Actualización:  14 febrero 2008

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  BUENA NOTICIA

 

                                                                                           

                          

 Ahmose  1540 a. C.-hijo de Abana
                             (que era su madre. Él es quien nos ha dejado en su tumba el testimonio más completo sobre el final de las guerras contra los hicsos).
Cargo  Soldado, oficial.
Dinastias  XVIII
Ubicacion  El- Kab, Avaris, Palestina.
Reinados  Seqenenre Tao II,Ahmose,Tutmosis I,
Monumentos   
                                                            Historia
Hijo de Abana y Baba y nacido el El- Kab, o Neheb ,  en el alto Egipto, al sur de Tebas, la ciudad de la diosa Buitre. Fue soldado como su padre y luchó contra los hiksos con Seqenenre Tao II, aunque la mayoría de su carrera la pasó sirviendo en la flota real durante el reinado de Ahmose.

Al citar el barco "apareciendo en Menfis" ,  se sabe que Ahmose libraría batallas en el Nilo y en tierra, atacó a los hiksos en Avaris, participó en el asedio de Sharuhen en Palestina, gracias a lo cual, Egipto se libro de la presencia hiksa y ayudó a sofocar la rebelión de la población nubia. Ahmose recibió por todo esto condecoraciones en oro, esclavos y tierras. Su vida abarca los reinados de Seqenenre Tao II y Tutmosis I  y en su tumba, construida en el lugar de su nacimiento,  relata las valientes acciones de estos faraones(ANET, p. 233-234)

                                                                                                                        
  • Gardiner, Sir Alan. Egypt of the Pharaohs. Oxford: University Press, 1964, 1961.
  • Montet, Pierre. Eternal Egypt, translated from the French by Doreen Weightman. London, 1964
  • Pritchard, James B. (Editor). Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament (3rd edition). Princeton, 1969.
  • Redford, Donald B. History and Chronology of the Eighteenth Dynasty of Egypt: Seven Studies. Toronto, 1967.
  • Ryholt, Kim SB, The Political Situation in Egypt during the Second Intermediate Period (Carsten Niebuhr Institute Publications, Copenhagen, (Museum Tusculanum Press:1997) ISBN 87-7289-421-0
 

 Al Norte del recinto amurallado se encuentra la necrópolis de El-Kab, en la que hay diez tumbas excavadas en la ladera de una pequeña colina. Cuatro de ellas son de personajes de finales de la Dinastía XVII y principios de la XVIII, nomarcas de Neheb ,que también participaron en las guerras de expulsión y conquista

 

 

West wall

North wall

North-east corner
       

.

Plano de la tumba

Major part of the east wall

 

La tumba de Ahmose ,hijo de Abana es la número 5 y contiene una inscripción que cubre prácticamente todos sus muros[. Texto en Sethe, K. Urkunden der 18. Dynastie (Urk.IV). Erster Band. Berlín, 1961. Pgs. 1 a 11. Traducciones castellanas en Serrano (1993) y Lara Peinado (1991). Traducción inglesa en Breasted, J.H. Ancient Records of Egypt. Chicago, 1988. Nº 6 a 16, 39 y 80 a 82. Traducción francesa en Lalouette (1995), pgs. 102, 124 y 127.

 

Corner of the east and south walls

 

 

En ella se narra la vida de su propietario, un Jefe de marinos. La inscripción no es contemporánea del protagonista, pues la mandó hacer su nieto Paheri. Ya Champolion, cuando visitó la tumba en 1829, se percató de la importancia de la inscripción como documento histórico.

La descripción en esta biografía del ataque a Avaris dirigido por el rey Ahmose comienza así:

Acompañé al soberano a pie cuando él marchaba sobre su carro y estaba atacando la ciudad de Avaris. Fui valiente a pie en presencia de Su Majestad.

Así pues, el hijo de Abana luchó en tierra junto al carro del rey, aunque era marino. Este primer ataque a Avaris se realizó con carros. Como ya se apunta en la Segunda Estela de Kamose, el carro se había convertido en un poderoso instrumento de guerra. La primera representación de un carro en Egipto es de la Dinastía XIII, lo cual supone que acababa de introducirse en el país y generalmente se atribuye a los hicsos esta innovación.

Desde ese momento, las divisiones de carros serán decisivas en las guerras de conquista de los egipcios durante todo el Reino Nuevo y este será el vehículo que use el faraón en sus empresas militares o en sus cacerías.

La valentía de Ahmose hijo de Abana en esta acción a pie junto al carro real, le valió una promoción como capitán de un barco que tenía el bello nombre de El que brilla en Menfis.

Después del primer ataque, la lucha se desarrolla en el río:

Se procedió a luchar en el agua en el canal de Avaris. Entonces hice una captura y traje una mano (de enemigo muerto), lo que fue anunciado al Heraldo Real y se me dio el Oro del Valor.

Los oficiales eran recompensados por su valor en el campo de batalla con el Oro del Valor, como el collar con moscas del tesoro de la Reina Ahotep[33]. Puede considerarse una condecoración militar y por ello es extraño que aparezca en el ajuar de una reina. El oro también podía tener forma de brazaletes y collares.

Ahmose recibió cinco veces el Oro con Ahmose I, lo cual indica que la lucha para tomar Avaris fue larga, debiendo emplear en ello cuatro o cinco campañas de un año de duración cada una de ellas. Redford[34] calcula que la toma se produjo el año 15 del reinado de Ahmose, mientras que Vandersleyen( Les guerres d’Ahmosis. Bruselas, 1971).sólo se arriesga a decir que se produjo después del año 11.

El hijo de Abana nos cuenta de forma somera el final de los hicsos en Egipto:

 

 

 

 

 

Trésor de Toutankhamon : Char cérémoniel

Carro ceremonial de Tutankhamon
 

Se saqueó Avaris y yo me llevé un botín de un hombre y tres mujeres, en total cuatro cabezas. Su Majestad me los dio como esclavos.

No sólo el oro era la recompensa al valor, también lo eran los prisioneros convertidos en esclavos y la concesión de tierras.

El rey Ahmose persiguió a los hicsos hasta Palestina donde tomó la ciudad de Sharuhen. De nuevo nuestro marino participó en el saqueo y obtuvo varios esclavos. El objetivo de esta campaña en Asia era asegurar las fronteras de Egipto frente a una nueva tentativa de invasión. Otro Ahmose, llamado Pennebejt[36], también oriundo de El Kab, narra esta conquista.

Al igual que Kamose, el rey Ahmose emprendió la conquista de Nubia, hecho que también describe el hijo de Abana. Emplearon en esta conquista varias campañas debido a las constantes rebeliones de los nubios.

Estos soldados de El Kab recibieron tierras y esclavos por su apoyo al rey. Aunque hasta la Dinastía XIX no son propietarios de las tierras, constituyen un grupo social hereditario que acumula un cierto poder. Este poder puede apreciarse en la tumba de Paheri, l número 3 de la necrópolis de El Kab. Ver Tylor, J.J., The tomb of Paheri. Londres, 1900,  nieto de Ahmose, hijo de Abana, que llegó a ser tutor del príncipe Wadjmose, hijo de Thutmose I.



[32] Las manos cortadas a los enemigos muertos eran trofeos que se amontonaban al final de las batallas. Ver un ejemplo en los relieves de las guerras de Ramsés II contra los Hititas en el muro Oeste exterior del templo de Luxor.
[33] Estas joyas se encuentran en el Museo de El Cairo. Ver Saleh, M., Sorouzian, H., The Egyptian Museum Cairo. Official Catalogue. Maguncia, 1987. Números 120 a 126.
[34]

 

  • Claire LALOUETTE : Textes sacrés et textes profanes de l'Ancienne Égypte,    Gallimard, 1984
  • Claire LALOUETTE : Thèbes ou la naissance d'un empire, Fayard, 1986
  • Kurt SETHE Lebensgeschichte des Admirals Iahmes, Urkunden der 18. Dynastie, Leipzig 1927.

http://www.egiptologia.net/isis/ansan-01.html
           ( Textos y Traducción en español)

La Gran Inscripción del Speos Artemidos

El rey Ahmose no estuvo solo en esta situación de profundo cambio. Las mujeres de la familia real tebana desempeñaron un papel político fundamental durante todo el proceso. Estas mujeres fueron Tetisheri, su hija Ahotep, madre de Kamose y Ahmose y la esposa del rey, Ahmose Nefertari.

La reina Hatshepsut era nieta de Ahmose Nefertari, biznieta de Ahotep I y tataranieta Tetisheri, por línea femenina. Se consideró a sí misma digna sucesora de estas tres grandes mujeres que contribuyeron decisivamente a la construcción del nuevo Egipto.

Ella mandó construir el Speos Artemidos, situado en el Egipto Medio, muy cerca de la necrópolis de Beni Hassan, en la orilla oriental del Nilo. Los griegos le dieron el nombre con el que hoy se le conoce y que significa La Gruta de Artemisa. Es un santuario excavado en la roca dedicado a la diosa Pahet, la de la cabeza de leona. En él ubicó Hatshepsut la llamada Gran Inscripción( Cfr.el texto de la Gran Inscripción en Sethe, Urk. IV, pgs. 383 a 391. Texto y traducción inglesa en Gardiner, Davie’s copy of The Great Speos Artemidos. Journal of Egyptian Archaeology 32 (JEA), 1946.Traducción inglesa en Breasted (1988), nº 297 a 303. Traducción francesa en Lalouette (1995), pg. 267.) , en la que hace en primera persona  una referencia explícita a los "asiáticos"  de Avaris:

Yo he restaurado lo que estaba en ruinas y he erigido lo que estaba destruido, por primera vez desde que los Asiáticos estaban en Avaris. y los bárbaros estaban entre ellos destruyendo lo que se había hecho. Gobernaban sin Ra y no actuaban de acuerdo con el mandato divino. Yo he desterrado la abominación de los dioses y la tierra ha borrado sus huellas.

Hatshepsut achaca a los barbaros sus destrucciones y no adorar a Ra, como harán el anónimo autor de La Disputa de Sekenenre y Apopi 200 años después y Manetón doce siglos más tarde, proclamándose  la continuadora de una obra de restauración del culto a  los antiguos dioses que los hicsos habían ignorado. Continúa así la tradición faraónica de renovar los templos para el culto de los dioses, asegurándose con ello la protección divina.

La última frase "Yo he desterrado la abominación de los dioses", ha sido interpretada por algún autor como una atribución a la propia Hatshepsut de la expulsión de los hicsos. Sin embargo, parece más bien que la reina, al restaurar lo destruido, había resarcido a las divinidades de Egipto de la ofensa provocada por los invasores.

En conclusión, los textos sobre la expulsión de los Hicsos son, en su mayoría, textos monumentales destinados a perpetuar en los templos la memoria de un hecho que debía servir de ejemplo a generaciones futuras. Carecen de objetividad, ignoran los aspectos negativos y exageran los positivos, pero eso no los hace menos valiosos como documentos históricos, siempre que se puedan traducir lo más ajustadamente posible, se interpreten correctamente y se constaten con los datos arqueológicos.

Lo que en definitiva nos aportan los textos es que Kamose, y quizás también su padre, Sekenenre Taa II, iniciaron una lucha que la muerte les impidió terminar. Fue su hermano Ahmose el llamado a ser Rey del Alto y Bajo Egipto, el Unificador de las Dos Tierras, abriendo así uno de los períodos más brillantes de la historia de Egipto: el Reino Nuevo.

 

El texto de La Disputa de Sekenenre y Apopi en Gardiner, A. Late Egyptian Stories. Bruselas, 1932. Pg. 85. Las traducciones castellana en Serrano (1993), pg. 108 y Lara Peinado, F. El Egipto faraónico. Madrid, 1991. Pg. 94. La traducción inglesa en Wente, J.R., Faulkner, E., Simpson, W.K. The literature of Ancient Egypt. New Haven y Londres, 1973. Pg. 77. Las traducciones francesas en Lalouette, C. Thebes ou la naissance d’un empire. París, 1995. Pg. 113 y Lefebvre, G. Romains et contes Égyptiennes de l’epoque pharaonique. París, 1982. Pg. 131.

 

Mapa donde se muestra el lugar en que estuvo ubicada Avaris.

 

 


 

                                   LOS TEXTOS DE LA EXPULSIÓN DE LOS HICSOS.
Gobernantes de Países Extranjeros   Hkaw Haswt

                                                           "Gobernantes de Países Extranjeros"

 1. MANETÓN. HISTORIA DE EGIPTO.`Época de Ptolomeo V (205-181 a. C.).
2. LA ESTELA DEL AÑO 400.   Museo de El Cairo, Montet, Kêmi, 4, (1933).Serrano (1993), pg. 105. Reinado de Horemheb (1330 a. C.), se celebró el 400 aniversario del establecimiento del culto a Seth por los hicsos, lo que nos da el año 1730 [7]. Se redescubrió en Tanis en 1931 y es, por hoy, el único documento que hace referencia al momento de la invasión, aunque de forma indirecta. Lo expresa en los siguientes términos:
Fotografía de la "Estela del Año 400".



El año 400, cuarto mes del verano, día 4, el Rey del Alto y Bajo Egipto “Grande es el poder de Seth”, el hijo de Ra, su amado, el Ombita, amado de Harajty, que existe por toda la eternidad. Vino el Príncipe, Visir, Portador del abanico a la derecha del Rey, Comandante de Tropa, Superior de los Países Extranjeros, Supervisor de la Fortaleza de Saru, Jefe de los Medjau, Escriba Real, Supervisor de los caballos, Instructor del Festival del Carnero, Señor de Mendes, Sacerdote Supremo de Seth, Sacerdote Lector de Uadjit, que abre las Dos Tierras, Superior de los Sacerdotes de Todos los Dioses, hijo del Príncipe, Visir, Comandante de tropa, Superior de los Países Extranjeros....Pa Ramsés, justificado, nacido de la Señora de la casa, Cantora de Pre, Tiu, justificada.

 

 

 

 

 

 

Representación de Set donde se puede percibir el color rojo de su pelaje.

 

 

 


http://www.ancientworlds.net/aworlds_media/ibase_1/00/05/40/00054069_000.gif
Reconstrucción de un fresco minoico de Avaris, capital de los Hicsos en Egipto. (http://www.ancientworlds.net)

May the strong bull [1] beloved of Ma'at [2] live, the lord of the Sed festival [2] , like his father Ptah-Tanen , the King of Upper and Lower Egypt , User-Ma'at-Re , Setep-en-Re , son of Re , Ramses-Meri-Amen [4] , endowed with life, he who is under the tutelage of the two Ladies [5], the protector of Egypt, the conqueror of neighbouring countries, Re who gave birth to all gods, who ordered the Double-land [6], Golden Horus rich in years and great in victories, the King of Upper and Lower Egypt User-Ma'at-Re Setep-en-Re, son of Re, Ramses Meri-Amen, the prince who furnished the Double-Land with monuments in his name in order that the sun may shine in all its love, the King of Upper and Lower Egypt User-Ma'at-Re Setep-en-Re, son of Re, Ramses-Meri-Amen

His Majesty has commanded to raise a great stela in granite for the great name of his fathers, in order to raise the name of the father of his fathers ( and for ) his father the King Men-Ma'at-Re, son of Re, Seti Mer-ne-Ptah lasting for eternity, like Re every day.

Year 400, the fourth month of the season of Shammu, the fourth day of the king of Upper and Lower Egypt, Seth-Great-of-valor, son of Re whom he loves, Nubti [11], beloved by Re-Hor-akhty, may he live for ever.

The Regent came, the mayor of the town, the vizier, the fanbearer on the right hand of the King [7], the leader of the bowmen, the chief of the archers, the governor of the fortress of Tjarw [8], the great of Medjay [9], the royal scribe, the administrative officer of the chariotry the lord master of the ceremonies of the Feast of the He-goat [10], the master of Smendes, the first prophet of Seth, the lector-priest of Wadjet-Opet-Tawy, the head of all priests of all the gods, Seti, right of voice, son of the Prince regent, the mayor of the town, the vizier, the chief of the archers, the governor of the fortress of Tjarw, the royal scribe, the administrative officer of the chariotry, Paramesse [12], right of voice, born from the mistress of the house, the songstress of Re, Tiw, right of voice, he says :

Hail to thee, o Seth, son of Nut, great of strength in the boat of millions of years, in the bow of the ship of Re, the great screamer .... .. [ mayest thou ] give me a good time for following [13] your Ka and may I be lasting in ....

The stela was erected in the eastern Delta by Ramses II in honour of his father, Seti I. The origins of the family are in Avaris, former capital of the Hyksos. Seth was the main god of Avaris and was considered a forebear by the Ramessids.

[1] strong bull: Symbol for the pharaoh since earliest times. cf. the Bull Palette and the Narmer Palette
[2] Ma'at: Goddess of order, and thus also of justice.
[3] Sed festival: festival celebrated after 30 years of rule or more frequently.
[4] Ramses-Meri-Amen: Begotten by Re, beloved of Amen
[5] two Ladies: Nekhbet and Wadjet, the Crown Goddesses of Upper- and Lower Egypt
[6] Double-land: Upper and Lower Egypt
[7] fanbearer on the right hand of the King: a much coveted position
[8] Tjarw: Fortress on the eastern border, Sile
[9] Medjay: Nubians who had become the police force in the country
[10] Feast of the He-goat: The only major centre of goat worship was at Mendes
[11] Nubti: The Nubtian, i.e. the man from Nubt (Ombos)
[12] Paramesse: Ramses I
[13] Following: serving
http://www.ancientworlds.net/aworlds_media/ibase_1/00/05/40/00054068_000.gif
Salitis, o un "Saltador". Fresco minoico de Avaris, capital de los Hicsos en Egipto. (http://www.ancientworlds.net)


 

3. EL CANON DE TURÍN.    Museo Egipcio de Turín.  Malek, JEA 68 (1982).

Picture 159 2

Sir Alan Gardiner's Turin Royal Canon

 

Dictionary of Ancient Egypt, Ian Shaw and Paul Nicholson
The Keys of Egypt, Lesley and Roy Adkins
Royal Canon of Turin, Alan Gardiner

 

 

4. LA DISPUTA DE SEKENENRE Y APOPI.  Papiro Sallier I. Museo Británico.  Gardiner (1932), pg. 85. Wente (1973), pg. 77; Lefebvre (1982), pg. 131; Lara Peinado (1991), pg. 94; Serrano (1993), pg. 108.;. Lalouette (1995), pg. 113.

 Papyrus Sallier I, ca. 1274 BCE
L.P.H.: Life, prosperity, health
Sekenenre: Tao II Seqenenre
Southern City: Thebes
Apophis: Apepi I Auserre, (ca.1600 to 1560 BCE)
Asiatics: Here: Hyksos
the town of the Asiatics: Avaris
Imagen:ScarabBearingNameOfApophis MuseumOfFineArtsBoston.png
No se dispone de resolución más alta.
ScarabBearingNameOfApophis_MuseumOfFineArtsBoston.png

http://www.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/EGIPTO%20HISTORIA/papiro_sallier_i.htm

El texto de La Disputa de Sekenenre y Apopi en Gardiner, A. Late Egyptian Stories. Bruselas, 1932. Pg. 85. Las traducciones castellana en Serrano (1993), pg. 108 y Lara Peinado, F. El Egipto faraónico. Madrid, 1991. Pg. 94. La traducción inglesa en Wente, J.R., Faulkner, E., Simpson, W.K. The literature of Ancient Egypt. New Haven y Londres, 1973. Pg. 77. Las traducciones francesas en Lalouette, C. Thebes ou la naissance d’un empire. París, 1995. Pg. 113 y Lefebvre, G. Romains et contes Égyptiennes de l’epoque pharaonique. París, 1982. Pg. 13

El papiro Sallier I narra el origen de las luchas entre hicsos y tebanos: el enfrentamiento entre el rey hicso Apofis, adorador de Sutej, y el rey egipcio Sekenenré Tao II,  el bravo, padre de Ahmosis I. Se trata de un relato, conocido como:

La lucha entre Apofis y Sekenenré.

 

 

 

Relato escrito dos siglos después de la época de Ahmosis, que refleja el enfrentamiento entre el rey hicso Apofis y Sekenenré, gobernador de Tebas. En este relato Apofis, en su afán de provocar, inventa un "casus belli" absurdo, como la existencia del estanque de hipopótamos  en Tebas que, a considerable distancia de Avaris, impedía que sus habitantes conciliaran el sueño.

- Es el rey Apofis el que me envía ante tu presencia para decirte: que se retire a los hipopótamos del estanque que está a oriente de la ciudad, porque impiden que puedan dormir de día y de noche.
El ruido que hacen abruma los oídos de la gente de la ciudad.

Sorprendido ante reclamación tan insólita, Sekenenré contesta:

- ¿De verdad tu amo ha oído hablar en ese país lejano del estanque que está situado a oriente de la ciudad del sur?

El mensajero contesta de forma diplomática:

- Reflexiona sobre la razón por la que se me envía.

No se sabe cómo termina el relato, pero si el desenlace real de la historia: Hacia 1570 a C, Sekenenré emprendió la lucha contra los hicsos y murió valientemente en el campo de batalla. La momia de Sekenenré en el Museo del Cairo muestra múltiples heridas y mutilaciones causadas por el hacha de guerra de los hicsos, el cráneo partido, hundimiento de la nariz y pómulo, la mandíbula inferior rota, la lengua partida y signos de que murió tras una larga agonía y fue embalsamado cuando su cuerpo sufría los efectos de la putrefacción, por lo que el cadáver se rescató tras una derrota.

LAS FUENTES

Según Clayton op.cit.p. 97: Dos estelas de Karnak, la primera en muy mal estado, pero el texto introductorio se conoce a través de otra fuente, un documento que se conserva en el Museo Británico: la tablilla Carnavon 

LA MOMIA....

 

La momia de Sekenenré se encontró en el escondite real de Deir el-Bahari en 1881. Maspero la desenrolló e identificó en 1886.(Foto  CLAYTON,P.A.: Los faraones.Todos los soberanos y dinastías de Egipto, Ediciones Destino, Barcelona, 1996, p. 96)-

Hicsos,   Kamose 1,   2

 Es una colección de documentos escritos por un tal Pentaur como ejercicio escolar

La Disputa es, probablemente, una narración del inicio de la guerra contra los invasores. Comienza así:

"Aconteció pues que la tierra de Egipto estaba en dura aflicción y que no había un Señor como rey de ese tiempo. Ocurrió que el soberano Sekenenre, era gobernante de la ciudad del Sur. Había, sin embargo, dura aflicción en la ciudad de los Asiáticos, estando el príncipe Apopi en Avaris. Todo el país le presentaba ofrendas trayéndole sus tributos…. El rey Apopi tomó para sí a Seth como único señor y no servía a ningún otro dios que hubiera en todo el país".

El texto sigue narrando como los consejeros del hicso Apopi se quejan ante el rey de la molestia que les producen los ruidos de los hipopótamos del estanque que había al Este de la Ciudad del Sur, es decir, Tebas. Queja ciertamente extraña, pues Tebas está a más de 700 Km de Avaris. Apopi traslada su protesta a Sekenenre y este se quedó sorprendido un buen rato y sucedía que no sabía replicar al heraldo del rey Apopi.Cuando el tebano consigue salir de su asombro, convoca a su Consejo. Y aquí, lamentablemente, dejó Pentaur su ejercicio.
Esta curiosa historia tiene varias interpretaciones. Una es la que dio acertadamente Masperó, que la consideró un típico relato oriental en el que dos gobernantes compiten en ingenio. Pero el inicio del cuento nos indica que es más que eso, es, sobre todo, una versión de la aberración histórica y religiosa que los hicsos debieron ser para los egipcios. El texto insiste en la impiedad de este pueblo que solo reconocía como dios a Seth, mientras Sekenenre no se confía a ningún otro dios que haya en el país excepto Amón Ra, rey de los dioses.

Es en esta interpretación religiosa como debemos entender la queja de Apopi, pues los tebanos practicaban, y así lo representaron en sus tumbas desde el Reino Antiguo, la caza ritual de los hipopótamos, animal que se identificaba con Seth  La queja de Apopi y su exigencia de que se cese en esta práctica, tiene que ver con la ofensa que los reyes tebanos infringen al dios que los hicsos veneran.


La interpretación religiosa de la caza de hipopótamos puede verse en Säve Södelberg, T. On egyptian representations of hippopotamus hunting as a religious motive. Upsala, 1953.

 

 

5. LA TABLILLA CARNAVON Nº 1 Y LA PRIMERA ESTELA DE KAMOSE. Museo de El Cairo.  ;Gardiner, JEA 3 y 5 (1916 y 1918),sólo  la Tablilla Carnavon; Smith y Smith, ZÄS 103 (1976);Helck (1983), pg. 82. Los dos textos; Lara Peinado (1991), pg. 97;Serrano (1993), pg. 111;Lalouette (1995), pg. 117.La lectura del texto de la tablilla indica que son el orgullo y la necesidad de liberarse de los impuestos lo que mueve a Kamose a iniciar la guerra, pero el mapa de la situación de Tebas en ese momento nos aclara otros motivos: está encerrada, sin acceso a los productos del Mediterráneo y Asia por el Norte y al oro de Nubia por el Sur. La propia existencia del reino tebano reclamaba una expansión que le permitiera acceder a recursos que le eran imprescindibles.

RECONSTRUCCIÓN DE LA 1ª ESTELA:Lacau, ASAE (1939).

Las estelas de Kamose

Ya en 1916, Sir Alan Gardiner dijo que la Primera Tablilla Carnavon debía ser copia de una estela conmemorativa. Diecinueve años después, su tesis se confirmó cuando los egiptólogos franceses Lacau y Chévrier trabajaban en el Tercer Pilono de Karnak. Allí hicieron un importante hallazgo: dos fragmentos de estela. La menor de ellas se encontró en 1932 y en ella vieron la palabra Neferusi, la ciudad conquistada por Kamose.

En 1935 apareció el fragmento de mayor tamaño. Su perfil, ligeramente curvo, permitió deducir que pertenecía a una estela, pero lo más importante es que las primeras líneas se refieren al año 3 de un Horus que aparece sobre su trono. En el último renglón se podía ver un cartucho con el nombre de Kamose. Coincidía exactamente con la tablilla hallada por Carter y Carnavon.

En 1939 Lacau publicaba una reconstrucción de la estela con los fragmentos hallados en Karnak y la Tablilla Carnavon[20]. Por tanto, efectivamente, Kamose había hecho erigir al dios dinástico Amón una estela que conmemoraba sus victorias sobre los hicsos.

En julio de 1957, de nuevo Chévrier estaba trabajando en Karnak, en el pórtico de entrada a la Gran Sala Hipóstila y allí halló los fragmentos de dos estatuas colosales de Pinudjem y Ramsés II, que hoy están a cada lado de la puerta.

La base del coloso de Ramsés estaba formada por varios bloques. Dos de ellos tenían decoración: uno era parte de un pilar de Thutmose IV y otro era una estela completa. Esta estela que servía de soporte al coloso narraba las guerras de liberación de Egipto. Se la conoce como la Segunda Estela de Kamose y hoy se encuentra en el Museo de Luxor. La parte posterior conserva aún restos de una decoración con los cartuchos de Senuseret I, porque la Segunda Estela de Kamose se realizó sobre una losa de un pilar de una capilla de este rey del Reino Medio. En esa parte posterior hay también un grabado que representa a un hombre en actitud de adoración, seguramente hecho después de la estela y como signo de admiración por las hazañas de Kamose.

6. LA SEGUNDA ESTELA DE KAMOSE.Museo de Luxor;  Habachi (1972);  Smith y Smith, ZÄS 103 (1976) ;     Helck (1983), pg. 91 ; Lara Peinado (1991), pg. 98;    Serrano (1993), pg. 113 ;  Lalouette (1995)

Estela de Kamose en Luxor

7. LA ESTELA DE EMHEB.Museo de El Cairo. CG 49566; Cerny, MDAIK 24, (1969);Helk (1983), pg. 97.El texto en Helk (1983), pg. 97. Texto y traducción inglesa en Cerny, J. Stela of Emhab from Tell Edfu. Mitteilungen des Deutschen Ärchälogischen Instituts Kairo, 24 (MDAIK), 1969.
Uno de esos contemporáneos fue el propietario de una estela, un tal Emheb, hallada en Tell Edfu en 1922 por una misión francesa[28]. Emheb era Noble y Príncipe, y Pasó el año 3 golpeando el tambor cada día. Al final de la estela se afirma que su señor es ahora un dios y que Emheb llegó a Avaris.

Esta estela tiene algunas construcciones y palabras confusas, lo que llevó a Drioton a una traducción errónea. Como han demostrado Cerny y Goedicke, Emheb era un militar y, seguramente, un nomarca que siguió a Kamose en las guerras contra Nubia y Avaris en el año 3, fecha en la que coinciden su estela y la Tablilla Carnavon.

 

 

8. LA ESTELA DE LA TORMENTA.Vandersleyen, R dE, 19, 1967.

A Kamose le sucedió su hermano Ahmose hacia 1560, según algunos autores cuando aún era un niño, debiendo establecerse una regencia a cargo de su madre Ahotep I. Pero, de acuerdo con Goedicke , el rey Kamose murió en el asedio de Avaris en el año 3 de su reinado, e inmediatamente le sucedió su hermano Ahmose. Se basa para ello en una estela llamada de la Tormenta , en la que el rey Ahmose dice haber presenciado un desastre natural, una intensa lluvia seguida de total oscuridad, que tuvo lugar en el campamento de Kamose en Avaris. Así se describe el fenómeno:

"Los dioses (han hecho) manifestarse el cielo con una tormenta de (lluvia); se ha oscurecido toda la región occidental; el cielo está furioso" 

Si Ahmose presenció este hecho, eso significa que estaba con su hermano en el asedio y tenía edad suficiente para sucederle.

9. LA BIOGRAFÍA DEL MARINO AHMOSE, HIJO DE ABANA.Tumba nº 5. Necrópolis de El-Kab; Sethe, Urk. IV, 1 a 11; Breasted (1988), nº 6 a 16, 39, 80 a 82;Lara Peinado (1991), pg. 107;Serrano (1993), pg. 208;Lalouette (1995), pg. 102, 124, 127

Bajo las órdenes del nuevo rey luchó un marino, también llamado Ahmose, al que se conoce como hijo de Abana, que era su madre. Él es quien nos ha dejado en su tumba el testimonio más completo sobre el final de las guerras contra los hicsos.

Ahmose era de Neheb, hoy llamada El-Kab, una ciudad al Sur de Tebas que aún conserva la impresionante muralla ptolemaica de adobe, de más de medio Km de perímetro y 6 m de alto. Era la ciudad de la diosa buitre Nejbet, tutelar del Alto Egipto. Al Norte del recinto amurallado se encuentra la necrópolis de El-Kab, en la que hay diez tumbas excavadas en la ladera de una pequeña colina. Cuatro de ellas son de personajes de finales de la Dinastía XVII y principios de la XVIII, nomarcas de Neheb que también participaron en las guerras de expulsión y conquista.

La tumba de Ahmose hijo de Abana es la número 5 y contiene una inscripción que cubre prácticamente todos sus muros . En ella se narra la vida de su propietario, un Jefe de marinos. La inscripción no es contemporánea del protagonista, pues la mandó hacer su nieto Paheri. Ya Champolion, cuando visitó la tumba en 1829, se percató de la importancia de la inscripción como documento histórico.

 

10. VERSO DEL PAPIRO RHIND.Museo Británico.Goedicke (1986).El recto de un papiro es la parte en la que las tiras de papiro se encuentran en sentido vertical. En el verso las tiras son horizontales.
Pero Ahmose hijo de Abana sólo dice Se saqueó Avaris, sin relatar como fue la conquista de la ciudad. Manetón afirma que, tras situarse el rey con 480.000 hombres ante Avaris y no lograr tomarla, se firmó entre hicsos y tebanos un tratado por el que aquellos debían abandonar Egipto. Es decir, Avaris se rindió, En 1986, Goedicke relacionó el abandono de Avaris con la destrucción de Thera por una fortísima erupción volcánica que convulsionó todo el Mediterráneo Oriental. Se basó para ello en unas anotaciones del recto[38] del Papiro Rhind[39]que dicen:

Año 11 (de Ahmose) primer mes de Ahet. Día del nacimiento de Seth, la majestad de este dios hizo que se oyese su voz. Día del nacimiento de Isis: el cielo se precipita.

Dado que el Papiro Rhind se escribió en Avaris y que el primer mes de Ahet es una época muy improbable para una tormenta en el Delta, Goedicke deduce que lo que informa el papiro debió ser un fenómeno volcánico. La erupción del volcán de Thera se produjo entre 1564 y 1516, de acuerdo con los estudios de carbono 14 aplicados a restos calcinados y los años entre los cuales se abandonó Avaris son 1549 y 1545. La voz de Seth debió ser la explosión del volcán y la precipitación la lluvia de cenizas. Las excavaciones de los años 90 en Tell el-Daba han dado con un estrato de principios de la Dinastía XVIII, en el que había fragmentos de piedra pómez y restos de ceniza, lo que puede confirmar la hipótesis de Goedicke acerca de que los hicsos interpretaron este fenómeno como una señal del disgusto de Seth, lo que les impulsó a la rendición.

Desde este momento, Tebas inicia un proceso que la llevará al dominio de las Dos Tierras y a la expansión. El ajuar de la reina Ahotep, la madre de Kamose y Ahmose, es una demostración de la nueva situación del reino Tebano[40]. La utilización de oro y materiales preciosos, así como las influencias asiáticas y mediterráneas en el diseño de las joyas de Ahotep, indican que Tebas ya había salido de su aislamiento, el oro de Nubia debió empezar a llegar de nuevo a la ciudad tras las campañas de Ahmose. La influencia mediterránea y asiática, así como los materiales utilizados en las joyas (cornalina, lapislázuli, turquesa), indican el contacto de los tebanos con los centros comerciales de Siria-Palestina y la cultura creto-micénica.

Con Ahmose y la victoria tebana en las guerras contra los hicsos, comienza el Reino Nuevo. Estas guerras crearán un nuevo Egipto y un nuevo tipo de faraón, pues los sucesores de Ahmose adoptarán la actitud agresiva propia de las guerras de liberación.

 


 

11. LA BIOGRAFÍA DE AHMOSE PENEBEJT.Tumba nº 2. Necrópolis de El-Kab;Sethe, Urk. IV, 32 a 39; Breasted (1988), 19 a 25, 41 a 42, 84 a 85, 123 a 124, 344; Lalouette (1995), pg. 127, 155, 156
12. LA ESTELA DE KARNAK. Museo de El Cairo. CG 34001.Sethe, Urk. IV, 14 a 24;Breasted (1988), nº 29 a 32.;Lalouette (1995), pg. 130.
13. LA ESTELA DE ABIDOS.Museo de El Cairo. CG 34002; Sethe, Urk. IV, 26 a 29;  Breasted (1988), nº 33 a 37  ;Lalouette (1995), pg. 137.
14. LA ESTELA DE LA DONACIÓN.Almacén de Karnak; Harari, ASAE 56, (1959);Helck (1983), pg. 100; Lara Peinado (1991), pg. 110

15. LA GRAN INSCRIPCIÓN DE HATSHEPSUT EN EL SPEOS ARTEMIDOS.Sethe, Urk. IV, 383 a 391;Gardiner, JEA 32,(1946); Breasted (1988), nº 297 a 303; Lalouette (1995), pg.267   

James P. Allen, "The Speos Artemidos Inscription of Hatshepsut", Bulletin of the Egyptological Seminar 16 (2002), pp.1-17, pls.1+2.
Hear ye, all people and folk as many as they may be, I have done these things through the counsel of my heart. I have not slept forgetfully, (but) I have restored that which had been ruined. I have raised up that which had gone to pieces formerly, since the Asiatics were in the midst of Avaris of the Northland, and vagabonds were in the midst of them, overthrowing that which had been made.
From the Speos Artemidos Inscription
Pritchard, James B. ed. Ancient Near Eastern Texts, Princeton, 1969, p. 231.
 
The text of Amun reads:
1 - An offering which Amun-Ra gives at the appearance of
2 - (Maat-ka-Ra), for ever.
3 - Amun-Ra, Lord of the Great Seat
4 - Utterance of Amun-Ra, Lord of the Thrones of the Two Lands, who is on his great seat
5 - in the Great House (Pr-wr) O my beloved (daughter)
6 - (Maat-ka-Ra), I am thy father
7 - (I) establish (for) thee thy rank in the kingship
8 - of The Two Lands. I have fixed your titulary
The text of Pakhet-Weret-Hekau reads:
9 - Utterance of Pakhet-Weret-Hekau
10 - Lady of the Heaven, Mistress of the Two Lands: Seat thyself [in Pr-wr), O Lord
11 - of the Gods when thou has installed me
12 - on the brow of thy daughter, the King of Upper and Lower Egypt (Maat-ka-Ra) even as thy father Ra has commanded thee, O Amun, Lord of the Thrones of the Two Lands. I place the fear of thee in all lands.
13 - I rear myself up between thine eyebrows, my fiery breath being as a fire against thine enemies and thou are glad through me like Ra for ever.
The text right behind Amun reads:
14 - Men-maat-Ra, King of Upper and Lower Egypt, Son of Ra of his body, Lord of the Diadems, Seti-Merenptah, who restores the monument of his father for ever.

 
Interestingly, Fairman and Grdseloff (JEA 33, 1947) reported that they did not find any traces of cutting out the name of Amun, thus, the Speos Artemidos was probably neglected or overlooked by the Amarna iconoclasts. Furthermore, they did not find any traces that the texts of Hatshepsut had been altered by Thutmosis III although his name appeared twice on the pillars.

 
Speos Artemidos remained unfinished. The sanctuary was decorated by Sethi I with his own inscriptions but he left it incomplete.
The smaller temple, Speos Batn al-Baqara, became already disfigured during the reign of Thutmosis III.

 
Copyright: Dr. Karl H. Leser (Iufaa)

 

Allen, James P.

"The Speos Artemidos Inscription of Hatshepsut", Bulletin of the Egyptological Seminar 16 (2002), pp.1-17, pls.1+2.

Bickel, Suzanne and Chappaz, Jean-Luc

1988 "Missions épigraphiques du fonds de l'égyptologie de Genève au Spéos Artémidos", BSEG 12, 1988, pp. 9-24.

1993 "Le Spéos Artémidos", in Les Dossiers de l'Archéologie - Hatchepsout, femme pharaon, novembre 1993, pp. 94-101.

Chappaz, Jean-Luc

1984 La mission de 1984 au Speos Artemidos, Geneve: Beaux-arts et culture, 1984, pp.2-8

Fairman, H.W. and Grdseloff, B.

1947 "Texts of Hatshepsut and Sethos I inside Speos Artemidos", JEA 33 (1947), pp.12-33.

Gardiner, Alan H.

1946 "", JEA 32 (1946), pp.43-56. "Davies's Copy of the Great Speos Artemidos Inscription," JEA 32 (1946), p.56.

Goedicke, Hans

The Speos Artemidos Inscription of Hatshepsut and Related Discussions, Baltimore: Halgo, 2004.

Lalouette, C.

1995 Thebes ou la naissance d’un empire, Paris, 1995, p.267 (French translation)

Joyce A. Tyldesley

1996 Hatshepsut: The Female Pharaoh, 1996, p. 155-158.

Vandier, Jacques

1955 Manuel d'archéologie égyptienne, Tome II (2), Les grandes époques - L'architecture religieuse et civile, Paris 1955, p. 944-948.

 

 

El rey Ahmose no estuvo solo en esta situación de profundo cambio. Las mujeres de la familia real tebana desempeñaron un papel político fundamental durante todo el proceso. Estas mujeres fueron Tetisheri, su hija Ahotep, madre de Kamose ( El Tesoro de Ahotep se encontró en Dra abu el-Naga, junto con el sarcófago y el cuerpo de la reina ) y  Ahmose y la esposa del rey, Ahmose Nefertari.

La reina Hatshepsut era nieta de Ahmose Nefertari, biznieta de Ahotep I y tataranieta Tetisheri, por línea femenina. Se consideró a sí misma digna sucesora de estas tres grandes mujeres que contribuyeron decisivamente a la construcción del nuevo Egipto.

Ella mandó construir el Speos Artemidos, situado en el Egipto Medio, muy cerca de la necrópolis de Beni Hassan, en la orilla oriental del Nilo. Los griegos le dieron el nombre con el que hoy se le conoce y que significa La Gruta de Artemisa. Es un santuario excavado en la roca dedicado a la diosa Pahet, la de la cabeza de leona. En él puso Hatshepsut la llamada Gran Inscripción[43], en la que hace una referencia explícita a los hicsos:

Yo he restaurado lo que estaba en ruinas y he erigido lo que estaba destruido, por primera vez desde que los Asiáticos estaban en Avaris. y los bárbaros estaban entre ellos destruyendo lo que se había hecho. Gobernaban sin Ra y no actuaban de acuerdo con el mandato divino. Yo he desterrado la abominación de los dioses y la tierra ha borrado sus huellas.

Hatshepsut achaca a los hicsos su barbarie e impiedad, como harán el anónimo autor de La Disputa de Sekenenre y Apopi 200 años después y Manetón doce siglos más tarde. Ella es la continuadora de una obra de restauración de los antiguos dioses que los hicsos habían ignorado. Continúa así la tradición faraónica de renovar los templos para el culto de los dioses, asegurándose con ello la protección divina.

La última frase Yo he desterrado la abominación de los dioses, ha sido interpretada por algún autor como una atribución a la propia Hatshepsut de la expulsión de los hicsos. Sin embargo, parece más bien que la reina, al restaurar lo destruido, había resarcido a las divinidades de Egipto de la ofensa provocada por los invasores.

 

 
 

 

 


Breasted, J.H. Ancient Records of Egypt. Chicago, 1988.

Gardiner,: Davie’s copy of The Great Speos Artemidos. Journal of Egyptian Archaeology 32 (JEA), 1946.Traducción inglesa en Breasted (1988), nº 297 a 303. Traducción francesa en Lalouette (1995), pg. 267.

Redford, D. History and chronology of the 18th Dynasty in Egypt. Toronto, 1967.

-Id.: The hyksos invasion in history and tradition. Orientalia 39, 1970.
Saleh, M., Sorouzian, H., The Egyptian Museum Cairo. Official Catalogue. Maguncia, 1987

Sethe, K. Urkunden der 18. Dynastie (Urk.IV). Erster Band. Berlín, 1961

El Texto y la traducción inglesa de la Primera Tablilla en Gardiner, A. The defeat of the hycsos by Kamose (The Carnavon Tablet, No. 1). Journal of Egyptian Archaeology 3 (JEA), 1916 y en New renderings of Egyptian Texts. Journal of Egyptian Archaeology 5 (JEA), 1918.

Solamente el texto en Helck, W. Historisch- Biographische Texte der 2. Zwischenzeit und neue Texte der 18.Dynastie. Wiesbaden, 1983. Pg. 82. Las traducciones castellanas en Serrano (1993), pg. 111 y Lara Peinado (1991), pg. 97. Traducciones inglesa en Smith, H y Smith, A. A reconsideration of Kamose Texts. Zeitschrift für Ägyptische Sprache, 103 (ZÄS), 1976, y francesa en Lalouette, C. (1995). Pg. 117.

 

 

       

                                    Los Textos de la Liberación 

                              Una aproximación a los testimonios escritos sobre el final del dominio de los Hicsos y el comienzo del Reino Nuevo 

Entre 1730 y 1560, Egipto pasa por un largo periodo de crisis del sistema faraónico al que se conoce como Segundo Periodo Intermedio. La crisis viene producida por el dominio de los Hicsos y termina con el ascenso de una nueva dinastía de origen tebano al trono de las Dos Tierras. Comienza así el Reino Nuevo.

Para el conocimiento del final del Segundo Periodo Intermedio y del inicio del Reino Nuevo, contamos con una serie de testimonios , 15, de primer orden, tanto desde el punto de vista histórico como lingüístico y literario.

1.La Historia de Egipto de Manetón 
Comenzando por los textos más alejados croológicamente de la época en cuestión, tenemos la obra de Manetón, el sacerdote que vivió bajo el reinado de Ptolomeo V (205-181 a. C.). Manetón escribió en griego una extensa obra que hoy conocemos gracias a otros autores como Flavio Josefo. En su libro sobre la Historia de Egipto, dice:

Tumaio. Durante su reinado, por causas que me son desconocidas, la ira del señor se abatió sobre nosotros e inesperadamente, unos hombres de oscura estirpe, procedentes de Oriente, invadieron con osadía nuestro país... Destruyeron las ciudades, arrasaron los templos de los dioses y trataron con extrema crueldad a los habitantes del país. [1]

Este hecho, la invasión de los Hicsos procedentes de Palestina, que Manetón narra en términos dramáticos, había sucedido 1.500 años antes de que el sacerdote escribiera su obra. Sorprende que, tanto tiempo después, un acontecimiento histórico siguiera recordándose como un suceso tan traumático.

La invasión hicsa debió ser un hecho violento, pero vino precedida de incursiones pacíficas de Asiáticos en el Delta desde la Dinastía XII. La representación en la tumba de Jnumhotep en Beni Hassan, de la XII Dinastía, en la que aparecen unos Aamu, Asiáticos, es una prueba de esta infiltración pacífica [2].

Lo cierto es que la invasión de los Hicsos siempre se había visto por los egipcios como una ruptura del orden que regía la historia del país. En el Templo de Sethi I en Abidos hay una lista de Reyes en la que el propio Sethy y su hijo, el futuro Ramsés II, presentan los cartuchos con el nombre de coronación de sus predecesores en el trono de las Dos Tierras [3]. Era así como interpretaban los egipcios la historia, como una pacifica sucesión de monarcas. El pasado era un modelo a imitar, un mito que servía de ejemplo para el presente.

En la lista de Abidos hay 75 antepasados que parecen seguir un orden histórico, pero en realidad no es así. Faltan los reyes que gobernaron durante los periodos de debilidad o de división, es decir, épocas en las que no prevalecía la Maat. En el espacio correspondiente a los monarcas del Segundo Periodo Intermedio y de la Dinastía XVIII, faltan los Reyes Hicsos, Hatshepsut y los monarcas de la crisis Amárnica, desde Ajenatón hasta Ay, es decir, todos aquellos reinados que no se correspondían con la imagen ideal del pasado [4].

Pero hay otro importante documento que nombra a los monarcas Hicsos, es el Canon de Turín, una lista de reyes de la época de Ramsés II, escrita en papiro. Fue encontrada por Drovetti a principios del siglo XIX y se conserva en cincuenta fragmentos en el Museo Egipcio de Turín [5]. Los Reyes Hicsos aparecen en este documento sin cartucho y con un signo que indica su condición de extranjeros, otra evidencia del rechazo de los egipcios a estos invasores asiáticos. Los Reyes Hicsos es el Canon de Turín son seis; algunos autores los llaman los Grandes Hicsos, y constituyen la XV Dinastía de Manetón. Fue también Manetón quien los llamó con este nombre, Hicsos, cuyo origen son las palabras egipcias:  Hkaw Haswt, Gobernantes de Países Extranjeros 


2. La estela del año 400 


Los Hicsos debieron invadir el Delta hacia el año 1730, durante la Dinastía XIII, de acuerdo con la estela llamada del Año 400 [6]. Aunque el texto resulta algo confuso, la estela se erigió para conmemorar que, durante el reinado de Horemheb (1330 a. C.), se celebró el 400 aniversario del establecimiento del culto a Seth por los hicsos, lo que nos da el año 1730 [7]. Se redescubrió en Tanis en 1931 y es, por hoy, el único documento que hace referencia al momento de la invasión, aunque de forma indirecta. Lo expresa en los siguientes términos:

El año 400, cuarto mes del verano, día 4, el Rey del Alto y Bajo Egipto “Grande es el poder de Seth”, el hijo de Ra, su amado, el Ombita, amado de Harajty, que existe por toda la eternidad. Vino el Príncipe, Visir, Portador del abanico a la derecha del Rey, Comandante de Tropa, Superior de los Países Extranjeros, Supervisor de la Fortaleza de Saru, Jefe de los Medjau, Escriba Real, Supervisor de los caballos, Instructor del Festival del Carnero, Señor de Mendes, Sacerdote Supremo de Seth, Sacerdote Lector de Uadjit, que abre las Dos Tierras, Superior de los Sacerdotes de Todos los Dioses, hijo del Príncipe, Visir, Comandante de tropa, Superior de los Países Extranjeros....Pa Ramsés, justificado, nacido de la Señora de la casa, Cantora de Pre, Tiu, justificada.


Estela del año 400

La fecha Año 400 debe referirse al aniversario del advenimiento de Seth, puesto que le llama el Ombita y Ombos es la ciudad de la que es originario el dios. Los Hicsos adoraron a Seth, en el que, probablemente, reconocieron un trasunto del semítico Baal.

Los Hicsos se establecieron en la zona oriental del Delta, especialmente en la ciudad que llamaron Avaris, hoy Tell el -Daba. Venían de Palestina, una zona en la prevalecía la sociedad feudal y utilizaron este sistema socioeconómico para imponer su poder en Egipto.

Desde 1966 una misión del Instituto Arqueológico Austriaco, dirigida por Manfred Bietak, está excavando Tell el-Daba, la antigua Avaris. La zona excavada ha mostrado ocho estratos sucesivos, fechándose el más bajo a finales de la Dinastía XII. En el inmediatamente superior aparecieron restos de cerámica sirio-palestina, y sobre este estrato, una capa de cenizas de unos 40 cm, lo que indica una violenta destrucción, puede que la de unos invasores de oscura estirpe en el reinado de Tumaio, según dice Manetón [8].

El tipo de enterramiento hicso excavado por Bietak en Tell el-Daba a finales de los años 60 es en fosa, con revestimiento de ladrillo crudo y cubierta arqueada. Los cuerpos aparecieron de lado, con las piernas ligeramente dobladas. Lo más llamativo es la parte situada en el exterior de la tumba, una cavidad donde había gran cantidad de huesos equinos, seguramente asnos, lo que se interpreta como una ofrenda fúnebre.

En el lugar de enterramientos llamado A/II en torno a un templo funerario, además de las tumbas en fosa con equinos, aparecieron otras de niños en una clase de sepultura llamada pithoi. Ninguna de estas tumbas corresponde a modelos egipcios, sino a un tipo característico de cementerio sirio del Bronce Medio II. El templo funerario de esta necrópolis es único en Egipto. Consta de una antecámara y un santuario con tres cámaras, es de planta rectangular, está construido de adobe y la fachada debía tener el aspecto de un palacio, con un saliente lateral seguramente en torreón [9]. 

Todos estos hallazgos demuestran que los Hicsos llevaron a Egipto importantes elementos de la cultura del Bronce Medio en Palestina.

Sin embargo, estos soberanos de origen palestino de la Dinastía XV adoptaron muchos rasgos culturales egipcios. Utilizaron la escritura jeroglífica y se presentaron como faraones, usando los títulos tradicionales con los nombres compuestos con el nombre de Ra. Una clara demostración de la utilización de elementos egipcios, son los abundantes escarabeos que los reyes hicsos imprimieron con sus nombres y con las fórmulas tradicionales de la monarquía del Nilo:

nTr nfr, el buen dios, nsw bity, rey del Alto y Bajo Egipto,  ntr Aa, el gran dios


También adoraron a las divinidades egipcias, con preferencia a Seth, un dios especialmente reverenciado en la región donde se establecieron, pero de igual forma rindieron homenaje a Ra, cuyo nombre incluyeron en su titulatura.

Del mismo modo, copiaron textos egipcios como el famoso Papiro Westcar o el papiro matemático Rhind. Se apropiaron de estatuas de monarcas del Reino Medio, así sucedió con una esfinge de granito rosa hallada en Tanis, de la Dinastía XII, hoy en el Museo del Louvre, usurpada por el rey hicso Apopi. Este monarca, Auserre Apopi, reinó cuarenta años, según el Canon de Turín, y fue con él con quien comenzaron los enfrentamientos contra los Tebanos.

3.La disputa de Sekenenre y Apopi 


La llamada por Manetón Dinastía XVII parece haber estado formada por gobernantes locales del nomo tebano que reinaban en el Bajo Egipto y en algunas zonas del Medio. Estos monarcas fueron los guardianes de las tradiciones de la Dinastía XII, que también era Tebana. En total reinaron unos 75 años. Era una monarquía pobre ya que carecía de los recursos de minas y canteras que, en aquellos momentos, estaban en poder de los hicsos o de los Kushitas.

Son característicos de la Dinastía XVII unos sarcófagos llamados rishi, palabra árabe que significa pluma, aludiendo a su decoración . La necrópolis de estos reyes tebanos se encuentra en Dra abu el-Naga, al Norte de la Calzada de Deir el-Bahari.

Los últimos reyes de la Dinastía XVII y los primeros de la XVIII son:



Sekenenre Taa I estuvo casado con Tetisheri, una influyente mujer que vivió hasta comienzos de la Dinastía XVIII. Su hijo Sekenenre Taa II, cuya esposa Ahotep tuvo también gran influencia, fue seguramente el iniciador de las luchas de liberación contra los hicsos y a él se refiere la historia que veremos a continuación. Sekenenre Taa II y Ahotep fueron los padres de Kamose y Ahmose, definitivos vencedores de los invasores hicsos.

La disputa de Sekenenre y Apopi [12] es un texto recogido en el papiro Sallier I, una colección de documentos escritos por un tal Pentaur como ejercicio escolar [13]. La Disputa es, probablemente, una narración del inicio de la guerra contra los invasores. Comienza así:

Aconteció pues que la tierra de Egipto estaba en dura aflicción y que no había un Señor como rey de ese tiempo. Ocurrió que el soberano Sekenenre, era gobernante de la ciudad del Sur. Había, sin embargo, dura aflicción en la ciudad de los Asiáticos, estando el príncipe Apopi en Avaris. Todo el país le presentaba ofrendas trayéndole sus tributos…. El rey Apopi tomó para sí a Seth como único señor y no servía a ningún otro dios que hubiera en todo el país.

El texto sigue narrando como los consejeros del hicso Apopi se quejan ante el rey de la molestia que les producen los ruidos de los hipopótamos del estanque que había al Este de la Ciudad del Sur, es decir, Tebas. Queja ciertamente extraña, pues Tebas está a más de 700 Km de Avaris.

Apopi traslada su protesta a Sekenenre y este se quedó sorprendido un buen rato y sucedía que no sabía replicar al heraldo del rey Apopi.

Cuando el tebano consigue salir de su asombro, convoca a su Consejo. Y aquí, desgraciadamente, dejó Pentaur su ejercicio.

Esta curiosa historia tiene varias interpretaciones. Una es la que dio acertadamente Masperó, que la consideró un típico relato oriental en el que dos gobernantes compiten en ingenio. Pero el inicio del cuento nos indica que es más que eso, es, sobre todo, una versión de la aberración histórica y religiosa que los hicsos debieron ser para los egipcios. El texto insiste en la impiedad de este pueblo que solo reconocía como dios a Seth, mientras Sekenenre no se confía a ningún otro dios que haya en el país excepto Amón Ra, rey de los dioses.

Es en esta interpretación religiosa como debemos entender la queja de Apopi, pues los tebanos practicaban, y así lo representaron en sus tumbas desde el Reino Antiguo, la caza ritual de los hipopótamos, animal que se identificaba con Seth [14]. La queja de Apopi y su exigencia de que se cese en esta práctica, tiene que ver con la ofensa que los reyes tebanos infringen al dios que los hicsos veneran.

La momia de Sekenenre Taa II, hallada en el escondite de Deir el-Bahari en 1881, es una evidencia de que el rey encontró la muerte de forma violenta, pues tiene cinco heridas. Bietak y Strouhal la examinaron en 1974 y llegaron a la conclusión de que, al menos una de ellas, tiene la forma de una cabeza de hacha sirio-palestina de un tipo corriente en el Delta Oriental en esta época, de acuerdo con las piezas halladas por el propio Bietak en sus excavaciones de Tell el-Daba [15]. Así pues, el enfrentamiento que seguramente narraba la Disputa de Sekenenre y Apopi, debió de terminar trágicamente para el rey tebano.

El hijo y sucesor de Sekenenre Taa II, Kamose, es el protagonista de una serie de hazañas narradas en los importantes documentos que se verán a continuación.

5.La Primera Tablilla Carnavon 
5. LA TABLILLA CARNAVON Nº 1 Y LA PRIMERA ESTELA DE KAMOSE


Cuando Howard Carter y Lord Carnavon excavaban en Dra abu el-Naga en 1908, sacaron a la luz una tumba de la Dinastía XVII. Entre los amasijos de cerámica y restos de momias aparecieron dos tablillas de madera cubiertas de estuco blanco con textos en hierático. Se las llamó Carnavon en honor de su descubridor. En uno de los extremos de la primera tablilla hay un orificio para poder ser colgada [16].

El texto de esta Primera Tablilla [17] comienza:

El año 3 del Horus “El que aparece sobre su trono”, las Dos Damas “El que erige abundantes monumentos”, Horus de Oro “El que contenta las Dos Tierras”, el Rey del Alto y Bajo Egipto////// Kames, que se le dé vida, Amón Ra señor de los tronos de las 2 Tierras.

Lo que sigue es el relato de la guerra de liberación de los hicsos iniciada por Kamose el año 3 de su reinado. El texto continúa narrando como el rey tebano reúne su consejo y les dice:

Desearía conocer para qué sirve mi fuerza. Un grande está en Avaris y otro en Kush, y yo estoy aquí sentado rodeado de un asiático y un nubio. Cada uno posee su porción de Egipto. Se comparte la tierra conmigo///// Ningún hombre tiene reposo pues está consumido por los impuestos de los asiáticos.

De acuerdo con el discurso de Kamose y los datos que aportan los miembros del Consejo en su respuesta, la situación de Egipto en aquél momento debía ser la siguiente: el Norte hasta Cusae era dominio hicso bajo el rey Apopi; desde Cusae hasta Elefantina, donde se halla la Primera Catarata, dominaban los tebanos y al Sur de Elefantina dominaba el príncipe de Kush.

La lectura del texto de la tablilla indica que son el orgullo y la necesidad de liberarse de los impuestos lo que mueve a Kamose a iniciar la guerra, pero el mapa de la situación de Tebas en ese momento nos aclara otros motivos: está encerrada, sin acceso a los productos del Mediterráneo y Asia por el Norte y al oro de Nubia por el Sur. La propia existencia del reino tebano reclamaba una expansión que le permitiera acceder a recursos que le eran imprescindibles.

Siguiendo con la historia, los consejeros de Kamose no parecen muy felices con la propuesta del rey y le responden:

Mira, la fidelidad de los Asiáticos llega hasta Cusae, y ellos han sacado la lengua al unísono. Estamos tranquilos gobernando nuestro Egipto. Elefantina es fuerte y la mitad (del país) está con nosotros, hasta Cusae. Los más llanos de sus campos son cultivados para nosotros, y nuestro ganado puede estar en las marismas, la espelta es enviada para nuestros cerdos, nuestro ganado no es arrebatado. Él tiene la tierra de los Asiáticos y nosotros poseemos Egipto. Si alguien viene y actúa contra nosotros, entonces actuaremos contra él.

En los Anales de Thutmose III [18], la narración de sus conquistas en Asia, encontramos un caso idéntico. Cuando el Rey propone a su Consejo la arriesgada operación del paso de Aruna, este le responde:

¿Cómo marchar por este camino que se vuelve tan estrecho?. Se dice que los enemigos están allí, manteniéndose en el exterior de la fortaleza de Megido y que son numerosísimos. ¿No es cierto que si se toma ese desfiladero, un caballo deberá marchar tras otro, así como el ejército y las personas? ¿No sucederá que nuestra vanguardia seguirá combatiendo mientras nuestra retaguardia todavía permanecerá aquí en Aruna y no podrá participar en la batalla?

Thutmose se arriesga y ordena marchar por el peligroso desfiladero, sorprendiendo así a los de Megido y logrando con ello una gran victoria.

En ambos casos, la desaprobación del consejo no es más que un recurso propagandístico para ensalzar la figura del monarca, su osadía frente a la cobardía de los que le rodean.

Kamose, al igual que Thutmose III, no hizo caso de sus consejeros y lleva a cabo el ataque con sus hombres para expulsar a los Asiáticos. Una parte destacada del ejército tebano eran las tropas integradas por los Medjau, unos mercenarios nubios.

Los Medjau eran gentes de la cultura Pan Grave, característica de los pueblos del desierto y llamada así por la forma de sartén (pan en inglés) de sus enterramientos. En las tumbas ponían cuernos de ovejas, gacelas o bóvidos que pintaban con colores intensos [19]. Parece que estos pueblos de cultura Pan Grave inmigraron al Alto Egipto desde Nubia por razones que nos son desconocidas, pero no conservaron su identidad cultural más allá del comienzo del Reino Nuevo, pues llegaron a egipcianizarse por completo.

El relato de la Tablilla Carnavon acaba con el victorioso ataque a la ciudad de Neferusi donde gobernaba un tal Teti, hijo de Pepi, dos nombres típicamente egipcios. Este dato indica como los hicsos habían implantado en Egipto un sistema feudal, que les permitía controlar el territorio por medio de nobles vasallos.

5-6-Las estelas de Kamose 


Ya en 1916, Sir Alan Gardiner dijo que la Primera Tablilla Carnavon debía ser copia de una estela conmemorativa. Diecinueve años después, su tesis se confirmó cuando los egiptólogos franceses Lacau y Chévrier trabajaban en el Tercer Pilono de Karnak. Allí hicieron un importante hallazgo: dos fragmentos de estela. La menor de ellas se encontró en 1932 y en ella vieron la palabra Neferusi, la ciudad conquistada por Kamose.

En 1935 apareció el fragmento de mayor tamaño. Su perfil, ligeramente curvo, permitió deducir que pertenecía a una estela, pero lo más importante es que las primeras líneas se refieren al año 3 de un Horus que aparece sobre su trono. En el último renglón se podía ver un cartucho con el nombre de Kamose. Coincidía exactamente con la tablilla hallada por Carter y Carnavon.

En 1939 Lacau publicaba una reconstrucción de la estela con los fragmentos hallados en Karnak y la Tablilla Carnavon [20]. Por tanto, efectivamente, Kamose había hecho erigir al dios dinástico Amón una estela que conmemoraba sus victorias sobre los hicsos.

En julio de 1957, de nuevo Chévrier estaba trabajando en Karnak, en el pórtico de entrada a la Gran Sala Hipóstila y allí halló los fragmentos de dos estatuas colosales de Pinudjem y Ramsés II, que hoy están a cada lado de la puerta.

La base del coloso de Ramsés estaba formada por varios bloques. Dos de ellos tenían decoración: uno era parte de un pilar de Thutmose IV y otro era una estela completa. Esta estela que servía de soporte al coloso narraba las guerras de liberación de Egipto. Se la conoce como la Segunda Estela de Kamose y hoy se encuentra en el Museo de Luxor. La parte posterior conserva aún restos de una decoración con los cartuchos de Senuseret I, porque la Segunda Estela de Kamose se realizó sobre una losa de un pilar de una capilla de este rey del Reino Medio. En esa parte posterior hay también un grabado que representa a un hombre en actitud de adoración, seguramente hecho después de la estela y como signo de admiración por las hazañas de Kamose.


Estela de Kamose en Luxor

La estela tiene la forma tradicional redondeada por arriba. En esa parte redondeada se representa el disco solar con alas abiertas que cubren la superficie superior. Del disco penden dos uraeus y a cada lado la misma inscripción: El Señor del Cielo Behdet. Debajo hay un texto de treinta y ocho líneas horizontales, con algunos restos de color: los jeroglíficos eran azules y las líneas de separación rojas [21].

Comienza con una frase cortada que es parte de una alocución de Kamose maldiciendo a Apopi y a los habitantes de Avaris, por lo que, evidentemente, el texto de la Segunda Estela de Kamose es una continuación de la narración de las primeras etapas de la guerra. Describe su avance por el río conquistando varios lugares hasta llegar a Avaris. Y aquí viene uno de los pasajes más expresivos del texto:

Observé a sus mujeres en la parte superior de sus palacios mirando por sus ventanas la orilla, sin mover sus cuerpos cuando me vieron. Asomaban sus narices sobre sus muros como las crías de los lagartos en el interior de sus agujeros diciendo: Es un asalto.

Este párrafo supone que Kamose se acercó tanto a Avaris que pudo contemplar el horror de las mujeres asomadas a los palacios. Los informes de Bietak sobre Tell el-Daba hablan del descubrimiento de los cimientos de una ciudadela que quizá sea la edificación referida por Kamose [22].

Continúa después con la relación del botín capturado en las tierras circundantes: oro, lapislázuli, bronce, incienso, miel, diferentes maderas, además de esclavos. 

La narración no sigue un orden cronológico y Kamose vuelve atrás para contar un hecho decisivo sucedido antes del inicio de la campaña:

Capturé un mensajero más allá del oasis viajando al Sur hacia Kush con un documento que le encontré que decía por escrito:

De la mano del gobernante de Avaris, Auserre, el hijo de Ra Apopis, dice: “Saludos a mi hijo el gobernante de Kush. ¿Por qué te has alzado como gobernante sin hacer que yo lo supiera?. ¿Es que no has visto lo que Egipto ha hecho contra mí?. El gobernante que está allí, Kamose, me está atacando en mi territorio y yo no le he atacado en la forma en que él lo ha hecho contra ti. Ha escogido para dañarlas las Dos tierras, mi tierra y la tuya y las ha devastado. Ven hacia el Norte, no temas. No voy a permitirle el paso hasta que hayas llegado. Entonces nos repartiremos las ciudades de este Egipto y nuestras Dos tierras se alegrarán.

El mensajero de Apopi, que llevaba una propuesta de alianza al rey de Kush para destruir a Kamose, es capturado más allá del oasis. Esto, seguramente, significa que el enviado fue interceptado en un camino que pasaba por los oasis. El más importante de tales caminos es el conocido actualmente con el nombre de Darb el- Arbain, que comienza en Assiut, pasa por el oasis de Harga y termina en Darfur, en Sudán [23]. Probablemente fue esta la vía utilizada por el mensajero de Apopi.

De las palabras del rey hicso al de Kush yo no le he atacado en la forma en que él lo ha hecho contra ti, se deduce que Kamose ya había realizado una campaña en el Sur, en Nubia, antes de comenzar la del Norte contra los hicsos.

Desde la Dinastía XIII el gobierno egipcio había renunciado al control sobre Nubia, pero no habían dejado de relacionarse con esta zona. En Buhen [24], los restos de cuya fortaleza están hoy bajo las aguas de la gran presa, se han hallado varias estelas de las Dinastías XV y XVII que indican que los egipcios sirvieron como mercenarios a los gobernantes de Kush, a los que se dirigen con el título de Rey. Debemos suponer, por tanto, que los mandatarios nubios de este periodo habían alcanzado gran poder, como también lo demuestra la carta de Apopi.

Kush [25] debía haberse convertido en un reino de considerable importancia, equivalente al de los hicsos en el Norte. En la Alta Nubia, el Sur, las excavaciones nos han dado a conocer la capital de estos reyes: Kerma. El edificio más importante de la ciudad, muy cercano al río, es un castillo de ladrillo llamado Deffufa Occidental. Tiene forma de L y mide unos 18 m de altura [26]. Contra esta fortaleza debió dirigirse Kamose antes de ir a Avaris, reiniciando así el control egipcio sobre Nubia.

En Kerma, detrás del castillo, se ha hallado un cementerio de tumbas de túmulos en los que uno de los muertos apareció en la cámara funeraria rodeado de sus efectos personales y de doce cuerpos humanos, casi todos de mujeres, y también restos de carneros. Todos ellos parecen estar relacionados con sacrificios rituales. Este enterramiento debía corresponder a uno de los reyes contemporáneos de los hicsos y de la Dinastía XVII [27]. El rey de Kush al que se dirige Apopi era precisamente uno de estos gobernantes de Kerma, lugar en el cual se había creado una potente cultura en la que no faltaban muchos elementos egipcios y que se desarrolló gracias al comercio del oro de Nubia.

La entrada en el territorio de Avaris no debió de ser más que un alarde, pues Kamose no conquistó la capital hicsa. Si Kamose no culminó la conquista, fue, seguramente, por su temprana muerte. Su momia fue hallada en 1857 en un sarcófago rishi en Dra abu el-Naga. Al abrirlo, el cuerpo prácticamente se descompuso, lo que no ha permitido conjeturar sobre las causas de su fallecimiento.

La Primera y la Segunda estela de Kamose no forman una pareja monumental. La Segunda no tiene fecha ni titulatura y comienza en medio de un discurso de Kamose, lo que hace suponer que es continuación de otra lápida, hoy perdida. Seguramente, la Primera se hizo en vida del rey y la Segunda tras su muerte. Ambas se colocaron en el Templo de Amón en Karnak. La Segunda debió permanecer en ese lugar hasta finales de la Dinastía XVIII, pues muestra restos en el nombre de Amón de haber sido borrado y restaurado después, lo que supone que los seguidores de Atón la mutilaron y Tutanjamon u Horemheb la restauraron cuando, de nuevo, se impusieron las antiguas creencias. Parece que la Primera Estela se encontraba en el interior de un santuario, mientras que la Segunda y su pareja se hallaban a ambos lados de un pilono en el camino procesional. Allí las mandó erigir Kamose, hecho con el cual el rey vinculó definitivamente al dios Amón el destino de la Dinastía tebana.

El hombre que recibió de Kamose el encargo de erigir sus estelas se llamaba Neshi:

Noble, gobernador, el que está sobre los secretos del Palacio, Jefe de la Tierra entera, portador del Sello del Bajo Egipto, Conductor de las Dos Tierras, Supervisor de los Amigos, Supervisor del Tesoro, el de Fuerte brazo, Neshi.

Nunca un personaje ha tenido tanta relevancia en una estela real. No sólo aparece su imagen al final de la inscripción, sino también una extensa relación de sus títulos y cargos. Neshi utilizó muy diversos recursos estilísticos que convierten a la Segunda Estela de Kamose en una joya de la creación literaria egipcia, porque no es una estela al uso, es una auténtica composición literaria.

Parte de su originalidad estriba en que está narrada en primera persona, algo que los faraones sucesores de Kamose, excepto Thutmose III, no volverán a hacer a la hora de relatar sus hazañas. Lo más interesante de este texto es la utilización tanto del lenguaje coloquial como del culto, correspondiendo ambos a la lengua hablada y escrita en el momento de su redacción, es decir, durante los comienzos de la Dinastía XVII en Tebas. Nunca más veremos este lenguaje en textos monumentales, ya que con los sucesores de Kamose se abandonó para utilizar otro arcaizante que había sido característico del Reino Medio.

Neshi, además de tesorero, sin duda fue soldado, como indican epítetos y títulos tales como Conductor de las Dos Tierras o De fuerte brazo, y debió acompañar a su rey en la campaña contra los hicsos, al igual que otros contemporáneos.

7.La estela de Emheb 


Uno de esos contemporáneos fue el propietario de una estela, un tal Emheb, hallada en Tell Edfu en 1922 por una misión francesa [28]. Emheb era Noble y Príncipe, y Pasó el año 3 golpeando el tambor cada día. Al final de la estela se afirma que su señor es ahora un dios y que Emheb llegó a Avaris.

Esta estela tiene algunas construcciones y palabras confusas, lo que llevó a Drioton a una traducción errónea. Como han demostrado Cerny y Goedicke, Emheb era un militar y, seguramente, un nomarca que siguió a Kamose en las guerras contra Nubia y Avaris en el año 3, fecha en la que coinciden su estela y la Tablilla Carnavon.

8.La estela de la Tormenta 


A Kamose le sucedió su hermano Ahmose hacia 1560, según algunos autores cuando aún era un niño, debiendo establecerse una regencia a cargo de su madre Ahotep I. Pero, de acuerdo con Goedicke [29], el rey Kamose murió en el asedio de Avaris en el año 3 de su reinado, e inmediatamente le sucedió su hermano Ahmose. Se basa para ello en una estela llamada de la Tormenta [30], en la que el rey Ahmose dice haber presenciado un desastre natural, una intensa lluvia seguida de total oscuridad, que tuvo lugar en el campamento de Kamose en Avaris. Así se describe el fenómeno:

Los dioses (han hecho) manifestarse el cielo con una tormenta de (lluvia); se ha oscurecido toda la región occidental; el cielo está furioso. 

Si Ahmose presenció este hecho, eso significa que estaba con su hermano en el asedio y tenía edad suficiente para sucederle.

 

 

Texte hiéroglyphique relatant les exploits d’Ahmès
Le texte relatant l’expulsion des Hyksos
Tombe d’Ahmes fils d’Abana - El Kab


9.La biografía de Ahmose, hijo de Abana 


Bajo las órdenes del nuevo rey luchó un marino, también llamado Ahmose, al que se conoce como hijo de Abana, que era su madre. Él es quien nos ha dejado en su tumba el testimonio más completo sobre el final de las guerras contra los hicsos.

Ahmose era de Neheb, hoy llamada El-Kab, una ciudad al Sur de Tebas que aún conserva la impresionante muralla ptolemaica de adobe, de más de medio Km de perímetro y 6 m de alto. Era la ciudad de la diosa buitre Nejbet, tutelar del Alto Egipto. Al Norte del recinto amurallado se encuentra la necrópolis de El-Kab, en la que hay diez tumbas excavadas en la ladera de una pequeña colina. Cuatro de ellas son de personajes de finales de la Dinastía XVII y principios de la XVIII, nomarcas de Neheb que también participaron en las guerras de expulsión y conquista.

La tumba de Ahmose hijo de Abana es la número 5 y contiene una inscripción que cubre prácticamente todos sus muros [31]. En ella se narra la vida de su propietario, un Jefe de marinos. La inscripción no es contemporánea del protagonista, pues la mandó hacer su nieto Paheri. Ya Champolion, cuando visitó la tumba en 1829, se percató de la importancia de la inscripción como documento histórico.

La descripción en esta biografía del ataque a Avaris dirigido por el rey Ahmose comienza así:

Acompañé al soberano a pie cuando él marchaba sobre su carro y estaba atacando la ciudad de Avaris. Fui valiente a pie en presencia de Su Majestad.

Así pues, el hijo de Abana luchó en tierra junto al carro del rey, aunque era marino. Este primer ataque a Avaris se realizó con carros. Como ya se apunta en la Segunda Estela de Kamose, el carro se había convertido en un poderoso instrumento de guerra. La primera representación de un carro en Egipto es de la Dinastía XIII, lo cual supone que acababa de introducirse en el país y generalmente se atribuye a los hicsos esta innovación.

Desde ese momento, las divisiones de carros serán decisivas en las guerras de conquista de los egipcios durante todo el Reino Nuevo y este será el vehículo que use el faraón en sus empresas militares o en sus cacerías.

La valentía de Ahmose hijo de Abana en esta acción a pie junto al carro real, le valió una promoción como capitán de un barco que tenía el bello nombre de El que brilla en Menfis. 

Después del primer ataque, la lucha se desarrolla en el río:

Se procedió a luchar en el agua en el canal de Avaris. Entonces hice una captura y traje una mano [32], lo que fue anunciado al Heraldo Real y se me dio el Oro del Valor.

Los oficiales eran recompensados por su valor en el campo de batalla con el Oro del Valor, como el collar con moscas del tesoro de la Reina Ahotep [33]. Puede considerarse una condecoración militar y por ello es extraño que aparezca en el ajuar de una reina. El oro también podía tener forma de brazaletes y collares.

Ahmose recibió cinco veces el Oro con Ahmose I, lo cual indica que la lucha para tomar Avaris fue larga, debiendo emplear en ello cuatro o cinco campañas de un año de duración cada una de ellas. Redford [34] calcula que la toma se produjo el año 15 del reinado de Ahmose, mientras que Vandersleyen [35] sólo se arriesga a decir que se produjo después del año 11.

El hijo de Abana nos cuenta de forma somera el final de los hicsos en Egipto:

Se saqueó Avaris y yo me llevé un botín de un hombre y tres mujeres, en total cuatro cabezas. Su Majestad me los dio como esclavos.

No sólo el oro era la recompensa al valor, también lo eran los prisioneros convertidos en esclavos y la concesión de tierras.

El rey Ahmose persiguió a los hicsos hasta Palestina donde tomó la ciudad de Sharuhen. De nuevo nuestro marino participó en el saqueo y obtuvo varios esclavos. El objetivo de esta campaña en Asia era asegurar las fronteras de Egipto frente a una nueva tentativa de invasión. Otro Ahmose, llamado Pennebejt [36], también oriundo de El Kab, narra esta conquista.

Al igual que Kamose, el rey Ahmose emprendió la conquista de Nubia, hecho que también describe el hijo de Abana. Emplearon en esta conquista varias campañas debido a las constantes rebeliones de los nubios.

Estos soldados de El Kab recibieron tierras y esclavos por su apoyo al rey. Aunque hasta la Dinastía XIX no son propietarios de las tierras, constituyen un grupo social hereditario que acumula un cierto poder. Este poder puede apreciarse en la tumba de Paheri [37], nieto de Ahmose hijo de Abana, que llegó a ser tutor del príncipe Wadjmose, hijo de Thutmose I.

10. El verso del Papiro Rhind 


Pero Ahmose hijo de Abana sólo dice Se saqueó Avaris, sin relatar como fue la conquista de la ciudad. Manetón afirma que, tras situarse el rey con 480.000 hombres ante Avaris y no lograr tomarla, se firmó entre hicsos y tebanos un tratado por el que aquellos debían abandonar Egipto. Es decir, Avaris se rindió, En 1986, Goedicke relacionó el abandono de Avaris con la destrucción de Thera por una fortísima erupción volcánica que convulsionó todo el Mediterráneo Oriental. Se basó para ello en unas anotaciones del recto [38] del Papiro Rhind [39]que dicen:

Año 11 (de Ahmose) primer mes de Ahet. Día del nacimiento de Seth, la majestad de este dios hizo que se oyese su voz. Día del nacimiento de Isis: el cielo se precipita.

Dado que el Papiro Rhind se escribió en Avaris y que el primer mes de Ahet es una época muy improbable para una tormenta en el Delta, Goedicke deduce que lo que informa el papiro debió ser un fenómeno volcánico. La erupción del volcán de Thera se produjo entre 1564 y 1516, de acuerdo con los estudios de carbono 14 aplicados a restos calcinados y los años entre los cuales se abandonó Avaris son 1549 y 1545. La voz de Seth debió ser la explosión del volcán y la precipitación la lluvia de cenizas. Las excavaciones de los años 90 en Tell el-Daba han dado con un estrato de principios de la Dinastía XVIII, en el que había fragmentos de piedra pómez y restos de ceniza, lo que puede confirmar la hipótesis de Goedicke acerca de que los hicsos interpretaron este fenómeno como una señal del disgusto de Seth, lo que les impulsó a la rendición.

Desde este momento, Tebas inicia un proceso que la llevará al dominio de las Dos Tierras y a la expansión. El ajuar de la reina Ahotep, la madre de Kamose y Ahmose, es una demostración de la nueva situación del reino Tebano [40]. La utilización de oro y materiales preciosos, así como las influencias asiáticas y mediterráneas en el diseño de las joyas de Ahotep, indican que Tebas ya había salido de su aislamiento, el oro de Nubia debió empezar a llegar de nuevo a la ciudad tras las campañas de Ahmose. La influencia mediterránea y asiática, así como los materiales utilizados en las joyas (cornalina, lapislázuli, turquesa), indican el contacto de los tebanos con los centros comerciales de Siria-Palestina y la cultura creto-micénica.

Con Ahmose y la victoria tebana en las guerras contra los hicsos, comienza el Reino Nuevo. Estas guerras crearán un nuevo Egipto y un nuevo tipo de faraón, pues los sucesores de Ahmose adoptarán la actitud agresiva propia de las guerras de liberación. La política egipcia se orientará hacia la expansión porque esta significaba para el país un instrumento para una acumulación de capital. Pero la política agresiva hacia el exterior también favoreció un cambio en el simbolismo de la iconografía faraónica [41]. La imagen simbólica tradicional del rey es aquella en la que se encuentra en situación de matar al enemigo, imagen que encontramos desde el Periodo Predinástico como es el caso de la Paleta de Narmer, hasta la época Ptolemaica. Sin embargo, desde el Reino Nuevo se incorpora una nueva simbología en la que lo que importa es el realismo de un acción concreta realizada por el monarca. En las escenas exteriores Norte de la Gran Sala Hipóstila de Karnak, Sethy I [42] se hace representar con todo lujo de detalles étnicos y geográficos en sus victoriosas campañas en África y Asia. Estas representaciones ya no son la actitud tradicional de matar a un enemigo, que tampoco se abandona, sino la realización de unas acciones individualizadas y descritas hasta los más mínimos detalles.

15.La Gran Inscripción del Speos Artemidos

El rey Ahmose no estuvo solo en esta situación de profundo cambio. Las mujeres de la familia real tebana desempeñaron un papel político fundamental durante todo el proceso. Estas mujeres fueron Tetisheri, su hija Ahotep, madre de Kamose y Ahmose y la esposa del rey, Ahmose Nefertari.

La reina Hatshepsut era nieta de Ahmose Nefertari, biznieta de Ahotep I y tataranieta Tetisheri, por línea femenina. Se consideró a sí misma digna sucesora de estas tres grandes mujeres que contribuyeron decisivamente a la construcción del nuevo Egipto.

Ella mandó construir el Speos Artemidos, situado en el Egipto Medio, muy cerca de la necrópolis de Beni Hassan, en la orilla oriental del Nilo. Los griegos le dieron el nombre con el que hoy se le conoce y que significa La Gruta de Artemisa. Es un santuario excavado en la roca dedicado a la diosa Pahet, la de la cabeza de leona. En él puso Hatshepsut la llamada Gran Inscripción [43], en la que hace una referencia explícita a los hicsos:

Yo he restaurado lo que estaba en ruinas y he erigido lo que estaba destruido, por primera vez desde que los Asiáticos estaban en Avaris. y los bárbaros estaban entre ellos destruyendo lo que se había hecho. Gobernaban sin Ra y no actuaban de acuerdo con el mandato divino. Yo he desterrado la abominación de los dioses y la tierra ha borrado sus huellas.

Hatshepsut achaca a los hicsos su barbarie e impiedad, como harán el anónimo autor de La Disputa de Sekenenre y Apopi 200 años después y Manetón doce siglos más tarde. Ella es la continuadora de una obra de restauración de los antiguos dioses que los hicsos habían ignorado. Continúa así la tradición faraónica de renovar los templos para el culto de los dioses, asegurándose con ello la protección divina.

La última frase Yo he desterrado la abominación de los dioses, ha sido interpretada por algún autor como una atribución a la propia Hatshepsut de la expulsión de los hicsos. Sin embargo, parece más bien que la reina, al restaurar lo destruido, había resarcido a las divinidades de Egipto de la ofensa provocada por los invasores.

En conclusión, los textos sobre la expulsión de los Hicsos son, en su mayoría, textos monumentales destinados a perpetuar en los templos la memoria de un hecho que debía servir de ejemplo a generaciones futuras. Carecen de objetividad, ignoran los aspectos negativos y exageran los positivos, pero eso no los hace menos valiosos como documentos históricos, siempre que se puedan traducir lo más ajustadamente posible, se interpreten correctamente y se constaten con los datos arqueológicos.

Lo que en definitiva nos aportan los textos es que Kamose, y quizás también su padre, Sekenenre Taa II, iniciaron una lucha que la muerte les impidió terminar. Fue su hermano Ahmose el llamado a ser Rey del Alto y Bajo Egipto, el Unificador de las Dos Tierras, abriendo así uno de los períodos más brillantes de la historia de Egipto: el Reino Nuevo.
 

 

  • Gardiner, Sir Alan. Egypt of the Pharaohs. Oxford: University Press, 1964, 1961.
  • Montet, Pierre. Eternal Egypt, translated from the French by Doreen Weightman. London, 1964
  • Pritchard, James B. (Editor). Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament (3rd edition). Princeton, 1969.
  • Redford, Donald B. History and Chronology of the Eighteenth Dynasty of Egypt: Seven Studies. Toronto, 1967.
  • Ryholt, Kim SB, The Political Situation in Egypt during the Second Intermediate Period (Carsten Niebuhr Institute Publications, Copenhagen, (Museum Tusculanum Press:1997) ISBN 87-7289-421-0

 

trans
 

 

Hache d’apparat d’Ahmosis
Hache d’apparat d’Ahmosis, fondateur du Nouvel Empire. Avec d’autres princes de Thèbes, il chassa l’envahisseur hyksos et reconstitua un royaume d’Égypte unifié. - XVIIIe dynastie - Musée égyptien du Caire

 

En 1863, Mariette descubrió en Tanis (San el-Hagar) una inscripción conocida como la “Estela del año 400” . La misma fue reedescubierta por Montet, en 1933, “bajo tres metros de arena y tierra”. Esta es una fuente esencial para obtener alguna luz sobre el dios de los hicsos.

 

Al parecer, esta estela data de la Decimonovena Dinastía , en donde Ramsés II conmemora una visita o tal vez el aniversario de la fundación del templo de Set de Avaris.

Según la tradición, en Avaris había un importante santuario ( Papiro Sallier I ) que rememoraba el culto setiano en su faceta positiva vinculada a Re; ambos como protectores de la barca solar.

La estela contiene doce líneas de registros (se cree que originalmente podría haber habido más). En su extremo superior se hallan huellas de lo que pudo haber sido un disco solar alado y, debajo de él, en el extremo izquierdo, se ve al dios Set, antropomórfico y con vestido y tocado asiáticos, e incluso con barba.

En una de sus manos porta el anj y, en la otra, el cetro- uas egipcios. Frente a él, en el centro de la escena, se ve a Ramsés II ofreciendo dos vasos de vino. Detrás del faraón, a la derecha, un funcionario con sus manos levantadas en actitud devocional.

¿Cómo sabemos que este dios es Set y no se trata de algún otro? La inscripción dice:

Set de “Ramsés-amado-de-Amon”, que da toda vida.

Delante del Faraón la inscripción reza:

Dar vino a su padre (y) que él haga que la vida sea dada.

Entre el Rey y el funcionario, nuevamente el texto revela la identidad del dios representado:

¡A tu ka, Set, hijo de Nut! Ojalá que des una existencia perfecta al servicio de tu ka (siguiendo a tu ka), al ka del príncipe hereditario, visir, escriba real, maestre de caballería (carros de guerra), director de países “extranjeros” (comillas nuestras), director de la fortaleza de Sile (Charu), Seti, justificado *

 * Traducción de A. Rosenvasser, 1978.

The Amada Stele of Amenhotep II

The Amada Stele is thought by some to have been composed by clever scribes in that Egyptian words were sort of strung in a repetition of syllables, some of them depending upon the reader to associate them with their customary vocalization and others perhaps creating the `repetition' only visually. Interestingly enough the Amada Stele of Amenhotep II refers to "hill-country sheiks among the princes of Retenu" as the king prides himself that none among these people mentioned can draw the string of his bow as he can. Some have taken this reference to the `hill-country sheiks' as referring to the Hyksos. [Breasted, `Records', Vol. II, Sec. 792] At this point we must understand that those people we call today the Hyksos were not called that by the Egyptians themselves. In the records of Ahmose we simply read:

"One besieged the city of Avaris, I showed valor on foot before his majesty..." "Now after his majesty had slain the Asiatics..." [Breasted, `Records', Vol. II, Sec. 8, 14]

The Papyrus Ipuwer written in later period Egyptian Demotic script. From this reference we learn that the Hyksos themselves, having come from `Asiatic lands', probably mostly from what is today Saudi Arabia, some 400 years before, were still regarded as Asiatics probably to differentiate them from native born Egyptians who now were engaged in getting back control over their land. There is no indication that the `hill-country sheiks' are a term for the Hyksos. Hill-country sheiks lived in the Middle Eastern lands long after the Hyksos were gone. In revised view they could have been any other Arabic group or tribe of people living their nomadic life wherever they could.

What can we learn from the Hyksos Dynasties?

Dynasties 14 - 17 are regarded as that of the Hyksos occupiers of Egypt. When they first arrived Egypt had just lost its king and army making their takeover of the country very easy. As the above comparison shows the Hyksos rulers overcame native resistance with force and punishments. Having been a desert wandering tribe for some time they sought to plunder the neighboring lands of their harvest, meaning, that the Egyptian farmers may have found ways to prevent their crops from reaching Hyksos government store houses in sufficient quantities. These raids may also indicate that the troops stationed in desert outposts were not receiving sufficient supplies and thus augmented them by robbery. El Arish, also known as Avaris, was one of the largest fortified outposts facing Palestine. It was the seat of their power and became the center which needed to be conquered when Ahmose and Khamose decided they had enough support to try and route the foreign invaders from their lands. During the 400 years of their reign Egyptian artisans and workmen like before produced their products with great skill and dexterity giving the impression that life was going on as before. For the most part this was probably true but underneath the serenity their must have been a seething wish to be free again.

 

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Cleopatra

 

 

 

Avaris

 

THE LEGEND OF THE EXPULSION OF
THE HYKSOS

TRANSLATED BY PROFESSOR MASPERO
TEXT

 


THE story of the quarrel between the Shepherd-king Apôpi and Soqnun-rî the hereditary prince of Thebes, which eventually led to the expulsion of the Hyksos from Egypt, is found, though unfortunately in a mutilated condition, in the first pages of the Papyrus Sallier I. The value of a historical document has long been attributed to it ; but its style, as well as the expressions and the general character of the subject, imply a romance, where the principal parts in the scene are played by persons who belong to real history, though the scene itself is almost entirely the offspring of the popular imagination.

    Champollion thrice saw the papyrus in the hands of its original owner, M. Sallier of Aix in Provence, in 1828, some days before his departure for Egypt, and in 1830 on his return. The notes published by Salvolini prove that he had recognized, if not the exact nature of the story, at all events the historical significance of the royal names occurring in it. The manuscript, purchased in 1839 by the British Museum, was published in facsimile (in 1841) in the Select Papyri, vol. i. p1. i sqq.; the notice by Hawkins, evidently compiled from information given by Birch, furnishes the name of the antagonist of Apophis, which had not been read by Champollion, but it attributes the cartouche of Apophis to king Phiops of the fifth dynasty. E. de Rougé was the first who actually understood the contents of the first pages of the papyrus. Already in 1847 he gave Soqnun-rî his true place in the list of the Pharaohs; in 1854 he pointed out the name of Hâuâru or Avaris in the fragment and inserted in the Athénæum Franaçais 1854, p. 352, a fairly detailed analysis of the document. The discovery was popularized in Germany by Brugsch, who attempted to render the three first lines word for word (Ægyptische Studien, ii. 1854), then in England by Goodwin, who believed himself able to offer a complete translation of the papyrus ("Hieratic Papyri" in the Cambridge Essays, 1858, pp. 243-245). Since then, the text has been frequently studied, by Chabas (Les Pasteurs en Égypte, 1868), by Lushington (Fragment of the first Sallier Papyrus in the Transactions of the Society of Biblical Archæology, iv. pp. 263-266, reproduced in the first series of Records of the Past, vol. vii.), by Brugsch (History of Egypt, 2d Edit., vol. i. pp. 274 sqq.), by Ebers (Ægypten und die Bücher Moses, 1868, pp. 204 sqq.). Goodwin, after mature examination, hesitatingly advanced the opinion that an accurate narrative indeed could not be found in it, but only a historical novel (in the English translation of Bunsen's Egypt's Place in History, iv. p. 671). It is the opinion which I share, and which appears to have generally prevailed. The transcription and translation of the text and a commentary upon it are given in my Études égyptiennes, i. pp. 195-216 ; the translation alone is reproduced in my Contes éyptiens, 2d Edit., pp. 273-286.

    I believe the existing fragments allow us to restore almost the whole of the first two pages. Perh

aps the attempt at restoration which I propose will appear adventurous even to Egyptologists; at all events it will be seen that I have not undertaken it rashly. A minute analysis of the text has led me to the results which I here submit to criticism.

 

 

 

 

 

 

 

THE LEGEND OF THE EXPULSION OF THE HYKSOS

IT happened that the land of EGYPT belonged to the Impure,1 and as there was no lord monarch that day, it happened then that the king Soqnun-rî2 was sovereign over the country of the South, and that the Impure of the city of RA3 were subject to Ra-Apôpi4 in HÂUÂRU;5 the entire country paid him tribute together with its manufactured products and so loaded him with all the good things of To-miri.6 Now the king Ra-Apôpi took the god SUTEKHU for his master, and he no longer served any (other) deity who was in the whole country excepting only SUTEKHU, and he built a temple of excellent and imperishable workmanship at the gate of the king Ra-Apôpi, and he arose each day to sacrifice daily victims to SUTEKHU; and the vassal chiefs of the sovereign were there with garlands of flowers just as is the case in the temple of Ph-Ra-Har-ma-khuti. And the king Ra-Apôpi bethought himself of sending a message to announce it to the king Soqnun-rî, the prince of the city of the South.7 And many days after that, the king Ra-Apôpi summoned his great chiefs.

[The text is interrupted here and begins again at the top of page 2 : when it recommences after an almost complete lacuna of five lines and a half we find phrases which evidently belong to the message of king Apôpi. Now numerous texts teach us that a message entrusted to a person is always repeated by him almost word for word; we can therefore feel convinced that the two lines put into the mouth of the envoy on page 2, were already contained in the lost lines of page 1, and in fact, the small isolated fragment at the foot of the published facsimile contains the remains of characters which exactly correspond to the sentences of the message. This first version of the message, accordingly, was put into the mouth of the royal councilors; but who were these councilors? Were they the "great chiefs" who were summoned at the point where the text breaks off? That is impossible, as in the fragments of line 7 mention is made of "the learned scribes," and in line 2 of page 2 it is expressly stated that Apôpi sent to Soqnun-rî the message "which his learned scribes had repeated to him." We must therefore admit that Apôpi, after consulting his civil and military chiefs, was counseled to apply to his scribes. The words of the latter begin at the end of line 7 with the customary exclamation "O suzerain, our master!" In short, for the whole of this first part of the lacuna we have a consultation similar to that carried on afterwards at the court of Soqnun-rî, and in the story of the Two Brothers, when the Pharaoh desires to discover the owner of the curl which perfumed his linen. Consequently I continue the tale as follows:] And many days after that, the king Ra-Apôpi summoned his great chiefs, as well as his captains and his prudent generals, but they could not suggest to him a speech which was good to send to the king Soqnun-rî the chief of the country of the South. So the king Apôpi summoned his scribes versed in magic. They said to him "O suzerain, our master." . . .8 and they suggested to the king Ra-Apôpi the discourse which he desired "Let a messenger go to the chief of the city of the South and say to him: The king Ra-Apôpi sends to say: Let the hippopotamuses which are in the canals of the country be chased on the pool, in order that they may allow sleep to visit me night and day. . ."

[A line and a half, perhaps even more, still remains to be supplied. Here again, the sequel permits us to restore the sense, if not the letter, of what is wanting in the text. We see that after having received the message recounted above, king Soqnun-rî assembles his council, which is perplexed and at a loss for an answer; whereupon king Apôpi sends a second embassy. It is evident that the embarrassment and silence of the Thebans were foreseen by the scribes of Apôpi, and that the part of their advice which is preserved at the top of page 2 contained the end of the second message which Apôpi was to send, if the first met with no reply. In similar stories, some extraordinary action is described which has to be performed by one of two kings; the penalty is always stated to which he must submit in case of ill-success and the reward he will receive in case of success. There must have been a similar description in the Legend, and I therefore propose to restore the text as follows:]

He will not know what to answer, whether good or bad then thou shalt send him another message: "The king Ra-Apôpi sends saying: If the chief of the South cannot answer my message, let him serve no other god than SUTE-KHU! But if he answers it, and does that which I bid him do,9 then I will take nothing from him, and I will no more bow down before any other god of the land of EGYPT except AMON-RA the king of the gods!"

And many days after that, the king Ra-Apôpi sent to the prince of the country of the South the message which his scribes versed in magic had suggested to him; and the messenger of the king Ra-Apôpi came to the chief of the land of the South. He said to the messenger of the king Ra-Apôpi: "What message dost thou bring to the land of the South? Why hast thou made this journey?" The messenger replied "The king Ra-Apôpi sends to say: Let the hippopotamuses which are in the canals of the country be chased on the pool, in order that they may allow sleep to visit me day and night. . . ." The chief of the land of the South was astounded and knew not what answer to make to the messenger of the king Ra-Apôpi. So the chief of the land of the South said to the messenger: "This is what thy master sends to . . . the chief of the land of the South . . . the words which he has sent me his goods. . . ." The chief of the land of the South caused all kinds of good things, meats, cakes, . . . (and) wine to be given to the messenger ; then he said to him "Return and tell thy master . . . all that which thou hast said, I approve. . . ." The messenger of the king Ra-Apôpi set himself to return to the place where his master was. Then the chief of the South summoned his great chiefs as well as his captains and his able generals, and he repeated to them all the message which the king Ra-Apôpi had sent to him. Then they were silent with a single mouth for a long moment (of time), and did not know what answer to make whether good or bad.

 

 

Statue de Sementaouy et de Rouiay, vêtus de jupes plissées
Sementaouy et son épouse RouiayTous deux arborent des jupes en tissu plissé, introduit en Égypte par les Hyksos.
Musée du Louvre, Paris
© Éditions Atlas - Photo : RMN/H, Lewandowski
bouton+.gif Sementaouy vous en dit plus

 

 

The king Ra-Apôpi sent to the chief of the land of the South the other message which his scribes versed in magic had suggested to him. . . .

[It is unfortunate that the text is broken just in this place. The three Pharaohs who bore the name of Soqnun-rî reigned during a troublous period and must have left enduring memories in the minds of the Theban people. They were active and warlike princes, and the last of them perished by a violent death, perhaps in battle against the Hyksos. ( He had shaved his beard the morning before, "arraying himself for the combat like the god MONTU," as the Egyptian scribes would say. His courage led him to penetrate too far into the ranks of the enemy; he was surrounded and slain before his companions could rescue him. The blow of an axe removed part of his left cheek and laid bare the teeth, striking the jaw and felling him stunned to the ground; a second blow entered far within the skull, a dagger or short lance splitting the forehead on the right side a little above the eye. The Egyptians recovered the body and embalmed it in haste, when already partially decomposed, before sending it to Thebes and the tomb of his ancestors. The features of the mummy, now in the Museum of Boulaq, still show the violence and fury of the struggle; a large white piece of brain is spread over the forehead, the retracted lips uncover the jaw and the tongue) is bitten between the teeth.10 The author of the Legend may probably have continued his story down to the tragic end of his hero. The scribe to whom we owe the papyrus on which it is inscribed must certainly have intended to complete the tale; he had recopied the last lines on the reverse of one of the pages, and was preparing to continue it when some accident intervened to prevent his doing so. Perhaps the professor at whose dictation he appears to have written did not himself know the end of the Legend. It is probable, however, that it went on to describe how Soq-nun-rî, after long hesitation, succeeded in escaping from the embarrassing dilemma in which his powerful rival had attempted to place him. His answer must have been as odd and extraordinary as the message of Apôpi, but we have no means even of conjecturing what it was.]

La couronne Hyksos
La couronne Hyksos


FOOTNOTES

[1]: This is one of the insulting epithets lavished by the resentment of the scribes on the Shepherds or Hyksos and the other foreigners who had occupied Egypt.

[2]: This is the most probable pronunciation of the name usually and wrongly transcribed Ra-skenen. Three kings of Egypt bore this prænomen, two of the name of Tiu-âa and one of the name of Tiu-âa-qen, who reigned some years before Ahmosi the founder of the Eighteenth Dynasty.

[3]: That is Heliopolis, the On of the North, the daughter of whose priest was married by Joseph.

[4]: As it had been repeatedly advanced that Apôpi, being an Hyksos, could not possibly add the title of Ra to his name, I beg to state here that the dot which represents the cursive hieratic form of the disk is as perfectly legible in the original manuscript as it is in the facsimile.

[5]: The Avaris of Manetho, the Egyptian fortress of the Shepherd-kings. E. de Rougé has shown that Avaris was one of the names of Tanis, the Zoan of the Old Testament.

[6]: Lower Egypt.

[7]: Thebes

[8]: This line must contain a compliment to the king.

[9]: The part of the text which is preserved recommences here.

[10]: Maspero: Les Momies royales d' Egypte récemment mises au jour, pp. 14, 15.

 

 

A poem on papyrus

Historia de Sinuhé

 

 

 

 

 

Height: 21.200 cm

 

 

Acquired by the British Museum in 1839

 

EA 10182/2

Enlightenment: Decipherment

 

A poem on papyrus
 

One of the first pieces of Egyptian literature read by Champollion


 

Probably from Memphis, Egypt
19th Dynasty, 1204 BC


 

Jean-François Champollion (1790-1832), the French scholar who first deciphered ancient Egyptian hieroglyphs in the nineteenth century, based his work on the study of surviving written documents and inscriptions in stone.

On his way to visit Egypt for the first time, Champollion visited the collections of François Sallier (1764-1831), a Revenue official in Aix-en-Provence, France. He studied several rolls of papyri there, including this one, which he identified (partly correctly) as 'types of odes or litanies in praise of a Pharaoh'. A note on one sheet states that it was 'stuck onto fourteen squared sheets by Champollion at M. Sallier's in the month of Febuary 1830' on his return from Egypt, two years after he had first viewed the papyrus. The papyrus is one of several purchased by the British Museum in 1839 after Sallier's death.

The manuscript is written in hieratic, a cursive form the hieroglyphic script. It contains a junior scribe's copy of a classic poem, The Teaching of King Amenemhat I, written seven centuries earlier. The red dots mark the ends of lines of verse, while the signs in the top margin are the scribe's own corrections. It was written by a treasury scribe called Inena, who copied the papyrus in 'Year 1, month 1 of Winter, day 20' under Sety II (1204 BC).

R.B. Parkinson, The Tale of Sinuhe and other a (Oxford University Press, 1997)

Se identifica a Apepi con: Aauserra, Aaqenenra y Nebjepeshra, nombres hallados en los escarabeos hicsos.

Titulatura

La opinión predominante es que su titulatura real había cambiado durante el largo tiempo del reinado del faraón Apepi.

Primera época

Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Image:Hiero_Ca1.png
 
N5 nb
F23
 
  Image:Hiero_Ca2.png
 
nb ḫps rˁ (Nebjepeshra)
Ra, Señor poderoso

Segunda época: [editar]

Nombre de
Horus
:
G5
 
 
S29 R4
t p
N17
N17
 
  Imagen:srxtail.jpg
s ḥtp t3uy (Seheteptauy)
Quien trae felicidad a la Dos Tierras (Egipto)
(Museo de El Cairo 23073)
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Image:Hiero_Ca1.png
 
N5 O29
D36
X7
n
n
 
  Image:Hiero_Ca2.png
 
ˁ3 qn n rˁ (Aaqenenra)
Grande es la fuerza de Ra
(Museo de El Cairo 23073)
Nombre de Sa-Ra:
G39 N5
 
 
 
Image:Hiero_Ca1.png
 
i A2 p
p
i
 
  Image:Hiero_Ca2.png
 
i p p i (Apepi)
Apepi
(Papiro Berlín 20366)

Tercera época: [

Nombre de
Horus
:
G5
 
 
S38 X7
Y1
n
O6 t
D56
t
N25
N5
O29
D36
wsr s
 
  Imagen:srxtail.jpg
hq3 n ḥu.t uˁr.t ˁ3 usr rˁ (Heqaenhutuaret Aauserra)
Aauserra, el gobernador de Avaris
(Estela de Kamose)
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Image:Hiero_Ca1.png
 
N5 O29 F12
 
  Image:Hiero_Ca2.png
 
ˁ3 usr rˁ (Aauserra)
Grande es la fuerza de Ra
(Egyptian Archaeology 1914)
Nombre de Sa-Ra:
G39 N5
 
 
 
Image:Hiero_Ca1.png
 
i A2 p
p
i
 
  Image:Hiero_Ca2.png
 
i p p i (Apepi)
Apepi
(Papiro Berlín 20366)

Otras hipótesis

  • Grimal y otros eruditos sugieren que existieron dos gobernantes diferentes con el mismo nombre: Apepi I y Apepi II.
  • Según Ryholt: Apofis fue aparentemente un usurpador.

Bibliografía


 

 

Warrior tomb excavated from cemetery at Avaris (Second Intermediate Period)

 

Scimitar found in tomb

 

 

 

 

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