MUSEO VIRTUAL DE

 

HISTORIA DE LA MASONERÍA

   

  OBISPOS CATÓLICOS EN LA MASONERÍA

   La lista de obispos masones se inicia con uno de los más poderosos miembros de la Iglesia de la época; Clemens August (1700-1761), príncipe arzobispo de Colonia, príncipe-obispo de Ratisbona, Münster, Osnabrück, Paderborn e Hildesheim (por lo que era llamado Señor de las cinco iglesias), duque de Baviera, Elector del Sacro Imperio Romano Germánico y Gran Maestre de la Orden Teutónica. Era hijo del príncipe Elector Maximiliano Manuel de Baviera y Teresa Sobieska, hija del rey Juan III de Polonia. En su fulgurante carrera eclesiástica estuvo apoyado también por su tío Joseph Clemens, Elector y Arzobispo de Colonia, que le procuró varios nombramientos, entre ellos varios obispados. Desde su posición como obispo y, sobre todo, como Elector, apoyó a su hermano Carlos (VII) para acceder a la corona imperial en 1742. En Colonia sigue siendo recordado por la reconstrucción de un seminario que lleva su nombre; Clementinum. Su trayectoria masónica fue especialmente singular dado que fue uno de los pocos casos conocidos de un sacerdote que, al conocer la bula papal de 1738, decidió separarse de la Orden muratoria .

   En el reino de Nápoles, también se apartó de la masonería el sacerdote, y luego obispo, Benedetto Latilla. Tras la bula papal de mayo de 1751, un edicto regio de junio siguiente obligó a los masones a retractarse bajo la amenaza de pena de muerte y confiscación de todos los bienes. Como se sospechaba que en las logias del reino había varios obispos y altos dignatarios de la Iglesia, se interrogó a su Gran Maestro, Raimondo de Sangro, príncipe de San Severo, quien aclaró que en el reino de Nápoles únicamente había cuatro logias que agrupaban a unos 400 miembros y que no había en ellas obispos ni altos dignatarios de la Iglesia, sino solo dos sacerdotes . Y, en efecto, así era, aun cuando uno de esos sacerdotes fue nombrado obispo poco después. Se trataba de Benedetto Latilla (1710-1767), canónigo Lateranense, catedrático de Teología en el Studio Napoletano y Gran Orador  de la Obediencia del príncipe de San Severo, que fue obispo de Avellino en 1754, y arzobispo de Myra en 1760. Como no nos consta que Latilla prosiguiera su militancia masónica, hay que presumir que acató la bula papal. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIII, encontramos a varios obispos en las logias masónicas de Sicilia. Así, una lista del Archivo Secreto del Vaticano menciona entre los años 1789 a 1791 a los obispos Salvatore Ventimiglia Statella (1721-1782), príncipe de Belmonte, que fue obispo de Catania (1757-73), arzobispo titular de Nicomedia (1757-1782) e Inquisidor general de Sicilia (1776-1782), y Francesco Vanni (1730-1803), obispo de Cefalü (1789).

   Por el contrario, en Francia, la política regalista del clero favoreció la militancia masónica de varios obispos. Fue el caso de François Vincent Beauvau-Craon (1713-1742), hijo del príncipe Marc Antoine François Vincent, marqués de Beauvau-Craon, amigo y consejero del también masón y futuro emperador Francisco de Lorena. François Vincent fue primado de Lorena, presidente del Capítulo de la Catedral de Nancy y protonotario apostolico. Consta como miembro de una logia de Lunéville entre los años 1737 a 1742, de la que llegó a ser su presidente (Venerable maestro) .

   Dos hijos de Jean Emeric Bruyère, barón de Chalabre, fueron obispos y miembros de la logia “La Liberté” en 1787 : Alexandre-Joseph-Alexis de Bruyère Chalabre (1736-1796), vicario general de Lyon, abad de la Absie, obispo de Saint Omer y primer capellán del conde de Artois (futuro rey Carlos X), y su hermano Louis-Henri de Bruyére Chalabre (1731-1795), obispo de Saint-Pons-de-Thomières.

   Igualmente, era masón el sacerdote y economista Nicolás Baudeau (1730-1792), por cuya fama de fisiócrata fue llamado a Polonia por Ignacy Jakub Massalski, príncipe-obispo de Vilna (hoy capital de Lituania), para que aplicase sus ideas en la diócesis nombrándole, para ello, su vicario general y plenipotenciario, y también preboste mitrado (privilegio de utilizar la mitra episcopal) de Widziniski. Entre los años 1782 y 1788 fue miembro de varias logias parisinas como “Les Coeurs Simples de l'Etoile Polaire” o “La Réunion des Amis Intimes”  y formó parte del Soberano Capítulo Métropolitano de París .

   Obispo masón fue Roch-Étienne Vichy-Luzillat (1753-1829), conde de Vichy, que fue iniciado en la masonería en vísperas de la Revolución. Ya entre los años 1783 y 1787 estuvo afiliado a la logia “La Bienfaisance” de Beaune . Era hijo del conde Gilbert Bartolomé de Vichy, comandante del regimiento de Poitou, y de Jeanne Surrel Montchamp (que acabó dejando la vida palaciega para convertirse en monja). También Roch-Étienne mudó drásticamente su vocación pues, tras iniciar una brillante carrera militar que le convirtió muy pronto en teniente, en 1778 abrazó la carrera eclesiástica y fue nombrado abad comendador de la abadía de Saint-Ferme, prior de Anzy-le-Duc y vicario general del obispo de Evreux. Al gozar de la confianza de la familia real, fue nombrado capellán de la reina María Antonieta y, tras la Revolución, fue capellán de María Teresa, primogénita de los reyes y luego efímera reina de Francia. Roch-Étienne fue nombrado obispo de Soissons en 1817 y dos años después lo fue de Autun. Entre los reconocimientos que obtuvo al final de su vida, fue nombrado par de Francia (1823) y Consejero de Estado (1824).

   También podemos mencionar a varios vicarios masones; en 1781 el vicario general del obispo de Saint Flour, Pierre Vayron (1752-1825), era miembro de la logia “La Estrella Polar” de Paris, y en 1804 estaba afiliado a la logia “San Vicente” de Saint-Flour . Abel-Antoine Goirand, vicario del obispo de Var, era el Venerable de la logia "L'Étroite Union" de Thouars en 1787 . Igualmente, el arzobispo de París, Jean-Baptiste Gobel, estuvo auxiliado al menos por dos vicarios masones; Édouard Lambert, fundador de la logia "Les Amis de l'Agriculture" en 1788 , y Jean-Pierre Egasse, que en 1792 estaba afiliado a la logia “Saint­ Louis de la Martinique des Freres Réunis” de París .

   Tampoco en Austria se autorizaron las bulas pontificias contra la masonería. Allí, Philipp Gotthard von Schaffgotsch (1716-1795) fue uno de los masones austriacos más singulares de su época. De origen aristocrático, fue educado por los jesuitas en Roma, en 1738 fue ordenado sacerdote en Viena, desempeñó su labor en Olmütz, Halberstadt y finalmente, fue nombrado canónigo en Breslau. En dicha ciudad, atraído por la filosofía y utopías de la Orden masónica, fue iniciado  el 6 de marzo de 1742 en la logia “Los Tres Esqueletos” (Zu den Drei Totengerippen), con el apadrinamiento del canciller del cabildo episcopal, el conde Karl Franz Sala de Grossa. En esa misma Tenida fue también recibido en la Orden el conde Erts August von Fackenhayn, juez curial del prínci-pe-obispo de Breslau. Por su militancia masónica, contraria a la reciente bula papal de 1738, Schaffgotsch fue denunciado de modo que hubo de comparecer el 25 de agosto de 1742 ante el príncipe-obispo de Olmütz (el conde Jacob Ernst de Liechtenstein-Kastelkorn) que le obligó a romper y quemar su mandil y a jurar su separación de la masonería. No obstante, lo cierto es que prosiguió con sus actividades celebrando tenidas en su palacio y en los locales del cabildo. De hecho, a las pocas semanas, concretamente en septiembre de 1742, ayudó a un miembro de la logia, el conde Albrecht Josephs von Haditz, a fundar en Viena la logia “Los Tres Cánones” , en virtud de una carta-patente otorgada por la logia “Los Tres Esqueletos”. Con todo, en 1743 von Schaffgotsch fue nombrado abad y poco después obispo auxiliar del príncipe-obispo de Breslau, Philipp Ludwig von Sinzendorf y, a la muerte de éste en 1747, Federico II de Prusia le nombró príncipe-obispo de Breslau, lo que fue confirmado por el Papa Benedicto XIV el 5 de marzo de 1748 a pesar de sus conocidos antecedentes masónicos.

   En Alemania hay que destacar la logia “Zur Behutsamkeit” de Munich, que documenta la presencia de dos príncipes-obispos. El primero de ellos, Adam Friedrich, conde de Seinsheim (1708-1779), consta en el cuadro lógico del año 1777 . Adam era hijo de Maximiliano Franz, conde de Seinsheim, y Anna Filipina, condesa de Schönborn, y sobrino materno de tres obispos; Franz Georg von Schönborn, arzobispo Elector de Trier, Friedrich Karl von Schönborn, príncipe-obispo de Würzburg y Bamberg, y de Damián Hugo Philipp von Schönborn, príncipe-obispo de Speyer. Con tan importantes apoyos inició su carrera eclesiástica, estudió filosofía en Salzburgo y teología en el Colegio Alemán de Roma, luego desempeñó diversas tareas y funciones hasta ser elegido príncipe obispo de Würzburg en 1755, y dos años después también de Bamberg. El segundo de ellos, Fernando Christoph von Waldburg-Zeil, conde de Waldburg, canónigo de Salzburg y príncipe-obispo de Chiemsee en 1772, frecuentó la logia en torno al año 1784 . Igualmente, en 1797 eran masones numerosos obispos y canónigos de las principales diócesis alemanas. Fue el caso de Joseph Christian von Hohenlohe (1740-1817), príncipe-obispo de Breslau, Königsegg, y canónigo-conde de la catedral de Estrasburgo, o del príncipe de Salm-Salm, gran canónigo de Colonia , entre otros.

   Entre los obispos masones portugueses, ha de citarse a Marcos Pinto Soares Preto Vaz (1782-1851), de nombre simbólico Filemón Fabricio, miembro, entre los años 1838-1842, de la logia “Regeneración” nº 338 adscrita a la Logia Provincial del Oriente Irlandés, en la cual llegó a ser elegido Gran Maestro Provincial (1843-1851). Fue un decidido liberal que probablemente ya en 1808 escribía publicaciones clandestinas en Sesimbra. En 1823 fue desterrado y se le prohibió predicar, y ya en 1828, el giro absolutista del rey Miguel le forzó a exiliarse en Londres desde donde dirigió los periódicos liberales, "Portugués emigrado" (1828-1829) y el "Paquete de Portugal" (1829-1831) críticos con el miguelismo. En 1831 se unió a la causa del rey Pedro IV, en defensa de los derechos de la hija de éste, la reina María II, y fue nombrado confesor real. Restaurado el trono de María II tuvo una fulgurante carrera eclesiástica y política, pues fue vicario general del Patriarcado de Lisboa (1834), arzobispo de Lacedemonia (1835) y también diputado parlamentario en varias legislaturas; 1834-1836, 1842-1846 y 1848-1851. Leal a la reina, su participación en la ofensiva liberal moderada de noviembre de 1836 (la belenzada) contra los liberales radicales (septembristas) le acarreó una acusación de alta traición.

   Otro obispo liberal masón fue Francisco da Mae dos Homens Anes de Carvalho (1780-1859), nombre simbólico Demóstenes, grado 33, que formó parte del Consejo Supremo del grado 33 fundado en 1843 y presidido por Antonio Bernardo da Costa Cabral . Fue profesor de Filosofía en Évora y Lisboa, predicador de la Capilla Real, canónigo de las Catedrales de Coímbra y Lisboa y finalmente arzobispo de Évora (1845-1859), aunque también hizo carrera política como diputado (1842-1846) y Par del Reino (1846-1859).

   Igualmente hay que mencionar a otro prelado liberal; Joaquim de Meneses e Ataíde (1765-1832), canónigo regente de San Agustín, rector del colegio de San Agustín, obispo de santo Tomé de Meliapor, India (1804-1811), vicario capitular de Funchal con el título de Arzobispo (1811-1820) y obispo de Elvas (1820-1828), por cuya condición accedió al senado como Par del Reino (1826-28), aunque el miguelismo le forzó al exilio en Gibraltar en 1828. Respecto a su condición masónica, consta en 1820 en la logia “Libertad” de Elvas .

   Liberal y escritor fue Alexandre da Silva (1737-1818), obispo de Malaca (1781-1784), aunque permaneció en Lisboa hasta su nombramiento como obispo de São Paulo de Luanda, Angola y Congo (1784-1887) y Angra (1812-1818) . Estaba dotado con habilidades extraordinarias para la poesía y la oratoria, y frecuentó el círculo literario creado por Leonor de Almeida Portugal, viuda del conde Oeynhausen-Grovenburg, y casada en segundas nupcias con el IV marqués de Alorna, quien fue una de las introductoras de la masonería de damas en Portugal.

   Otro masón portugués fue Francisco de San Dámaso Abreu Vieira (1767-1816) obispo de Malaca (1804-1814), aunque permaneció en Lisboa y llegó a participar en la oposición a la invasión francesa. En 1808 fue uno de los masones que formaron parte del Consejo Conservador  organizado para expulsar a los franceses y restaurar la corona de Juan VI. En 1814 fue nombrado arzobispo de Sao Salvador de Bahía.

 Y tambiém cabe citar a Joaquim de Sant’Ana Carvalho (1755-1833), doctor en Teología por la Universidad de Coimbra, censor y calificador del Santo Oficio, prior de la iglesia de Ventosa y finalmente obispo de Algarve (1818-23), que ya era masón en 1821 con el nombre simbólico de Mirabeau en la logia “Fraternidad” de Faro, de la que fue elegido Venerable.

   Respecto a los masones polacos, hay que mencionar a dos arzobispos primados: Gabriel Jan Podoski (1719-1777), arzobispo de Gniezno y primado de Polonia en 1767, formaba parte de la logia “La Virtud Sármata” del rito de la Estricta Observancia templaria, en la que compartió trabajos con el rey Estanislao II Poniatowski. También fue masón  el príncipe Michał Poniatowski (1736-1794), hermano menor del rey Estanislao II, quien fue nombrado obispo de Plock y de Cydonia en 1773, y arzobispo de Gniezno y primado de Polonia en 1785.

   En Vilna (Lituania), la logia “El Celo Lituano” (Gorliwy Litwin) albergó dos obis-pos . En efecto, en torno al año 1781 consta la afiliación de Hieronim Stojnowski o Stroynowski (1752-1815), doctor en teología y en derecho civil y canónico. Había sido profesor en el Collegium Nobilium (1774-1780), y en la Escuela del Gran Ducado de Lituania (luego Universidad), de la que llegó a ser rector. En 1793 formó parte del Comité Nacional de Educación y escribió diversos libros en defensa de la fisiocracia. En 1804 fue obispo de Lucko-Zhitomir (Lambaesis) y finalmente de Vilna en 1814. En 1794 fue nombrado caballero de la orden de San Estanislao y en 1806 recibió la orden de Santa Ana. En el cuadro de dicha logia igualmente estuvo Nikodem Puzyna  (1753-1819), obispo auxiliar de Vilna en 1817, quien previamente había sido obispo titular de Satal (Armenia) en 1814. También localizamos en la logia a tres canónigos de la catedral; el príncipe Jan Délbrowski, Michal Dluski y Michniewski.

   Igualmente, tenemos documentada la presencia de obispos masones en otros territorios. Así, el barón Ferenc Xaverius Splenyi (1731-1795), canónigo de Graz y designado en 1787 obispo de Vac (Hungria) consta al año siguiente como miembro  de la logia “El Secreto” (Zur Verschwiegenheit) de Pressburg (actual Bratislava, capital de Eslovaquia). Y en la logia “La Prudencia” (Zur Klugheit) de Zagreb estuvieron afiliados  dos obispos de dicha ciudad; Josip Gallyuff (1722-1786), doctor en teología, y su sucesor en la sede episcopal, Maximilian Vrhovac (1752-1827), uno de los padres del renacimiento nacional croata, y también rector de los Seminarios de Zagreb y de Pest.

   En la masonería de la Estricta Observancia Templaria, hubo al menos dos obispos católicos: Kaspar-Maximilian y Michael Léopold.

   Kaspar-Maximilian von Droste Vischering (1770-1846) fue iniciado a los dieciocho años en la logia rectificada “Zu den Drei Balken”  ubicada en Münster. Tanto él como su hermano Clemens August (futuro arzobispo de Colonia) frecuentaron el círculo católico promovido en torno a la príncesa Amalia von Gallitzin. En 1793 fue designado obispo Auxiliar de Münster, en 1795 Pío VI le nombró obispo de Jericó y finalmente, León XII le hizo obispo de Münster en 1826.

   Respecto a Michael Léopold Brígido von Bresoviz Marenfels (1742-1816), obispo de Liubliana (1787) y de Spiš (1806), era miembro de la logia "Zur Grossmuth" de Pest en 1788, fue recibido en la Estricta Observancia en 1791 en la prefectura de Praga cuan-do ya era arzobispo de Liubliana, y adoptó el nombre secreto de Eques a Cruce Archiepiscopali. Era hermano del conde Josep Brígido, gobernador de Galitzia, que en 1782 estaba afiliado a la logia vienesa “Zur wahren Eintracht” e igualmente comprometido con los Iluminados de Baviera.

 

     Extractado de: Javier Alvarado Planas, Monarcas masones y otros príncipes de la Acacia, editorial Dykinson, Madrid, 2017, volumen II.

 

OBISPOS MASONES CONSTITUCIONALES  DURANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

   La notable presencia del clero en las logias francesas se debió, en buena medida, a que los monarcas nunca autorizaron la aplicación de las bulas pontificias condenatorias de la masonería por considerarlas invasivas de su soberanía. Además, desde hacía siglos, una parte del clero francés defendía posiciones “galicanas” defensoras de las prerrogativas y autonomía de los obispos frente al Papa, al que consideraban poco más que el obispo de Roma. Estas históricas reivindicaciones de una parte del clero francés encontraron respuesta en la ley de 12 de julio de 1790, promulgada por la Asamblea Constituyente que, al derogar el Concordato con la Santa sede de 1516 y aprobar la nueva constitución civil del clero, reorganizaba la Iglesia de Francia. Frente a lo que pudiera pensarse, esta constitución civil del clero apenas tuvo nada de revolucionario, “sino que perteneció más al Ancien Régimen que al nuevo”. En rigor, fue la lógica evolución del galicanismo eclesiástico que defendía una mayor autonomía de los obispos frente al papa. De un lado, se pretendía reducir la plantilla de la Iglesia por razones económicas (dado que el Estado pagaba los salarios de los eclesiásticos), pero también aspiraba a retomar los usos de la Iglesia primitiva: para los filósofos, se trataba de recuperar la igualdad y la fraternidad primigenias; para los galicanos, había que reducir la dependencia de Roma; los jansenistas buscaban la perfección evangélica. Finalmente, otros querían la colegialidad de las comunidades cristianas. Sea como fuere, lo cierto es que este problema acabó enfrentando al clero francés dado que la constitución civil del clero, convirtió a los obispos, párrocos y coadjutores en empleados públicos eclesiásticos (con derecho a salario), cuyo nombramiento dependía de su elección por los fieles de las diócesis o parroquias sin intervención del papa. Además, en su condición de empleados públicos eclesiásticos, fueron obligados a prestar un juramento de “ser fieles al Estado, a la ley y al rey”, lo que fue rechazado por la mayoría del clero francés, dado que ello implicaba una tácita aprobación de la constitución civil del clero que Pio VI, mediante el breve Quot aliquantum de marzo de 1791 y el breve Caritas del mes siguiente, había condenado declarando sacrílegas y cismáticas las consagraciones de los nuevos obispos constitucionales. Tras la deposición del monarca y la radicalización de la Revolución, la exigencia de un nuevo juramento volvió a plantear problemas de conciencia al clero francés y originó un nuevo exilio masivo de eclesiásticos. Finalmente, la República decretó la expulsión del clero refractario amenazando con pena de muerte a los que decidieran permanecer en Francia sin acatar las nuevas leyes. Al poco, se desató una fiebre anticlerical que llevó a la cárcel a decenas de sacerdotes no juramentados. Y al conocerse la invasión militar extranjera que pretendía acabar con la República, la multitud asaltó la cárceles de modo que solo en las matanzas de París, del 2 al 4 de septiembre de 1793 fueron asesinados más de 200 sacerdotes. Finalmente, en 1801, el concordato entre Napoléon y la Santa Sede resolvió parcialmente la situación al establecer que todos los obispos franceses presentarían su dimisión para someterse al nuevo sistema de designación . Procede ahora que dediquemos unas líneas a mencionar algunos obispos constitucionales masones.

   Entre los obispos constitucionales más moderados hay que mencionar a Henri Reymond de Saint Thomas (1737-1820), ordenado sacerdote en la Congregación de los Josefinos, doctor en Teología, canónigo de la iglesia de Quinze-Vingts y masón prominente. En efecto, además de miembro de la logia “La Sagesse” de Valence, fue fundador y Gran Diputado de la aristocrática Gran Logia Nacional de Francia impulsada por el duque de Luxembourg, en cuyo cuadro lógico aparece en 1772 y 1773  junto al conde Buzançois, al marqués de la Tour du Pin-Montauban, al marqués de Clermont-Tonnerre, al marqués de Saisseval, al conde de Stroganov, al conde de Ossun, y a varios abades; Pingré (canónigo y bibliotecario de Sainte Genevieve, Brest), Rozier (canónigo de la Iglesia de Lyon, de las Academias Reales de Ciencias, Bellas Artes y Bellas Letras de Lyon), Jassot (Carcassonne) y Lucas de Boulainvilliers. Elegido obispo constitucional de Grenoble en noviembre de 1792 por la junta electoral, al poco, sus diferencias con los revolucionarios le llevaron a la cárcel, siendo liberado en octubre de 1794 tras la reacción republicana conservadora. Su defensa de un galicanismo eclesiástico moderado compatible con la ortodoxia exigida por Roma y su lealtad al reformismo napoléonico, lo convirtieron también en obispo concordatario de Dijon en 1802, dignidad que desempeñó hasta su muerte. Fue hecho barón del Imperio por su apoyó a la vuelta de Napoléon en 1815, pero luego fue arrestado en Paris hasta que finalmente pudo regresar a su diócesis de Dijon en marzo de 1817.

   Siguiendo con los masones moderados, otro ejemplo de obispo constitucional y luego concordatario, es decir, aceptado por la Santa Sede, fue Jean Baptiste Pierre Saurine (1733-1813), vicario de Santa María de Oloron, párroco de Eysus y afiliado a la logia “Les Amis Intimes” de París durante los años 1781-1789 . Fue elegido representante del estamento eclesiástico en los Estados Generales el 19 de junio 1789 y luego se pasó a los Jacobinos, votó a favor de la constitución civil del clero y depuso el juramento eclesiástico que, finalmente, le llevó a ser elegido obispo constitucional de Dax (Las Landas) en febrero de 1791. Durante los años del Terror en que se clausuraron la mayoría de las logias, Saurine fue uno de los masones miembros del clero que apoyó más decisivamente a su hermano de logia, Alexandre-Louis Rottiers de Montaleau, en su objetivo de revivificar la masonería francesa a partir de 1795. Durante estos años, el obispo Saurine intervino activamente en la política como diputado de la Landas desde 1792 a 1801, y se integró en los sectores moderados (por ejemplo, votó en contra de la ejecución de Luis XVI). Precisamente por ese perfil moderado, tras aceptar el concordato firmado entre Francia y la Santa Sede en 1801, dimitió como obispo constitucional, y fue nombrado en 1802 obispo de Estrasburgo, dignidad que desempeñó hasta su muerte en 1813.

   Jean Baptiste Demandre (1739-1823) fue otro de los sacerdotes masones de tendencia moderada (afiliado a la logia “La Constante Amitie” de Besançon en 1790 ) pues, aun siendo miembro de la Asamblea Constituyente en julio de 1789 y haber jurado la constitución civil del clero, fue encarcelado en Dijon como sospechoso contrarrevolucionario. Bajo el Directorio, fue elegido obispo constitucional de Doubs en mayo de 1798, aunque dimitió según lo dispuesto en el concordato de 1801, por lo que el nuevo mitrado, Claude Le Coz, también obispo ex-constitucional, lo nombró párroco de Sainte-Madeleine de Besançon, canónigo honorario y vicario general.

   De orígenes modestísimos fue Jean-Joseph Rigouard (1735-1800), sacerdote y abad de Sollies Farlède, que ya en 1784 era Venerable de la logia “La Reunión de Sollies” , y más tarde sería elegido diputado del clero en los Estados Generales. Tras la reorganización provincial de 1789, las parroquias de la antigua diócesis de Toulon, Fréjus, Grasse y Vence, se unieron para formar la diócesis de Var, con sede en Toulon, para cuyo obispado fue propuesto monseñor de Beausset-Roquefort, titular de Frejus, pero como se negaba a jurar lealtad al nuevo régimen constitucional, la sede fue ofrecida al abad Rigouard. Conforme a la nueva legislación, el 12 de abril de 1792 fue elegido primer obispo constitucional de la nueva diócesis por 204 votos de un total de 395.

   Entre los revolucionarios de tendencia radical, encontramos a Marc-Antoine Huguet (1757-1796), párroco de Bourganeuf (la Creuse) y miembro de la logia “Sainte Josephine” en los años 1790-1791 , que juró la constitución civil del clero y fue elegido obispo constitucional de la Creuse en mayo de 1791 al haber dimitido, por razones de edad, el primer obispo constitucional de la diócesis-prefectura, Jean-François Mourellon. Renunció al sacerdocio en 1793 y contrajo matrimonio civil. Como diputado de la Asamblea Nacional, se integró en los bancos de la Montaña, votó a favor de la ejecución del rey y conspiró contra la política moderada del Directorio apoyando una sublevación militar por la que fue fusilado en septiembre de 1796. Otro de los obispos masones más radicales fue Léonard Honoré Gay de Vernon (1748-1822) , de familia noble, pero contrario a los privilegios de la aristocracia y del clero. Fue elegido obispo constitucional de Haute-Vienne en 1791, aunque renunció poco después para dedicarse a la política como diputado de la Asamblea Legislativa, de la Convención y del Consejo de los Quinientos.

   Durante décadas, la historiografía más ideologizada ha calificado a los juramentados y a los refractarios de desleales. Incluso aún hoy, algunos investigadores mantienen posturas enconadas. En todo caso, apuntaremos dos reflexiones en contra de las generalizaciones excesivas; el clero fiel a Roma, llamado refractario, al ser apoyado por los absolutistas, fue injustamente identificado con éstos y tachado de reaccionario y traidor cuando lo cierto es que, dentro de ese colectivo, hubo una diversidad de tendencias. Incluso hubo masones convencidos entre ellos, como el caso de dom Troalic, que al negarse a prestar el juramento revolucionario, se exilió y terminó sus días como trapense . Igualmente, el clero constitucional, tradicionalmente estigmatizado y considerado un grupo de renegados y apóstatas, contó entre sus filas con “sacerdotes dignos, irreprochables y pastores celosos” .

   Con todo, de entre los sacerdotes masones franceses, tal vez el más singular fue Jean-Marie Gallot, que murió guillotinado por negarse a prestar el juramento civil del clero. Hubo otros sacerdotes masones que murieron bajo la maquina perfeccionada por el masón Joseph-Ignace Guillotin, como los canónigos parisinos Perrin de Lamonde , de la logia “Saint-Jean de la Vraie Lumiere”, o Marc-Réné Sahuguet d'Amarzit, abad de Espagnac, de la logia “Les Neuf Soeurs” . Incluso hubo un obispo masón, como fue el caso de Charles Benoît Roux (1739-1794) , que accedió a la silla episcopal de Aix-en-Provence (Marsella) en 1791 al ser elegido en la asamblea electoral por 365 votos de un total de 510 para sustituir al obispo Raimond Boisgelin que se había negado a jurar la constitución civil del clero. Pese a su complacencia con el galicismo, Roux fue guillotinado el 5 de abril de 1794 por haber permitido en su diócesis una procesión que imploraba la misericordia divina ante las tropas invasoras enviadas por la Convención al mando del general Carteaux. Sin embargo, ninguno de ellos alcanzó, como le sucedió a Gallot, la palma del martirio.

 

   Extractado de: Javier Alvarado Planas, Monarcas masones y otros príncipes de la Acacia, editorial Dykinson, Madrid, 2017, volumen II.

             
  

IR A PÁGINA PRINCIPAL