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Gijón, 19 de junio de 2017

La trashumancia y sus contornos

El antropólogo Adolfo García muestra en un curso de la UNED, celebrado en los concejos de Tineo y Valdés, las repercusiones económicas, sociales y religiosas de la vida de los vaqueiros de alzada

 

Explicación de Adolfo García en Aristébano.

Explicación de Adolfo García en Aristébano.

La trashumancia conducía a los vaqueiros de alzada de las brañas de invierno a las de verano, a lo largo de más de cien kilómetros y a través de distintos municipios, una costumbre que traía consigo repercusiones económicas, sociales y hasta religiosas. Esta es una de las ideas fundamentales que expuso Adolfo García en el curso de la UNED "La trashumancia en Asturias II: Los asentamientos invernales de los vaqueiros de alzada", que se desarrolló el sábado 17 de junio en los concejos de Tineo y Valdés.

 

En verano los vaqueiros buscaban los pastos frescos de los puertos (como es el caso de Somiedo, cuyas brañas se estudiaron en la primera edición del curso, dedicada a los asentamiento estivales), mientras que en invierno acudían a las zonas bajas, más próximas a la costa. Para ver buenos ejemplos de esto último, 34 alumnos acompañaron a Adolfo García en un itinerario didáctico que se inició en Navelgas con la visita al Museo del Oro de Asturias, guiada por Alba Iglesias, quien, además de realizar un recorrido por la historia de la explotación del oro en el concejo, llevó a cabo una demostración de bateo.

 

Adolfo García, profesor del programa UNED Sénior, referente de la antropología de Asturias, es el principal conocedor de los vaqueiros de nuestra región, hasta el punto de que convivió con ellos entre 1973 y 1982, en Salas, Belmonte y Somiedo, realizando trabajo de campo, entrevistando a informantes y llevando a cabo un minucioso trabajo de archivo. Entre su amplia bibliografía se encuentran "Los vaqueiros de alzada de Asturias", "Antropología de Asturias" o la reciente "Alabanza de aldea".

 

"La trashumancia dio lugar a la aparición de grupos étnicos como los vaqueieros, por un tipo de vida distinto, no por una cuestión racial. Una etnicidad aparece en un proceso relacional, mientras que lo racial es genética. Y desapareció porque esas condiciones económicas, culturales, etc., cambiaron", explicó Adolfo García en este regreso a la tierra que lo vio nacer en 1948, en la parroquia tinetense de Zardaín, aunque también se considere hijo adoptivo de muchos otros lugares de Asturias. "Para estudiar bien este grupo hay que estudiar las relaciones, y hay que ir a buscar ese recorrido histórico a través del cual se formó. Hay que hacer antropología hacia el pasado, buscando los porqués".

 

Una de las cuestiones que se abordaron en este itinerario didáctico de la UNED fue la repercusión que tuvo la llegada del maíz. "Cuando se intenta implantar en nuestra región presenta muchas ventajas, porque tiene un ciclo corto, es muy productivo, pero requiere tierras profundas y mucho abono, y ambas cosas escaseaban. Los grandes terratenientes, monasterios, casas nobles, siguen exigiendo las rentas en cereal de invierno: escandas y trigo", señaló el ponente.

 

"Aquí el maíz no se cultiva, y en los asentamientos de verano no madura, por el frío que hace a partir de octubre. Los vaqueiros lo consiguen en sus negocios y arriería con la meseta; transportan trigo y centeno a Asturias y lo cambian por maíz, que es más barato y se puede consumir de muchas maneras, se puede panificar, comer con leche y con miel...". De ahí que el maíz aparezca "en el folclore vaqueiro" como parte sustancial de su dieta, como indicó el antropólogo.

 

La marginación social de los vaqueiros llegó a las iglesias, con cuyo mensaje religioso no se identificaban, "salvo a la hora de la verdad, es decir, en los bautizos, matrimonios y funerales", matizó Adolfo García-. Una famosa inscripción en el suelo de la iglesia de San Martín de Luiña (Cudillero), que les marcaba el lugar secundario en el que debían oír la misa, muestra que en los cultos no eran tratados en igualdad de condiciones. La alternancia entre las brañas de invierno y las de verano les permitía cierta libertad a la hora, por ejemplo, de "librarse" de pagar el diezmo, pues en el puerto podían decirle al cura que habría ofrendado abajo, y viceversa, comentó el profesor.

 

Alumnas del curso

Goretti Abello y Noelia García.

Dos alumnas apasionadas por la antropología

 

Goretti Abello, que fue alumna de la licenciatura de Antropología y ahora está cursando el Máster en Antropología Aplicada, considera que "asistir a un curso de Adolfo García es un privilegio siempre, y este ha cubierto todas mis expectativas. Ya había leído sobre el mundo vaqueiro, pero quería verlo y tener las explicaciones en el contexto". Le llamó la atención "la lectura del territorio, de la situación de las brañas, de la colocación de las casas, de las fincas, de cómo estaban parceladas. Y el hecho de que Adolfo García hable siempre de género, de la situación de la mujer".

 

Por su parte, Noelia García estudió Filología Inglesa y Antropología Social, y ahora prepara su tesis doctoral en Antropología. El motivo de que se matriculara en este curso de Extensión Universitaria fue "porque había leído hace unos años la tesis de Adolfo sobre los vaqueiros y me parecía que la forma de completar esa lectura era visitar la zona con él y escuchar sus explicaciones in situ". Para Noelia, "los conocimientos se quedan mejor cuando lo que aprendes te deja una emoción, un recuerdo... Esas cosas perduran en la memoria mucho más que lo que lees o lo que puedes escuchar en un aula".

 

El curso, que contó con la presencia del secretario del Centro Asociado, Rubén Fernández Arango, y de la profesora-tutora Gema Elvira Adán, incluyó una visita al Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval, la subida a Aristébano y, como cierre de la actividad, una parada en la mencionada iglesia de San Martín de Luiña, ya de camino de vuelta hacia Gijón y Oviedo.

 

 

 

 

Alba Iglesias, en la demostración de bateo de oro. Foto de grupo frente a las puertas del Museo Vaqueiro.

Alba Iglesias, en la demostración de bateo de oro.

Foto de grupo frente a las puertas del Museo Vaqueiro.

 

CA Asturias. Gijón

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