MALTRAVIESO

 

 

ZOOMORFOS

 

    De los 29 paneles documentados, hemos documentado figuras zoomorfas en cuatro de ellos.

    En el panel número XXVII, que se ubica hacia la mitad de la pared derecha de la Sala de las Columnas, se localiza una figura de animal que aunque fue descrita en investigaciones precedentes no se hizo de forma suficientemente precisa. Tras un detallado análisis, hemos llegado a la conclusión de que, efectivamente, se trata de una figura de ciervo. No es una figura de interpretación sencilla, ya que en ella coinciden dos técnicas diferentes de ejecución, pintura y grabado. La cabeza está silueteada con un trazo de color marrón de apenas 0,5 mm. de anchura que dibuja con bastante precisión astas, testuz, morro y quijada. Las astas representadas en perspectiva semitorcida, ya que se aprecian las dos, se desarrollan en posición vertical mediante sendos trazos ligeramente curvos de los que parten las restantes puntas. Por otra parte la cabeza y el inicio tanto de la línea cérvico-dorsal como del pecho, aparecen realizadas mediante un surco inciso bastante ancho (0,8 mm.) aunque de escasa profundidad y de sección en "U".

    En el panel XXVIII hemos documentado una figura de bóvido de color negro, no descrito anteriormente, aunque J. L. Sanchidrián (1988/89) identificó en esta zona una línea negruzca.

    Hasta nuestra intervención sólo se tenía noticia de una figura zoomorfa grabada, una cierva documentada por E. Ripoll Perelló y J.A. Moure Romanillo (1979) que prácticamente fue ignorado en estudios monográficos posteriores de Maltravieso (Sanchidrian Torti,1988/1989). A partir de las investigaciones actuales este repertorio ha aumentado.

    En el panel nº XIII, situado en la Sala de las Chimeneas, aparece el primer grupo de figuras, donde se han podido distinguir tres representaciones zoomorfas. La primera figura puede ser un bóvido de 10 cm. de longitud y 6 cm. de anchura que mira a la derecha. Presenta la línea del dorso y la cabeza subrectangular de aspecto muy macizo. Debido a la gran cantidad de trazos verticales que aparecen en esta zona es muy difícil de individualizar la cornamenta.

    La siguiente representación la antes mencionada cierva de 40 cm. de longitud y 15 cm. de anchura. La cabeza muestra tendencia triangular, y en la parte posterior se disponen dos trazos simples hacia atrás que representan las orejas. La línea superior del cuello, enlaza sin solución de continuidad con el dorso hasta el arranque de la grupa. Para la realización de la pata trasera se aprovechó un resalte natural de la colada calcítica. El desarrollo del pecho y parte del vientre se solucionan con una sola incisión.

    La tercera figura es un cérvido acéfalo, posiblemente una cierva, de 18,5 cm. de longitud y 12 cm. de anchura que mira a la izquierda. Se conserva la línea del pecho, muy bien definida con un trazo bastante profundo, de casi 1 mm., al igual que la pata delantera, que está realizada con sendos trazos paralelos cerrados en la parte final por una línea perpendicular. Aunque el arranque de la línea cérvico-dorsal como y el del vientre sean muy marcados, van perdiendo profundidad a medida que se alejan del cuello, hasta llegar a ser prácticamente imperceptibles. Actualmente no es posible apreciar la parte trasera, debido a un desconchón de la colada calcítica junto a una bandera. Tal vez se utilizó esta protuberancia para dar volumen al anca y a la pata trasera, hoy desaparecidas. No se observa ningún vestigio de la existencia de la cabeza, aunque la mayoría de los trazos de este panel son de muy escasa profundidad (menor a 0'5 mm), por lo que no es difícil que se perdieran por algún proceso erosivo producido en la Sala de las Chimeneas.

    En el panel nº III, descrito por M. Almagro (1960) como el "Camarín de las Manos" también se documentan figuras animales grabadas, que hasta ahora había pasado inadvertidas. Así, se ha identificado un protomos de caprino orientado a la izquierda, de cabeza subrectangular. Las incisiones son de 1 mm. de profundidad y anchura. No se aprecia ningún detalle anatómico del interior de la cabeza, ni el arranque del pecho ni la línea cérvico-dorsal. De la parte posterior arrancan dos trazos paralelos y curvos hacia atrás que representan los cuernos.

    Además de estas representaciones indudablemente zoomorfas, se documentan una serie de figuras cuya atribución, debido al estado de conservación, no es tan clara. Tal es el caso de una serie de trazos en el panel XIV, de la Sala de las Chimeneas, que podrían interpretarse como una cabeza de caballo entre una serie de signos. Esta posible cabeza de équido, había sido descrita como una flecha con punta de aletas o signos diversos, pero su color rojo más intenso que el de las figuras de alrededor y el hecho de que se superponga a aquéllas nos hizo pensar que podría tratarse de otro tipo de representación. Es de pequeño tamaño 10 cm. de longitud por 5 cm. de anchura), y su deficiente estado de conservación nos obliga a ser cautos a la hora de afirmar que se trate, sin lugar a dudas, de un animal.

    En esta misma situación se encuentran ciertos trazos que encontramos en los paneles I, XVII, XXII y XXIX, de color rojo, excepto en el panel I que son negros, y en posición horizontal, subparalelos, cóncavos y con tendencia a ser convergentes. Presentan unas dimensiones reducidas, entre 5 y 9 cm., excepto los del panel XXIX, que tienen una longitud de 20 cm. Su configuración y estado de conservación nos inducen a pensar que podrían corresponder a figuras zoomorfas. Otra posibilidad es que configuren pares de líneas como los que se hallan en La Pileta (Benaoján, Málaga), y que han sido interpretadas como huellas de animales (Almagro Basch, 1960).

    En muchas zonas de la cueva se localizan diversas manchas de ocre, de las que por el momento no podemos discernir si se corresponden a figuras, signos, restos o simples manchas.

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