Una educación para el mundo actual
Opiniones de Len Masterman
Consultor de la Unesco y del Consejo de Europa (Reino Unido)
 

Len Masterman ha sido profesor de Educación Audiovisual en la Univeridad de Nottingham (Inglaterra),s consultor de la UNESCO y del Consejo de Europa sobre temas de educación audiovisual. Su libro  Teaching the Media ("La enseñanza de los medios de comunicación", Edic. de la Torre, Madrid, 1993) ha ejercido una gran influencia en  resto de Europa, Canadá, y Australia. Está considerado  como uno de los docentes que más se ha destacado en el campo de la educación para los medios y su nombre es referencia obligada en el estudio de los medios.

Este artículo  ha sido elaborado por Roberto Aparici a partir de dos entrevistas realizadas   por Alfonso Gutiérrez Martín.

Mis orígenes  en la educación para los medios
“Fui profesor de Lengua, estuve unos años en una “Grammar School”, donde se seleccionaban los mejores alumnos. Al pasar a una “comprehensive school”, donde ya había todo tipo de estudiantes me encontré con que muchos de los chicos a los que enseñaba inglés tenían dificultades con los textos impresos... No resulta fácil enseñar inglés a quienes no quieren saber nada de  unos materiales que asocian con el fracaso escolar. Los jóvenes eran inteligentes, capaces de mantener una discusión, y pensé que podría ser una buena idea el utilizar películas para darles la oportunidad de hablar de  aspectos que otros chicos abordaban con el estudio de  la literatura. En otras palabras me parecía que el hecho de que los estudiantes tuviesen problemas de comprensión lectora con los textos impresos no significaba que no fuesen capaces de analizar los aspectos presentes en  cualquier  tipo de texto . No había nada que les impidiese discutir sobre  los aspectos sociales, características del relato, argumento, personajes, es decir el tipo de cosas que se enseñan con los libros. Por consiguiente, fue cuestión de encontrar algo, que no fuese un texto impreso, que les diese pie para  hablar y estudiar.
 

La escuela y la vida real
Las primeras películas que yo elegí para utilizar en clase era lo que los educadores consideraban “buenas” películas ( cine de arte y ensayo o cine intelectual), no las que eran consideradas buenas películas en opinión de los alumnos. Uno de los primeras filmes que intenté utilizar fue un fragmento de Peter and Paula”   de Milos Forman . Era un extracto de diez minutos sobre chicos de la misma edad de mis alumnos  que mostraba sus   discusiones, dificultades y  problemas. Recuerdo que  hice una serie de preguntas y ninguno de ellos había entendido nada sobre la película. Al preguntarles por qué, dijeron
-Bueno, los subtítulos iban un poco rápido y no podíamos leerlos bien..
Así que  utilizo el cine para huir del texto impreso y ¡elijo una “buena” película subtitulada!
El proceso que seguimos fue que empezamos trabajando con  textos impresos pasamos a  películas intelectuales y de ahí a películas más populares y cercanas a los alumnos. Estudiábamos aspectos como  género o  dirección, trabajábamos con películas de Hitchcock, John Ford, ... y otros directores americanos. Pero pronto descubrí que esa no era la forma en que los chicos se relacionan con el cine. Por ejemplo, las cuestiones de autoría no eran relevantes para ellos. Comprobé entonces  que los chicos  estaban tan lejanos de Hitchcock o de John Ford  como lo estaban de Shakespeare  o de Goethe . ¡Por eso cambié rápido hacia la televisión!
El fracaso del sistema educativo y mi propio fracaso a la hora de intentar llegar a los alumnos hizo que  yo fuera el que aprendiera de ellos y no viceversa. En resumen,  evolucioné y  aprendí más que nadie.
 La moraleja de todo esto es  que si vas a usar material visual en clase, (¡cómo pude ser tan estúpido de no darme cuenta!) deberías utilizar materiales con los que los alumnos  están en contacto, es decir lo que ven a diario.

Tecnología y enseñanza
 Si pretendemos que la educación que impartimos sea mínimamente útil, tendremos que basarla en el mundo real que vivimos y en el que van a vivir nuestros alumnos. Sus características, problemas, condicionantes, etc. han de estar  reflejados en los currícula escolares.
En algunos aspectos, como los relacionados con las nuevas  tecnologías, nuestras propias alumnas y alumnos van por delante de los programas escolares, entran en contacto y aprenden a relacionarse, por ejemplo, con el mundo de la informática a un nivel superior al planteado por el sistema educativo y al margen de él. Si lo que la escuela ofrece a nuestros jóvenes no es relevante para ellos, no faltarán grandes compañías como Texas Instruments o IBM que ofrezcan materiales curriculares alternativos en un sistema de enseñanza programada, más mecanizado y más barato, que podría dar al traste con el futuro de la institución escolar. La razón por la que la escuela debe sobrevivir en el próximo siglo y adaptarse a los nuevos tiempos es el peligro que supondría que empresas como Coca Cola, IBM, Texas Instruments o las industrias tabaqueras, por ejemplo, proporcionasen los curricula escolares, con su particular visión del mundo y con la consiguiente ausencia del espíritu crítico necesario.
Este fenómeno ya se está produciendo. La multinacional Shell, por  citar sólo un ejemplo, proporciona a las escuelas gran cantidad de materiales de apoyo (cintas, folletos, etc.) de notable calidad técnica.

Las nuevas tecnologías
La mayoría de las escuelas de Gran Bretaña cuentan con televisores y con videos ,pero las usan simplemente para transmitir información. Creo que es la forma en que se tiende a usar los ordenadores e Internet, como una simple y no problemática fuente de información.Pero, si quieres enseñar a los chicos a ser críticos con respecto a las nuevas tecnologías, las autopistas de la información, etc, los planteamientos  del estudio de los medios siguen siendo bastante útiles por ejemplo saber a qué intereses sirven, quién produce los materiales, con qué criterio se realizan. Es curioso,una serie de medios se llaman  interactivos pero utilizan formas de interactividad muy limitada y estéril...
Los laboratorios de idiomas fracasaron porque a la gente no le gusta aprender atado a una máquina. Como mejor aprenderíamos una lengua extranjera, por ejemplo, es si tuviésemos que comunicarnos con una mujer guapa o con un hombre guapo. Eso es interactivo. La interacción humana más simple,  es lo que los ordenadores nunca podrán emular durante muchos años.
Lo que es interesante sobre los medios interactivos es que no son demasiado interactivos, es difícil imaginarse a una persona en verdadera interactividad con una máquina.

 Conocimiento e información
 Quiero hacer   una seria advertencia cuando se habla de incorporar las nuevas tecnologías de la información en la escuela se está repetiendo la antigua distinción entre conocimiento e información. Las nuevas tecnologías  facilitan  información, pero, para crear conocimiento, es necesario un tratamiento crítico. Y eso lo ofrece la escuela, no hay otra institución o empresa  que se encargue  de ello de manera pertinente y adecuada. Pueden crearse simulacros o falsas ilusiones de producción de conocimiento. Pero una máquina sólo se encarga de ser fuente de datos o  de información. El conocimiento es otra cosa. Está vinculado al pensamiento y al lenguaje  y las máquinas no piensan, no pueden pensar. Actúan automáticamente.

El estudio de los medios ha de ser relevante para los alumnos
 Aunque los productos audivisuales puedan ser analizados desde un punto de vista puramente estético y formal, como ocurre en muchas ocasiones considero que  cuanto más se conozca sobre un texto, mejor puede  interpretarse, y que es importante conocer quién lo produce, para quiénes, con qué objetivos y en qué contexto.
Existen diversas formas de analizar un texto. Hasta hace unos diez años el criterio predominante era la calidad estética, si este periódico es bueno o malo; si esta obra de teatro o película es buena o mala, etc. En el estudio de los medios de difusión en la escuela supuso un gran avance el dejar  a un lado los aspectos estéticos para centrarse en el análisis de cómo se representaba al mundo  en los medios de comunicación. Hasta mediados de los setenta se tendía a considerar los medios de difusión en el sentido en que éstos nos ofrecen lo que se dio en llamar "artes populares", con el cine como máximo representante; y su estudio se centraba en el análisis artístico de una película, el trabajo de algún gran director, etc.
Pero, este sistema de análisis no progresó porque no era fácilmente aplicable a la televisión, como dije más arriba  el medio más popular y más cercano a los escolares. El estudio del cine se introdujo en la escuela precisamente cuando la industria entró en crisis y tenía su menor grado de popularidad.
  Parecía claro que, si el estudio de los medios de comunicación había de ser relevante para los intereses y experiencias de los alumnos, éste debería centrarse en torno a la televisión dada su importante presencia en la vida de los jóvenes.
 A partir de aquí surgió la necesidad de elaborar un modo de análisis más adaptado a las características del medio televisivo y válido para todo tipo de programas. La atención se centraba en las formas en que los medios representan la realidad que pretenden reflejar, si son justas, acertadas, razonables. En la clase de medios de comunicación lo que se discute no es cómo son las mujeres, un país, el mundo real, sino cómo éstos aparecen representados en los medios.
A mediados de los setenta, me  planteé la necesidad de que la asignatura de "Media Studies" en Inglaterra fuese relevante para mis alumnos, lo que resultaba difícil conseguir abarcando medios tan diversos como el cine, la radio, los periódicos o la televisión. De ahí que decidí centrar mis clases  en el estudio de la televisión, el medio más popular y suficientemente diverso en sí mismo, dada la variedad de sus programas, como para llevar a cabo un método de estudio coherente. Producto de esta actividad docente durante seis años  con un grupo de alumnos  es el  libro "La enseñanza de la Televisión" (Teaching about Television), publicado en 1980 (no hay edición en castellano).

La enseñanza de los medios de comunicación
Una vez establecido un modelo para estudiar la televisión, me he preguntado hasta  qué punto éste era aplicable a los medios de difusión en general. Este planteamiento me llevó a publicar en 1985, "Teaching the Media",(editado en castellano con el título "La Enseñanza de los Medios de Comunicación" , Ediciones de la Torre, Madrid,1993).
En este libro establezco   que la enseñanza de los medios de comunicación en la escuela no puede reducirse a un análisis de las carácterísticas formales, técnicas y estéticas de los productos de  los medios, es inevitable y necesario adentrarse en el análisis de la ideología que hay detrás de todo ello. Los medios trabajan con símbolos y con nuestro contexto simbólico, con representaciones de nosotros mismos, de nuestras comunidades, de nuestros países, realidades todas ellas sobre las que la gente tiene diversas opiniones. Al poner de manifiesto los distintos puntos de vista sobre estos temas se producen las discusiones ideológicas y políticas.
Estoy de acuerdo  con quienes defienden que la educación no ha de estar politizada si con ello se refieren a la intervención del profesor de acuerdo a unos presupuestos y una posición política determinada que pretende transmitir a los alumnos. La educación en los medios no puede convertirse en propaganda política, sino que debe versar sobre la capacidad de leer imágenes, lo que dará lugar  a un planteamiento y análisis de divesos valores y, en último término, proporcionará al alumno la oportunidad de alcanzar sus propias conclusiones.
Mientras que la propaganda es de carácter cerrado en cuanto a sus intenciones, el profesor sabe de antemano el resultado final, la educación  es un proceso mucho más abierto que valora la autonomía e integridad del alumno. No se trata de conseguir que los alumnos piensen lo que el profesor, sino que aprendan a pensar por sí mismos y llegen a sus propias conclusiones. Si esta forma de actuar se considera "política", es política en el mejor de los sentidos, porque trata de potenciar valores saludables racionales y democráticos.
 Entre los aspectos más importantes de la educación en los medios,tengo que  destacar la competencia para leer imágenes y textos audiovisuales, disfrutar con ellos, conocer las características y la influencia de los medios de comunicación de su entorno, y colaborar, en la medida de los posible, con el mantenimiento y desarrollo del periodismo de calidad.  De vital importancia en el estudio de los medios de comunicación es analizar quién los controla.
En los movimientos de liberación que se han producido  en los últimos diez años en varios países, muchas cadenas de televisión han estado en primera línea de batalla. En Rumanía el frente estaba en los pasillos de la emisora de TV, y el régimen de Ceausescu  cayó cuando fue tomada la televisión. Asimismo en Filipinas el síntoma más claro de que Marcos había sido derrotado fue el cambio de control de las emisoras estatales. En los movimientos de  liberación el control de los medios es crucial. En el caso de China, si el movimiento revolucionario fracasó a pesar del eco que imágenes como las de la plaza de Tiananmen tuvieron en todo el mundo, fue porque la propaganda del gobierno chino, en control de los medios, consiguió su efecto entre las grandes masas de campesinos. En este sentido el éxito de los movimientos de liberación en los países en desarrollo se ve enormemente influenciado por el grado de alfabetización y conocimiento que la gente tenga sobre el funcionamiento de los medios de comunicación.
  Podemos, pues, decir que, tanto en los países desarrollados de Europa y América, como en aquellos otros en vías de desarrollo, los aspectos relacionados con los medios de difusión están  estrechamente ligados al desarrollo de la cultura, la política y la sociedad en general. De ahí que  la enseñanza de los medios en la escuela sea tan importante. Los profesores que así lo entienden  pueden ver la relación directa entre las prácticas que día a día llevan a cabo en sus aulas (simulaciones, análisis de noticias, telenovelas, etc.) y aspectos muchos más importantes de la cultura en general. Sin embargo no todos los profesores son conscientes de esta relación.

La ideología y el estudio de los medios
Creo que la televisión y los medios tienen niveles ideológicos de significado. Y esto ha de contemplarse usando el lenguaje más apropiado para los alumnos. Hemos estado de hecho discutiendo sobre ideología con niños de ocho años, sin llamarlo ideología, estudiando narrativa,  relato televisivo, y les hablamos de cuál es el significado de la historia, del relato. Les pedimos que nos cuenten la historia, qué han aprendido, cuál es la moraleja, los valores presentados como buenos y malos, eso es “ideología”. Discutimos sobre la ideología con chicos de ocho años, pero nunca utilizamos la palabra “ideología”. Hablamos de ideología cuando  tratamos de ver los valores fundamentales incorporados, implícitos al texto.

La fórmula perfecta para enseñar medios en el aula
Este tal vez sea el apartado más esperado por los lectores y mi respuesta sea la más decepcionante para todos ustedes. Esta cuestión de enunciar “la fórmula” o “el  modelo” para analizar los medios me recuerda un poco a los estudiantes cuando me abordan  y me dicen Creo que usted sabe algo sobre “Educación para los medios” ¿Nos podría decir algo sobre ello? -No. Es una pregunta demasiado amplia.Se necesitarían varios monográficos de esta revista para desarrollar esa cuestión y nunca obtendrían “la fórmula” o  “el modelo”. Entonces más que ayudar a los colegas docentes, estaría dando una telenovela seriada que no tendría fin y que podría llegar a ser extremadamente decepcionante porque con justicia podrían  preguntarse ¿tantos números o episodios gastados para llegar a esto? Así que lo  que sugiero es que los maestros y maestras indaguen en diferentes autores y, sobre todo, en la experiencia que tienen sus propios alumnos . Estoy convencido que  encontrarán respuestas adecuadas  a su contexto y, por consiguiente, la fórmula perfecta que tanto desean.

Valores y consumo
Uno de los grandes objetivos de la educación para los medios en este fin de siglo es formar consumidores críticos. Si no formamos consumidores críticos, nos arriesgamos no sólo a que la enseñanza sobre los medios  no tenga sentido sino  también a  perder los valores fundamentales de nuestra sociedad. Y los valores centrales para mí giran en  torno a la democracia. En época de crisis de estado los valores y las prácticas democráticas son mucho más vulnerables. Acabo de leer un libro sobre el papel de los medios de comunicación en la guerra de Yugoslavia. Casi se podría decir que los medios causaron la guerra, porque llevaban tiempo preparando a la gente. Los medios estaban divididos de acuerdo a tendencias étnicas y potenciando estereotipos étnicos mucho antes que la guerra tuviese  lugar, y lo que este estudio dice es que la degeneración en barbarismo y actos inhumanos tenían mucho que ver con la forma en que los medios estaban operando.
Creo que es fundamental el que los periodistas en tiempos de crisis informen exacta y acertadamente, aunque reciban críticas de los estados y quizá también incluso de sus propias instituciones. No sobrevivirán a no ser que se vean respaldados por una opinión pública que les apoya y que defiende el buen periodismo. Si no existe esa masa de gente con espíritu crítico el buen periodismo no sobrevivirá. Existen intereses comunes entre los periodistas honrados y los profesores de medios que tratan de defender la democracia .

La formación para la autonomía
Actualmente estoy encargado de los exámenes estatales sobre el estudio de los medios (Media Studies), tengo control sobre los objetivos y puedo diseñar la evaluación adecuada, asegurándome de lo que se evalúa son las destrezas que queríamos que los alumnos adquiriesen.
Y las destrezas que buscamos en los alumnos es lo que yo llamo autonomía crítica, y como tal entiendo la capacidad de, tras salir de la escuela, aplicar lo que se ha aprendido; no reproducir lo que saben, sino aplicar lo que han aprendido en situaciones nuevas; ese es nuestro objetivo.
Los profesores han de entender que este es el fin principal en el estudio de los medios, y que es esto lo que se va a evaluar, no se van a evaluar los contenidos. No es como enseñar sobre la Revolución Francesa. Hay contenidos pero no esenciales, eliges los más apropiados según los intereses de los alumnos, y enseñas los textos, pero sobre todo los principios que te capaciten para tener una comprensión crítica no sólo de ese documental que estás analizando, sino una serie de documentales. Luego diremos, bien, en este documental hemos visto un montón de cosas, pero realmente hemos estado viendo algunos problemas de la edición, , la forma en que se ha creado una escena, la forma en que se pretende ser real aunque se trate de un relato,  el papel del presentador  que nos  introduce  en el programa e invita a verlo, ...
Estas cosas generales que hemos aprendido sobre un documental han de ser aplicadas después en  casa por los alumnos, que comprobarán si funcionan o no, si les ayuda a mejorar su comprensión crítica y si les aporta algo nuevo y volverán a clase con sus impresiones y sugerencias. Se amplía el modelo, se adapta, etc.
Autonomía crítica es la capacidad, no de reproducir las ideas del profesor, sino aplicar a situaciones nuevas los principios aprendidos. El examen consiste en un ejercicio práctico. Los alumnos ven un extracto de un programa de televisión que no han visto anteriormente y lo critican.
 Mucha gente se queja de que la parte práctica no es tan buena como la teoría, pero yo encuentro muy difícil decir este tipo de cosas, Yo no escribo proyecto o modelos de  esquemas, yo me limito a partir de lo que hago, describirlo, decir qué cosas me funcionan a mí. Todo lo que escribo es porque lo he experimentado, describo las cosas que me funcionan . Pero también escribo a veces sobre los fracasos. Lo que se hace con ello es ya cuenta de otros.

El futuro
 En mi país existen exámenes nacionales al final de la escolaridad obligatoria, a los 16 años, y, en el caso de la educación para los medios (Media Studies), los realizan cada año unos cuarenta mil alumnos; los exámenes preuniversitarios de esta asignatura son realizados por unos veinte mil estudiantes; y cada vez son más la universidades que ofrecen el estudio de los medios de comunicación entre sus opciones al comprobar su popularidad entre los alumnos.
El "Currículo Nacional", que afecta los alumnos de cinco a dieciséis años, es una rémora para la educación, la innovación y el desarrollo, pero en los currícula estudiados a partir de esa edad la situación de "Media Studies" es la mejor de toda su historia. De cualquier modo los medios de difusión van a estar ahí, y las autoridades educativas no pueden pasar por alto su importancia. De un modo u otro han de plantearse su introducción en el currículo.”

 

 

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