Actualización:  3 abril 2005

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                                                       LOS AMAZIGOS Y SU SISTEMA DE ESCRITURA
http://www.proel.org/alfabetos/tifinagh.html

 

.....Este pueblo —que habita grandes regiones de África del Norte— es conocido como bereber, aunque el nombre designado por su propia lengua sea amazigh. El término “berebere” fue asignado por los árabes que los calificaban como “bárbaros” (en realidad el término fue tomado de los romanos que, a su vez, lo habían recogido de los griegos).

 

.....Los imazighen (plural de amazigh, “hombres libres”) han tenido contacto con diversas lenguas a lo largo de su historia. Antes de Cristo entabló relación con los fenicios y en los milenios siguientes, con latinos, árabes, españoles y franceses.


.....
La lengua amazigh se habla actualmente en Argelia, Egipto, Libia, Marruecos, Túnez, Mali, Níger, Nigeria, Mauritania y Burkina Fasso. Sin embargo, con excepción de Argelia, se han impuesto prohibiciones para dicho idioma. Incluso, debido a varias rebeliones durante el siglo XX, se llegó a impedir darle a los niños nombre de origen bereber.

.....El amazigh ha perdurado a través de las generaciones gracias a la tradición oral. Sin embargo, desde hace 2500 años se tiene un sistema de escritura (tifinagh) que se practica con base en el alfabeto latino o en el árabe.

.....Hassam, el padre del rey actual de Marruecos prometió hace una década la enseñanza del bereber en las escuelas. Ahora, bajo el reinado de Mohammed —quien llegó al trono hace cuatro años— el reconocimiento de los derechos lingüísticos y culturales de los imazighen ha cobrado fuerza.

.....No se trata de una concesión a una minoría

 

 

 

Lengua
Tifinagh

 

Cronología


 

Nociones básicas

El tifinagh es un sistema de escritura consonántico. La dirección de la escritura es de derecha a izquierda.


 

 


Mapa de difusión de la escritura tifinagh


 

En el año 814 a. de J.C., Elissa-Dido  fundó, según la leyenda,  Cartago, la capital occidental de los fenicios. El alfabeto fenicio que usaron se llamaba púnico.

 

En el siglo II a. de J. C. los pueblos beréberes de África del Norte, llamados númidas, construyeron un imperio poderoso que sucedió al de Cartago y tenían su propio sistema de escritura denominado líbico o numídico. La relación de su alfabeto con el púnico no está aclarada del todo.

porción bíblica en tifinagh

El término bereber fue utilizado por el historiador árabe Ibn Jaldún a partir del siglo XIV para referirse a las poblaciones autóctonas pre-islámicas del Norte de África, si bien estos pueblos bereberes se autodenominan con el término amazigh, siendo su nombre genérico imazighen, que significa: "gente libre".

Los amazighs, son la población que habitaba el Norte de Africa antes de la invasión árabe del siglo VII, en un territorio que va desde las Islas Canarias y el Océano Atlántico hasta los límites occidentales de Egipto; y desde el Mediterráneo, en el norte, hasta los ríos Senegal y Níger y el Macizo de Tibesti, al Sur.

Esta extensa zona geográfica está hoy habitada, fundamentalmente, por población de lengua amazigha y de lengua árabe.

La presencia de la lengua amazigha es aún muy importante, calculándose el número total de hablantes en unos veinte millones.

La amazigha, -en femenino tamazigh-, es una lengua perteneciente a la familia afroasiática, con algunas características similares a las lenguas semíticas, como el hebreo y el árabe, en los aspectos fonéticos. También se puede percibir, fácilmente, la influencia de la lengua latina en el léxico, como reflejo de un prolongado período de romanización.

 

El único dialecto del amazigh que ha conservado la antigua escritura -Tifinagh- es el Tamaceq.

Los tuaregs modernos son descendientes de los númidas. Son caravaneros de camellos y por mil años han dominado las rutas comerciales del Sahara.

Los tuaregs de Nigeria y Malí usan el alfabeto líbico y le dan el nombre de tifinagh, que significa caracteres. Ellos lo prefieren al alfabeto árabe y al romano.

La tabla inferior muestra la estrecha relación existente entre el tifinagh y el líbico.

 

El siguiente diagrama es una tabla comparativa de los alfabetos líbico-numídico y el tifinagh. En las columnas aparece el alfabeto líbico-numídico, según la escritura sea vertical u horizontal; y el tifinagh en sus dos variantes en uso: el de Ahaggar y el de Air.

La figura inferior muestra un texto de la Biblia, Juan 1:1-8, en tifinagh.

LA LENGUA AMAZIGH EN LA POLÍTICA LINGÜÍSTICA DE MARRUECOS

Adil Moustaoui  [1]

      
 

Introducción

En este artículo intentamos presentar, en el primer apartado, una descripción sociolingüística de la lengua amazigh en Marruecos donde tomaremos en consideración sus aspectos lingüísticos, la pertenencia étnica de sus hablantes, los usos y funciones de esta lengua dentro de la sociedad, el aspecto ideológico-institucional y, por último, sus perspectivas de futuro.
Partiendo de una perspectiva macro-sociolingüística, presentaremos en el segundo apartado el modelo de política lingüística que se está llevando a cabo para cada una de las lenguas, con especial atención a la lengua amazigh. Confirmaremos, después, que el desequilibrio en los estatus que existe se debe en gran parte a la existencia de una política lingüística de carácter monolingüe que no toma en consideración el amplio uso de las otras lenguas, sino únicamente del árabe clásico.
Por último, hablaremos de la política educativa que se ha llevado a cabo desde la independencia hasta la actualidad, haciendo hincapié en la actual política lingüística que está poniendo en marcha el Ministerio de Educación.

1. Descripción sociolingüística de la lengua amazigh:

1.1. Sobre el concepto de “beréber”
Hasta la actualidad hay confusión a la hora de designar las lenguas que hablan algunos pueblos del norte de África y del África subsahariana y también de otros pueblos de Egipto y de la península Arábiga. Estas se conocen sobre todo por el nombre de “lenguas beréberes”.
El término “beréber” es en realidad de origen griego (barbaros, -on) y lo usaban los griegos para designar a los pueblos extranjeros que hablaban lenguas distintas del griego que hoy llamamos clásico, es decir, lenguas extrañas para ellos. Luego, este mismo término (barna[ic]us,-a, -un, de donde viene también el término “berberisco”) lo escogieron los romanos para designar a los pueblos del norte de África que no hablaban latín. Así, esta zona empezó después a conocerse con el nombre de Berbería. Cuando entraron los árabes (entre los años 670 y 800) en el norte de África conservaron el mismo término, pero adecuado a su lengua; de hecho empezaron a usar la palabra “Al barbar”o “Al barbarí” –su singular–, para designar a los pueblos y “Al barbaría” para referirse a su lengua.
En cambio, los amazighófonos marroquíes usan el término propio “amazighen”, que es un sustantivo masculino que significa “los hombres libres”, pero el término más empleado es su femenino “tamazight”, usado por los propios amazighófonos para designar su lengua. Actualmente la palabra “berébere” es utilizada por los extranjeros para referirse a los habitantes de las zonas donde se habla la lengua amazigh. Huelga decir que el término “beréber” es una denominación que no pertenece ni al pueblo ni a su lengua, sino que es una imposición extranjera considerada en cierto sentido por los propios amazighófonos como un uso inadecuado debido a su confusión.
Cabe señalar también que el concepto de “lengua beréber” es de naturaleza esencialmente política: de hecho no corresponde a una realidad sociolingüística homogénea existente en la conciencia de los hablantes de esta lengua.

1.2. El aspecto lingüístico
Sobre el origen de la lengua amazigh se han hecho varios trabajos con el fin de descubrir exactamente su procedencia y su posterior expansión. Pero al final la teoría que más aceptación ha tenido entre los especialistas es la del origen afroasiático, familia en la que se encuentran lenguas como el egipcio antiguo, el cuchítico y el tchádico.
[2]
Las variedades de la lengua amazigh –de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Yemen, Mali, Níger y Burkina Faso– reflejan la evolución lingüística en función de las condiciones geográficas, económicas y políticas específicas de cada grupo. Sin embargo, entre las variedades de la lengua amazigh –divididas en tres grandes grupos: el amazigh de Marruecos (que incluye tres variedades: tarifit, tachelhit y tamazight), el amazigh de la Cabilia (Argelia) y el tuareg– hay pocas diferencias a nivel de vocabulario y de gramática, por lo que los hablantes amazighófonos pueden entenderse y comunicarse entre sí
[3]. A continuación se ofrecen algunos ejemplos que ilustran la variación entre los tres grupos del amazigh:

Castellano

Amazigh de
Marruecos

Amazigh de
la Cabilia

Tuareg

Uno

yan

yiwen

isen

Ir

ddu

ruh

eyel

Tolerancia

iggigen

rreud

éggag

Por otro lado, debemos señalar que, debido al contacto que tenía y sigue teniendo la lengua amazigh con la lengua árabe, tanto en su variedad clásica como la hablada, existen bastantes palabras en amazigh que son prestadas del árabe, como por ejemplo:

Castellano

Árabe

Amazigh

Religión

addin

eddin

Madre

umm

ymma

Sangre

adamu

idamen

Libro

alkitab

taktabt (en la Cabilia)
lektab (en Marruecos y en tuareg)

Sobre este fenómeno de los préstamos Chaker Salem (1991: 226) afirma que:
“En Kabyle et en Chleuh [con Chleuh el autor se refiere a las variedades del amazigh en Marruecos] les emprunts se répartissent de façon égale entre les verbes et les substantifs: Kabyle: 38% d’emprunt parmi les verbes, taux global 38%, Chleuh: 24% d’emprunts parmi les verbes, taux global 25%, seul le Touareg accuse un certain déséquilibre de ce point de vue, puisqu’il y a prés de deux fois plus d’emprunts parmi les substantifs que parmi les verbes. La situation touarégue paraît tout fait normale, car les verbes s’empruntent plus difficilement que les noms et il faut atteindre un niveau de contacts très prégnant pour les verbes étrangères sont aussi bien représentés que les substantifs.”
De todos modos, el actual estado de la lexicografía amazigh no nos permite hacer una aproximación mucho más profunda, con lo cual, como se percibe, nos limitamos a hacer referencia a algunos ejemplos que pueden reflejar más o menos lo que queríamos demostrar.
Por otro lado, resultaría asimismo imposible realizar una descripción sintáctica de la lengua amazigh en unas líneas, por lo que nos limitamos a presentar las obras de referencia de mayor importancia, que se consideran como libros de consulta útil.
En lo que se refiere al alfabeto de la lengua amazigh, ésta dispone de unos 23 fonemas conocidos hasta el momento, aunque no se sabe si antes existían más. La lengua amazigh, aunque hoy es sólo una lengua hablada, dispone también de una representación gráfica, con un total de 41 letras, llamada tifinag. Hasta el momento hay más de 1.200 inscripciones realizadas en la época pre-islámica, además de otras inscripciones y dibujos grabados sobre rocas en el Sáhara beréber y en las Islas Canarias. Estas inscripciones demuestran la existencia de una escritura amazigh, que posiblemente provenía del alfabeto líbico. Pero actualmente su escritura se ha quedado en una etapa estática de su evolución debido a la ausencia general de su uso o, como afirma Salem Chaker (1999: 25), “partout l’écrit reste un épiphénomène sans ancrage profond pour l’instant.”


1.3. La repartición territorial de sus hablantes
Las variedades del amazigh se extienden por todo el litoral del Mediterráneo, desde Marruecos (incluyendo las Islas Canarias) hasta Egipto, y hacia el sur, desde las costas del Mediterráneo hasta el río Níger. Lo más característico es que están separadas por las grandes distancias que existen entre los diferentes países donde se hablan, lo cual dificulta los procesos de intercambio y planificación lingüísticos entre los distintos países. Lo que genera esta situación es el aumento de las diferencias y la heterogeneidad de las variedades amazigh.
En Marruecos, la lengua amazigh se presenta dividida en tres variedades, según las zonas y las comunidades:
1-Tamazight, hablado en las montañas del Atlas Medio y el Gran Atlas.
2-Tarifit o rifeño, hablado en las montañas del Rif, en el norte del país.
3-Tachelhit, hablado en las zonas del Anti-Atlas y en las montañas de Sus, en el sur.

Según las estadísticas oficiales del año 1994, en Marruecos hay 28 millones de habitantes, de los que un 90% habla el árabe marroquí, mientras que las tres variedades del amazigh son habladas por un 30%. Con respecto a estas, se considera que hay 2,5 millones de hablantes del tachelhit en la zona sur de Marruecos –conocida por el nombre de Sus–, 3 millones de hablantes del tamazight en las montañas del Atlas y cerca de 1,7 millones de hablantes del tarifit en el Rif [4]. Sin embargo, estas cifras no coinciden con las que ofrecen algunas asociaciones que luchan a favor de estas lenguas. Éstas, como por ejemplo Congrès International de la Langue Amazighe, Association Marocaine de Recherche et d’Èchanges Culturels y Association Kabyle International-France, afirman que más del 50% de la población habla amazigh y son de origen amazigh por parte de madre o padre. No hay que olvidar a los hablantes que no son de origen amazigh pero que hablan alguna de estas variedades, lo que podría aumentar esta cifra hasta un 80% de hablantes de la lengua amazigh. [5]
A estas cifras hay que añadir también el número de hablantes amazighófonos marroquíes que residen en Ceuta y Melilla, aunque la mayoría dispone de un pasaporte español. No obstante, en estas dos ciudades el amazigh no tiene ningún reconocimiento oficial. Por lo tanto, de momento es una lengua minorizada.

1.4. Usos y funciones
Siempre que hablamos de los usos de una lengua hacemos referencia al número de hablantes de ésta y al estatus del que goza en la sociedad. Aplicando estos datos a la lengua amazigh de Marruecos, podríamos decir que su uso se limita a ámbitos familiares, puesto que no todos los marroquíes la hablan. Sin embargo, si nos atendemos al factor de repartición territorial, podemos decir que en las zonas de habla amazigh el uso es más extendido, ya que, de hecho, lo encontramos en la vida cotidiana y, en algunas ocasiones, en las administraciones públicas, siempre que los empleados sean amazighófonos. Este uso, en cambio, es exclusivamente de carácter oral y en ningún momento escrito.
En cuanto a la aparición de estas variedades en los
medios de comunicación, hay una emisora de radio estatal de emisión diaria que dedica cierto tiempo a cada variedad. Asimismo, desde hace pocos años, el primer canal estatal de televisión emite un telediario en lengua amazigh. En la prensa escrita, con la mayor importancia que recientemente ha empezado a tomar lo que se conoce por “la causa amazigh”, se permite un margen para la creación de revistas que se dediquen exclusivamente a tratar temas lingüísticos, antropológicos e históricos relacionados con la lengua y la cultura amazigh, como por ejemplo las revistas Imazhegen, Tifinagh: revue mensuelle de culture et de civilisations ”maghrébine” o Tasafut. Las tres disfrutaban de cierta fama y prestigio, pero dejaron de publicarse. En la actualidad se editan semanarios y publicaciones mensuales, como Le Monde Amazigh, Akraou Amazigh o Tawiza.
Así pues, no hay duda de que la lengua amazigh aún tiene un peso importante dentro de la sociedad marroquí, visto su dinamismo. Además, debemos destacar un dato de mayor relevancia, que es la capacidad de la lengua de reflejar señas de identidad de un grupo etno-lingüístico distinto de otro grupo –el de los arabófonos– en todos los aspectos. Por ello, la lengua amazigh, además de ser un vehículo de comunicación, es capaz de transmitir las especificidades y características de toda una cultura arraigada en la sociedad marroquí.
En el ámbito de la enseñanza del amazigh, podemos decir que es escasa en comparación con el árabe clásico, el francés, el inglés y el castellano, ya que no se enseña en la escuela, a pesar de la existencia de reales decretos que introdujeron programas de enseñanza –principalmente el Real Decreto nº 1-01-299, del 17 de octubre de 2001 (29 de Rajab de 1422)–, pero que aún no se han implementado. Lo que sí existe, aunque poquísimos, son programas de enseñanza en establecimientos de enseñanza no formal, como por ejemplo el programa de enseñanza de la lengua y la cultura amazigh del Instituto Francés de la ciudad de Agadir y otras clases que se imparten en algunas asociaciones u ONG que están trabajando en la difusión y protección de esta lengua, tanto en Marruecos como en otros países.

1.5. El aspecto ideológico-institucional del amazigh
Como ya hemos señalado anteriormente, el amazigh es una lengua dominada: aunque hay una mayoría que la habla, es de hecho una lengua minorizada, ya que no está reconocida por parte de las instituciones.
Por otro lado, los políticos y los lingüistas suelen presentarla como un conjunto de hablas, debido a su carácter principalmente oral. A estas variedades lingüísticas se las ha denominado de muy diversas formas: dialectos, variedades, hablas salvajes, lenguas indígenas, etc., por lo que nunca se le ha dado el carácter pleno de lengua que, al menos desde la disciplina de la lingüística, se le reconoce, sobre todo en los atlas lingüísticos.
En textos oficiales marroquíes como la Mudawana (el código civil) y, en particular, la Constitución no se hace ninguna referencia a esta lengua; de hecho, institucionalmente no tiene ningún estatus propio. Lo mismo se puede decir de los discursos políticos oficiales y todos los textos institucionales, que evitan sistemáticamente todo tipo de mención al término “amazigh”. Esta situación se da también en los demás países donde se habla el amazigh, salvo en Mali y Níger, donde las variedades de la lengua amazigh son consideradas como lenguas nacionales.
En cuanto al estatus del amazigh en Marruecos, creemos que uno de los puntos en el que debemos hacer hincapié es el papel que desempeñó Francia en la supresión de toda identidad nacional marroquí, utilizando al propio pueblo amazigh para ello. Por una parte, luchó por presentar a los países que tienen una importante población de habla amazigh como un mosaico de etnias hostiles, y, por otra, intentó evangelizar a este pueblo, generando en ellos cierto rechazo hacia sus compatriotas arabófonos; incluso intentaron que los lazos de carácter religioso que mantenían árabes y amazigh fueran excluidos en este proceso.
Un hecho que podría demostrar estas afirmaciones es la promulgación en 1931 del Addahír albarbarí (decreto beréber) el cual intentó crear una especie de separación entre la población de habla amazigh y la población de habla árabe, ya que este decreto pretendía fomentar la independencia lingüística, religiosa y territorial de los amazighófonos marroquíes con respecto a los marroquíes arabófonos. Este decreto fue rechazado por ambas partes implicadas en la resistencia contra el colonialismo francés.
Por su posición de autoridad y dominio, Francia hubiese podido tomar muchas iniciativas: tenía la posibilidad de fomentar una educación en lengua amazigh –sobre todo en Argelia, donde permaneció más tiempo– y, entre otras cosas, crear instituciones y medios de comunicación y prensa en esta lengua. Pero lo único que Francia llevó a cabo fue la creación de un Centro de estudios Beréberes en la ciudad de Azrou, cerca de Meknés, una zona donde existe un número bastante elevado de amazighófonos, aunque, con el tiempo, este centro dejó de existir.
En definitiva, la política lingüística con respecto al amazigh en la época de la colonización francesa, como afirma Chaker Salem (1999:12):
“n’était q’une illustration particulière d’options générales, déjà mises en oeuvre au sein du territoire Français: la centralisation absolue et la liquidation des particularismes régionaux. Au delà de la phraséologie, l’État Français ne pouvait avoir que mépris pour les dialectes berbères sans tradition écrite et diversifiés á l’extrême. La seule perspective qu’il pouvait concevoir á leur sujet était leur lente disparition.”

Como consecuencia de todo ello, con la llegada de la independencia, la política lingüística de Marruecos ha estado predefinida de manera irreversible: desde entonces, el árabe clásico es y sigue siendo la lengua oficial.

Cabe señalar que, tanto antes de la independencia como después, las tres variedades del amazigh de Marruecos no han sido sometidas a un proceso de codificación y normalización; de hecho, no se ha redactado ninguna gramática que recoja las normas y las reglas comunes del conjunto de lenguas amazigh. Además, sus procesos de enseñanza han sido muy reducidos y pobres a lo largo de la historia.
Siguiendo la definición de lengua vernácula que nos ofrece la UNESCO –“la lengua materna de un grupo minoritario que está dominado socialmente por otro grupo que habla otra lengua diferente” (tomado de Ninyoles, 1972:181)–, podríamos afirmar que la lengua amazigh tiene estatus de lengua vernácula, porque en Marruecos, tanto la percepción que la mayoría de los marroquíes tiene del amazigh como su práctica social atañen al ámbito doméstico y familiar.

1.6. Perspectivas de futuro
En lo que concierne a las perspectivas, hay que reconocer que a partir de los últimos diez años ha empezado a surgir una preocupación por la cuestión del amazigh gracias a la formación de un movimiento “amazigh”
[6], compuesto por una serie de asociaciones que organizan actividades de carácter cultural, cuyo fin es hacer de portavoces del discurso intelectual de los universitarios, los políticos implicados en la cuestión del amazigh y de otras entidades sociopolíticas. Como punto de partida de sus reivindicaciones, varias asociaciones culturales redactaron en 1991 la Charte d’Agadir relative aux droits linguistiques et culturels [7] , que pretendía contribuir al proyecto global de la edificación de la cultura nacional democrática. Asimismo, el 1 de marzo de 2000, después de dos años de debates intensos, 229 intelectuales firmaron un manifiesto –Le Manifeste Berbère [8]– considerado hasta el momento como un documento de gran importancia del movimiento amazigh en Marruecos.
Con el resurgimiento de este movimiento, la política amazigh del Estado ha cambiado: en octubre de 1999 se adoptó la Charte Nationale d’Éducation et de Formation (Carta Nacional de Educación y Formación) y el 17 de octubre de 2001, el Real Decreto que establece la creación del IRCAM (Institut Royal de la Culture Amazighe – Instituto Real de Cultura Amazigh). Ambos textos reivindican la necesidad de la enseñanza de la lengua y la presencia de la cultura amazigh en la educación. Por lo tanto, podríamos decir que las perspectivas de futuro son en cierto sentido optimistas en comparación con situaciones anteriores, como en los años sesenta, setenta y ochenta, cuando el amazigh sufría represión. Incluso el discurso institucional, y sobre todo el del rey, se está mostrando más a favor de esta lengua, algo que se advierte, por ejemplo, con la creación reciente del Instituto Real de la Cultura Amazigh, en octubre de 2001.
Lo más destacado de este resurgimiento del movimiento amazigh es la fuerza con la que se ha extendido más allá de los ámbitos intelectuales y universitarios, presentando la cuestión amazigh como una responsabilidad de toda la opinión pública marroquí. Durante los últimos años la opinión pública es cada vez más consciente de la cuestión lingüística del amazigh; prueba de ello es el número de asociaciones pro-amazigh que están en activo en Marruecos y cuyo número ha aumentado en los últimos dos años.
Queda por averiguar si los responsables del Estado consideran que se trata de un movimiento separatista que pone en peligro la unidad del país. En caso de que no fuese así, la lengua y la cultura amazigh podrían cambiar de estatus sociopolítico en la vida cotidiana marroquí.
[9]


2. Política lingüística y procesos de normalización

2.1. El modelo de política lingüística
En el momento de la independencia de gran parte de los países del Magreb, incluido Marruecos, la mayoría de ellos se enfrentaron a una situación lingüística compleja: el multilingüismo, con un claro predominio del idioma colonial. Por razones de carácter ideológico se siguió una política lingüística –la imposición del árabe como única lengua oficial– que provocó luego una situación de desigualdad en el estatus de las otras lenguas y, por lo tanto, se dio una situación de diglosia. Al mismo tiempo, se intentó omitir el conflicto lingüístico que podría resultar de esta política lingüística. Estos criterios de carácter ideológico en los que se basó la política lingüística están relacionados con la política general del Estado-nación.
En lo que se refiere al caso de Marruecos, la política lingüística ha sido siempre de monolingüismo absoluto, puesto que el modelo seguido en el país ha sido de tipo unimodal, caracterizado por la oficialización de la lengua del grupo dominante, en este caso el árabe, y al mismo tiempo el mantenimiento de la lengua del colonizador, debido a las exigencias del nuevo Estado-nación. Sin embargo, se observa que la situación es excepcional por varias razones, ya que la realidad es multilingüe. La primera es que todavía no se han llevado a cabo intervenciones científicas ni sociales de gran escala que hayan podido modificar esta relación diglósica entre las lenguas y mejorar el estatus de las lenguas minorizadas. Por otra parte, es necesario señalar que la situación que se dio en Marruecos, sino es igual, es muy parecida a la que existe en otros países del Magreb, por ejemplo en Argelia o Túnez, donde hay una situación de multilingüismo, con presencia de la lengua amazigh. No obstante, todavía no se han llevado a cabo políticas lingüísticas que puedan cambiar la situación de minorización y de desigualdad de estatus entre las diversas lenguas.
La segunda razón es que, en el caso de Marruecos, y por lo que se refiere a la lengua amazigh, a pesar de la ausencia de planificación lingüística de las variedades, éstas son habladas al menos por casi un tercio de la población –más de diez millones–, y se mantiene su uso común y cotidiano, aunque con un gran desequilibrio a nivel de estatus político y social. Por ello, podemos calificar la política lingüística marroquí como la causa de la situación de desigualdad en el estatus del amazigh, que es la que parece provocar posteriormente una desigualdad en las funciones de uso social que se le atribuyen.
Este desequilibrio o desigualdad entre el estatus, el uso y la percepción de las lenguas se sigue dando en otros países que han sido colonizados. Ejemplo de ello es el caso de Argelia y Túnez, como hemos señalado anteriormente, cuya situación se aproxima a la actual situación diglósica de Marruecos.
Argelia, por ejemplo, en 1962, año de su independencia, era un país totalmente afrancesado; ahora es un país ampliamente arabizado y su política lingüística está encaminada a mantener esta situación. En el Magreb, y concretamente en Argelia, se ha producido la arabización (restauración del árabe) porque los idiomas maternos de las poblaciones de Argelia –el árabe argelino y el cabilense, según las regiones– son dos variantes ágrafas del árabe clásico y el amazigh, respectivamente. En cambio, el árabe, clásico o literario, que fue introducido con la llegada del Islam en el siglo VII, era el único idioma escrito antes de que la colonización impusiera el francés –escrito y hablado– y le atribuyera el estatus de idioma oficial.
Sin embargo, y como señala Grandguillome, (1997: 3):
"La politique linguistique des autorités algériennes aurait pu aboutir, pour les parlers arabes, à une solution «à l'égyptienne»: un mélange subtil d'arabe classique et de langues locales. Mais les parlers berbères? Leur vice premier, c'est qu'ils témoignent d'une Algérie antérieure à la conquête arabe. De surcroît, il n'y a pas d'intercompréhension avec les parlers arabes. Leur disparition était donc programmée par la logique même de l'arabisation, mais aussi du fait des pratiques du pouvoir. Avec un résultat redoutable: des fractions importantes de la population, pour lesquelles les langues locales représentent un support identitaire, se sentent exclues de la nouvelle construction nationale"
Por otra parte, el discurso político de los arabistas tradicionales presenta la arabización como una lucha entre las lenguas árabe y francesa, lo que es cierto en la medida en que la primera adoptó la posición que tenía el francés y es, de momento, la lengua nacional y oficial. Además, el sector más conservador lo percibe como un conflicto con Francia, incluso con los argelinos que usan el francés en sus actividades diarias y que los denominan como los «hizb de Fransa», es decir los que sostienen el modelo francés.
Observamos como el proceso de arabización en cualquiera de los demás países del Magreb, por lo menos en Argelia, ha tenido las mismas consecuencias que en Marruecos, sobre todo en las relaciones entre las lenguas y su estatus político.

2.2. El estatus de las lenguas
Partiendo de la situación actual y en función de la situación individual de cada lengua y del número de sus hablantes, en Marruecos se puede hablar de lenguas minoritarias y lenguas mayoritarias. Se pueden también usar dos términos si tomamos en consideración el carácter de las políticas lingüísticas adoptadas por el Estado: el de lenguas protegidas y lenguas desprotegidas por el poder político dominante. Henri Boyer (1997: 13, 14) afirma que:
“l’histoire nous enseigne cependant que la langue dominante (pour des raisons évidemment peu linguistiques) finit par marginaliser la / les langue(s) dominée(s) et par se substituer purement et simplement á elle(s). La sociolinguistique périphérique soutient que la diglossie instaure une hiérarchie et donc une distribution inégalitaire des usages des langues en présence, une subordination sociolinguistique (Lamuela 1987 et 1994), un déséquilibre et, en définitive, une instabilité (Gardy et Lafont 1981, Lafont 1979 et 1989, Jardel 1982, Boyer 1991, Kremnitz 1987 et 1991.)".

La situación que podemos encontrar en Marruecos, a partir de las presentes relaciones entre las lenguas y la función social de que dispone cada una, es la siguiente:
Tenemos dos grupos de lenguas, según su ámbito de uso: 1) las lenguas institucionales y 2) las lenguas vehiculares. En el primer grupo se incluyen las lenguas de uso mayoritario, es decir, el árabe clásico y el francés, mientras que dentro de las lenguas vehiculares (lengua materna y de uso común), podemos encontrar dos subgrupos, el de las lenguas mayoritarias de uso corriente, que serían la lengua amazigh y el árabe marroquí, y el de las lenguas minoritarias, que serían el francés, el árabe clásico y, en ocasiones, el castellano.
En lo que concierne al francés y al árabe clásico, hemos visto que son las dos únicas lenguas permitidas en el ámbito institucional, debido, entre otras cosas, a que ambas disponen de una normalización que se ha de respetar, puesto que existe un solo francés normativo, el que difunde y defiende la Académie Française, y lo mismo sucede con el árabe clásico, cuya normalización y evolución está supervisada por la Oficina de Coordinación de la Arabización. Sin embargo, hay que destacar que, aunque entre los dos idiomas hay un conflicto de prestigio y de poder, el árabe ha adoptado muchos términos de origen francés para suplir sus necesidades científicas y comunicativas, fenómeno que es normal ya que estamos en una situación de contacto de lenguas. En este sentido, ¿se puede afirmar que estas dos lenguas parecen estar protegidas socio-políticamente? Sobre este tema Youssi (1983: 77) afirma que: “L’arabe classique et le français sont acquis à l’école, c’est-á-dire par l’instruction formelle. Cependant, si l’AC est la langue de «prestige» lue et écrite, le français est la langue de pouvoir, qui est parlée, lue et écrite."
¿Pero qué ocurre con el árabe marroquí y la lengua amazigh? Se sabe que su uso a nivel cotidiano es bastante más amplio que el del árabe clásico, el del francés o el del castellano; de hecho, su evolución lingüística ha sido tan espontánea y rápida debido a que no están sujetos a ninguna tradición escrita ni a una normalización ortográfica o gramatical; son lenguas de tradición oral. Por otro lado, según los defensores del árabe clásico, las dos carecen de muchos términos a nivel de vocabulario técnico, filosófico y de conceptos abstractos, y, en su opinión, en ningún momento podrían ser comparados con el árabe clásico.
[10]
Sobre el estatus de las lenguas de Marruecos, Castellanos i Llorenç (1997: 10.3.2) señala que:
“Les diferències d'estatus lingüístic i d'ús de les diferents varietats lingüístiques utilitzades al Marroc estableixen unes relacions de tipus jeràrquic […] l'àrab estàndard és l'única varietat lingüística que té l'estatus jurídic de llengua nacional tot i que és una varietat que posseeix un nombre reduït d'usuaris reals (avaluat entre un 10 i un 15% de la població). Amb un nombre d'usuaris més reduït encara, la llengua francesa posseeix "un paper privilegiat" en el sistema educatiu. L'àrab dialectal és la llengua materna dels marroquins no-amazighòfons i funciona de facto com la llengua vehicular dels marroquins, i també com a llengua franca ja que és utilitzada entre els arabòfons i entre aquells amazighòfons que utilitzen parlars allunyats”.

En estas situaciones de contacto entre muchas variedades se suele dar un sentido peyorativo y de discriminación, un menosprecio social y político, a las variedades orales, porque los defensores del uso del árabe clásico son los que han tenido y tienen el poder político y participan en todos los procesos de la política lingüística.
Dentro de esta desigualdad en el tratamiento de ciertas lenguas, la situación de la lengua amazigh se puede considerar más difícil, porque está ausente en la planificación lingüística y, por lo tanto, se ve sometida al árabe clásico y al árabe marroquí, cuyo estatus como dialecto es, en cierto grado, aceptado, mientras que el amazigh es considerado como un simple componente folclórico de la cultura marroquí. Aït Lamkedem (1999: 31) señala que: “la culture berbère intervient épisodiquement dans les médias télévisuels comme une composante folklorique nationale de divertissement.”
[11]
De acuerdo con esta consideración generalizada entorno al amazigh, no hay lugar a dudas de que los defensores de la lengua árabe ven el amazigh como una lengua “salvaje”, que no sirve para nada y que tiene que ser asimilada por las demás lenguas, como señala Aït Lamkedem (1999: 32): “plus les instances gouvernementales renforcent les idées impliquant de grandes différences entre ces variantes [es decir del amazigh], alors perçus comme autant de dialectes sauvages non structurés et non opérationnels”.
Observamos como en Marruecos la política lingüística del Estado ha provocado una situación de desigualdad lingüística, lo que va a derivar posteriormente en una muy probable situación de conflicto lingüístico. Huelga decir que en la actualidad, y con la creación del Instituto Real de la Cultura Amazigh, en Marruecos
[12] se ha iniciado una política de planificación y de normalización de la lengua amazigh con el fin de intentar introducir esta lengua no sólo en la educación sino en distintos ámbitos de la vida cotidiana de Marruecos.
Por otra parte, desde que el rey Mohammed VI accedió al trono de Marruecos, se ha producido un cambio en el discurso oficial acerca de la situación lingüística de Marruecos y su política lingüística, reconociendo de forma explícita el multilingüismo existente en el país. En esta línea, en un discurso pronunciado por el rey Mohammed VI el 31 de julio de 2001 en la ciudad de Khénifra, se hizo referencia de forma directa al carácter no sólo árabe de Marruecos sino también amazigh. Este discurso es clave en la historia de la política lingüística, porque, con él, no sólo fue reconocida la identidad amazigh de gran parte de los marroquíes, sino que se estableció la creación del Nuevo Instituto Real de la Cultura Amazigh (IRCAM) en virtud del Real Decreto nº 1-01-299, del 17 de octubre de 2001 (29 de Rajab de 1422).
Así, con esta nueva política lingüística se abrió una nueva etapa para la lengua amazigh en Marruecos y también se dio esperanza a más de diez millones de hablantes de esta lengua, puesto que una de las funciones principales de esta institución es la promoción del amazigh en todos los ámbitos, sobre todo el educativo.

3. La política educativa en Marruecos

En lo que se refiere al ámbito educativo, debo señalar que, hasta 1958, dos años después de que Marruecos se independizara, la enseñanza se desarrolló en francés. Posteriormente, es decir a partir de 1965, Marruecos inició la política de arabización, una arabización que se denominaba horizontal, puesto que se introdujo en las asignaturas de forma paulatina. Así, se pasó a arabizar la enseñanza primaria en tres años, para luego pasar a arabizar la enseñanza secundaria en un período de siete años. Siguiendo esta política, en 1980 Marruecos llegó a arabizar los cuatro primeros niveles de enseñanza primaria, mientras que en secundaria entre el 25% y el 50% de las asignaturas se impartían únicamente en lengua árabe. Fue a partir de 1990 que se llegó a arabizar por completo la enseñanza primaria y secundaria. En cuanto a la enseñanza universitaria, es, de momento, bilingüe en algunas facultades, como por ejemplo en la de derecho y ciencias económicas; en cambio en las facultades de ciencias y en los colegios e institutos superiores todavía hoy las clases se ofrecen en francés.
Sin embargo, el contexto cultural y lingüístico de Marruecos está marcado por la importancia del árabe y por la presencia también de la lengua amazigh, el francés y el castellano, lenguas que ponen de manifiesto el multilingüismo del país. Además, está presente el Islam, que constituye un valor fundamental ligado a la Monarquía. Ésta última representa un símbolo de unidad en este contexto de pluralidad y diversidad lingüística, cultural y étnica. A partir de estos factores, Marruecos estableció, en primer lugar, su Constitución y su Mudawana (el código civil), en virtud de las cuales dio primacía al derecho islámico basado en el Corán y en la Sunna –los hechos y dichos del profeta–, y, después, la elección del árabe como lengua oficial. He de señalar que, aunque en Marruecos existe un número elevado de hablantes que tienen una de las tres variedades del amazigh como lengua materna, la enseñanza nunca se ha dado en lengua amazigh, puesto que la política educativa y lingüística ha sido de monolingüismo dominante (antes francés, luego árabe).

La nueva política educativa de Marruecos se inició después de un discurso pronunciado por el anterior rey de Marruecos, Hassan II, en marzo de 1999, en el que hizo referencia a la necesidad de reformar el sistema educativo marroquí y establecer una nueva política lingüística en este ámbito. Inmediatamente después, durante el curso académico 1999-2000, se aprobó la Carta Nacional de Educación y Formación. El objetivo de esta Carta es reestructurar el sistema de enseñanza de Marruecos, por lo que incluye una serie de artículos relacionados con la futura política lingüística en el sistema educativo.
Actualmente, con la aparición de esta ley, se ha reconocido, por un lado, la presencia de las demás lenguas; incluso se habla de la necesidad de abrirse al amazigh. Por otro lado, se ha hecho referencia a la importancia de mejorar la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras e incluso a la necesidad de dominarlas y usarlas en el sistema educativo.
Por último, queda por averiguar si la política lingüística establecida en esta Carta no se contradice con la realidad sociolingüística del país y con las prácticas educativas llevadas a cabo. Asimismo, lo más importante sería investigar hasta qué punto la situación de multilingüismo puede provocar una situación de conflicto entre lenguas, sobre todo entre el árabe clásico y las lenguas extranjeras.
 

Notas:

[1]  L’autor, Adil Moustaoui, és doctorand a la Facultat de Filosofia i Lletres de la Universidad Autónoma de Madrid (Departament de lingüística, llengües modernes, lògica, filosofia de la ciència, teoria de la literatura i literatura comparada).

[2]  OUAKRIM, O. Fonética y fonología del Bereber. Servei de Publications de Universitat Autònoma de Barcelona, 1995.

[3]  Ver CHAKER, S. Manuel de linguistique Berbére I. Argel: Editions Bouchéne, 1991.

[4]  Hasta el momento no se han elaborado estadísticas en Marruecos en lo que se refiere al número de hablantes de cada una de las tres variedades del amazigh; los datos expuestos son simplemente estimaciones.

[5]  Este dato aparece en un dossier publicado por la revista Tel quel (nº 3, noviembre 2001), el cual tuvo un gran impacto en Marruecos.

[6]  Ver OUAZI, E. H. [El nacimiento del movimiento cultural amazigh en Marruecos]. Rabat: Imprimerie Al Maarif Al jadida, 2000. [en árabe]

[7]  El texto de la Charte d’Agadir se puede consultar en http://www.tlfq.ulaval.ca/axl/afrique/charte_berbere.htm

[8]  El texto de Le Manifeste Berbère se puede consultar, entre otras, en http://www.mondeberbere.com/societe/manifeste.htm

[9]  Ver KRATOCHWIL, G.: “Les associations culturelles Amazighes au Maroc. Bilans et perspectives”. EN: Prologues: revue maghrébine du livre, nº 17. Casablanca, 1999.

[10]  Para este tema, ver EL JABRI, M. A. Le Maroc moderne. La spécificité, l’identité et le développement. Casablanca: Éd. Banchera, 1998. Del mismo autor ver Projet d’une vision progressiste sur quelques problèmes pédagogiques et culturels. Casablanca, 1972. También SAAF, A. “L’idée de l’unité arabe dans le discours politique maghrébin”. EN: Annuaire de l’Afrique du Nord. Paris: CNRS, 1985.

[11]  Ver BOUKOUS, A. “ La langue berbère et la culture amazighes. Entre la plénitude du fait et la vacuité du droit”. EN: Prologues: revue maghrébine du livre, nº 17. Casablanca, 1999. p. 22-29, o EL QUADÉRY, M. “Les berbères entre le mythe colonial et la négation national. Le cas du Maroc”. EN: Revue d’histoire moderne et contemporaine, nº 45, Vol 2. Montpellier, 1998.

[12]  El Real Decreto que se promulgó en octubre de 2001 y que establece la creación del IRCAM se publicó en árabe y en francés. En este dosier, aportamos un extracto de la versión en francés y su traducción al inglés.

    
Adil Moustaoui
Boletín Mercator, Dossier nº 14 (www.ciemen.org/mercator/butlleti.cfm)
http://sauce.pntic.mec.es/~smarti4/moustaoui.htm

 

 

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