,Principal Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, HªAntigua, t. 1,1988, págs. 15-41,PARTE 1

 

 El segundo milenio a. C. Una época de "cambio" en el Mediterráneo: las prácticas funerarias

C. POYATO HOLGADO, Departamento de Prehistoria y Arqueología, Universidad Autónoma de Madrid.

 A. M. VÁZQUEZ Hoys ,Departamento de Prehistoria e Historia Antigua, UNED, Madrid.

     En el extremo oriental del Mediterráneo tienen lugar una serie de profundos cambios en las estructuras sociales y económicas a lo largo del II milenio a.C., es decir, durante las etapas conocidas como Bronce Medio y Reciente en líneas generales, aunque cada una de las áreas culturales y políticas posean unas características propias en su evolución que las independizan entre sí, pese a que las interrelaciones entre los distintos grupos humanos, así como entre las diferentes unidades supraestructurales, sean muy importantes, desarrollándose en niveles que afectan, prácticamente, a todos los campos de la actividad humana.

       Una de las manifestaciones más importantes de la estructura y carácter de las sociedades en todos los tiempos son las prácticas funerarias, puesto que los ritos de enterramiento parecen ser uno de los elementos distintivos de los grupos culturales, por lo que bruscas rupturas en la tradición funeraria o la introducción de nuevas costumbres, a la vez que continúan estando vigentes las más antiguas, hacen suponer que ha existido una quiebra en los valores más profundos de esas sociedades, o bien 'que están apareciendo nuevos elementos en el seno de grupos que, de una u otra manera, han conservado su identidad cultural.

Por tanto, las prácticas funerarias pueden proporcionar una valiosa información acerca de la evolución de las sociedades, información que en el caso del Mediterráneo Oriental resulta inestimable, por cuanto en esas regiones se encuentran, durante el II milenio, algunos de los núcleos de mayor actividad política y económica que conocemos. 

      La ruptura de la tradición cultural en amplias regiones del Próximo Oriente y del Mediterráneo probablemente se debe al asentamiento y desarrollo de las poblaciones que bruscamente habían irrumpido en esa zona, alterando, en muchos casos, la evolución cultural, política y económica de las poblaciones del Bronce Antiguo. Uno de los elementos que proporcionan una mayor información acerca de esa ruptura cultural son las prácticas funerarias, puesto que reflejan en muchas regiones la introducción de un rito de enterramiento nuevo -la inhumación individual- que, sin embargo, era conocida en otras áreas, así como la llegada de un conjunto de creencias igualmente novedosas que se ponen en evidencia en la posición que ocupan las sepulturas con respecto al área habitada.      Indudablemente son muchos los aspectos que han de tenerse en cuenta para proceder al análisis de las prácticas funerarias, desde el rito de enterramiento hasta la composición de los ajuares, pasando por la posición que ocupan los enterramientos con respecto a los lugares de habitación, el tipo o tipos de sepulturas más comúnmente utilizadas, la relación entre ellas, edad y sexo de los individuos y, por supuesto, la dispersión de tipos en las áreas geográficas. Todos estos aspectos requieren, cada uno en sí mismo, un estudio pormenorizado que no es posible llevar a cabo en este trabajo, aunque sí es factible poner de relieve que existen una serie de caracteres comunes en lo que respecta a tres puntos fundamentales:a)    En primer lugar, las características del rito de enterramiento,

es decir, si se trata de inhumaciones individuales o dobles, múltiples o colectivas y si estos ritos se habían practicado con anterioridad en las distintas áreas culturales o bien suponen una novedad.

b)    En segundo lugar, hemos de atender a la posición que ocupan las sepulturas con respecto a los asentamientos, es decir, si se encuentran intra o extramuros, y si en este último caso aparecen en foma aislada o están agrupadas, bien formando pequeñas concentraciones o bien necrópolis más numerosas, así como si se produce una evolución en lo que respecta a la elección del área destinada a practicar los enterramientos.

c)    En tercer lugar, hemos de contemplar el tipo de tumbas que se utilizan en cada región, teniendo en cuenta, igualmente, si se trata de tipos que no tienen tradición local o regional, por tanto realmente las inhumaciones múltiples en una única estructura funeraria tan solo se generalizan en la fase final del Heládico Medio,

cuando comienzan a utilizarse las denominadas «Shaft Graves», del tipo conocido en Lerna, algunas de las cuales contienen cinco individuos (cuatro adultos y un niño), siendo comparables en todos los sentidos a las de los denominados Círculos A.y B de Micenas (J. L. Caskey, 1973:134), que aunque fechadas en el Heládico Reciente ¡ por sus características, muestran una cierta continuidad con la tradición funeraria anterior, aunque la riqueza de sus ajuares les proporcione una gran importancia.     En las Cicladas, es también la inhumación individual la más frecuente, aunque, como en Grecia, pueden encontrarse sepulturas dobles y múltiples, destacando entre las excavadas en Ayia lrini (keos),la denominada T.31, la cual se ha interpretado como una sepultura familiar (G. F. Overbeck, 1975: 127) ya que contiene restos correspondientes a cinco individuos, así como las T.47 y 54 que son las únicas inhumaciones dobles. En Melos, Paros y Tera se han localizado también algunas sepulturas en las que el rito es, igualmente, la inhumación individual y, excepcionalmente, doble.  Así pues, en lo que respecta al rito de enterramiento, es evidente que existe una comunidad de creencias entre las diferentes gentes que pueblan el Egeo, aunque Creta, una potencia hegemónica durante la primera mitad del II milenio a.C., parece más conservadora,manteniendo la inhumación colectiva, tradicional en la isla. La transición entre el Bronce Medio y el Bronce Reciente se caracteriza por un incremento progresivo en la tendencia hacia las inhumaciones múltiples, tal como se aprecia en las necrópolis de Eléusis y Kephalovryso (O.T.P.K. Dickinson, 1977, 59 y Ss.) con sepulturas en las que se encuentran tres o Cuatro inhumaciones. En los comienzos del Bronce Reciente en Grecia continental se inicia la construcción de grandes monumentos funerarios, tanto «Tholoi» como «Tumbas de Cámara», en las que habitualmente se practican inhumaciones múltiples o colectivas, aunque durante toda esta nueva etapa continuan siendo habituales las inhumaciones individuales o dobles en cistas (Focea, Tesalia, Atica, Beocia y Peloponeso), así como en fosas, especialmente cuando son sepulturas infantiles. Este rito se mantiene en uso hasta el Heládico Reciente III, momento en que parece haber una regresión. Por otra parte, en Grecia, así como en las islas,tanto en Creta como en las Cicladas (Rodas), se inicia un nuevo rito de enterramiento que supone una novedad en el Egeo: «la ~cineración total o parcial» de los individuos, siendo quizá el hallazgo más antiguo el «Tholos» 2 de Tragana (Pylos) datado en la primera mitad del siglo xiv a.C. Algo más tardíos son los hallazgos efectuados en la tumba de cámara XLI de Prosyma, en varias de las sepulturas de la necrópolis de Perati (Ática), en las necrópolis de lalyssos (Rodas) y Langada (Cos), así como en el «Tholos» A de Mouliana y en Photula (Praisos), en una tamba de cámara de Kritsa (Mirabello) o en la Tumba D de Liliana (C.Mavriyannaki, 1967-68:167 y ss.), fechándose la mayor parte de estas sepulturas a lo largo del siglo xiii a.C.   En Creta, durante el Minoico Reciente, las inhumaciones continuan

siendo individuales en la zona oriental de la isla, aunque se incrementa también aquí la práctica de las inhumaciones múltiples y/o colectivas en monumentos funerarios especialmente en las denominadas «Tumbas de Cámara», e incluso en pequeñas covachas excavadas o semiexcavadas en la roca, en cuyo interior es frecuente depositar «larnakes» funerarios, que ahora adquieren forma de «caja», por contraposición a los que se habían estado utilizando a lo largo del Minoico Medio, los cuales, al igual que los más recientes, suelen contener tan solo una inhumación y  ocasionalmente dos individuos.

      En lo que respecta al segundo punto que planteamos anteriormente,puede señalarse que en el Egeo las inhumaciones se efectuaban frecuentemente en el interior del área habitada, tanto en Grecia Continental como en las Cícladas, donde la práctica más común es el Enterramiento cerca o debajo de las estructuras de habitación, por tanto, intramuros de los asentamientos, aunque haya también enterramientos extramuros (J.L.      Caskey, 1973:133; G. Mylonas, 1951: 68 y ss.) tal como sucede en Sesklo, Eléusis, Corinto, Micenas, Heraeum Argivo o Aphidna entre otros.De hecho, parece que la inhumación en el interior de los poblados Se inicia ya en el Heládico Antiguo III (O.T.P.K. Dickinson, 1977: 33-34) generalizándose durante el Bronce Medio en amplias regiones de la península griega, en tanto que en Creta, donde la tradición funeraria se muestra bastante más conservadora, las inhumaciones se encuentran habitualmente extramuros.

      Las sepulturas se sitúan bajo los pavimentos de las viviendas o Entre ellas, e, incluso en algunos casos, parece que algunas zonas de Los asentamientos, quizá previamente abandonadas, fueron destinadas más tarde a necrn'polis~(O.T.P.K. Dickinson, 1977: 33), siendo este el caso de Plasi Marathon. No obstante, hay que tener en cuenta que en muchos casos las inhumaciones intramuros corresponden a niños o jóvenes cuya edad no suele sobrepasar los 15 años, en tanto que los adultos suelen inhumarse en sepulturas extramuros, tal como sucede en M~thi Dorion, aunque en algunos yacimientos como Lerna, los adultos estén enterrados en el interior del área habitada (C. B. Mee y W. G. Cavanagh, 1984: 46-47).

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En muchas ocasiones pueden localizarse tanto intra como extramuros, tal como sucede en algunos de los yacimientos a que nos hemo referido anteriormente (Eléusis, Argos, Asine o Asea) (G. Mylonas, 1951 y J. L. Caskey, 1973). Las sepulturas situadas extramuros, pero sumamente próximas a! área habitada, son algunas de las sepulturas de adultos de Malthi, las de Eléusis y también las de Peristeria (R. Hope Simpson y O.T.P.K. Dickinson, 1979: 167 y 200). Entre las Sepulturas situadas en auténticas necrópolis localizadas fuera de los asentamientosse cuentan las de Prosymna, donde las tumbas forman entre sí pequeñas agrupaciones (C. W. Blegen, 1937), disposición observada también en as necrópolis W de Eléusis (G. Mylonas, 1975) y en el Heraeum Argivo, donde C. W. Blegen excavó 32 sepulturas distribuidas en siete Grupos diferentes.       En las fases recientes del Heládico Medio apareceran auténticas necrópolis extramuros, delimitadas mediante muros de cierre, del tipo de los conocidos «Círculos de Tumbas A y B» de Micenas, pero la práctica más común seguirá siendo la inhumación intramuros. No obstante, existe un tipo de sepulturas que siempre están situadas fuera del asentamiento y que gozan de una gran tradición en Grecia continental: las estructuras denominadas «túmulos», junto con las sepulturas de otro tipo asociadas a ellas. Los «túmulos» parece que se originan en una etapa muy antigua del Bronce Medio, e incluso es posible que una de las estructuras tumulares de Leukas (R), pudiera fecharse en el Heládico Antiguo II (O.T.P.K. Dickinson, 1977: 34>. Este tipo de monumentos funerarios se encuentra tanto en el Este como en Oeste de Grecia (C.B. Mee y W.G. Cavanagh, 1984: 47-48>, y difieren considerablemente en algunos detalles constructivos, pero tienen otros muchos puntos de contacto, como son la presencia de tumbas centrales, niveles de cenizas u otras evidencias de fuego,así como enterramientos en grandes «pithoi». En ocasiones, los muros de contención se reconstruyen (Asine y Marathon) introduciéndose nuevas sepulturas, tanto en cista como en «pithoi», en el interior de la estuctura tumular. Los túmulos son relativamente escasos (Leukas,Drachmani, Aphidna, Marathon, Pappoulia, Samikon, etc.), así como también lo es el número de estructuras de este tipo asociadas a cada asentamiento, l~ que puede interpretarse en el sentido de que se trata de monumentos funerarios pertenecientes a grupos o estratos sociales de un nivel semejante y probablemente alto, sobre todo si tenemos en cuenta la riqueza que reflejan sus ajuares (O.T.P.K. Dikinson, 1977: 34; C.B. Mee y W.G. Cavanagh, 1984: 48), hasta el punto de que se ha sugerido que se trata de las sepulturas quizá utilizadas por los gobernantes locales.

 p.21  En las Cícladas, como en Grecia continental, la inhumación en el interior de las áreas habitadas se inicia a finales del III milenio (G.F.Overbeck, 1975:16 y sigs.), aunque realmente el único hallazgo conocido lo constituye una inhumación infantil en «pithos» localizada en el interior de la denominada «Ciudad 1» de Phylakopi (C. Doumas, 1977: 53), generalizándose los enterramientos en el interior o en las proximidades del área habitada durante la primera mitad del II milenio a.C., es decir, a lo largo del Cicládico Medio, siendo en este sentido Ayia lrini, en Kea, el yacimiento que reviste una mayor importancia. Las sepulturas Excavadas hasta el momento permiten conocer las prácticas funerarias de los Grupos que ocuparon las Cícladas. La mayor parte de las sepulturas se encuentran extramuros y tan sólo una de ellas se ubica claramente en el interior del asentamiento (G.F. Overbeck, 1975). Sin embargo, en fases más recientes (Ayia Irini V, Cicládico Reciente 1), se aprecia un cambio en los ritos funerarios, puesto que es ahora cuando realmente se practica la inhumación intramuros, tanto en «pithoi» como en cista (G.F.

Overbeck,1984:108 y ss.).     En el Próximo Oriente, durante el 1 milenio a.C., también se practicaron inhumaciones individuales en el interior de las áreas habitadas o en sus proximidades. De hecho, en Anatolia, se conocen enterramientos en el interior del área habitada en el «Karum» de Kanesh (R. Temizer,26), que corresponden a inhumaciones individuales en posición fetal en cistas, fosas simples y «pithoi». Más tarde, en Anatolia, se continuarán practicando inhumaciones individuales, tanto intramuros como en necrópolis extramuros (J.G. Macqueen, 1986:134-135), en distintos tipos de sepulturas -fosas simples, fosas cubiertas con lajas, cistas y «pithoi»siendo muy comunes, también, las inhumaciones infantiles en vasos cerámicos en ej interior del área habitada, tanto bajo las casas como entre ellas.

      En Palestina, ya desde finales del III milenio e inicios del II Milenio a.C., también se practican inhumaciones en el interior del área habitada,tal como sucede en Jericó, donde una inhumación infantil en «pithos»,quizá fundacional, se ha localizado en los cimientos de un edificio de posible carácter ritual, fechado en el período Bronce Antiguo-Bronce Medio (G. Posener, 1980: 569), aún cuando la práctica funeraria más común en esta etapa sea la inhumación individual, algunas veces doble y secundaria, en tumbas de cámara excavadas en la roca, a las que se accede a través de un pozo vertical, situadas en las laderas de los asentamientos. Durante el Bronce Medio 1, las inhumaciones continúan siendo individuales en cámaras excavadas, aunque parece existir una cierta tendencia a situar las sepulturas ya en el interior del área habitada, tal p.22  como sucede con la denominada Necrópolis del Atrio de Tellel-'Ajjul (M.Avi-Yonah y E. Stern, 1975: 52-61). En fases más tardías, aún cuando se continúa practicando la inhumación intramuros, son más numerosas las inhumaciones extramuros, generalmente múltiples, aunque las haya también individuales, especialmente infantiles en «pithoi», que se continuarán efectuando durante el Bronce Reciente, bajo los pavimentos de las casas, o entre éstas, e incluso en áreas concretas de los asentamientos.

            En tercer lugar, el análisis de los diferentes tipos de sepulturas que se utilizaron en el Egeo y en Próximo Oriente a lo largo del Bronce Medio y Reciente revela que el repertorio tipológico resulta muy variado, pues pueden encontrarse cámaras excavadas en la roca, túmulos, «tholoi»,cistas y tumbas de mampostería, fosas simples e inhumaciones en vasos cerámicos, tipos básicos que, a su vez, muestran una gran cantidad de subtipos y variantes. Quizá uno de los tipos de sepulturas menos frecuentes son las denominadas «rock-cut tombs», conocidas en Phylakopi 1, (Melos), en los últimos momentos del Bronce Antiguo, en torno al 2.000 a.C., donde se encuentran extramuros de la ciudad, pero en su inmediata proximidad, al igual que parece suceder en algunos yacimientos continentales como Asine (G. Mylonas, 1951). 

  En las Cicladas, los tipos de sepulturas más comunes parecen ser las cistas hechas de lajas verticales (Ayia Irini, tumbas 13, 15, 19, 25, 28, 39 y 44), es decir de «tipo standard», así como las sepulturas de mampostería (Ayia lrini, tumbas, 29, 32, 34, 47 y 54), cuyas cubiertas suelen estar formadas por una sola laja (G. F. Overbeck, 1975:124) así como, al igual que en Grecia continental, frecuentemente están pavimentadas con guijarros. Las inhumaciones en vasos cerámicos y «pithoi» son bastante frecuentes y se conocen en Paros, Amorgos y Ayia Irini, depositándose generalmente sobre uno de sus lados o en posición vertical, calzados o no con piedras pequeñas, en el interior de fosas (Ayia  Irini),o bien de estructuras de lajas o mampostería, tal como aparecen en Ayia Irini (keos, tumbas 27, 31, 60, 48 y 49), tipo que se utiliza incluso en Grecia continental en Pavlopetri (Laconia), en Ayios loannis (Pylos) y también en uno de los túmulos de Leukas («pithoi» en estructura de mampostería) (F. F. Overbeck, 1975: 133 y ss.). Los vasos cerámicos están cerrados habitualmente con lajas de piedra, fragmentos de otros vasos y también tapaderas de piedra recortadas y perforadas (T.30 de Ayia lrini, keos) o de cerámica. También en algunas de las necrópolis cicládicas se han localizado unas sepulturas de mayores dimensiones, generalmente fosas recubiertas con muros de mampostería, que se pueden poner en relación con las denominadas «Shaft Graves» de Grecia

  

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continental, destacando las tumbas 28, 29 y 30 de Ayia lrini (G. F. Overbeck, 1984:108 y 55.), localizadas en la necrópolis Este y fechadas en el Periodo VI, durante el Cicládico Reciente 1. No obstante, durante el Bronce Reciente, en algunas de las islas del Egeo, parece que se produce una ruptura en los ritos de enterramiento, puesto que ya que no se conocen los enterramientos de las fases más evolucionadas, tal como sucede en Ayia lrini, o en Otros casos como en Rodas, las necrópolis de lalyssos (Makra Vounara y Moschou Vounara) y en Cos las de Langada y Elona, están formadas por tumbas de cámara del más puro estilo micénico continental.

      En Creta se desarrollan, desde el Minoico Medio II B, las cámaras excavadas en la roca, quizá como consecuencia de la antigua tradición minoica de enterramiento en cuevas naturales, e incluso en kytherea, en las proximadades de la «colonia>) cretense, se encuentran ese tipo de sepulturas. Inicialmente, estas sepulturas tienen una planta bastante irregular, pero a partir del Minoico Medio III adquieren una mayor regularidad, tal como muestran las localizadas en Mavrospelio y en kastri. No obstante, en la isla, a lo largo de la primera mitad del II  milenio, continúan edificándose grandes «tholoi» como el de Apesokari (C. Long,1959: 59-65), fechado en el Minoico Medio 1, notable por la capilla funeraria adosada al mismo, o los localizados en las proximidades de Knossos, fechados en el Minoico Medio II B, los tres grandes monumentos de la necrópolis de kamilari o los de Arkhanes entre otros, que se mantuvieron en uso hasta el Minoico Reciente l A en bastantes ocasiones.

En muchas de estas estructuras funerarias se efectuaban depósitos e inhumaciones simples, pero en otras ocasiones los enterramientos se efectúan en «pithoi» y «larnakes». En realidad, en Creta son muy comunes las inhumaciones en «pithoi» y vasos cerámicos que, generalmente, por contraposición a Grecia o las Cícladas, no se encuentran tumbados sobre un lado, sino que se suelen depositar en posición vertical o másfrecuentemente todavía en posición vertical invertida, es decir, con la boca del vaso colocada sobre un lecho de arena y piedras o en fosas, siendo este tipo de sepulturas mucho más común en la zona oriental de la isla.

      A partir del Bronce Reciente, aún continuando en uso algunos de los «tholoi» construidos en el Minoico Medio, ahora se levantan nuevas estructuras funerarias que recuerdan esos monumentos. Muchos de ellos tienen un corto «dromos» y una cámara de planta cuadrada (Necópolis de la colina Este de Ayia Triada, por ejemplo), aunque, quizá lo más importante, es la generalización de las tumbas de cámara (Gypsades, Khaniale Tekke o Zapher Papoura en Knossos entre otras) (R. W.Hutchinson, 1954: 215-228; A. Evans, 1905: 391 y ss.), con largos «dro-

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