Articulo Padula Perkins - BENED. Rol del tutor

CONTIGO EN LA DISTANCIA. EL ROL DEL TUTOR EN LA EDUCACIÓN NO PRESENCIAL

 
 

Padula Perkins, J.E.

Universidad del Salvador

Argentina

 


El lugar de la tutoría en el sistema educativo a distancia puede ser analizado desde distintas perspectivas pero siempre tendrá un status fundamental en su funcionamiento.

Junto con los materiales, la tutoría constituye el núcleo operacional del diálogo didáctico mediatizado que caracteriza a esta metodología didáctica.

Más allá de los debates etimológicos y semánticos que ponen en duda el adecuado uso del vocablo “tutor” y proponen sustitutos tales como asesor, orientador, mentor, guía o facilitador entre otros, la referencia a la “tutoría” ha sido histórica y generalmente aceptada para la denominación de la tarea de quien interactúa con el alumno a distancia respecto de los contenidos y procesos de aprendizaje.

Ezequiel Ander-Egg en su diccionario de pedagogía ha definido a la tutoría “en el campo de la educación” como “la acción de ayudar, guiar, aconsejar y orientar a los alumnos por parte de un profesor...”.

“El asesor a distancia –afirma coincidentemente Galindo Rodríguez- es un profesor designado por la institución que imparte la educación, encargado de orientar, motivar o guiar al estudiante en aspectos propios de la disciplina que se está estudiando o en tema srelacionados con el cómo estudiar o cómo aprovechar mejor los materiales que se le proporcionan”.

Lugo y Schulman por su parte hablan del tutor como un “animador y vehiculizador del aprendizaje autónomo que realizan los estudiantes”.

Paradójicamente ha sido más fácil para los expertos arribar a consenso respecto de las características y funciones atinentes a quien interacciona con los estudiantes a distancia en relación con sus procesos de adquisición de conocimientos que lograr acuerdo sobre su denominación.

De cualquier modo, como se dijo, la función tutorial es uno de los pilares sobre los que se consolida la educación a distancia.

Se denomina de este modo a la relación orientadora de uno o varios docentes respecto de cada alumno en orden la comprensión de los contenidos, la interpretación de las consignas operacionales, el momento y la forma adecuados para la realización de trabajos, ejercicios o autoevaluaciones, y en general para la aclaración puntual y personalizada de cualquier tipo de duda.

En algunos sistemas la gestión de tutorías tiene determinadas instancias obligatorias e ineludibles, inclusive presenciales y/o grupales. En otras administraciones, se limita al contacto mediatizado, que transita todo tipo de comunicaciones (correo postal, teléfono y fax, e-mail, etc.) y en muchas oportunidades adopta una combinación de ambas variantes.

Así los modelos tutoriales varían entonces, de acuerdo a la organización y planificación de cada institución, entre individuales o colectivos, presenciales o a distancia y obligatorios u optativos, y se presentan fácticamente según distintas combinaciones entre tales variables.

En todos los casos los docentes tutores no solamente son especialistas en el área de conocimiento motivo de estudio, sino que también deben estar adecuadamente capacitados para el ejercicio de esa importante y particular función, conociendo las características de la educación a distancia, de los materiales utilizados y de la psicología del estudiante en tal situación.

Una perspectiva analítica sobre el particular nos presenta a las tutorías, junto con los materiales y la planificación constituyendo un triángulo virtuoso de interacción constante, ya que la planificación origina y da pautas tanto a los materiales cuanto a las tutorías. Estas últimas se relacionan íntimamente con los contenidos y propuestas que transmiten los materiales y vuelcan su experiencia a los fines de la autoevaluación del sistema en pos de ajustes en la planificación.

Los materiales por su parte están orientados por la planificación y tratados por las tutorías.

Otra mirada similar sobre la cuestión permite visualizar la relación triangular entre materiales, tutorías y alumno en la cual la interacción entre los dos primeros elementos responde a las formas antes citadas, mientras que ambos interactúan con el estudiante, objeto central del sistema, conformando un diálogo didáctico mediatizado.

En todos los casos la labor que el docente desarrolla en los sistemas no presenciales de educación es uno de los factores que marcan su diferencia con el estudio libre. Si bien la educación a distancia requiere de un alto grado de compromiso y autogestión de parte del estudiante, éste no se encuentra de modo alguno solo frente al material sino que dispone todo el tiempo de un referente humano interactuante, su tutor, capaz de orientarlo, contenerlo, inducirlo y alentarlo en su aprendizaje conceptual, procedimental y actitudinal.

Al respecto Lugo y Schulman sostienen que “...el tutor debe paliar la ‘soledad’ del aprendizaje propiciando sistema de comunicación fluida y sostenida...”

La función del tutor es la de un acompañante que no enseña ni transmite contenidos conceptuales (responsabilidad de los planificadores y contenidistas en la elaboración de los materiales), sino contribuye a la autogestión de aprendizaje que desarrolla el alumno, mediante una crítica constructiva orientadora que se revela constantemente superadora, motor de una espiral ascendente en la construcción del conocimiento del estudiante.

  FUENTES:

 

- Ander-Egg, E. (1997): Diccionario de pedagogía. Magisterio del Río de la Plata. Buenos Aires.

- Galindo Rodríguez E., El asesor a distancia [en línea], www.nuestraldea.com [Consulta: 30-11-00].

- Lugo M.T. Y Schulman D.(1999): Capacitación a Distancia: Acercar la lejanía. Magisterio del Río de la Plata. Buenos Aires.

- Educadis [en línea], www.educadis.com.ar [Consulta: 17-11-00]

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