MALTRAVIESO

 

 

LAS MANOS

 

    Las improntas de manos son el tema básico de las representaciones documentadas en Maltravieso. El conjunto está formado por 71 siluetas distribuidas heterogéneamente a lo largo de la cueva.

    Hasta el inicio de nuestros estudios el corpus de manos era de 37. Durante nuestra investigación hemos identificado estas representaciones, incluyendo la recuperación de una descubierta por M. Almagro (1960) y no mencionada en posteriores trabajos (Jordá Cerdá y Sanchidrian Torti, 1992; Sanchidrian Torti, 1988/1989), y hemos registrado otras 44 nuevas.

    En la figura 6 podemos apreciar la evolución seguida en la identificación de representaciones de manos a lo largo de la historia de la investigación de Maltravieso. La información aparece estructurada por salas y dentro de éstas por paneles. Si a lo largo de la historia de la investigación se ha mantenido el nombre de las salas, no ha sucedido así con los paneles, ya que cada investigador les dio distinta numeración. En la citada figura podemos apreciar la equivalencia de la diferente numeración de los paneles y las representaciones de manos que cada autor registró en su estudio.

 

REALIZACIÓN DE LAS REPRESENTACIONES DE MANOS

    Todas las improntas de manos fueron realizadas con ocre rojo que han adquirido diversas tonalidades, aunque inicialmente debió de ser la misma, y en tres de ellas se emplearon además pigmentos blancos, como veremos más adelante. Aunque todavía no se ha realizado un análisis exhaustivo de la procedencia de estos materiales, el ocre rojo y los pigmentos negros se obtuvieron probablemente de las arcillas que hay depositadas en la cueva.

A excepción de tres representaciones, todas las improntas de mano han sido realizadas en negativo. Nuestra investigación nos induce a pensar que estas improntas se elaboraron apoyando la mano, bien la palma o el dorso, sobre la superficie y posteriormente se aplicó el pigmento mediante soplado, creando de esta forma el negativo, aunque no descartamos el empleo de otras técnicas.

    En la Sala de las Pinturas, en el panel III denominado "Camarín de las Manos" (Almagro Basch, 1960), se localizan tres representaciones realizadas mediante técnica mixta en la aplicación del pigmento. Por un lado se trata de manos de color blanco en positivo, que a su vez lo son en negativo puesto que poseen un halo de color rojo. Realizamos un minucioso examen utilizando una potente lupa, que nos permitiera determinar si la parte interior de las manos era la superficie de la colada calcítica blancuzca, o si bien se trataba de un pigmento. De este modo comprobamos que la superficie original es de color grisáceo, mientras que el interior de las manos es de color blanquecino marfileño. En su realización probablemente se aplicaron pigmentos blancos en la palma, posteriormente ésta se apoyó en la roca soporte y se proyectó el colorante ocre rojo mediante soplado, depositándose alrededor de la palma y entre los dedos, definiendo una mano en negativo con una silueta muy clara. Las manos: 7, 8 y 9 del panel III son los únicos casos existentes en los que se aprecia esta técnica. Por otro lado este panel es uno de los más significativos de la cueva dada la asociación de temas que contiene.

 

DISTRIBUCIÓN DE LAS REPRESENTACIONES DE MANOS

    Encontramos representaciones de manos en todas las salas, con excepción de la Sala de las Chimeneas que fue la entrada original de la cueva. La mayor concentración aparece en la zona central, con la Sala de las Pinturas, que reúne en 9 paneles 38 representaciones de manos (el 55%), y la Galería de la Serpiente con 22 (31%). Estos resultados contrastan con las representaciones localizadas en la Entrada, Galería y Sala de la Mesita todas ellas con tan sólo una representación.

    Las manos se localizan en 20 de los paneles diferenciados en Maltravieso.

    En función del número de representaciones de manos, podemos diferenciar entre:

Paneles que sólo contienen una mano: IX, X, XIX, XX y XXIV.

Paneles que contienen una mano y algún otro tipo de representación: XXIII, XXV y XXIX.

Paneles que contienen más de una mano: IV, VIII, XI, XII, XXI, XXVI.

Paneles que contienen más de una mano y algún otro tipo de representación: I, II, III, V, XXII y XXVII.

    Al ser el recorrido de la cueva de Maltravieso casi rectilíneo, es sencillo diferenciar entre parte inicial, media o final. De este modo consideramos la Sala de las Chimeneas como parte inicial, teniendo en cuenta que fue posiblemente la entrada originaria, la Galería de la Serpiente, Sala de las Pinturas, Sala de la Mesita, Galería y Sala de las Columnas como parte media de la cueva y la Sala de la Entrada corresponde como parte final.

    En otras cuevas con representaciones de manos, éstas aparecen interrelacionadas con grandes conjuntos artísticos. Únicamente en Maltravieso y en Gargas hallamos manos aisladas o asociadas entre ellas sin relación con zoomorfos o ideomorfos. Para Leroi-Gourhan (1964) las figuras de manos se disponen espacialmente en dos zonas concretas de las cuevas: en áreas próximas a la entrada o en zonas medias, siendo raras las que se encuentran al final del cavernamiento.

    En Maltravieso las manos se distribuyen exclusivamente en el área media de la cueva, donde se hallan 70 representaciones, el 99%, mientras que al final de la cavidad solo se documenta 1 y al inicio ninguna, donde sí se encuentran zoomorfos e ideomorfos.

 

ANATOMÍA Y ORIENTACIÓN

    Respecto a la anatomía de las representaciones de manos de Maltravieso, en el mejor de los casos, se puede diferenciar entre: antebrazo, palma y dedos. En función de su presencia o ausencia y su orientación podremos inferir ciertos aspectos relativos a su realización y en algunos casos a su interpretación.

    El primer elemento que debemos tener en cuenta es el estado de conservación de las representaciones, puesto que va a condicionar la observación de las distintas partes de las manos y por tanto será un aspecto de extraordinaria importancia para el planteamiento de hipótesis en su interpretación. Con la finalidad de ser lo más objetivos posible hemos diferenciado cuatro categorías:

Grado de conservación bueno. Aquellas representaciones que han sido documentadas a simple vista, y en las que podemos apreciar el contorno perfectamente delimitado de los dedos, la palma, y de la muñeca y antebrazo si los tuviera. Solamente 10 manos, es decir el 14%, muestran buena conservación.

Grado de conservación regular. En este campo incluimos las representaciones de manos que han perdido parte del pigmento con que fueron realizadas, y los contornos de dedos y manos no se observan tan nítidamente como en el caso anterior. En total 15 manos, el 21%, todas provistas de palma excepto 6.

Grado de conservación deficiente. Las representaciones con los contornos desvaídos que dificultan su visualización. Casi una cuarta parte de las manos, 17, se adscriben a esta categoría. Pese a su estado de conservación, en nueve casos es apreciable la palma, en dos además la muñeca y el antebrazo y en uno la muñeca, mientras en los nueve restantes sólo los dedos.

Grado de conservación muy deficiente. Incluye las representaciones de manos cuya observación de los contornos de dedos y palmas es tan compleja que fue necesario un análisis exhaustivo en el laboratorio mediante el uso de técnicas específicas como diapositivas, vídeo o tratamiento digital de las imágenes. Este estudió se completó en posteriores visitas a la cavidad en momentos en que las condiciones de humedad aumentaron, facilitando así su observación. Es la categoría en la que más manos se adscriben, el 41% (29). La palma es apreciable sólo en tres representaciones, sin muñeca o antebrazo, y en las veintiséis restantes sólo los dedos.

    Casi en el 60% de las manos (41) sólo son visibles sus dedos, siendo su palma total o parcialmente inapreciable. Probablemente este hecho sea debido al estado de conservación, si consideramos que en veintiséis casos es deficiente, en nueve muy deficiente y en seis regular. Pese a estos datos en tres manos se distinguen los cinco dedos, en siete, cuatro, en veintiuna, tres, y en diez sólo dos.

    En el 40% de las representaciones se distingue la palma (30), de las que diez van acompañadas de la muñeca y siete además del antebrazo, a pesar de que la conservación sea deficiente en tres casos y muy deficiente en ocho. En más de la mitad, 16, son perceptibles cuatro dedos, estando todos representados sólo en nueve improntas, mientras que tres solo muestran tres dedos, y las dos restantes dos dedos.

    Respecto a qué dedos se representaron en primer lugar debemos tener en cuenta que en 33 representaciones de manos (46%) no es posible su determinación. En los 38 casos restantes siempre están presentes el índice y el medio, el anular y el pulgar están representados en la mayoría de los casos (92% y 89% respectivamente), mientras que el meñique es el menos representado (45%). Debemos considerar que aunque haya sido posible la identificación de los dedos representados, el estado de conservación puede influir en la ausencia de alguno de ellos.

    En cuanto a la distribución de manos por paneles, observamos que en 9 paneles (II, III, IV, V, VIII, IX, XIX, XXVI y XXVII) se conserva alguna mano completa, en muchas ocasiones junto a otras incompletas, pero en la mayoría de los casos predominan abundantemente las incompletas. Para determinar la lateralidad recordamos que es necesario la presencia del dedo pulgar (será izquierda si la palma está a la izquierda y derecha en caso contrario), por lo que es indeterminada en el 49% de los casos. De las que lo conservan es izquierda en el 30% de las representaciones y derecha en el 21% restantes. A. Leroi-Gourhan (1965) sostiene que la lateralidad de las manos no es aleatoria, sino que la dirección de los dedos señala la entrada, salida o algún recorrido específico de la cueva. No es el caso de Maltravieso, que al mostrar un recorrido prácticamente rectilíneo la única dirección posible que podrían señalar es la entrada o salida, pero similar porcentaje de manos se dirigen hacia el final como al principio de la cavidad, y no se disponen en un lado concreto, sino que hay manos señalando hacia el inicio o el final del cavernamiento en ambos laterales.

    Respecto a la orientación predomina considerablemente la horizontal con 26 manos, seguida de las inclinadas y de las inclinadas-invertidas, estando representadas las invertidas tan sólo en dos casos. Como veremos detalladamente en el apartado dedicado a la experimentación, el predominio de manos horizontales, inclinadas o invertidas pudieran haber sido realizadas por dos individuos, uno apoyaría la mano en la superficie mientras el otro procedía a la aplicación del pigmento, mientras que las que muestran orientación vertical tal vez fueran realizadas por la misma persona, que proyectaría el pigmento mientras apoyaba la palma en la pared.

    En la realización de las representaciones se seleccionaron superficies más o menos verticales, excepto en dos casos muy significativos en que éstas fueron horizontales (manos 40 y 41) y a escasa altura del suelo lo que debió dificultar considerablemente su realización. Con una inclinación positiva respecto a la vertical, se disponen la mayoría de los negativos de manos, en 49 casos (69%), seguidas de las superficies prácticamente verticales, 15 casos (21,1%), mientras que 5 manos (7%) se disponen en superficies cóncavas. En cuanto a la altura de los paneles con respecto al suelo no se deducen datos significativos puesto que predominan alturas de fácil accesibilidad.

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