig. .68, cf. t. 1, p. 81 ss.; Les rel. orientales, 1, lám. Ii.

17 Cumont, F.: Les rel. orientales, p. 308, n. 43.

18 Bendala Galan, M.: Las religiones mistéricas. Ponencia del simposio sobre la Religión romana en Hispania. Madrid, diciembre, 1979. En prensa.

19 Cumont, F.: Lux Perpetua. Paris1949. Introducción p. 4: Ni la religión ni la filosofía de los antiguos antes de Pío-tino, han visto el alma puramente espiritual. Era un soplo diáfano, análogo al viento, una sombra impalpable pero visible a los ojos. Hasta los platonistas, que reclamaban la inmaterialidad de esta esencia, enseñaban que se reviste de una forma cuando desciende de las alturas celestes para penetrar en nuestro mundo.

20 Plutarco: Pericles VIII,s; Por lo que las estelas con el difunto a caballo que encontramos tan a menudo (Clunia, Burgos, Valle del Ebro); tal vez sean soldados muertos en la batalla, «caballeros» a los que se representa con su caballo. Es difícil comprender que el concepto de «Heroización» del soldado griego haya llega4o hasta las estelas celtibéricas de Lara de los Infantes, por poner un eiemplo. Pensamos que lo natural al morir un soldado, un guerrero «eques», parece lógico que en su estela funeraria aparezca, como motivo decorativo, un jinete, de la misma forma que a las mujeres se las representa haciéndose el tocado o en es­cenas domésticas. Tal vez lo que hemos creído ver como representaciones de caballos funerarios y otros animales que vemos abundantemente en las tumbas, tanto griegas como romanas (Cf. Blázquez, J. Mª: Imagen y mito, p. 114: Caballos en el infierno etrusco, donde re­coge las ideas expresadas en trabajos anteriores, así como abundante bibliografía sqbre el tema) sean en. muchas ocasiones escenas de la vida diaria.

21 Cumont, F.: op. cit., cap. 1: La vida en la tumba.

22 Ibid., Introducción.

23 Ovidio, Met., XV, 389-90; Plinio, N.H. X, 188; Elieno, Nat. Anim., 1, 51í.

 

Toynbee, J. M. C.: Animals in the Roman lífe and Art., 1973, p. 223-235.

25 chez Calvo, E., op. cit. p. 197.

26 CIL II indez, p. 664. Las tumbas llamadas requietorio, n.0 834, en Arlés, (Bíicheler: Carmína epigraphica 1189) en una dedicatoria que termina «vivís in Elysium».

27 Cumont, F.: Recherches, p. 361 ss.

28 Ibid. p. 364: La creencia de que los muertos conocen el provenir se re­monta a la época homérica. Dumezíl, G..: La : Religion romaine archaïque. París 1966, p. 496-497: Cita la profecía hecha a la mujer de Espartaco sobre su triste futuro, basándose en la serpiente que encontró enrollada sobre su cabeza mientras dor­mía, según Plutarco (Crass, 8, 3,).

29 Sáñchez Calvo, E. op. cit. p. 197

30 Dumezil, 6. op. cit. p. 295; Deonna, W.:   Deux études..., p. 120: Las dos águilas, así como la doble serpiente, son em­blema de fecundidad y simbolizan la cópula de Harmonía y Cadmos y su descendencia.